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La
Gente
Marruecos tiene una población de 26 millones de habitantes de los que el 50 % tienen menos de 20 años y el 70 % menos de 30 años, una población joven que constituyen una de las mayores riquezas del país. La densidad de población es de 57,4 hab./km cuadrado.
Este país acoge excelentemente a sus visitantes que deben tener en cuenta que las costumbres marroquíes difieren notablemente de las occidentales por lo que se debe mostrar respeto por ellas. Las más importantes son:
- En Marruecos el acceso a mezquitas y lugares santos está prohibido a los no musulmanes aunque existen algunas excepciones como la Mezquita de Hassan II en Casablanca, el Mausoleo de Mohammed V en Rabat, el Mausoleo de Moulay Ismaïl en Meknès y el Mausoleo de Moulay Ali Chérif en Rissani.
- Evitar las vestimentas provocativas especialmente en los lugares santos.
- El té de menta es un símbolo de hospitalidad por lo que es de buena educación aceptarlo cuando se lo ofrezcan, es excelente así que en realidad tomarlo no es una obligación sino un placer.
- Cuando el visitante es invitado a una comida familiar previamente debe lavarse las manos en el aguamanil y no se debe comenzar a comer hasta que el dueño de la casa haya pronunciado la oración 'bismillah' en alabanza a Dios.
- A la hora se comer se debe hacer con la mano derecha y se recomienda probar todos los platos ya que la cocina marroquí es excelente. No es necesario acabar con toda la comida del plato ya que normalmente es muy abundante.
- Durante el mes santo del Ramadán es aconsejable no comer, beber ni fumar en público.
- Antes de realizar una fotografía hay que pedir permiso a la persona. Normalmente se muestran encantados de colaborar pero es preferible mostrar ese detalle de buena educación.
Los marroquíes son gente muy hospitalaria y recuerde que al entrar en su casa hay que descalzarse y agradecer efusivamente todas sus atenciones.
En este país conviven apaciblemente la modernidad con las más antiguas reminiscencias histórico-culturales. Así pues, por ejemplo, los hombres azules aún celebran una ceremonia ritual antes de cruzar el desierto y las familias y tribus se reúnen periódicamente para honrar los ritos de su religión. Marruecos es una tierra en donde sus habitantes han sabido hilvanar los movimientos más contemporáneos con las tradiciones de antaño. Esto dice mucho de la tolerancia que usted encontrará entre sus gentes.
La familia es muy importante para los Marroquíes. Los ancianos son venerados y los niños los reyes del hogar. Los núcleos familiares están muy unidos y suelen estar encabezados por los varones, padres, maridos, hermanos e hijos. Las mujeres son también muy importantes en la sociedad aunque debido a las costumbres musulmanes permanece, en su mayoría, de forma más discreta. Las más ancianas ordenan el grupo de mujeres de una casa y son las que deciden aunque las mujeres de los primogénitos también tienen bastante poder. En los últimos tiempos estas rígidas leyes se han abierto, sobre todo, en las grandes ciudades y son cada vez más las jóvenes que estudian y trabajan participando activamente en todos los campos de la sociedad. Sin embargo existen ciertos aspectos que no han cambiado, están prohibidas terminantemente las relaciones prematrimoniales ya que las mujeres deben llegar vírgenes al matrimonio.
El matrimonio es un acontecimiento social importante y las bodas se celebran con todo el lujo y el boato que es posible. Si tiene oportunidad no deje de asistir a una pero recuerde que es imprescindible una invitación.
Arquitectura
En arquitectura las impresionantes construcciones marroquíes se pueden dividir en aquellos que tienen un carácter religioso, mezquitas, minaretes o madrassas y civiles, medinas, murallas, puertas y viviendas.
Las mezquitas son los lugares de culto de los musulmanes. Al entrar se descubre un patio porticado con una fuente para las abluciones desde el que se puede acceder a el haram, sala de rezos principal donde se encuentra el mihrab, la hornacina cavada en el muro que se encuentra orientado hacia La Meca y que indica la dirección en la que se debe rezar. A su izquierda se levanta el minbar, la cátedra desde la que predica el imán en la oración de los viernes. Todo ello suele estar decorado con hermosos dibujos o tallas geométricas y florales.
Los minaretes son las elevadas torres que se levantan en las mezquitas desde las que los muecines llaman a la oración. Su forma es normalmente cuadrada aunque existen también algunos cilíndricos y suele estar coronado por una cúpula. Su hermosa decoración cuenta además de con las ventanas a distintas alturas, con distintos motivos geométricos o florales tallados en piedra o en fascinantes mosaicos de alegres colores.
Las madrassas son los lugares donde se imparten las enseñanzas religiosas además de otras materias y también es el lugar donde habitan los estudiantes. Las madrassas cuentan con un patio central con una fuente para las abluciones del que salen distintas galerías donde están situadas las habitaciones de los estudiantes y como peculiariedad típicamente marroquí destaca el haram, la sala de grandes proporciones que se usa tanto para el rezo como para impartir las clases.
Las medinas, ciudades árabes por excelencia, destacan por su curioso trazado de callejuelas intrincadas en donde se mezclan viviendas de varias alturas con mezquitas, plazas, jardines, mercados, fuentes, ofreciendo un espectáculo único en el mundo.
Las puertas y murallas son elementos imprescindibles en la arquitectura marroquí. Las puertas cuentan con el hermoso arco de herradura y, a veces, con el de medio punto, hermosamente decorados con motivos originales como merlones, escritura cursiva, conchas, motivos geométricos o florales, molduras ovaladas y, imprescindibles, los maravillosos mosaicos de vivos colores.
Las viviendas no llaman la atención desde el exterior, sin embargo, cuando se atraviesa la puerta un nuevo mundo se abre hacia el interior con su patio que suele tener en su centro una fuente, las agradables habitaciones y las terrazas, punto de reunión con la vecindad al atardecer.
La arquitectura beréber resulta impresionante con sus construcciones de adobe que se puede apreciar en los pueblos fortificados de los oasis, las casbah. También resultan muy curiosas las tiendas que utilizan los pastores nómadas durante la trashumancia del ganado.
Literatura
Marruecos cuenta con una nutrida literatura que conseguido deleitar a numerosos lectores de todo el mundo, El-Omari en el siglo XIV o cuentos beréberes de gran belleza como Abdessalam N'Id Bram son únicamente una muestra. En este siglo no ha sido menos, Mohammad Kheir-Eddine con su novela 'Agadir', Ahmed Sefroui Gran Premio de Literatura de Marruecos con 'El Rosario de Ámbar', los maravillosos poemas de Mohammed Ben Brahim el-Marrakchi o la fascinante novela 'Sueños en el Umbral' de Fátima Merssini acercan Marruecos a todo el mundo.
Artesanía tradicional
La artesanía marroquí ha pasado de generación en generación, de padres a hijos, con gran esmero consiguiendo piezas de gran belleza. Cabe destacar especialmente la alfarería, el tejido de alfombras, los bordados, la cestería, el trabajo en cuero y la joyería.
Sin lugar a dudas, hallará las mejores muestras de alfarería en Fez y en Safi. En la primera de ellas por ser la pionera, donde se trabaja fundamentalmente la cerámica de color azul, y en Safi por ser la heredera natural de la anterior, aunque en sus obras predominan el marrón, el verde y el amarillo.
Sin embargo, en ciudades como Azemmur, Marrakech, Meknés, Rabat y Tarudant hallará muestras en tosco barro vidriado o esmaltado, si bien es cierto que cada región -que produce un tipo de cerámica- realiza dos tipos de producciones: las puramente ornamentales y aquellas que tienen un fin utilitario, ya sea pare el transporte o la conservación de alimentos. Suelen estar decoradas con figuras geométricas o simbólicas.
Dentro del mundo de las alfombras siempre hay que hacer distinciones. La primera de ellas es en función de su posible uso y del lugar donde se colocarán, condiciones que influirán en la dimensión y composición del producto, que viene definido por su trama y el número de nudos. Y es que existen alfombras campesinas y de ciudad, siendo las más populares estas últimas, sobre todo las fabricadas en Rabat, en las que hay un predominio del rojo y de figuras de influencia oriental.
Las denominadas alfombras campesinas o beréberes, con motivos geométricos, son más toscas pero de mayor colorido. Entre sus categorías hallará las del Medio Atlas, bien sea las de fondo coloreado de Meknés o las de fondo blanco y figuras oscuras de Taza; las del Alto Atlas, de fina constitución; las de Marrakech, las más imaginativas; y las del este del país, de tonos azules y verdes sobre fondos oscuros.
En el norte de Marruecos, especialmente en ciudades como Azemmur, Fez, Meknés, Rabat, Salé, Tetuán y Xaouén, se han desarrollado a lo largo del tiempo diferentes técnicas de bordados, con arreglo a distintas influencias, cuyos productos sin embargo, tienen en común los motivos así como la riqueza de sus colores.
La ciudad de Fez está especializada en los bordados de seda sobre lino y algodón y en los trabajos con hilos de oro y velos de satén. Meknés es popular por sus bordados en suaves colores, mientras que en Rabat predominan los motivos de la herencia de Al Andalus. La ciudad de Salé destaca por las formas y diseños de sus motivos y Azemmur por los coloridos bordados que sirven de tapices o adornos para las cortinas.
La cestería en Marruecos ha sido concebida para responder a las necesidades ordinarias de sus habitantes. En su fabricación se emplean materiales tales como la palmera enana, el junco y la caña para crear mobiliario de jardín, lámparas, sombreros y diversas cestas que facilitan el transporte de
cuantas compras se realicen.
Los artículos en cuero de este país son muy populares entre los turistas. Sus trabajos se han sofisticado con el paso del tiempo, de forma que no le será nada complicado dar con magníficos pufs, cojines, bolsos, maletas, cinturones y cazadoras. Antiguamente tan sólo se fabricaban sillas de montar, lomos para libros o babuchas.
La joyería es fundamentalmente en oro, aunque la plata y las piedras preciosas también forman parte de este antiquísimo oficio, practicado por un gremio que ha venido habitando los mismos barrios desde hace muchísimos años en ciudades como Essaouira, Fez, Marrakech, Meknés, Rabat, Salé y Tánger.
La joyería beréber rural tan sólo existe en plata. En Ouarzazate, Tazenajt y Talouin hallará bonitas piezas fabricadas por estas tribus, que suelen fijar el precio en función del peso, obviando la calidad o la estética del objeto. Sus puñales curvados son ciertamente admirables.
Tatuajes
Las mujeres beréberes han adornado durante siglos sus manos y rostros con maravillosos dibujos tatuados con una aguja o dibujados con harqus, pintura que se cae al escamarse siendo fácil de limpiar después de la escamación. En sus orígenes, estos tatuajes significaban la identificación a una tribu o amuletos mágicos, actualmente es simplemente una decoración y se suelen tatuar las manos, pies, cuello o cara con motivo de fiestas especiales.
Entretenimiento
Los aproximadamente 2.000 kilómetros de costas que tiene Marruecos son pródigos en hermosas y placenteras playas de arenas finas y aguas transparentes, las más próximas a Rabat son las mejores, especialmente Temara, situada al sur de la ciudad o la Plage des Nations, que se encuentra hacia el norte. La costa atlántica también dispone de buenas playas, si bien es cierto que, a excepción de Agadir, las autoridades previenen contra la resaca marina. ¡Cuídese de no internarse más allá de donde cubre el agua!. Y si existe peligro a la hora del baño, estas aguas bravas de grandes olas como las playas de Essaouira o Dar Bouazza, cerca de Casablanca, son magníficas a la hora de practicar el surf y el windsurf, de hecho, están integradas en los circuitos de las grandes competiciones internacionales. El litoral mediterráneo también dispone de varios centros turísticos de gran interés.
Se pueden practicar todo tipo de deportes acuáticos en ciudades costeras como Tánger, Rabat, Casablanca y Agadir, entre otras muchas, donde la vela, los yates y el esquí naútico son sólo algunas de las opciones. También es posible entretenerse practicando la pesca de caña para conseguir sargos, lubinas, mújoles o doradas entre otras, submarina o con arpón, en las costas o en alta mar, los atunes, peces espada, merluzas, meros y barracudas están esperando si se parte en busca de grandes piezas. Las autoridades turísticas locales le harán saber los procedimientos necesarios para obtener las licencias pertinentes.
No sólo las aguas saladas del mar ofrecen posibilidades, las aguas dulces de ríos y lagos no se quedan atrás. En las aguas más bravas se pueden disfrutar emociones fuertes, en cuatro días se puede hacer el circuito de los cañones del Este o del Oeste, los uads del Alto Atlas y del Medio Atlas permiten descensos excepcionales, de hasta 145 km. de longitud hacia Ahanesal y Melloul. El Oum-er-Rbia ofrece un recorrido de raft de 60 km. practicable todo el año. Es aconsejable no realizar estos recorridos sin un guía experimentado. La pesca de agua dulce tiene como reina a la trucha, se puede pescar en los uads, pero más emocionante resulta hacerlo en las gargantas, lucios, black-bass, percas, luciopercas, gobios, carpas, anguilas y barbos proliferan en los lagos, la temporada suele ir de mayo a junio dependiendo de las especies.
La temporada de caza varía según las especies, de octubre a marzo para la mayoría de las especies y de junio a julio para las tórtolas. Se pueden cobrar piezas como codornices, tórtolas, becadas, agachadizas, cercetas, perdices, perdigones, faisanes, zorzales, palomas y para los más osados jabalíes. La Reserva de Arbaoua, emplazada en torno a la costa sur de Larache con sus 12.000 hectáreas es un lugar maravilloso para disfrutar de la caza entre finales de septiembre y principios de marzo, fechas permitidas por las autoridades locales.
Los amantes del esquí tienen en Marruecos un exótico destino. La nieve cubre las montañas durante bastantes meses al año. Esquí de pista sobre la nieve en polvo del Alto Atlas, descensos de vértigo en Michlifen, en el Medio Altas y esquí de fondo en los macizos del Rif, Medio Atlas y Alto Atlas con itinerarios espectaculares. Las estaciones están bien equipadas y cuentan con remontes mecánicos y se pueden practicar nuevos deportes blancos como el peculiar ski/mulas en el Alto Atlas, entre otros.
El trekking y el montañismo también tienen lugar en este país con cuatro cadenas de montañas con una docena de cumbres de más de 4.000 mt. y 400 de más de 3.000 mt. todas accesibles a personas con buenas condiciones físicas. A pie por el Sirwa, el Sargho, el Rif o los bosques de cedros del Medio Atlas o las travesías de cañones. Los amantes de estos deportes cuentan con una buena infraestructura para practicarlos sin problemas, guías y acompañantes diplomados, hostales de paso y refugios, alquiler de mulas o de bicicletas y todo ello a precios asequibles.
Los amantes del rally saben que Marruecos cuenta con terrenos excepcionales para disfrutar, el París-Dakar y el rally del Atlas han demostrado que los paisajes marroquíes son ideales para los todo terreno 4 x 4, pistas de todos los niveles y recorridos palpitantes con destinos tan hermosos como el Mussem de los Noviazgos de Imilchil, en el Alto Atlas, el amanecer en las dunas de Merzouga o un encuentro con los muflones en las gargantas del Dadès. Se pueden alquilar desde minúsculos todo terrenos individuales hasta el gran todo terreno 4 x 4 de chasis largo, con o sin conductor, con o sin equipamiento de material de camping, a su elección.
El cielo marroquí también ofrece una amplia oferta de actividades, aviación, paracaidismo, ultraligeros, vuelo a vela, parapente y globos aerostáticos, numerosos aeroclubs cuentan con todo lo necesario para surcar el aire y contemplar desde las alturas este maravilloso país.
Marruecos ofrece también una oferta amplia y variada para los que prefieren actividades más tranquilas aunque no por ello menos emocionantes. El golf es una de las pasiones nacionales y cuenta con varias competiciones de alto nivel como el Trofeo Hassan II que tiene lugar en el famoso recorrido rojo del Royal Golf Dar-Es Salam en Rabat. En todo el país hay repartidos 14 campos situados en marcos naturales de gran belleza. La mayoría de estos campos cuentan con 18 hoyos en Rabat, Agadir, Marrakech y la Mohammedia, y de nueve, en Casablanca, Meknés y Tánger. Estas instalaciones están abiertas todos los días del año.
Quienes se decanten por la equitación cuentan con caballos soberbios y pasajes fascinantes para cabalgar, playas blancas, dunas y bosques. También se puede disputar un partido de polo, saltar obstáculos o participar en concursos hípicos.
Para descansar y relajarse mientras las aguas termales hacen su labor bienhechora nada mejor que el Moulay Yacoub, cerca de Fez, donde se alivian los reumatismos y afecciones de piel y respiratorias en unas instalaciones de lujo con equipamiento médico completo. También existe un instituto de talasoterapia en Casablanca, el Lido.
Los amantes de la cultura y de la arqueología cuentan con numerosos museos y enclaves arqueológicos de importancia en los que deleitarse, el Museo de las Artes Marroquíes en Tánger, Museo Arqueológico de Tetuán, Museo Dar Jamaï en Mequínez, Museo Arqueológico de Rabat, Museo Dar Batha en Fez, Museo Dar Si Saïd en Marrakech o los restos de Larache, Lixus, Cotta, Banassa o Volubilis y las maravillas rupestres de Tarraga, Tamegoul, Merkala, Taourirt, Erfud, Taous y la más bella, Foum el Hassam, entre otros.
La vida nocturna de Marruecos tiene mucho que ver con los olores y los sentidos. Y no hay nada más placentero que acercarse a uno de los tantos cafés que ocupan plazas como la Djemma el-Fna de Marrakech. Desde su recogimiento es posible captar el mundo de colores en movimiento que toma vida en forma de contadores de cuentos, bailarines y encantadores de serpientes.
Aún así, en los principales hoteles podrá disfrutar de espectáculos folcklóricos y de escenificaciones de bailes populares, sin olvidar las modernísimas discotecas que suelen encontrarse en los sótanos o azoteas. Tanto en Marrakech como en Agadir podrá probar su suerte en los casinos.
Gastronomía
La gastronomía marroquí es deliciosa, la preparación de sus deliciosos platos cuenta con numerosos ingredientes como especias, legumbres, frutos frescos y secos, carnes sabrosas y pescados y mariscos frescos para hacer del comer un auténtico placer, a todo ello hay que añadir sus postres que se deshacen en la boca nada más probarlos.
Los platos típicos marroquíes son la harira, contundente y nutritiva sopa con carne, lentejas y garbanzos y los tajines, guisos que reciben su nombre del recipiente de barro con tapadera de forma cónica en la que se cuecen las carnes, legumbres y pescados a fuego lento durante horas con aceite de oliva y especias, un tajine de lujo que se suele preparar los días de fiesta es el de Ciruelas que se prepara con carne de cordero, almendras, sésamo y, como no, ciruelas, cuyo sabor mezcla de salado y dulce resulta delicioso. No menos deliciosos son el pollo al limón, una pastilla, pastel de carne de pichón especiada cubierta de hojaldre y salpicado de azúcar y canela, kebabs, las conocidas brochetas que se pueden tomar en restaurantes o en los populares puestos callejeros, trozos de carne de riñones, hígado de cordero o buey a la parrilla y las sabrosas keftas, muy similares a nuestras albóndigas pero preparadas con carnes muy sazonadas.
El plato típico de la cocina marroquí es el maravilloso cous-cous, tradicional almuerzo familiar del viernes que los visitantes pueden tomar todos los días, existen un sinfin de variedades dependiendo de la región. Es toda una experiencia comerlo con la mano, siempre la derecha, como hacen los propios marroquíes. Delicioso resulta también el mechoui, un cordero entero asado lentamente hasta que está en su punto y el punto exacto es aquel en que la carne se deshace nada más introducirse en la boca.
Para combatir el calor, también a la hora de comer, es recomendable la ensalada marroquí, origen del gazpacho andaluz, que suele presentarse cortada en trocitos y fuertemente especiada. Los yogures naturales dulces, cubiertos de melocotón, nectarinas o fresas naturales, son también otro plato refrescante.
Los pescados y mariscos son muy frescos, sardinas, camarones, gambas, mejillones, calamares, ostras y otras muchas delicias dignas de ser degustadas.
Postres
Para el postre, la fruta fresca, dátiles, naranjas, clementinas, manzanas, ciruelas y otras variedades tropicales resultan excelentes pero además la repostería marroquí es magnífica, en su mayoría los dulces están hechos con almendras y miel, como el bstila, pastilla de hojaldre y leche de almendras, los deliciosos pasteles de miel, los cuernos de gacela, pasteles en forma de media luna rellenos de pasta de almendras, los feqqas con almendras y uvas pasas, los ghoriba con sésamo o almendras, los beghrir, especie de crêpes de nido de abeja servidos con mantequilla fundida y miel o los shebbakia, pasteles fritos en aceite y recubiertos de miel. Todo un placer.
Bebida
Como bebidas se pueden tomar la cerveza del país o sus vinos, en especial los tintos que resultan muy buenos aunque también muy fuertes, también son de buena calidad los blancos, ácidos y los rosados como el Oustalet. Si se toma agua debe ser embotellada y si se tiene sed los zumos de fruta fresca son maravillosos. Para después de comer o para tomar en cualquier momento ya que resulta delicioso nada mejor que un té a la menta, todo un placer, es un símbolo de hospitalidad así que se ofrece al visitante habitualmente como también se ofrece la leche acompañada de dátiles.
La cocina marroquí, considerada como la mejor del mundo árabe, es universalmente reconocida y apreciada y se puede degustar tanto en restaurantes de lujo como en los puestos callejeros o en los pequeños cafés-restaurantes que salpican cualquier ciudad.
Shopping
Marruecos es un verdadero paraíso para los amantes de las compras, productos de todo tipo, color y aroma a precios asequibles, a estos atractivos hay que añadir los lugares donde se realizan las compras, zocos y medinas, lugares que encarnan el espíritu de este pueblo dicharachero y negociador por excelencia con un ambiente animado y colorista que merece la pena visitarse aunque no se fuera a adquirir ningún objeto, algo poco factible ya que la oferta es realmente espectacular.
Internarse en las cerradas, ruidosas y concurridas callejuelas de estos peculiares mercados antes del atardecer es toda una experiencia que seduce por el rico universo de artículos y personas que lo componen. Hay que recordar que los zocos y las medinas están abiertos entre las 8.00 h. y las 21.00 h. salvo los viernes, día de guardar para los musulmanes que, normalmente cierran a mediodía para rezar en las mezquitas.
Los zocos de Agadir (sábado y domingo), Goulimine (sábado), Marrakech (jueves), Tarudant (viernes), Tiznit (jueves y viernes) y Xauen (jueves) son los más llamativos. Sin embargo no deje de visitar algún mercado de camellos, especialmente en Goulimine y Marrakech.
En Marruecos se puede hallar un cuero lo suficientemente delicado para revestir artículos de escritorio, carteras, cubiertas de libros, etc. o con la resistencia precisa para cubrir sofás o taburetes. También es fácil encontrar objetos de marroquinería, así como hermosas chaquetas y vestidos y, como no, zapatos, maletas, maletines y bolsos de todos los tamaños y diseños. El precio no suele ser un obstáculo para una gran compra.
Las joyas en oro y plata resultan muy atractivas tanto por su precio como por sus diseños, las modernas son las más baratas, mientras que las antiguas, particularmente las beréberes, que son muy hermosas, tienen precios más elevados. Brazaletes, anillos, collares, pendientes, todos ellos trabajados delicadamente con piedras preciosas o sin ellas, son sin duda una buena elección. Los cofrecillos para guardar las joyas tallados en distintos materiales resultan también muy atractivos. Los beréberes son un pueblo que también se ha esmerado en los trabajos en ámbar y coral, siendo éstos muy atractivos.
Los instrumentos musicales son muy originales, tambores de todos los estilos y decoración, gaytas, oboes beréberes hechos con dos caños de madera, niras, flautas con lengüeta provenientes del Atlas, qarqab, castañuelas de hierro o guitarras andalucíes que desprenden suaves melodías, entre otros. También resultan muy originales las muñecas con trajes regionales.
El universo de productos incluye numerosas prendas de vestir como caftanes de distintos diseños y colores, babuchas, camisas y pantalones de algodón, pañuelos y sombreros típicos. Los bordados marroquíes son muy hermosos. Son numerosos los productos de cobre y latón como bandejas y los populares juegos de té y café. Las alfombras y tapices son también de interés aunque carecen de la complejidad de adornos de sus homólogas persas y turcas, están hechas a mano en un tejido más liviano, pero son más densas en pelo. Son muy resistentes y la relación precio-calidad es realmente buena. Los diseños de los kilis son muy atractivos tanto para poner en el suelo como para colgar de una pared.
Las cerámicas y los vidriados ofrecen una gran variedad de artículos como platos, lámparas, palmatorias, macetas, cajas y jarrones, entre otros muchos, con hermosas decoraciones en brillantes colores. Son muy interesantes también los muebles de marquetería y nácar y los artículos de madera como cajas pulimentadas, juegos de ajedrez o tableros de mesa. Un buen regalo puede ser el frasquito de distinto tamaño, diseño y material para guardar el khol, muy originales y también las narguilas, pipas de agua en las que se fuma el tabaco.
En Marruecos se pueden adquirir, sobre todo en los tenderetes situados a los lados de la carretera, diversos fósiles y minerales donde el artículo preferido son las rosas del desierto, esas formaciones de arena y sal tan curiosas y estéticas.
Los mercados de especias son fascinantes. La mezcla de los distintos olores y la profusión de colorido que se puede contemplar en los sacos de arpillera, cajas y frascos resulta alucinante. En ellos se puede adquirir khol, menta, alcarabea, tomillo orégano, curri, guindillas, pimentón, canela, café y té de distintas clases, gena natural con la que teñir los cabellos, pistachos del Atlas y dulces dátiles de incomparable sabor.
La repostería ofrece deliciosas variedades a tener en cuenta.
El regateo es parte esencial en el placer de las compras. Para disfrutar con él es importante comprender que para un marroquí es tan importante la relación que se establece entre el comprador y el vendedor como conseguir la venta de un artículo. La prisa no tiene cabida en zocos, mercados y tenderetes, en realidad son un lugar entrañable para reunirse, charlar y reír, de ahí su incomparable encanto y ese ambiente tan especial que en ellos se respira. Una vez en el interior de ellos es aconsejable pasear admirando los distintos artículos y una vez elegido uno y comparado los distintos precios se inicia el proceso de compra con una agradable charla que seguramente se verá aderezada con una invitación a tomar un dulce té con hierbabuena. Cuando se llega al precio del producto lo habitual es que se pida de salida una cantidad excesiva por parte del vendedor, el comprador debe sonreír y rebajar esa cifra a un poco menos de la mitad, a partir de ahí cualquier precio que se alcance será aceptable, si además se ha conseguido un ambiente agradable y una charla amena, las dos partes quedarán plenamente satisfechas y el visitante habrá descubierto el placer que el regateo puede ofrecer en sí mismo.
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