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A lo largo de la historia, los tibetanos se han visto obligados a demostrar, tanto firmeza y tenacidad como optimismo. Es bien sabido que las condiciones naturales de las altas planicies tibetanas son extremadamente difíciles, pero se acostumbran al viento, a la nieve y las durezas del frío, y aprenden a vivir en estas planicies donde han fundado a la civilización tibetana.
La estructura social tibetana fue feudal durante siglos: la tierra pertenecía a un número reducido de familias y a los grandes monasterios, mientras que la gran mayoría del pueblo eran siervos
Tanto poemas, música y danzas, como obras dramáticas, jamás cesaron de enriquecer sus vidas y su cultura, por lo que todo lleva grabado la huella de sus características nacionales. La poesía tibetana no tiene connotaciones folclóricas, "Los Cien Mil Cantos de Milarepa" son un clásico tibetano de la literatura religiosa y una de las obras de arte de la literatura asiática.
La tradición considera al bardo Tangton Gyalpo como el padre del teatro tibetano, donde la narración va acompañada de cantos y danzas. Algunas obras importantes de este autor son entre otras:
El canto de Cesar narra las hazañas de un legendario rey guerrero, en el norte de Asia. Es una epopeya popular cargada de orgullo nacional, notablemente apreciada en todo el país y cantada en todos los festivales.
El Bardo Thodol, o Libro de los muertos tibetanos es un antiguo tratado que servía de guía para la entrada al otro mundo y la actitud a adoptar, convertido en clásico dentro de la literatura oriental.
Todas estas obras muestran la voluntad y el carácter optimista del espíritu del pueblo tibetano.
Un sentimiento característico de los tibetanos es el hecho de que mantener una promesa está por encima de la firma de la ley, siendo considerado el perjurio, un acto profundamente deshonroso.
| Días Festivos |
| 01 de Enero |
Año Nuevo |
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Día de la Mujer |
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Día del Trabajo |
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Día de la Juventud |
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Festival Tuen Ng (Buques Dragones) |
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| 01 de Agosto |
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Festival del después edio-otoño |
| 01 de Octubre |
Fundación de la República Popular China |
Entretenimiento
Los Karaoke bar y las florecientes discotecas están volviéndose el entretenimiento más popular en Lhasa. Hay un cine en Yuthok Lu, sin embargo, su popularidad ha bajado. Otra alternativa es una visita a una ópera de Langma. Aquí son realizadas danzas tibetanos y canciones de Kham y Amdo, así como también danzas tradicionales indias.
Hay docenas de lugares de entretenimiento hoy en día en los pueblos; sólo tiene que consultarle a los residentes como llegar hasta ellos.
Otra buena opción es visitar Kailash, Makye Ame, Tashi o algún otro restaurante para disfrutar música y decenas de historias de viajeros y aventureros.
Si ud prefiere clubes nocturnos, puede encontrarlos en los alrededores del Hotel de Snowlands. Aunque este es un mercado que recién está tomando vida en TIbet
Gastronomía
Chang
Es una bebida alcohólica tibetana hecha con cebada. Esta bebida tiene un suave savor frutal pero realmente es muy fuerte para quien intente beber demasiado. La Mayoría de los tibetanos, jovenes y ancianos, disfrutan mucho de un buen trago de Chang, sobre todo en las ocasiones festivas cuando los anfitriones proponen una ronda a la salud de los invitados.
Yak seco y Cordero
La carne de yak seca con chuletas de cordero es la especialidad tibetana típica. Al final de cada año cuando las temperaturas descienden a niveles congelantes, los tibetanos cortan un poco de carne de yak y de cordero en trozos pequeños y los cuelgan al aire libre. Después de mantenerse al frío durante un varias semanas, los trozos secos son fritados en aceite. Las crocantes rodajas de carne no sólo son populares entre los locales, algunos visitantes extranjeros también disfrutan de este sabroso bocado.
Tsampa
El
alimento principal de los tibetanos es el Tsampa, un especie de masa mezclada con cebada horneada o polvo de frijoles y mantequilla de yak con agua, té o cerveza. A los paladares occidentales no les suele agradar esta extraña comida, que ademas de su aspecto no muy atractivo tiene un sabor bastante particular. Es un noble y sano alimento, pero pocos viajeros se atreven a probarlo. El Tsampa se puede conseguir en cualquier puesto callejero, restaurante y por supuesto en los paseos de compras.
El Té Mantecado
El Té Mantecado (Bo cha) , hecho a base de mantequilla de yak es la bebida típica sin alcohol de los tibetanos, aunque muchos occidentales pueden encontrarse que el sabor los hastía más que complacerlos. Las tibetanos al parecer disfrutan de ponerle los ingredientes mas particulares a sus tés incluso sal, leche, refrescos, y por supuesto, mantequilla de yak. Todos los ingredientes son mixclados junto con el agua en un tubo de madera y el resultado final se asemeja más a una sopa que a un té. Es probable que los hospitalarios tibetanos que usted se encuentra le ofrezcan un cuenco de este té, que es de lo mejor que tienen para ofrecerle a los visitantes (en su opinión), y son bastante insistentes con su invitación.
Costumbres y Rituales
Las costumbres y rituales más importantes son las que regulan las ceremonias en torno al nacimiento, a la muerte y a la boda.
Nacimiento
Hasta hace poco, las mujeres tibetanas pertenecían a un nivel inferior. Por ejemplo, con el trato que recibían durante el parto. Actualmente, en aldeas aisladas, las mujeres todavía dan a luz fuera de la tienda familiar, a pesar de las ráfagas de viento o de nieve. El parto es considerado un acto impuro; en las regiones menos retrasadas, a veces el parto tiene lugar en los establos.
Sin embargo, hoy en día cada vez hay más mujeres que dan a luz en clínicas (si las hay), o en sus casas ayudadas por una comadrona.
Unos días después del nacimiento, los amigos y la familia presentan sus felicitaciones. A esta visita se le llama bangse, palabra que significa "conjuro de la mala suerte". Generalmente, en las ciudades, al recién nacido se le ofrece cerveza de cebada, té de mantequilla y ropa. Al entrar en la casa, los invitados entregan a la madre y al niño un khata, o pañuelo de seda delicadamente elaborado; posteriormente ofrecen la cerveza y el té a la madre y pronuncian algunas palabras de bendición en honor al recién nacido.
Un mes después del nacimiento del niño, hay que elegir un día propicio para el ritual de la primera salida al exterior. La madre se dirige a un templo a rezar a Buda, para pedir que le sea concedida una larga vida a su hijo; seguidamente debe visitar a los familiares y amigos de las tres generaciones que viven bajo su mismo techo; este acto simboliza un deseo de buena suerte para el futuro del niño. Cuando un niño sale, por primera vez de casa, se le pone en la punta de la nariz un poco de hollín recogido de una sartén, para ocultarle de la mirada del diablo. Cuando llega el momento de elegir un nombre, se lleva al niño a un venerable anciano, al que se le ofrece un khata y otros presentes; éste le asignará su nombre. Generalmente, los nombres escogidos provienen del vocabulario búdico: Trashi, "Buena Fortuna"; Tserin, "Larga Vida". Si el niño ha nacido un jueves, se le puede llamar Phubu y Myima si nace un martes. Algunos padres quieren dar nombres que evoquen sus propios sentimientos como Gorkkyai, "Nacido para responder a mi deseo". Una mujer que haya perdido a varios de sus hijos podría ponerle al recién nacido el nombre de Kyag, "Caca de perro", con la esperanza de que el diablo, asqueado por ese nombre, no piense en arrebatárselo.
Ritos Funerarios
Los ritos funerarios tibetanos son interesantes y muy variados. Practican tanto los funerales celestes o sepultura de aire, como la sepultura en el agua, la incineración, la inhumación en la tierra o el embalsamiento en un stupa, según el nivel social y financiero del muerto y de su familia. Los funerales celestes son práctica común en la mayoría de la población. Envuelto en una sábana blanca, el cuerpo del muerto se deposita en un rincón de la habitación, donde permanecerá entre tres y cinco días, durante los cuales los monjes vendrán a salmodiar los textos sagrados, para separar el alma del cuerpo. Los familiares y amigos llevan una botella de cerveza, un khata, mantequilla, bastoncillos de incienso y a veces un paquete que contiene dinero, con una etiqueta donde pone "pésame". El khata está destinado al muerto, pero el dinero y los demás presentes son para la familia, cuyos miembros no deben ni peinarse, ni lavarse la cara, ni reír, ni hablar en voz alta para que el alma del muerto pueda elevarse en paz. La familia también debe esconder los objetos decorativos de la casa. Los vecinos expresan su dolor, evitando cualquier actividad frívola, como cantar o bailar.
Seguidamente, se elige un día adecuado para los funerales que, generalmente empiezan al amanecer. Más tarde, se envuelve el cadáver en una manta blanca, la phula, y el heredero de la familia lleva al muerto hasta el rellano de la casa, donde el encargado de los funerales celestes le está esperando; éste se lo cargará a la espalda y se lo llevará.
Todos los miembros de la familia asisten a los funerales, pero tan sólo uno o dos amigos hacen acto de presencia en los funerales celestes, como representantes de la familia. Tras haber depositado al muerto sobre una roca, se enciende un fuego de ramas de pino y ciprés, que luego se riega con tsampa. El denso humo del fuego atraerá a los buitres que siempre rondan cerca. Entonces, el ejecutor disecciona el cadáver tumbado boca abajo y corta la carne en trocitos que irá apilando a su lado. Después, tritura los huesos mezclándolos con la tsampa y elabora una bola de esta pasta, que ofrece a los buitres. Los restos de huesos se reducen a cenizas y se dispersan un poco más lejos. El cadáver debe desaparecer totalmente para permitir la liberación del alma. Después de la ceremonia, los representantes de la familia ofrecen al ejecutor, como pago por la ceremonia, un poco de comida y cerveza anteriormente preparadas.
Se practica la sepultura en el agua para mendigos, viudas, viudos y pobres. Se lleva el cadáver hasta el río y, después de haberlo desmembrado, se arroja al agua. Cuando muere algún recién nacido, se mete el cadáver en una vasija de porcelana. Estas vasijas, a veces, son conservadas durante un tiempo por los familiares.
La inhumación en tierra para los muertos por enfermedades muy contagiosas como la lepra o las viruelas, y para ladrones, asesinos y demás criminales.
La incineración es utilizada por los monjes eruditos llamados Geshe y para otras personas importantes de alto nivel social. Se incineran los cuerpos y tanto las cenizas como los huesos se esparcen al viento o se arrojan al río.
La manera más honorífica de tratar a los muertos consiste en construir un monumento funerario, llamado stupa o chorten, para conservar sus restos. Los Dalai lamas y los panchen lamas tienen stupa cubiertos de oro o plata.
Los rituales funerarios en el Tíbet son parte integrante de la historia religiosa y de las leyendas de este país. Cuando el budismo fue consagrado religión dominante en el Tíbet, aparecieron ciertos ritos, como el de la incineración de algunos grandes lamas, para que, según los textos sagrados, pudieran liberar su alma.
Para los tibetanos, los buitres son pájaros sagrados que desempeñan un importante papel en los funerales. La sepultura en el agua, es decir, donar el cadáver a los peces, corresponde simbólica y espiritualmente, a una ofrenda a Buda.
Las Bodas
Antiguamente en el Tíbet, las bodas eran casi todas acordadas. Los jóvenes (esencialmente las mujeres) no podían decir ni una palabra en cuanto a la elección del compañero o compañera, a quién, en la mayoría de los casos, conocían el día de las nupcias. La sociedad se dividía en ocho clases, todas obligadas a que sus miembros se casaran con alguno de su misma posición.
La superstición también jugaba su papel. Antes de que la familia de un joven formulara una petición de boda, había que ofrecer un khata a los padres de la novia y pedirles igualmente "los ocho caracteres" y el shengxiao. Los "ocho caracteres" indicaban el mes, el día y la hora del nacimiento de una persona; el shengxiao era uno de los doce animales que simbolizan el año del nacimiento. Se llevaban todos estos documentos astrales a un lama reconocido o a un astrólogo para saber si los horóscopos de los jóvenes eran compatibles. Si el resultado era positivo, los novios se casaban; de lo contrario, los padres tenían derecho a retractarse tanto de un lado como del otro.
Los siervos no podían casarse sin el consentimiento de su amo.
Las bodas también estaban prohibidas entre miembros de una misma familia. La prohibición era absoluta para la parte paterna de la familia, la parte materna tenía derecho a boda entre miembros de la familia, siempre que hubieran transcurrido cuatro generaciones.
Actualmente, las bodas por amor son cada vez más numerosas, pero siguen realizándose antiguos rituales y ceremonias en torno a la petición de mano y a la boda. Antes de realizar oficialmente la petición, se debe consultar a un astrólogo y ofrecer un khata a la familia de la joven. Si las dos partes están de acuerdo, se elige un día favorable y se establece el contrato de matrimonio.
Una vez finalizadas las formalidades, las dos familias se disponen a participar en las ceremonias de petición de mano. La familia del novio ofrece un khata a cada miembro de la familia de la novia y entrega a los padres "el dinero de ayuda alimenticia" y un pangden o delantal. El ritual del delantal significa que la joven debió utilizar numerosos delantales de su madre y que este nuevo es un símbolo de recompensa. Después de haber ingerido el té y la cerveza de cebada rituales, un testigo de cualquiera de las dos partes lee en voz alta el contrato de matrimonio, depositando dos ejemplares en una bandeja, mientras que el otro testigo compara minuciosamente ambas copias para asegurarse de su fiabilidad. Los testigos cierran el contrato con el sello de cada una de las dos familias mientras que el representante de cada parte ofrece un ejemplar al padre de la parte opuesta.
La noche anterior a la ceremonia, el novio envía a la novia un vestido suntuoso, un tocado llamado padru, pulseras y demás complementos para su traje. El día de la boda, el novio manda a casa de su novia un enviado a caballo, escoltado por todo el séquito. El mensajero porta unas flechas de colores decoradas con espejos, jade y perlas. La futura esposa se sube a una yegua encinta, cuyo color debe combinar con el del shengxiao, y se deja escoltar por el séquito.
Antes de la llegada del cortejo, la novia debe realizar una ofrenda ritual con cereales mediante un chyma, es decir, una cuchara para servir cereales, beber cerveza de cebada y cumplir con la ceremonia de la despedida. Cuando el representante del novio entra en casa de la novia, debe atar las flechas de colores a la espalda de ésta, indicando así que desde ese momento pertenece a la otra familia, y adorna su cabeza con el tocado de jade para demostrar que el alma del novio le es entregada. En el momento de la despedida, un miembro de su familia, con una flecha se sube al tejado de la casa para gritar: "¡ No te lleves la buena fortuna de nuestra familia!", y no dejará de repetirlo hasta que la novia haya desaparecido a lo lejos.
Si se encuentran con un porteador de agua o de madera, es que tendrán buena suerte. Sin embargo, si se encuentran con alguien que lleve a un enfermo, un saco vacío o bien con alguien que vaya tirando basura, éstos serán símbolos maléficos.
Mientras dura todo el recorrido hasta la casa del novio, los miembros del cortejo cantan zhaychen, es decir, "grandes cantos", salvo la novia que, según la tradición, debe llorar.
Los miembros de la familia esperan a la llegada de la novia en la puerta con la cerveza y el chyma.
Los rituales sociales tibetanos son numerosos, variados y profundamente unidos a la religión. Se ofrece el khata en numerosas ocasiones, como por ejemplo cuando se visita a un anciano o cuando se va a rezar ante las imágenes de Buda, o incluso al despedir a una persona honorable antes de emprender un viaje. El khata es una franja de tela, generalmente de seda salvaje, tejida casi tan delicadamente como una tela de araña. Su longitud varía entre noventa centímetros y seis metros, y a veces más. El khata es un símbolo de pureza y sinceridad. Desde siempre, los tibetanos consideran el color blanco como símbolo de pureza y suerte, así que casi todos los khatas son blancos. Pero también existen en colores fuertes, azules, amarillos, verdes o rojos, y se ofrecen a los que han hecho votos de budismo; también se atan los khata a las flechas destinadas a la novia, para darles color. Los khata de colores son, por su valor simbólico, los más importantes. El khata de color representa el vestido de Bodhisattva y solamente puede ser utilizado en ocasiones muy especiales.
El koutou, palabra china que significa literalmente "dar en la cabeza" (contra el suelo), constituye otro elemento social en el Tíbet. Se practica, para homenajear a las imágenes de Buda y a veces para visitar a un anciano. Existen tres clases: koutou largo, koutou corto y koutou sonoro. Durante las ceremonias religiosas, que tienen lugar en el templo de Tsulhakhang, en el palacio Potala y en otros lugares de culto, el visitante puede ver cómo hace koutou la muchedumbre: los tibetanos levantan sus manos por encima de la cabeza, las bajan tres veces a la altura del pecho y se prosternan en el suelo. Es el koutou largo.
Para el koutou corto, hay que arrodillarse y tocar el suelo con la cabeza y los brazos. Según las crónicas tibetanas, se trataba antiguamente de un gesto de cortesía, solamente practicado con los Tsenpos, pero más tarde también se llegó a utilizar con los monjes budistas.
El koutou sonoro se realiza únicamente en los monasterios, donde los fieles arrodillados, sin distinción de edad o sexo, juntan las palmas a la altura del pecho, en una actitud de rezo, ante la estatua de Buda y se inclinan tres veces antes de dar con la frente en el suelo. Después, se deslizan en esa posición hasta los pies de la estatua y rozan a Buda con la cabeza, en señal de arrepentimiento.
Actualmente, para saludarse, la gente se inclina a veces juntando las palmas de la mano como señal de respeto. Cuando se trata de personalidades, deben levantarse las manos unidas por encima de la cabeza e inclinar el tronco y la cabeza. Este saludo debe realizarlo también la otra persona, en señal de respuesta.
En el Tíbet, habitualmente, se bebe té como en muchos otros países, pero con la diferencia de que la bebida nacional tibetana es el té concentrado en bloques y batido con mantequilla (té mantecado). El invitado debe esperar a que el ama de casa o sus hijos le sirvan ese té con mantequilla, si prefiere no parecer grosero.
Algunos rituales descritos se practican frecuentemente o varias veces al día, mientras que otros se reservan para ocasiones especiales. Todos, sin embargo, reflejan el modo de vida típico tibetano.
La Religión
La religión de los tibetanos es el budismo. Creen en el "Buddha" que significa el sabio, el iluminado.
Se suele decir a menudo que esta religión es pesimista, debido a sus creencias y valores.
La vida es de supremo valor para los budistas.
El budista se ve muy perturbado por el bien y por el mal, teme el placer y desearía evitarse el dolor.
Otro genuino signo de pesimismo es la desconfianza de los primeros budistas hacia el placer.
Pero aunque el budismo primitivo tenga algunos aspectos pesimistas, debemos rechazar dos supuestos:
1º/ Que el punto de vista de la vida común, el mero existir, tiene relativamente poco valor.
2º/ Que el pesimismo religioso indio, real o imaginario, tenga alguna relación con las supuestamente desgraciadas circunstancias de la vida en la India o con las consecuencias enervantes del clima de ese país.
La Ética
Según la ética el sabio dice: el Dhammapada debe dejar el oscuro estado de la vida en el mundo para seguir el brillante estado de la vida monástica
El budista como el cristiano tolstoiano, no tiene fe alguna en el gobierno
El budismo tiene mucho que decir acerca del futuro estado de aquellos que mueren sin salvación, y que no han cortado las condiciones que determinan el renacimiento.
Lo más probable es que el budismo primitivo no tuviera otro código moral que el de la disciplina mental y moral establecida para aquellos que renunciaban al mundo y entraban en los senderos.
Los diez mandamientos siguientes son obligatorios para todos los hermanos:
1 La destrucción de la vida
2 El robo
3 La falta de castidad
4 La mentira
5 E l uso de licores embriagadores
6 Comer entre las comidas
7 Presenciar entretenimientos seculares
8 El uso de ungüentos y joyas
9 El uso de camas altas o lujosas
10 El manejo de dinero
A quienes aceptaban las enseñanzas de los hermanos pero continuaban siendo legos se les requería la obediencia de los cinco primeros, de estos mandatos, todos los cuales, cono se notará son de carácter negativo; pero en el caso de los legos el tercer mandamiento tiene sólo el significado de evitar el adulterio.
No se atacan directamente ni el matrimonio ni la vida familiar, sólo se señala que la vida secular no lleva a la emancipación del renacimiento ni del sufrimiento.
Pero se pone de relieve una y otra vez la superioridad de la vida sin hogar.
La Conciencia Moral
Puesto que no existe el " individuo " no se puede hablar de recompensas o castigos para éste, y por los tanto, no hay sanción moral alguna que se funde en ellos y que afecte al individuo en el futuro.
Tampoco nombra el budismo a ningún dios del que hayan provenido tablas de ley, revestidos de una autoridad sobrenatural. Puesto que el budismo es esencialmente un sistema práctico, psicológico y ético, más bien que filosófico o religioso.
La conciencia moral es un juicio interno sobre los motivos y acciones del individuo y como tal es un innegable hecho de conciencia.
Aquellos que no admiten la suficiencia de la razón no pueden llamarse budistas. La única justificación en el sentido de motivo para la moralidad es el bienestar común y el del individuo.
La Orden
Hemos mencionado ya los diez mandamientos o más bien, prohibiciones que deben observar todos los miembros de la orden.
También se requiere que los hermanos lleven un hábito monástico de tela, amarillo o naranja, hecho de trozos rasgados y cosidos de manera que no tenga ningún valor comercial; que se procuren la comida diaria en forma de limosnas; que abstengan de alimentos entre las horas fijadas para las comidas y en general que mantengan una conducta decorosa.
Tampoco se requiere que los hermanos hagan voto de obediencia a los superiores: todos son iguales, con la debida concesión a la antigüedad y al grado de progreso espiritual.
La disciplina es mantenida fundamentalmente por la orden en su totalidad, una penitencia adecuada; el castigo más severo, proscrito por cometer cualquiera de los Cuatro pecados cardinales, y éstos son:
- Ruptura del voto de castidad.
- Robo.
- Muerte
- Pretensión de poderes religiosos.
Si se cometían cualquiera de estos pecados, suponía la expulsión de la Orden.
Es importante sobre todo comprender que el hermano, Monje, no es un sacerdote. No pertenece a una sucesión apostólica y no tiene ningún poder para salvar o condenar, para perdonar pecados o administrar sacramentos, no posee otra santidad que la de su vida buena.
A cada sacerdote se le permite solamente ocho posesiones:
- los tres mantos
- la campanilla
- un cuenco para limosnas
- una navaja
- una aguja
- un tamiz para el agua
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