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San Fernando de Maldonado |
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Es un núcleo urbano pequeño que resume la historia en la mayoría de las esquinas, con un justo equilibrio entre un modernismo casi avasallante y un permanente y respetuoso testimonio del pasado mediato e inmediato. |
| La Torre del Vigía |
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Para observar Maldonado en su plenitud es ideal subir a la Torre del Vigía que se encuentra en una plaza en la esquina de Rafael Pérez del Puerto y Zelmar Michelini. Originalmente fue construida para observar y anunciar las llegadas de barcos al puerto. El mirador tiene un amplio balcón de madera y hierro, desde donde se observan las cúpulas de cerámicas celestes de la catedral, frente a la colonial Plaza de San Fernando. Allí, junto a la Torre del Vigía el visitante encontrará un marco de madera tallado en Portugal originalmente, que marcaba el límite entre los dominios portugueses y españoles de acuerdo al Tratado labrado en 1750 en las Cortes de Madrid. |
| Museo de San Fernando |
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En la calle Sarandí y Pérez del Puerto, una casona del siglo XVIII guarda una soberbia colección de arte colonial. |
| Cuartel de Dragones |
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En la esquina de 18 de Julio y Pérez del Puerto se encuentran las ruinas de lo que fuera el Cuartel de Dragones que abarcara toda la manzana en su apogeo, cuando fue construido en 1795. |
| Ciudad de San Carlos |
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A no más de la capital departamental, se encuentra la pintoresca y muy particular ciudad de San Carlos, sobre la Ruta 9. |
| Piriápolis |
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Piriápolis reúne todos los paisajes en su entorno: cerros, bosques, río, océano, y como complemento una bahía llena de encanto y arenas blancas. |
| Reserva de Fauna Autóctona |
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Se encuentra en la ladera del Cerro Pan de Azúcar (km. 6 de la Ruta 37). En ella se guardan celosamente más de cuatrocientos animales silvestres entre los que se cuentan pumas, gansos, lechuzas, patos, carpinchos, peludos, mulitas, infinidad de pájaros nativos, todos ellos en medio de un ambiente natural rodeado de árboles, lagos y caminos por los cuales transitar. |
| Virgen de los Pescadores |
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Se encuentra en el Cerro San Antonio, a unos 70 metros de altura. Allí encontrará también la piedra fundamental de la ciudad de Piriápolis y la hermosísima gruta de la fuente. |
| Castillo de Piria |
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Hoy ha sido convertido en un museo, pero fue construido en el año 1897 para residencia de Don Francisco Piria, el profético urbanista y ecologista fundador de este lugar al cual dio mucho más que su nombre. |
| Templo de San Antonio |
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Ubicado en la cumbre del Cerro del Inglés (popularmente conocido por Cerro San Antonio), la imagen que allí se encuentra, en terracota, fue traída desde la ciudad de Milán para entronizarla allí. |
| Fuente del Toro |
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Está ubicada a cien metros sobre el nivel del mar. Es casi un símbolo local y se trata de una fuente de agua mineral que brota desde las entrañas de piedra del lugar y sale a través de la boca de la escultura de un toro en tamaño natural, que aseguran pesa más de tres toneladas y que fue traída hasta allí desde la ciudad de París. |
| Fuente de Venus |
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Es la réplica exacta de un templo griego, existente en la Villa Paravicini, Italia, y podrá visitarlos en el Cerro del Toro. |
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Es imposible que se pierda la aventura de escalar el Cerro Pan de Azúcar y subir a su cruz en la cumbre, por una escalera de caracol a través de diez pisos, observando el paisaje desde sus ventanas. |
| Pan de Azúcar, museo de cielo abierto |
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La ciudad de Pan de Azúcar, enclavada en el corazón rural y pedregoso del departamento de Maldonado, de la mano de su gente, de sus artistas plásticos y de otros que aunque no han nacido allí se acercaron con colores y pinceles, ha comenzado a llenar sus calles de luminosas propuestas. Un museo al aire libre, mimetizado con sus paredes y sus edificios, sorprende al viajero con un derroche de creatividad, de humor de frescura como para que, desde ahora, sea imposible olvidar el lugar o lo que es más importante, sentir la necesidad de caminar lentamente con los ojos bien abiertos por sus calles en las que aún, afortunadamente, no se ha perdido el casi mágico encanto pueblerino de siempre. Las distintas obras que desde ya llenan de colores los muros y edificios de Pan de Azúcar, han sido realizadas por muchos de los más renombrados humoristas uruguayos y argentinos, tales como Julio y Darío Parissi, Tabaré, Rep, Heiji, Peni, Lizán, además de los originales enviados de Fontanarrosa y una gigantografía de nuestro compatriota Hermenegildo "Menche" Sabat. Además el "Tola" Invernizzi recreó un gran mural de bienvenida a la ciudad y Carlos Páez Vilaró también participó con su genio y creatividad, junto a infinidad de artistas plásticos locales, muchos de ellos integrados en el Taller de La Vieja Bodega. Mención aparte merece el trabajo efectuado por Carlos Musso, muralista de la Escuela Nacional de Bellas Artes en el viejo Bar Serrón ubicado frente a la plaza de la ciudad. |
| La Costa |
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Desde
el Arroyo Solis hasta Punta del Este Una hermosa cadena de balnearios transcurre desde el arroyo Solís (frontera natural entre Canelones y Maldonado) hasta Punta del Este. El primero de ellos es el Balneario Solís, al que se accede en el km. 79 de la Ruta Interbalnearia. Otro también hermoso es Bella Vista, ubicado en el mojón 87 de la Ruta 10 que lleva a Piriápolis y se caracteriza fundamentalmente por tener "el piso" bajo del agua, no de arena sino de cantos rodados, por lo cual, no goza de mucho aprecio para nadar, aunque si para asolearse, pescar o simplemente practicar deportes playeros, en un lugar excepcional. En el km. 90 de la Ruta 10, encontramos el Balneario Las Flores, con una muy buena playa y hermosas sierras, existiendo en el lugar además, un pueblito encantador con aire rural, pocos habitantes, pero muy campechanos y amables con sus visitantes. En el km. 94.500, la emblemática Playa Verde, conserva vestigios de épocas quizás más esplendorosas pero sigue guardando un encanto indescriptible. Después se encuentra Piriápolis, con su hermosa rambla digna de ser disfrutada con una hermosa vista. Pasando el Cerro San Antonio y Punta Fría se encuentra Punta Colorada, luego Solanas y Punta Ballena. Una vez recorrido estos hermosos balnearios nos encontramos con Punta del Este, nace junto con el Océano Atlántico. Extensas playas y mar cristalino, pinares interminables, islas, lagunas se combinan para generar paisajes realmente hermosos. La elección de los pioneros seguramente fue acertada. En pocos años Punta del Este se convirtió en el principal balneario del país y en una de las principales atracciones turísticas en todos los itinerarios internacionales. Una sensibilidad especial, una ciudad que deslumbra constantemente a los visitantes de las más diversas procedencias, maravilla y placer infinito. Poco a poco Punta del Este se ha convertido en un desafío a la imaginación. La arquitectura levantó en este lugar sus creaciones más logradas. Los diferentes estilos armonizan con la naturaleza ofreciendo un conjunto único, difícil de describir, sereno y sofisticado al mismo tiempo. Las construcciones situadas en amplios parques de pinos, prados y jardines, incluso la misma península con sus diversas expresiones arquitectónicas, con su concepción urbanística, es deslumbrante y acogedora. El paisaje que se ve desde Punta Ballena es paradisíaco e interminable. Igualmente lo mismo ocurre con la Playa de Portezuelo, La Mansa, La Brava, Manantiales, José Ignacio y todo su entorno. A lo largo de kilómetros y kilómetros hay playas que seducen con sus largas extensiones de arena, invitando cualquiera sea el interés: la pesca, el sol, los deportes náuticos, la pesca submarina, la naturaleza las puso allí, tan extensas con la única finalidad de ser disfrutadas. |