San José es un departamento lleno de encantos naturales, prácticamente a un paso de la capital del país y en el que es posible combinar armoniosamente el paisaje, sensiblemente agreste a pesar de su cercanía con la metrópolis, con la historia viva y consecuente en un microclima respetuoso de su patrimonio y acervo cultural, sumado todo ello a la naturaleza "campechana" de su gente.

        

     

El Santuario Nacional

Se trata de una hermosísima muestra de arquitectura religiosa y de arte litúrgico en su interior.
   

Su construcción comenzó en 1857 y finalizó en el año 1874.
El 24 de Abril de 1957 fue designada por la Santa Sede, "Basílica Menor" y el 3 de septiembre de ese mismo año la Conferencia Episcopal del Uruguay la declaró "Santuario Nacional de San José". El proyecto y dirección de la obra fue confiada al maestro constructor catalán Antonio Fongibel y fue edificada con estructura basilical, en donde la nave central descansa sobre ocho columnas de mármol macizo de Carrara. Tiene una longitud de 72 metros, desde la escalinata al atrio presbiterio y un ancho de 26 metros. El altar mayor y los altorrelieves pertenecen al escultor catalán Domingo Mora. El alta de la Capilla del Santísimo Sacramento es obra de los hermanos Repetto, de Lavagno, Italia, y los frescos de las paredes y "La Gloria de San José", son obra del pintor italiano Lino Dinetto.

   

Tradicional y casi símbolo maragato es el reloj de su catedral, sobre el que existen varias versiones folclorizadas respecto a su origen, pero la realidad es que su procedencia es suiza y se encuentra en funcionamiento desde el 25 de Agosto de 1900, estando allí gracias al esfuerzo del pueblo maragato y de su párroco Norberto Bentancour. La campana mayor de su torre tiene tres toneladas de peso y puede escucharse a más de 15 kilómetros de distancia.

    

Monumento a Artigas

La ciudad cuenta con varios monumentos conmemorativos, y entre ellos se destaca el levantado en homenaje a don José Artigas en la Plaza Independencia, obra del escultor Juan Luis Blanes, y que tiene el privilegio de ser el primer monumento al prócer erigido en el país.

   

   

Pirámide de la Paz

Fue inaugurada el 10 de junio de 1873, y se trata de un monumento de forma piramidal erigido en homenaje a la Paz de Abril de 1872.
Está realizada en mármol de Carrara y en granito colorado del país, dentro de los lineamientos de la arquitectura romana. Es obra del escultor italiano Juan Ferrari.

   
    

Mar de Piedra de Mahoma

A pocos kilómetros del centro, encontrará Ud., un lugar único en el país y como muy pocos hay en el continente. Se trata de las Sierras de Mahoma, llamadas por el profesor Jorge Chebataroff como "Mar de Piedra", un paisaje irrepetible con aglomeraciones rocosas de curiosas formas que con seguridad le sorprenderán.

   

        

Playa Penino

Se encuentra a la altura del kilómetro 29 de la Ruta 1 y los humedales circundantes integran una de las reservas naturales y áreas protegidas del departamento.
   

Playa Penino no tiene mucho que envidiarle en su paisaje a las riberas de las lagunas fernandinas o rochenses, con sus juncales, pajonales, finas arenas y lagunas mansas.

    
   

Playa Pascual

Es una de las playas maragatas más conocidas y concurridas desde la capital del país, fundamentalmente porque está asistida por muy buenos servicios de transporte de pasajeros desde el centro metropolitano.
  

Típica playa de río, tiene sin embargo un encanto muy particular, con sus grandes arboledas circundantes y además de una población residente todo el año que se incrementa permanentemente, por lo que también se revalorizan sus servicios y opciones.

        

     

Entre Playa Pascual y Kiyú

Entre la Playa Pascual y el Balneario Kiyú hay aproximadamente unos 30 kilómetros de costa casi totalmente agreste, con espacios arenosos, barrancas y juncales circundantes.
   

Los parajes en que se encuentran son conocidos como "Punta del Tigre", cerca de la desembocadura de este arroyo, Barrancas de Santa Lucía, Barrancas de Mauricio, bordeando la desembocadura de un arroyo del mismo nombre, donde por su cercanía con la Ciudad de Libertad, se ha comenzado a desarrollar un interesante proceso de urbanización.

      
   

Bocas de Cufré

Este es el último balneario maragato hacia el Oeste. El Arroyo Cufré es el límite natural entre San José y Colonia. 
   

Hay allí, en la desembocadura del arroyo, frondosos montes indígenas y pinos forestados hace varios años, los que rodean toda la desembocadura. La misma está bordeada por una zona arenosa y con aguas mansas aptas para baños sin grandes peligros.
   

Hay en el lugar una pequeña población donde los servicios esenciales atienden al visitante.

   

   

Desde Kiyú a Bocas del Cufré

Pegadito al balneario Kiyú hay una rinconada que ni siquiera figura en los mapas oficiales, con una playita increíble que algunos lugareños llaman "La Guitarrita", nadie sabe bien por qué, aunque se dice que mirando desde arriba, la costa en ese lugar hace una especie de "cintura de guitarra".
Y entre barrancas y playas sigue la costa hasta la Punta de San Gregorio, luego de Punta Jesús María y un poco más allá la playa Sánchez, que está a la altura de Rafael Perazza, una población cercana a Rincón del Pino, más o menos en el Km. 71.
   

Finalmente entrando en el Km. 72, unos 23 Km. hacia el río se llega por un camino apenas mejorado a otro paraíso maragato. Se trata de Arazatí, zona que fue asiento de grandes comunidades indígenas, y hoy es casi esencialmente de explotación forestal. Su playa es una de las más bellas y agrestes del litoral oeste.