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Su nombre, de origen Guaraní, refiere a una especie de cañas que abundan en las costas de sus ríos, ligadas profundamente a nuestra gesta histórica, ya que con ellas los ejércitos patrios construían sus lanzas, y en tiempos de paz, las picanas para los bueyes en carretas y arados. Tierra fundamental de paisajes, donde la naturaleza va de la mano de sus hombres y mujeres, esencialmente poetas, músicos, artistas, creativos. Los lugareños se enorgullecen en considerarse "hijos del pago más gaucho del país". |
| El Teatro Escayolas |
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Frente a la plaza 19 de Abril en pleno centro de la ciudad capital tacuaremboense se encuentra la fachada de lo que fuera el Teatro Escayola, declarada Patrimonio Histórico Nacional en un gesto más simbólico que práctico porque lamentablemente muy poco quedaba ya de lo que fuera uno de los escenarios más importantes del país. Originalmente fue obra del ingeniero francés Victor L'Olivier, y se llevó a cabo a especial encargo del consorcio que explotaba las minas auríferas de Cuñapirú, demorándose tres años en su construcción al típico estilo de los más importantes teatros europeos de la época, con mármoles de carrera y tapices franceses. Se cuenta que la viga que sostenía la "boca" del escenario, fue traída hasta tacuarembó desde Paso de los Toros, arrastrada por doce yuntas de bueyes que demoraron 90 días en hacer el trayecto. El teatro llevó el nombre del político de la época, Coronel Carlos Escayola. |
| Gruta de los Helechos y de los Cuervos |
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Al Norte de la Capital Departamental, un pequeño letrero indica la entrada, a través de un agreste podrá adentrarse en la gruta. Impera allí un microclima donde predomina la humedad, por lo que los paredones de piedra que encañonan los arroyos (ya que no son realmente "grutas") están tapizados de musgo y helechos. Es recomendable cuando se visita este lugar, hacerlo calzando botas de caña alta, y caminar cuidadosamente prestando especial atención, ya que proliferan las serpientes, muchas de ellas inofensivas, lo que no descarta maximizar cuidados. |
| Laguna de las Lavanderas |
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Situada en las afueras de la ciudad capital, la Laguna de las Lavanderas está inmersa en un gran espacio forestado con ancestrales eucaliptos. |
| Cerro Batoví |
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Al llegar a Tacuarembó, viajando desde el sur del país, pocos kilómetros antes de los accesos a la ciudad, el horizonte comienza a dibujar la peculiar silueta del Cerro Batoví, cuyo nombre, proveniente del Guaraní, significa "seno de virgen". El Batoví no es tan sólo una de tantas muestras más que forman los "cerros chatos" que identifican la topografía regional, sino que además es el símbolo departamental, representado en el escudo del mismo. |
| Museo del Indio y del Gaucho |
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Se encuentra ubicado en un viejo edificio de estilo colonial, reciclado y adaptado funcionalmente para dicho objetivo, ubicado en la esquina de las calles General Artigas y General Flores. Allí se ha ordenado el riquísimo acervo atesorado durante larguísimos años por su creador, Don Washington Escobar, que logró dedicando toda su vida a ello, legar a su comunidad una de las colecciones más importantes del continente. |
| El Chorro |
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En plena zona agreste de las Sierras de Gauna, aproximadamente a unos 45 km. de Tacuarembó y en medio de una zona pedregosa alejada 4 o 5 km. de la Ruta 5, el viajero encontrará una caída de agua de entre 25 y 30 mts. conocida popularmente como "El Chorro", las aguas del arroyo "Aguas Frías" vuelcan su magnificencia con un estrepitoso canto al abalanzarse sobre el lecho rocoso. |
| El Infiernillo |
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Aproximadamente a unos 70 Km. al norte de la ciudad capital departamental, se encuentra la zona conocida como "El Infiernillo", sumamente agreste, dominada por el "Cerro Travieso". |
| Villa Ansina |
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El pueblo de Villa Ansina se encuentra ubicado a 60 km. al este de Tacuarembó, sobre el margen izquierdo del Río Tacuarembó Grande. |
| Paso de los Toros |
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A sólo 250 Km. de Montevideo y a 15 Km. de la primer central hidroeléctrica construida en Uruguay, la Ciudad de Paso de los Toros ofrece al viajero un encanto muy particular, plenamente disfrutable en medio del impresionante entorno del gran lago del Rincón del Bonete, justo en el corazón del país. El Viajero encontrará al llegar a ella, una pequeña pero muy acogedora ciudad de amplias y luminosas avenidas y sobre la costa del Río Negro podrá disfrutar de los incomparables atardeceres isabelinos. Para los amantes de la pesca y los deportes náuticos, el lugar es un verdadero paraíso y aquellos que prefieren vivir la naturaleza a pleno encontrarán también en los alrededores un paisaje casi bucólico, lleno de pájaros y montes indígenas inolvidable. Paso de los Toros, a pesar de estar jurisdiccionalmente en Tacuarembó, tiene ya sea en su perfil geográfico como en su propia gente, una identidad regional muy definida. En la arquitectura ciudadana se perciben aún los vestigios de una urbanización "a la inglesa", y se destacan su Catedral, su Estadio de Fútbol (una de las pasiones locales), el "Almacén del Alto", que fue edificado alrededor del 1880, para que funcionaran en él los almacenes del saladero Santa Emilia, una empresa que en su momento de mayor apogeo llegó a dar trabajo a unas 450 personas y fue la principal de Paso de los Toros, más que nada por estar ubicada en el corazón ganadero del país. Su edificio en forma de "L" conserva en su patio interior un antiguo plátano que sobrepasa en altura al edificio que lo rodea, también se destaca un solitario ceibo de diez metros de altura que se yergue al final del terreno. |
| Valle Edén |
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La entrada de este privilegiado rincón de la naturaleza, se encuentra sobre la transversal ruta 26, en el mojón 207. El valle Edén forma parte de todo el entorno geográfico de la Sierra de los Tambores, un ramal de la cuchilla de Haedo, Los cerros cubiertos totalmente de vegetación albergan multitud de especies de aves, destacándose las Calandrias y los Dormilones, Proliferan también allí los lagartos y lagartijas, además de decenas más de especies silvestres. En cuanto a la vegetación del lugar, proliferan los Talas, los Catus en una infinidad de variedades, blanquillos y otros. Existen innumerables rincones atractivos que merecen un constante redescubrimiento como el "Pozo Hondo", los "Galpones", La Gruta del Chivo, y el Perao Caído. El puente colgante sobre el arroyo Jabonería es también un "imperdible", como el "Cerro Cementerio" en la zona del valle, donde pueden encontrarse las antiguas tumbas indias horadadas en la misma roca. Encontrará muchas grutas y caídas de agua y luego, finalmente podrá visitar, la reciclada estación de trenes y la Casa de Gardel. |
| San Gregorio de Polanco |
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San Gregorio de Polanco es un pueblito acogedor, ubicado sobre el embalse del Rió Negro, en el departamento de Tacuarembó a unos 360 Km. de Montevideo. Debe su nombre a su fundador el caudillo colorado Gregorio Suárez, nativo de esta zona. A sus hermosas playas y excelentes "pique" para pescadores agrega un atractivo especial: un museo de artes plásticas al aire libre gestado por artistas locales y llegados desde todo el país, sobre los propios muros de las casas. Fue creado en 1993, cuando se produjeron 27 murales originales que se han ido conservando y aumentando con el correr de los años. |
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Balneario Iporá |
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Este complejo turístico relativamente nuevo, ha logrado sin embargo convertirse en uno de los puntos de referencia en el turismo departamental, ya sea para los propios tacuaremboenses, como para todos los que llegan a visitar la región. El vocablo guaraní "Iporá" significa "agua dulce", o, de acuerdo a otras traducciones "agua linda, hermosa", fue inaugurado en el año 1965 y su centro es un gran lago artificial construido a partir de un pozo semisurgente que lo alimenta naturalmente. A su alrededor hay un amplio espacio de varias hectáreas convenientemente forestadas, fundamentalmente por pinos y eucaliptos, y se ha montado una adecuada infraestructura de campings y lugares de alojamiento y prestación de servicios al turista. El lago es además un excelente lugar para la pesca o para recorrerlo en bote. |