Mac Travel Uruguay - Guía Turística de Atenas

     Guia Turistica de Grecia - Atenas

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Información General
    
Superficie: 39 Km² 
Población: 3.700.000 hab. 
Hora local: GMT+2 (GMT +3, en verano) 
Código telefónico: 01


Información General

     

Con miles de años de historia y mitología a sus espaldas, Atenas - que ha recibido su nombre de Atenea (diosa de la sabiduría), tan amante de los olivos - dispone de mayores alicientes que una mera jungla de cemento. Refleja un carácter afable, animada con sus cafeterías al aire libre, sus calles peatonales, parques, jardines y multitud de personajes peculiares. Si el visitante se deja imbuir por su espíritu, quizá no advierta siquiera la capa de nefos (contaminación) que se cierne sobre la urbe.
   
Aunque sus calles son un hervidero de una insólita y caótica mezcla de Oriente y Occidente, la ciudad conocida antaño como el París del Mediterráneo está experimentando una especie de renacimiento europeo. La modernización impulsada por la Comunidad Europea y los preparativos para los JJ OO de 2004 aportan una refrescante nota de optimismo en el ambiente. Si a ello se le añade el aeropuerto y el metro de reciente construcción, se descubre una antiquísima Atenas remozada y resplandeciente.
  
Orientación 
Atenas está limitada en tres puntos por los montes Parnitha, Pendeli y Hymettos. En la ciudad hay nada menos que ocho colinas; las más destacadas son la Acrópolis y Lykavittos. Las colinas proporcionan tranquilidad frente al bullicio de la ciudad, además de magníficas vistas de las brillantes aguas del golfo de Salónica, el límite de la ciudad por la parte sur. Las calles de Atenas (señalizadas en griego y en inglés) confluyen en El Pireo, el puerto de la ciudad.
  
Casi todo lo que puede interesar al visitante se encuentra en una pequeña área situada en torno a Plateia Syntagmatos, la plaza de Syntagma. Está limitada por los barrios de Plaka al sur, Monastiarki al oeste, Kolonali al este y Omonia al norte.
  
Plateia Syntagmatos está dominada por el antiguo Palacio Real y es el centro neurálgico de la zona de negocios, con hoteles lujosos, bancos y oficinas de las líneas aéreas. Plaka, situado debajo de la Acrópolis, es el antiguo barrio turco y ya existía cuando Atenas fue nombrada capital de Grecia al independizarse. Aunque Plaka está repleto de turistas durante la temporada alta, también es una de las zonas más hermosas de la ciudad. Monastiraki es la zona del mercado y es una parte fascinante para pasear. Psiri, en las cercanías, está lleno de cafés y bares de moda; resulta un buen lugar para comer. En Kolonaki, una zona residencial que se esconde bajo el monte Lykavittos, abundan las tiendas de moda, las galerías de arte y los cafés. Omonia, una zona sombría conocida por los carteristas y las prostitutas, es el centro del transporte, especialmente en autobús.

      

  

     

  

  

  

  

  

  

 

 

  

   

 

 

   



 

Fiestas y Celebraciones

   
La temporada de carnaval griega se extiende durante las tres semanas anteriores a la Cuaresma; en Atenas se caracteriza por sus múltiples ágapes, cuantiosa bebida y un ambiente festivo generalizado. La Semana Santa destaca por ser la festividad más significativa del calendario griego ortodoxo. La procesión con antorchas que asciende hasta la capilla de Agios Georgos, en la colina de Lykavittos, resulta realmente impresionante.
   
En verano, los acontecimientos culturales se suceden vertiginosamente. De mediados de mayo hasta septiembre se desarrollan representaciones de danza folclórica griega, y puede presenciarse un espectáculo nocturno de luz y sonido desde abril hasta octubre. Pero el acontecimiento más relevante es el Festival de Atenas, de mediados de junio hasta finales de agosto, con obras de teatro clásico en el escenario de Herodes Atticus, un marco inigualable con la Acrópolis iluminada como telón de fondo. Otros locales de la urbe ofrecen asimismo representaciones teatrales, y durante el festival se suceden conciertos de música clásica y actuaciones de danza.

         






















 

Visitas Imperdibles

       

Acrópolis 
No puede entenderse un viaje a Atenas sin una visita a la Acrópolis, uno de los monumentos históricos más relevantes de Occidente. Los impresionantes vestigios se resumen en desvaídos restos de la ciudad de Pericles, una ciudad de templos con edificios colosales, profusamente dorados y policromados, y de estatuas gigantescas, algunas de bronce, otras de mármol chapadas en oro y con incrustaciones de piedras preciosas.
   
La Propylaia, la imponente entrada a la Acrópolis en tiempos antiguos, ostenta un esplendor arquitectónico equiparable con el del Partenón. Éste, sin embargo, deriva en un monumento único por la elegancia y armonía de sus dimensiones. Se trata del templo dórico más grande jamás completado en Grecia, el único construido totalmente (aparte de su tejado de madera) en mármol del Pentélico. Esta construcción poseía un doble propósito: albergar la gigantesca estatua de Atenea encargada por Pericles, y servir de tesorería para los tributos del imperio, anteriormente ubicada en Delos. Fue edificado en el emplazamiento de, como mínimo, cuatro templos anteriores, todos ellos dedicados al culto de Atenea. El Erecteón, otro templo ateniense, es fácilmente reconocible por sus tan fotografiadas cariátides, las seis vírgenes que cumplen la función de columnas. El Museo de la Acrópolis alberga una colección de esculturas y relieves procedentes de las ruinas.
    
Teatro de Dionisio 
Las enormes dimensiones del teatro de Dionisio, en la ladera suroriental de la Acrópolis, indican la importancia que tuvo el teatro en la vida de la ciudad-estado ateniense. El primer teatro erigido en este lugar se emplazó en un edificio de madera construido en el siglo VI a.C., donde actores ataviados con pieles de cordero cantaban y bailaban en el Festival del Gran Dionisio. Durante la Edad de Oro del siglo V, Esquilo, Sófocles y Aristófanes escribieron obras de teatro especialmente encargadas para este festival. Licurgo ordenó la reconstrucción del teatro en piedra y mármol entre los años 342 y 326 a.C. El auditorio ofrecía una capacidad para 17.000 espectadores; de sus 64 gradas originales, en la actualidad perdura una veintena. Los relieves del siglo II al fondo del escenario describen las hazañas de Dionisio. Los dos fornidos y encorvados selini adoraban al mítico y procaz Selinos que, con su falo sobredimensionado, perseguía a las ninfas a través de las montañas. Fue el mentor de Dionisio, con toda la energía que todavía le quedaba

Ágora antigua 
El ágora (mercado) actuó en su día como punto central de la actividad administrativa, comercial, política y social de la urbe. Todos los caminos confluían en ella, y constituía un lugar bullicioso y atestado de gente. En este enclave Sócrates disertaba sobre su filosofía, y en el año 49 a.C., San Pablo discutía diariamente para lograr conversos. El pórtico de Atalo, construido originariamente en 159-138 a.C., supone un buen lugar para empezar a explorar este emplazamiento arqueológico, en el que los atenienses más adinerados frecuentaban sus lujosos comercios. En sus inmediaciones se halla el Museo del Ágora, con una maqueta del mercado en el primer piso, junto con una colección de hallazgos realizados en las excavaciones. El templo de Hefesto, al oeste del ágora, se remonta al año 449 a.C, y está considerado el templo dórico mejor conservado de Grecia. Al noreste se ubican los cimientos del pórtico de Zeus Eleuterios, una de las zonas donde Sócrates se dirigía a las masas.

Cerca de la entrada meridional del mercado se alza la iglesia de los Santos Apóstoles, construida a principios del siglo XI para conmemorar a San Pablo y sus enseñanzas. En su interior pueden contemplarse interesantes frescos bizantinos.

Torre de los Vientos y ágora romana 
La torre de los Vientos, de mármol y forma octogonal, construida en el siglo I a.C por el astrónomo sirio Andronicus, contenía diversas utilidades en la misma estructura: servía como reloj de sol, veleta, reloj de agua y brújula. Cada uno de sus lados representa un punto cardinal, con el bajorrelieve de una figura flotando en el aire que encarna al viento asociado con este punto. La veleta, que desapareció hace tiempo, representaba un tritón de bronce que giraba en lo alto de la torre.

El ágora romana, que en un primer vistazo podría recordar un montón de escombros, contiene diversos detalles interesantes. Se accedía a través de la conservada puerta de Atenea Archegetis, flanqueada por cuatro columnas dóricas. A la derecha de la entrada se ubican los cimientos de una letrina pública del siglo I y al Sureste, los de un propileo y una hilera de comercios.
     
Museo Arqueológico Nacional 
A pesar del pillaje perpetrado por arqueólogos extranjeros durante el siglo XIX, el Museo Arqueológico Nacional, inaugurado en 1874, conserva la mejor colección de antigüedades griegas del mundo entero. Frente al vestíbulo de entrada se halla su mayor prodigio: la Sala de Antigüedades Micénicas, repleta de objetos áureos; la máscara de Agamenón está considerada su pieza más destacada. La colección neolítica incluye hallazgos de Tesalia junto a muestras de cerámica, estatuillas y joyas procedentes de Troya, y la colección de las Cícladas incorpora la mayor estatuilla jamás encontrada en aquella región. En otras salas se exhiben esculturas, bronces y cerámicas de los períodos arcaico, clásico, clásico tardío, helénico y romano, así como otras antigüedades y objetos exquisitamente trabajados, como sarcófagos de momias con elaboradas decoraciones. La exposición Thira constituye una colección especialmente interesante; consiste en una serie de espectaculares frescos minoicos desenterrados en Akrotiri, en la isla de Santorini.
     
Museo Benaki 
Esta institución cultural se creó en 1931, cuando Antoine Benaki convirtió la mansión de su familia en museo y la donó al país. Alberga una suntuosa y ecléctica colección de objetos procedentes de Europa y Asia, incluidos diversos hallazgos de la Edad de Bronce de Micenas y Tesalia, dos obras tempranas de El Greco, mobiliario eclesiástico transportado por los refugiados desde Asia Menor; cerámica, objetos de cobre, plata y madera de Egipto, Asia Menor y Mesopotamia, junto con un asombroso muestrario de trajes regionales griegos.
    
Keramikos 
Este enclave desempeñó la función de cementerio de la urbe desde el siglo XII a.C hasta la época romana. Fue descubierto en 1861 durante la construcción de Pireos (la calle que desemboca en El Pireo). En la actualidad pueden avistarse fragmentos de la muralla de Atenas, construida por Temístocles en el año 479 a.C. y reconstruida por Konon 15 años más tarde. El muro está partido por los cimientos de la puerta sagrada, por donde los peregrinos de Eleusis se adentraban a la ciudad durante la procesión eleusina anual, y la puerta Dipilón, la entrada principal. También lo frecuentaban las prostitutas, que ofrecían sus servicios a los cansados viajeros. Saliendo de la urbe, la calle de las Tumbas está formada por una asombrosa serie de monumentos funerarios, cuyos bajorrelieves merecen un detenido estudio. Esta avenida estaba reservada a los ciudadanos más notables, mientras que el resto recibía sepultura en las zonas circundantes. A la izquierda del Keramikos, el Museo Oberlaender presenta estelas y esculturas procedentes de las ruinas, así como una impresionante colección de estatuillas y jarrones de terracota.
   
Jardines Nacionales 
Los Jardines Nacionales, deliciosamente umbrosos, con sus árboles subtropicales y estanques ornamentales donde nadan aves acuáticas, ofrecen un agradable refugio durante la canícula estival. Antaño formaban parte de las propiedades de la realeza, y fueron diseñados por la reina Amalia. El Museo Botánico alberga interesantes dibujos, pinturas y fotografías.

   






















Lugares Interesantes

       

El rastro 
El rastro, o mercado de las pulgas, que se extiende al este y al oeste de la plaza Monastirakiou, ofrece la perspectiva más bulliciosa, curiosa y caótica de la urbe. Está repleto de tenderetes, restaurantes y cafeterías, y vendedores ambulantes de cacahuetes, coco, fruta, tesoros, desechos y mucho más. El momento adecuado para visitarlo se centra los domingos por la mañana, cuando el mercado está especialmente animado con todo tipo de ofertas. Puede encontrarse de todo, desde relojes a condones, trombones, gramófonos, neumáticos, teléfonos, gigantescos ojos contra los malos augurios o caramelos de goma.
    
Anafiotika 
Anafiotika corresponde a la parte más elevada de Plaka. Sus viviendas cúbicas y encaladas y sus tortuosas callejuelas forman parte de la herencia que dejaron los habitantes de Anafi, una isla de las Cícladas, que fueron utilizados como mano de obra barata en la construcción de Atenas después de la independencia. Su belleza destaca especialmente en verano, cuando las paredes de sus diminutos jardines aparecen cubiertas de latas de aceite pintadas de vivos colores, convirtiéndose en improvisadas macetas desbordantes de flores.
    
Panagia Hrysospiliotissa 
No muy lejos del teatro de Dionisio arranca un pedregoso sendero, apenas perceptible, que desemboca en una gruta ubicada en la pared del precipicio. En el año 320 a.C., Trasilio convirtió la gruta en un templo consagrado a Dionisio. En la actualidad acoge la diminuta Panagia Hrysospiliotissa (capilla de Nuestra Señora de la Caverna). Se trata de una entrañable capilla con iconos y antiguas pinturas en las paredes. Dos columnas dóricas, vestigio del templo de Trasilio, siguen dominando la construcción.
     
Colina de Lykavittos 
En tiempos pretéritos esta colina se hallaba en el campo, y en sus laderas cubiertas de pinares habitaban los lobos (Lykavittos significa colina de los lobos). En la actualidad, ya no está rodeada de campos ni vive en ella lobo alguno; se alza entre un océano de cemento para ofrecer las mejores vistas de Atenas. Si la contaminación lo permite, pueden divisarse panorámicas de la urbe, la cuenca del Ática, las montañas circundantes y las islas de Salamis y Egina. Desde lo alto de Loukianou, un sendero conduce hasta la cumbre de la colina. Otra posibilidad consiste en tomar el funicular desde lo alto de Ploutarhou. En la cumbre, la capilla de Agios Giorgios se ilumina al anochecer, y las callejuelas a sus pies parecen salidas de un cuento de hadas. Al noreste, el teatro Lykavittos acoge actuaciones de jazz y rock durante el Festival de Atenas.
     
Primer Cementerio 
En una ciudad donde no abundan los parques, se agradece cualquier rincón verde, como el del primer cementerio de Atenas (Proto Nekrotafeion Athinon), que si bien no se trata de un parque en el sentido estricto de la palabra, podría confundirse con uno. Las familias griegas que visitan las tumbas de sus seres queridos así parecen hacerlo, y convierten este deber familiar en una excursión, con picnic incluido. El cementerio está muy cuidado, con numerosas lápidas y mausoleos sumamente fastuosos, algunos de estilo kitsch y sentimental y otros, obra de destacados escultores griegos del siglo XIX, como la Doncella Durmiente de Halepas, la tumba de una muchacha en la que alguien deposita una rosa cada día.


           






















 

Cómo llegar

    

El flamante aeropuerto internacional de Eleftherios Venizelos, en Spata (a 21 km al este de Atenas), fue inaugurado en marzo de 2001, convirtiendo los viajes aéreos hacia y desde Grecia en una experiencia mucho más agradable de lo que solía suponer.
   
Transbordadores, hidrodeslizadores y catamaranes zarpan desde el cercano El Pireo rumbo a un impresionante número de islas. La oficina de turismo en el centro de la capital proporciona un folleto de publicación semanal con los horarios actualizados de todos los transbordadores.
   
Existen dos estaciones de autobús principales para los trayectos interurbanos: la Terminal A, a unos 7 km al noroeste de Omonia, en Kifissou 100, con salidas hacia el Peloponeso, las islas Jónicas y el oeste de Grecia; y la Terminal B, a 5 km al norte de Omonia, en Liossion, con salidas hacia el centro y el norte del país, así como hacia Evia. La terminal A no resulta la mejor introducción a la urbe, especialmente si se llega entre las 24.00 y las 05.00, cuando no circula ningún transporte público. La terminal B tampoco cuenta con este tipo de servicio durante estas horas, pero en cualquier otro momento del día resulta más agradable y conveniente que la A.
   
Desde la estación de ferrocarril de Larisis, en Deligianni, a 1 km al noreste de la plaza Omonia, parten los trenes hacia el norte de Grecia, Evia y Europa. Pueden adquirirse pasajes para los trenes exprés, que cuestan el doble de la tarifa habitual, con destino a Thessaloniki, Larisa, Xanthi y Volos. Los trenes nocturnos hacia Thessaloniki ofrecen literas. Los que se dirigen hacia el Peloponeso marchan de la estación del Peloponeso, en Sidirodromon.
   
Los automovilistas o moteros más aguerridos pueden acceder o salir de la ciudad por la carretera nacional 1, la más importante al norte de Atenas. El autostop resulta bastante difícil; es preferible dirigirse a los camioneros en los embarcaderos de mercancías de El Pireo.

    

DURACIÓN DE LOS TRAYECTOS: En el cuadro siguiente aparece la duración de los trayectos desde Atenas a las ciudades e islas griegas más importantes:
  
  

Destinos  Por aire Por carretera Por mar
Corfú 0.50* 11.00 -
Creta 0.50 - 12.00
Mykonos 0.45 - 5.50
Rodas 0.55 - 14.00
Thessalonika 0.50 8.00 14.00
Thira 0.40 - 12.00

       

*El viaje por carretera a Corfú incluye la duración del viaje en barco desde Patras.
    






















 

Cómo Desplazarse

    

Existen autobuses directos que circulan las 24 horas entre el centro de Atenas y el nuevo aeropuerto. Los autobuses salen del aeropuerto desde la zona de llegadas, en el edificio principal de la terminal, frente a la salida Schengen. Los autobuses que se dirigen al aeropuerto parten de la plaza Syntagma. También se ofrece un servicio de autobuses día y noche entre los aeropuertos y la plaza Karaïskaki, en El Pireo.
    
Para disfrutar de una experiencia excitante, se debe tomar un taxi al llegar al aeropuerto: parece ser prácticamente imposible viajar en taxi sin verse involucrado en una discusión sobre el precio de la carrera. En cualquier caso, hay que asegurarse de que el taxímetro funciona con la tarifa correcta. Para parar un taxi en la calle, se debe gritar el destino deseado cuando pase alguno; si se dirige en la misma dirección, es posible que pare, incluso si ya lleva pasajeros.
   
Desde la plaza Syntagma se puede llegar andando hasta la mayoría de enclaves históricos atenienses, y muchos de sus museos también se hallan en las proximidades de esta plaza, en Vasilissis Sofias. El casco urbano y sus suburbios cuentan con frecuentes autobuses y trolebuses, y el tan esperado sistema de metro ampliado ya ha empezado a funcionar. Otra fase de expansión del transporte metropolitano debería completarse antes de los JJ OO de 2004.
    
Conducir en Atenas requiere altas dosis de paciencia, debido a las señalizaciones poco claras, un sistema de dirección única que rige en el centro de la urbe y los sempiternos atascos de tráfico. Existen numerosos parkings, pero de reducidas dimensiones, y el número de vehículos supera con mucho el espacio disponible. Si el viajero insiste en alquilar un automóvil, debe dirigirse hacia la zona norte de Syngrou, donde abundan las agencias de alquiler de coches. Es preferible recurrir a una de las agencias locales, que suelen ofrecer condiciones más ventajosas que las grandes agencias internacionales.

     






















 

Actividades

       

Las pistas de esquí más cercanas se encuentran en el monte Parnaso, a tres horas de distancia al noroeste de la ciudad. La temporada de esquí se extiende desde mediados de diciembre hasta marzo o abril. Atenas resulta indicada para los paseos a pie, y numerosos senderos cruzan la mayoría de las colinas de la urbe. Si el viajero prefiere dedicarse a actividades vinculadas al mar, existen abundantes agencias que ofrecen excursiones en barcos de vela, y algunas que también proponen clases de navegación. En julio y agosto se organizan talleres de danza folclórica para aficionados; la prensa local en inglés suele publicar información al respecto. Aquellos que deseen diferenciar mejor sus alfas y sus betas podrán inscribirse en alguna de las numerosas escuelas de idiomas de Atenas con cursos de griego para extranjeros.

   






















 

Clima

   

Atenas goza de un clima típicamente mediterráneo. En julio y agosto, el mercurio puede alcanzar los 40ºC a la sombra, pero el meltemi, un fuerte viento del norte que en ocasiones sopla en la costa oriental de la península griega, aporta un relativo alivio. El viento, causado por las diferencias de presión atmosférica entre el norte de África y los Balcanes, lo desbarata todo, desde los horarios de los transbordadores a los peinados de la gente. Las lluvias se presentan a mediados de octubre, y el tiempo permanece húmedo y frío hasta febrero, aunque existen días invernales con cielos despejados y soleados. También puede nevar.          

   






















 
 

Historia

       

Para apreciar Atenas en su justa medida, es importante considerar la traumática historia de la ciudad. A diferencia de la mayoría de capitales, su pasado no comprende una constante expansión; se caracteriza por sus momentos de gloria, seguidos de decadencia y práctica aniquilación, y su resurgimiento en el siglo XIX, cuando se convirtió en la capital de la Grecia independiente.

Los relatos que nos han llegado relacionados con los primeros tiempos de la urbe están inextricablemente entretejidos con la mitología, por lo que resulta difícil conocer con certeza lo que sucedió en realidad. Pero se puede confirmar que donde se halla la Acrópolis, en la cima de una colina (donde surgen dos caudalosos manantiales), se desarrolló el asentamiento de una de las poblaciones neolíticas más antiguas de Grecia. Más tarde, con el surgimiento de las ciudades-estado, la Acrópolis proporcionó una excelente posición defensiva y, alrededor del año 1400 a.C., se había convertido ya en una poderosa urbe micénica.

Cerca de 1200 a.C., Grecia se hundió en una larga y desconocida época oscura, pero en el siglo VIII a.C. una pacífica Atenas se había convertido en el centro artístico del país. Le siguió un período de reformas sociales, que desembocó en una agitación social y la consiguiente tiranía. Atenas sufrió la opresión hasta el año 510 a.C., cuando Esparta ofreció su auxilio. A raíz de la derrota del imperio persa, el poder ateniense experimentó un gran crecimiento. Estableció una confederación en la isla de Delos, exigiendo tributos a las islas a cambio de su protección ante los persas. El dinero así conseguido sirvió para transformar la urbe, iniciándose la Edad de Oro ateniense: se construyeron monumentos en la Acrópolis, y prosperaron el arte dramático y la literatura. Esquilo, Sófocles y Eurípides; los escultores Fidias y Mirón, y los historiadores Heródoto, Tucídides y Jenofonte vivieron en esta época.

Esparta, sin embargo, no estaba dispuesta a asumir un papel secundario, y las crecientes hostilidades culminaron con la guerra del Peloponeso en el año 431 a.C. Tras 27 años de combates, Esparta venció y se disipó la antigua gloria ateniense. A pesar de las pérdidas, el siglo aportó tres de los más grandes oradores y filósofos de la historia: Sócrates, Platón y Aristóteles.

Bajo el poder romano, Atenas permaneció como un importante templo del saber, y los emperadores honraron la urbe con numerosos y espléndidos edificios. Tras la división del Imperio Romano en las demarcaciones de Oriente y Occidente, la urbe se mantuvo como un centro cultural e intelectual hasta el cierre de sus escuelas de filosofía en el año 529 d.C. Entre 1200 y 1450, Atenas sufrió la invasión de venecianos, catalanes, genoveses, francos y normandos. Los turcos se apoderaron de la ciudad en 1456, dominándola durante cuatrocientos años.

En el estadio inicial de la guerra de independencia (1821-1829), encarnizadas escaramuzas callejeras provocaron repetidos cambios de poder entre los libertadores griegos y los turcos. En 1834 Atenas sustituyó a Nauplio como capital de la Grecia independiente, y el rey Otón de Baviera asumió la reconstrucción de la urbe tras la guerra. Arquitectos bávaros crearon una ciudad de impresionantes edificios neoclásicos (en gran parte derribados desde entonces) y avenidas bordeadas de árboles.
   
Tras la firma del tratado de Lausana en 1923, se produjo un gran intercambio de población entre Grecia y Turquía, hecho que se convirtió en el acontecimiento histórico más relevante en la constitución de la Atenas actual. La población ateniense aumentó un 50% de la noche a la mañana, por lo que se precisó una rápida construcción de bloques de apartamentos para alojar a los recién llegados.
   
Al igual que el resto del país, Atenas sufrió terriblemente durante la ocupación alemana de la II Guerra Mundial y la posterior guerra civil. La expansión de la capital se aceleró durante las décadas de 1950 y 1960, cuando Grecia inició su transición de una nación agrícola a una industrial. La junta de los coroneles (1967-1974) ordenó el derribo de muchas casas turcas vetustas e inseguras y de los edificios neoclásicos, sin enfrentarse a los problemas infraestructurales planteados por el rápido y caótico crecimiento de la urbe.
   
El fracaso de Atenas como sede de los JJ OO de 1996 encaminó a las autoridades, que lanzaron un ambicioso programa para preparar la ciudad ante la llegada del siglo XXI. En 1997, fue designada sede de los JJ OO de 2004, un nombramiento que ha generado gran optimismo y un fuerte impulso en el desarrollo urbano, con la inversión de grandes cantidades de dinero.