|

Guia
Turistica de Marruecos
Nombre
Oficial: Reino de Marruecos
Superficie: 447.000 km²
Población: 29.000.000 hab.
Capital: Rabat
Nacionalidades
y etnias
55% árabes, 44% bereberes, 0,7% extranjeros
Idioma: árabe (oficial), bereber, además de francés,
español e inglés
Religión
98%
musulmanes, 1% cristianos, 1% judíos
Régimen político: monarquía constitucional
Jefe de Estado: Mohammed VI
Primer Ministro: Abderrahman Yussufi
|
 |
| Información
General |
|
Marruecos es el punto de arranque ideal para quien viaje a Africa.
Un salto fácil de Europa, puede ser un lugar amistoso, agitado
y estimulante. Se amontonan mercados al aire libre a lo largo
del país con alfombras, tallas en maderae, y joyeria. El primer
producto del país (si usted no cuenta el hachich) es el cuero,
del que dicen que es el más fino del mundo.
Marruecos ha desarrollado un abanico de tradiciones artísticas.
El hilo que une a todos es la música; del estilo clásico que
desarrolló en la España musulmana y las tradiciones musicales
cuentistas del Berbers indígena a través de la fusión contemporánea
de estilos africano y francés. Aunque identificado más con Argelia
, el rai (opinión) es el estilo musical con mas fuerza en las
ciudades de Marruecos. A pesar de sus ritmos árabe-africanos
(debe mucho a la música beduina), combinan instrumentos eléctricos
para crear un efecto hipnótico.
La artesania es importante en Marruecos. Su Maronquinerie ha
sido apreciado comercialmente desde el siglo XVI. Una herencia
igualmente rica se mantiene viva en la producción de alfombras,
alfarería, joyería y tallas de madera.
Los tableros pintados y esculpidos para la decoración interior
junto con los azulejos siguen siendo muy empleados en la ornamentación
de interiores en edificios religiosos y casas adineradas. Los
mashrabiyya, pantallas que les permiten a las mujeres musulmanas
observar la ocurrencias en la calle sin ser vistas.
Marruecos ha inspirado a toda clase de artistas. El artista
Eugenio Delacroix Neo-barroco francés el bucketloads consagrado
de pintura a la imaginería marroquí después de una visita en
1830. Las escenas del mercado, vida del harén y cazas del león
dominaron sus lienzos. Un siglo después Hollywood entro tambien
en una especie de Marruecos-manía. Primero con Marlene Dietrich
en Marruecos. Esto fue seguido por los 1942 Casablanca y mas
tarde Peter O'Toole como Lawrence de Arabia, el país se había
vuelto una tierra de fantasía.
El árabe marroquí hablado (darija) es considerablemente diferente
del árabe hablado en el este. Se hablan varios dialectos de
Bereber ampliamente en el campo y particularmente en las montañas.
Marruecos tiende a marchar a su propio sentir islámico en términos
de estilo de vida, aunque tambien aquí los hombres permanecen
firmemente dominandolo todo. La segregación estricta de los
sexos en la vida pública puede resultar extraño al visitante.
Geografía
Marruecos
está ubicado en la punta más occidental de Africa del Norte,
limita al este con Argelia, con Mauritania al sur y sureste,
con el océano Atlántico por el oeste y con el Mar Mediterráneo
por el norte. Marruecos está a sólo 14 km. de distancia de España,
cruzando el estrecho de Gibraltar. La cordillera del Atlas atraviesa
el país por la mitad, atravezando las llanuras fértiles y las
playas de la costa Atlántica. La cordillera del Atlas Medio,
llega a alcanzar los 3.000 metros y está cubierta de bosques
de pino, roble y cedro, pastizales y pequeños lagos. Las Montañas
del Rif se extienden a lo largo de la costa norte. Las ciudades
de Ceuta (Sebta) y Melilla, en la costa norte, están bajo administración
española.
Sistema Político
Monarquía
constitucional (desde 1956). Marruecos consiguió la independencia
de Francia en 1956.
Jefe
de Estado
Rey
Mohammed VI (desde 1999).
Jefe
del Gobierno
Primer
Ministro Abderrahmane Youssoufi (desde 1998).
Idioma
El
idioma oficial es el árabe, pero una minoría importante de la
población habla beréber. Por su pasado colonial muchos marroquíes
hablan francés, y español.
Religión
Mayoritariamente
musulmana, con minorías judías y cristianas.
Referencia Horaria
GMT
0.
Electricidad
110/220
voltios CA, 50Hz, dependiendo de la antigüedad y la situación
del edificio.
Fotografía
A
pesar de que se consiguen en las principales ciudades del país
las marcas más conocidas de fotografía, lo recomendable es viajar
provisto del material suficiente, para evitar sorpresas.
Dadas
las condiciones de luz, se recomienda utilizar filtros polarizadores
y para los rayos ultravioletas.
Si desea fotografiar a personas recuerde que es necesario pedir
permiso primero y que está prohibido fotografiar instalaciones
militares.
Comunicaciones
Teléfono
Conexión
Directa Internacional. Código del país: 212. Código para llamadas
internacionales: 00.
Las
llamadas por operadoras suelen tomar mucho tiempo, por lo que
es aconsejable hacerlo de forma directa.
Las
llamadas locales se pueden hacer desde las cabinas que aceptan
monedas de 10, 20 y 50 céntimos y de 1 DH.
Teléfonía
móvil
Doble
longitud de banda. El proveedor es ONPT. La covertura llega
a todas las ciudades del oeste de Marruecos. La compañía de
teléfono móvil más importante es MAROC TELECOM. Fax
Disponible
en los hoteles.
Telegrama
Se
pueden enviar desde las principales oficinas de correos.
Internet
Accesible
desde centros de negocios, hoteles y Cybercafés.
Correos
Existen
oficinas de correos en todas las ciudades marroquíes y se identifican
por las iniciales P.T.T. Aquí se pueden adquirir sellos, enviar
telegramas y realizar llamadas telefónicas.
Las
oficinas suelen estar abiertas de 8.30 h. a 12.00 h. y de 14.30
a 18.30 h. para los servicios postales, mientras que para el
servicio telefónico permanecen abiertos hasta las 21.00 h.
Prensa
Los
diarios se editan en árabe y en francés. Los principales periódicos
en árabe son Al Alam y Al Muharir, y en francés
Le Matin du Sahara, L’Opinion y Al Bayane.
|
| Visado
y Aduana |
| |
Pasaporte |
Visado |
Billete
de salida |
| Unión
Europea (España) |
Sí |
No |
Sí |
| Uruguay |
Sí |
Si |
Sí |
| México |
Sí |
No |
Sí |
| Resto
de países latinoamericanos |
Sí |
Sí/1 |
Sí |
| Estados
Unidos |
Sí |
No |
Sí |
Pasaporte
Todos
los viajeros necesitan pasaporte con una validez mínima de 6
meses desde la fecha de entrada al país.
Nota:
Los niños menores de 15 años pueden viajar con el pasaporte
de sus padres, pero éste debe de incluir la fotografía del menor.
Visados
Requerido
por todos excepto:
(a) Los nacionales de países mostrados en la tabla para las
estancias de 1 a 3 meses;
(b) 1. Los nacionales de Andorra, Argentina, Brasil,
Chile, México, Mónaco, Perú, Puerto Rico y Venezuela para las
estancias de 1 a 3 meses.
(c) Los pasajeros en tránsito, que continúen su viaje en el
mismo o en el primer vuelo posible, que lleven la documentación
para seguir su viaje o retornar a su país, y que no salgan del
aeropuerto.
Validez
Los
visados son válidos durante 3 meses; los visitantes que deseen
quedarse más tiempo deben solicitar permiso en la comisaría
de policía durante los primeros 15 días estancia en Marruecos
(excepto los nacionales de Francia y España que pueden quedarse
para un periodo ilimitado siempre que informen de ello a la
policía dentro de los 3 primeros meses). Para más información
sobre visados, consultar con el Consulado o la Embajada.
Tramitación
En
el Consulado o la Sección Consular de la Embajada,
Buenos
Aires - Argentina, Tel: 05411 48018154
Fax: 05411 48020136
Requisitos
Se
debe enviar una carta de Presentación solicitando la emisión
de la Visa.
Luego
será necesario llenar 3 formularios y enviar 3 fotos carnette.
Costo
El
costo para estadías de 3 o menos días es de USD 10.-
Para
estadías de 3 a 90 días USD 21.-
Estos
precios permiten sólo 1 entrada al país, por 2 entradas deberá
abonar USD 24.- extra.
Aduana
Al
llegar a Marruecos no es necesario declarar en la aduana los
siguientes productos:
200 cigarrillos o 50 puros o 250 gr. de tabaco, 1 litro de bebidas
alcólicas fuertes y 1 litro de vino; 50 gr. de perfume.
También
se pueden introducir las medicinas para consumo personal. Los
equipos audiovisuales deberán ser declarados a la entrada. La
importación y exportación de la moneda marroquí está prohibida.
Artículos de acceso restringido
Se
requiere un permiso especial para las armas de fuego y municiones.
Los viajeros que posean un permiso para llevar armas en sus
países de origen, pueden obtener un permiso en la policía cuando
lleguen a Marruecos.
|
| Días
Festivos |
|
| 01
de Enero |
Año
Nuevo |
| 11
de Enero |
Declaratoria
de la Independencia |
| 02
de Febrero |
Eid-ul-Adha
- Fiesta del Cordero |
| 22
de Febrero |
El
am Hejir Eid-ul-Adha - Año Nuevo |
| 01
de Mayo |
Día
del Trabajo |
| 02
de Mayo |
Cumpleaños
del Profeta - Eid-Milad Nnabi |
| 30
de Julio |
Fiesta
del Trono |
| 14
de Agosto |
Fiesta
de la Lealtad |
| 20
de Agosto |
Fiesta
de la Revolución del Pueblo y del Rey |
| 21
de Agosto |
Día
de la Juventud |
| 06
de Noviembre |
Aniversario
de la Marcha Verde |
| 14
de Noviembre |
Fin
del Ramadan |
| 18
de Noviembre |
Día
de la Independencia |
Las
festividades marroquíes dependen de dos calendarios distintos,
las fiestas civiles se rigen por el calendario gregoriano en
el que el fin de semana se compone del sábado y domingo, el
viernes es el día de oración para los musulmanes y por ello,
el descanso de mediodía se alarga para que los fieles puedan
realizar sus oraciones convenientemente mientras que las celebraciones
religiosas dependen del calendario lunar que aunque también
tiene doce meses es más corto que el solar por lo que las festividades
musulmanas varían de fechas dependiendo del año de la hégira
en que nos encontremos.
Festividades religiosas y civiles
El año comienza el 1 de enero con la celebración del Año Nuevo,
primera fiesta civil. El 11 de ese mismo mes tiene lugar la
Manifestación de la Independencia.
A mediados-finales de enero los musulmanes disfrutan enormemente
con el Aïd el-Fitr, la festividad que marca el fin del mes santo
del Ramadán.
Poco después, el 3 de marzo, tiene lugar la fiesta civil más
importante de Marruecos, la Fiesta del Trono, en la que todo
el país se viste con sus mejores galas para bailar, cantar y
disfrutar con maravillosos fuegos artificiales y otros variados
y coloristas eventos.
A principios - mediados de abril llega el Aïd el-Kebir en la
que los musulmanes conmemoran el sacrificio de Abrahán y se
conoce popularmente como la Fiesta del Carnero.
El 1 de mayo, como en casi todos los países del mundo, se celebra
la Fiesta del Trabajo.
A mediados de mayo comienza el año musulmán, el primer día de
la hégira, el Primer Moharem.
El 23 de mayo es el día de la Fiesta Nacional.
El mes de julio, el día 9, es la Fiesta de la Juventud.
A mediados de julio se conmemora el Mulud, la celebración del
nacimiento del Profeta.
Agosto cuenta con varios eventos, el 14 la Fiesta del Vasallaje
en el Uad Eddahab, y el 20 el Aniversario de la Revolución del
Rey y del Pueblo.
Las festividades civiles finalizan el 18 de noviembre con la
celebración de la Fiesta de la Independencia.
Hay que decir que las fiestas musulmanas varían cada año de
acuerdo al calendario lunar. Es decir, se desplazan aproximadamente
13 días menos con respecto al año anterior (del calendario gregoriano).
Por ejemplo, si una celebración musulmana se festejó el 20 de
julio del año 1996, en el año 1997 se celebrará, aproximadamente
el 7 de julio.
Festividades Populares
El rico y variado folklore marroquí representa a todas las regiones
del Reino a través de sus danzas, cantos y manifestaciones tradicionales.
Un gran número de mussems, festivales y fiestas varias, donde
se celebran las artes y las tradiciones populares de Marruecos,
jalonan las diversas estaciones del año y los visitantes son
estupendamente acogidos en ellas con ese indiscutible sentimiento
de hospitalidad tan arraigado en los marroquíes.
En febrero tiene lugar en Tafraut la Fiesta de los Almendros
en Flor y en marzo, en Beni Mel-Lal y Alhucemas, la Fiesta del
Algodón.
En el mes de mayo destaca la Fiesta de las Rosas en el Kelaa
M'Gouna y la Fiesta de las Ceras en Salé.
Junio cuenta con varios eventos de interés, en Ouarzazate las
incomparables Sinfonías del Desierto, en Séfrou la Fiesta de
las Cerezas y en Marrakech el Festival de las Artes Populares.
A lo largo del mes de julio, se celebra diversa fiestas que
hacen relación a los frutos del campo como son, la Fiesta de
la Miel en Utanan (Agadir), la del Mar en Alhucemas y la de
las Naranjas en Agadir. También en este mes tiene lugar una
de las celebraciones más peculiares del país, la Fiesta del
Camello en Guelmim.
Agosto cuenta con la Fiesta de las Manzanas y las Peras en Immuzer
del Kandar (Fez) y el Festival Cultural de Asilah, Arcila.
Septiembre es otro mes fuerte en celebraciones, el Festival
de las Fantasías en Meknés, el Festival del Folklore en Marrakech,
el Festival de los Noviazgos en Imilchil y la espectacular Fiesta
del Caballo de Tissa en Fez.
Octubre cuenta con la deliciosa Fiesta de los Dátiles de Erfud
y el mágico Festival de Músicas Sagradas de Fez.
En año acaba con la Fiesta de las Clementinas de Berkan en Fez
y el Festival de Agadir, ambas en diciembre.
Los principales Moussems son el Moussem Moulay Abdallah en El
Jadida en agosto y el Moussem Moulay Idriss en Zerhoun, cerca
de Mequínez, también en agosto.
En
Marruecos los actos religiosos y las costumbres populares han
encontrado un punto de unión. La veneración a los santos es
desaprobada por los musulmanes ortodoxos sunitas; pero el Islam,
está compuesto por muchas facciones, por lo que se mantiene
este tipo de festividades. Vale la pena preguntar los detalles
y fechas de las fiestas porque muchas no se celebran en días
fijados previamente en el calendario occidental.
|
| Salud |
|
| |
Precauciones
especiales |
Certificado
de vacunación |
| Fiebre
Amarilla |
No |
No |
| Cólera |
No |
No |
| Tifoideas
y polio |
Yes |
- |
| Malaria |
1 |
- |
| Comida
y bebida |
2 |
- |
1: Existe un mínimo riesgo de malaria, exclusivamente
en forma de vivax benigna, entre los meses de mayo a
octubre en las zonas rurales de las siguientes provincias: Beni
Mellal, Chefchaouèn, El Kelâa Srarhna, Larache, Khouribga, Khénifra,
Khémisset, Settat, Taounate y Taza.
2: Se aconseja beber agua embotellada durante las primeras
semanas de estancia en Marruecos. Fuera de las principales ciudades
el agua puede estar contaminada, por lo que se aconseja esterilizarla.
La leche que no esté pasteurizada deberá hervirse. En las áreas
donde no se esté seguro de la procedencia de los productos lácteos
conviene prescindir de ellos y se recomienda utilizar leche
en polvo o enlatada, siempre que se elabore con agua hervida.
Si la leche y el queso están pasteurizados se podrán tomar con
tranquilidad. Conviene comer la carne y el pescado fresco y
recién cocinado. La carne de cerdo, las ensaladas y la mayonesa
pueden contener bacterias. Se recomienda cocinar los vegetales
y pelar toda la fruta.
En Marruecos todavía hay rabia. Aquéllos que vayan a
realizar actividades que impliquen alto riesgo deberán considerar
la vacunación previa al viaje. En caso de ser mordido se debe
buscar asistencia sanitaria inmediatamente.
También se han detectado casos de Bilharzia (esquistosomiasis).
Evitar bañarse en ríos y lagos. Las piscinas cloradas son seguras.
Puede haber parásitos en el suelo por lo que se recomienda no
andar descalzo.
También hay riesgo de contraer la hepatitis A y E.
Precauciones
En
las principales ciudades hay buenas instalaciones médicas, incluyendo
farmacias de emergencia (a veces en el Ayuntamiento). Los hospitales
estatales realizan atienden casos de emergencias de forma gratuita
o a bajo costo. Se recomienda contratar un seguro médico antes
de salir de viaje.
|
| Clima |
|
El
clima de Marruecos se diferencia según las regiones: mediterráneo
en el norte, atlántico al oeste y desértico en el sur. Solo
las regiones del litoral son templadas.
En el invierno, el clima de las regiones montañosas del sur
es a menudo frío y húmedo (nieve abundante sobre el Atlas a
cuyos pies se encuentra la ciudad de Marrakech). Hay que abrigarse
en consecuencia.
La media diaria de sol supera las 8 horas y la temperatura media
se situa, en el mes de diciembre, alrededor de 18°C en Marrakech.
En la mitad septentrional, el clima tiene una temporada seca
(del mes de mayo hasta finales del mes de septiembre) y una
temporada templada y húmeda (del principio de octubre hasta
finales del mes de abril).
|
Economía
y Dinero |
|
Moneda:
Dirham marroquí = 100 céntimos. Los billetes están en denominaciones
de 200, 100, 50, 20 y 10 dirham. Las monedas son de 10, 5 y 1
dirham y 50, 20, 10 y 5 céntimos.
Cambio de divisas
Los
dirham sólo pueden obtenerse en Marruecos. Los divisas deben de
cambiarse únicamente en las casas de cambio oficiales (identificadas
por un distintivo dorado); cambiar en la calle es ilegal. No se
cargan comisiones en el cambio, pero sí se entrega un recibo que
hay que conservar para poder volver a cambiar los dirham restantes
en moneda internacional cuando se finalice el viaje. Se puede
sacar de los bancos con la tarjeta de crédito, con cheques, y
en las principales ciudades, directamente del cajero automático.
Tarjetas de crédito
Se
aceptan las principales tarjetas de crédito, pero por si acaso,
se aconseja verificar con la compañía emisora de su tarjeta, la
posibilidad de utilizarla en comercios, así como las facilidades
a las que puede tener acceso en Marruecos.
Cheques de viaje
Para
evitar pagar demasiadas comisiones en los cambios se recomienda
que los cheques estén en dólares.
Tipos de cambio
A
continuación aparecen los tipos de cambio del dirham marroquí
frente al euro y el dólar estadounidense, según la cotización
de las divisas a Enero de 2004:
| 1
Dirham = 3.3008 Pesos UY |
1
Peso UY = 0.303 Dirham |
| 1
Dirham = 0.0907 Euros |
1
Euro = 11.0267 Dirham |
| 1
Dirham = 0.1122 USD |
1
USD = 8.9116 Dirham |
Restricciones
Está
prohibida tanto la importación como la exportación de moneda local
y todos los dirham deben reconvertirse en divisas antes de salir
de Marruecos. Sin embargo no existen límites a la importación
y la exportación de divisas, pero sí hay que declararlas en la
aduana cuando excedan los 15.000 dirham.
Horario bancario
De
08.30 a 11.30 y de 14.15 a 16.30 de lunes a viernes.
Economía
La agricultura emplea un tercio de la población activa y sus principales
cultivos son los cereales, cítricos y verduras. La ganadería sirve
para abastecer las necesidades internas del país. La pesca no
sólo abastece el consumo interno, sino que se exporta y además
es una fuente de divisas ya que Marruecos vende licencias de pesca
a los pescadores extranjeros. El sector minero representa la principal
industria del país. Marruecos es el principal exportador de fosfato
(su principal fuente de divisas) y además tiene considerables
yacimientos de hierro, carbón, plomo, cinc, cobalto, cobre, plata
y manganeso. Las principales industrias son las de procesamiento
de alimentos, textiles y la producción de artículos de cuero.
Otro sector en desarrollo es el turismo, debido en parte también
a que Marruecos tiene una de las mejores infraestructuras del
continente africano. Los puntos negativos de la economía marroquí
son la elevada tasa de natalidad, la ineficacia del sector público,
la enorme deuda externa y el alto índice de desempleo. Por si
fuera poco, la agricultura es muy vulnerable a las sequías. Los
principales socios comerciales son Francia, seguido de otros países
de la Unión Europea, como España, Alemania y los Estados Unidos.
Sus principales exportaciones son fosfatos, mariscos y fertilizantes.
Negocios
Los ejecutivos visten elegantemente, aunque no hace falta llevar
traje si hace demasiado calor. Las citas deben de establecerse
con antelación. El regateo suele estar presente en las negociaciones
y estas suelen realizarse con más de una persona. Horario comercial:
de 08.30 a 12.00 y de 14.30 a 18.30 de lunes a viernes.
Información comercial
La Federación de Cámaras de Comercio e Industria de Marruecos
proporciona informaciones y asesoramiento : Fédération des Chambres
de Commerce et d’Industrie du Maroc, 6 rue d’Erfoud, Rabat-Agdal
(tel: (7) 767 078; fax: (7) 767 076).
Conferencias y convenciones
El Centro de Conferencias Pullman, en Marrakech, tiene espacio
para congresos con hasta 5.000 asistentes. Se puede encontrar
más información en un folleto especial sobre conferencias y congresos
disponible en la Oficia Nacional de Turismo de Marruecos.
|
|
Sociedad |
|
La
Gente
Marruecos
tiene una población de 26 millones de habitantes de los que el
50 % tienen menos de 20 años y el 70 % menos de 30 años, una población
joven que constituyen una de las mayores riquezas del país. La
densidad de población es de 57,4 hab./km cuadrado.
Este país acoge excelentemente a sus visitantes que deben tener
en cuenta que las costumbres marroquíes difieren notablemente
de las occidentales por lo que se debe mostrar respeto por ellas.
Las más importantes son:
- En Marruecos el acceso a mezquitas y lugares santos está prohibido
a los no musulmanes aunque existen algunas excepciones como la
Mezquita de Hassan II en Casablanca, el Mausoleo de Mohammed V
en Rabat, el Mausoleo de Moulay Ismaïl en Meknès y el Mausoleo
de Moulay Ali Chérif en Rissani.
- Evitar las vestimentas provocativas especialmente en los lugares
santos.
- El té de menta es un símbolo de hospitalidad por lo que es de
buena educación aceptarlo cuando se lo ofrezcan, es excelente
así que en realidad tomarlo no es una obligación sino un placer.
- Cuando el visitante es invitado a una comida familiar previamente
debe lavarse las manos en el aguamanil y no se debe comenzar a
comer hasta que el dueño de la casa haya pronunciado la oración
'bismillah' en alabanza a Dios.
- A la hora se comer se debe hacer con la mano derecha y se recomienda
probar todos los platos ya que la cocina marroquí es excelente.
No es necesario acabar con toda la comida del plato ya que normalmente
es muy abundante.
- Durante el mes santo del Ramadán es aconsejable no comer, beber
ni fumar en público.
- Antes de realizar una fotografía hay que pedir permiso a la
persona. Normalmente se muestran encantados de colaborar pero
es preferible mostrar ese detalle de buena educación.
Los marroquíes son gente muy hospitalaria y recuerde que al entrar
en su casa hay que descalzarse y agradecer efusivamente todas
sus atenciones.
En este país conviven apaciblemente la modernidad con las más
antiguas reminiscencias histórico-culturales. Así pues, por ejemplo,
los hombres azules aún celebran una ceremonia ritual antes de
cruzar el desierto y las familias y tribus se reúnen periódicamente
para honrar los ritos de su religión. Marruecos es una tierra
en donde sus habitantes han sabido hilvanar los movimientos más
contemporáneos con las tradiciones de antaño. Esto dice mucho
de la tolerancia que usted encontrará entre sus gentes.
La familia es muy importante para los Marroquíes. Los ancianos
son venerados y los niños los reyes del hogar. Los núcleos familiares
están muy unidos y suelen estar encabezados por los varones, padres,
maridos, hermanos e hijos. Las mujeres son también muy importantes
en la sociedad aunque debido a las costumbres musulmanes permanece,
en su mayoría, de forma más discreta. Las más ancianas ordenan
el grupo de mujeres de una casa y son las que deciden aunque las
mujeres de los primogénitos también tienen bastante poder. En
los últimos tiempos estas rígidas leyes se han abierto, sobre
todo, en las grandes ciudades y son cada vez más las jóvenes que
estudian y trabajan participando activamente en todos los campos
de la sociedad. Sin embargo existen ciertos aspectos que no han
cambiado, están prohibidas terminantemente las relaciones prematrimoniales
ya que las mujeres deben llegar vírgenes al matrimonio.
El matrimonio es un acontecimiento social importante y las bodas
se celebran con todo el lujo y el boato que es posible. Si tiene
oportunidad no deje de asistir a una pero recuerde que es imprescindible
una invitación.
Arquitectura
En arquitectura las impresionantes construcciones marroquíes se
pueden dividir en aquellos que tienen un carácter religioso, mezquitas,
minaretes o madrassas y civiles, medinas, murallas, puertas y
viviendas.
Las mezquitas son los lugares de culto de los musulmanes. Al entrar
se descubre un patio porticado con una fuente para las abluciones
desde el que se puede acceder a el haram, sala de rezos principal
donde se encuentra el mihrab, la hornacina cavada en el muro que
se encuentra orientado hacia La Meca y que indica la dirección
en la que se debe rezar. A su izquierda se levanta el minbar,
la cátedra desde la que predica el imán en la oración de los viernes.
Todo ello suele estar decorado con hermosos dibujos o tallas geométricas
y florales.
Los minaretes son las elevadas torres que se levantan en las mezquitas
desde las que los muecines llaman a la oración. Su forma es normalmente
cuadrada aunque existen también algunos cilíndricos y suele estar
coronado por una cúpula. Su hermosa decoración cuenta además de
con las ventanas a distintas alturas, con distintos motivos geométricos
o florales tallados en piedra o en fascinantes mosaicos de alegres
colores.
Las madrassas son los lugares donde se imparten las enseñanzas
religiosas además de otras materias y también es el lugar donde
habitan los estudiantes. Las madrassas cuentan con un patio central
con una fuente para las abluciones del que salen distintas galerías
donde están situadas las habitaciones de los estudiantes y como
peculiariedad típicamente marroquí destaca el haram, la sala de
grandes proporciones que se usa tanto para el rezo como para impartir
las clases.
Las medinas, ciudades árabes por excelencia, destacan por su curioso
trazado de callejuelas intrincadas en donde se mezclan viviendas
de varias alturas con mezquitas, plazas, jardines, mercados, fuentes,
ofreciendo un espectáculo único en el mundo.
Las puertas y murallas son elementos imprescindibles en la arquitectura
marroquí. Las puertas cuentan con el hermoso arco de herradura
y, a veces, con el de medio punto, hermosamente decorados con
motivos originales como merlones, escritura cursiva, conchas,
motivos geométricos o florales, molduras ovaladas y, imprescindibles,
los maravillosos mosaicos de vivos colores.
Las viviendas no llaman la atención desde el exterior, sin embargo,
cuando se atraviesa la puerta un nuevo mundo se abre hacia el
interior con su patio que suele tener en su centro una fuente,
las agradables habitaciones y las terrazas, punto de reunión con
la vecindad al atardecer.
La arquitectura beréber resulta impresionante con sus construcciones
de adobe que se puede apreciar en los pueblos fortificados de
los oasis, las casbah. También resultan muy curiosas las tiendas
que utilizan los pastores nómadas durante la trashumancia del
ganado.
Literatura
Marruecos cuenta con una nutrida literatura que conseguido deleitar
a numerosos lectores de todo el mundo, El-Omari en el siglo XIV
o cuentos beréberes de gran belleza como Abdessalam N'Id Bram
son únicamente una muestra. En este siglo no ha sido menos, Mohammad
Kheir-Eddine con su novela 'Agadir', Ahmed Sefroui Gran Premio
de Literatura de Marruecos con 'El Rosario de Ámbar', los maravillosos
poemas de Mohammed Ben Brahim el-Marrakchi o la fascinante novela
'Sueños en el Umbral' de Fátima Merssini acercan Marruecos a todo
el mundo.
Artesanía tradicional
La artesanía marroquí ha pasado de generación en generación, de
padres a hijos, con gran esmero consiguiendo piezas de gran belleza.
Cabe destacar especialmente la alfarería, el tejido de alfombras,
los bordados, la cestería, el trabajo en cuero y la joyería.
Sin lugar a dudas, hallará las mejores muestras de alfarería en
Fez y en Safi. En la primera de ellas por ser la pionera, donde
se trabaja fundamentalmente la cerámica de color azul, y en Safi
por ser la heredera natural de la anterior, aunque en sus obras
predominan el marrón, el verde y el amarillo.
Sin embargo, en ciudades como Azemmur, Marrakech, Meknés, Rabat
y Tarudant hallará muestras en tosco barro vidriado o esmaltado,
si bien es cierto que cada región -que produce un tipo de cerámica-
realiza dos tipos de producciones: las puramente ornamentales
y aquellas que tienen un fin utilitario, ya sea pare el transporte
o la conservación de alimentos. Suelen estar decoradas con figuras
geométricas o simbólicas.
Dentro del mundo de las alfombras siempre hay que hacer distinciones.
La primera de ellas es en función de su posible uso y del lugar
donde se colocarán, condiciones que influirán en la dimensión
y composición del producto, que viene definido por su trama y
el número de nudos. Y es que existen alfombras campesinas y de
ciudad, siendo las más populares estas últimas, sobre todo las
fabricadas en Rabat, en las que hay un predominio del rojo y de
figuras de influencia oriental.
Las denominadas alfombras campesinas o beréberes, con motivos
geométricos, son más toscas pero de mayor colorido. Entre sus
categorías hallará las del Medio Atlas, bien sea las de fondo
coloreado de Meknés o las de fondo blanco y figuras oscuras de
Taza; las del Alto Atlas, de fina constitución; las de Marrakech,
las más imaginativas; y las del este del país, de tonos azules
y verdes sobre fondos oscuros.
En el norte de Marruecos, especialmente en ciudades como Azemmur,
Fez, Meknés, Rabat, Salé, Tetuán y Xaouén, se han desarrollado
a lo largo del tiempo diferentes técnicas de bordados, con arreglo
a distintas influencias, cuyos productos sin embargo, tienen en
común los motivos así como la riqueza de sus colores.
La ciudad de Fez está especializada en los bordados de seda sobre
lino y algodón y en los trabajos con hilos de oro y velos de satén.
Meknés es popular por sus bordados en suaves colores, mientras
que en Rabat predominan los motivos de la herencia de Al Andalus.
La ciudad de Salé destaca por las formas y diseños de sus motivos
y Azemmur por los coloridos bordados que sirven de tapices o adornos
para las cortinas.
La cestería en Marruecos ha sido concebida para responder a las
necesidades ordinarias de sus habitantes. En su fabricación se
emplean materiales tales como la palmera enana, el junco y la
caña para crear mobiliario de jardín, lámparas, sombreros y diversas
cestas que facilitan el transporte de cuantas compras se realicen.
Los artículos en cuero de este país son muy populares entre los
turistas. Sus trabajos se han sofisticado con el paso del tiempo,
de forma que no le será nada complicado dar con magníficos pufs,
cojines, bolsos, maletas, cinturones y cazadoras. Antiguamente
tan sólo se fabricaban sillas de montar, lomos para libros o babuchas.
La joyería es fundamentalmente en oro, aunque la plata y las piedras
preciosas también forman parte de este antiquísimo oficio, practicado
por un gremio que ha venido habitando los mismos barrios desde
hace muchísimos años en ciudades como Essaouira, Fez, Marrakech,
Meknés, Rabat, Salé y Tánger.
La joyería beréber rural tan sólo existe en plata. En Ouarzazate,
Tazenajt y Talouin hallará bonitas piezas fabricadas por estas
tribus, que suelen fijar el precio en función del peso, obviando
la calidad o la estética del objeto. Sus puñales curvados son
ciertamente admirables.
Tatuajes
Las mujeres beréberes han adornado durante siglos sus manos y
rostros con maravillosos dibujos tatuados con una aguja o dibujados
con harqus, pintura que se cae al escamarse siendo fácil de limpiar
después de la escamación. En sus orígenes, estos tatuajes significaban
la identificación a una tribu o amuletos mágicos, actualmente
es simplemente una decoración y se suelen tatuar las manos, pies,
cuello o cara con motivo de fiestas especiales.
Entretenimiento
Los
aproximadamente 2.000 kilómetros de costas que tiene Marruecos
son pródigos en hermosas y placenteras playas de arenas finas
y aguas transparentes, las más próximas a Rabat son las mejores,
especialmente Temara, situada al sur de la ciudad o la Plage des
Nations, que se encuentra hacia el norte. La costa atlántica también
dispone de buenas playas, si bien es cierto que, a excepción de
Agadir, las autoridades previenen contra la resaca marina. ¡Cuídese
de no internarse más allá de donde cubre el agua!. Y si existe
peligro a la hora del baño, estas aguas bravas de grandes olas
como las playas de Essaouira o Dar Bouazza, cerca de Casablanca,
son magníficas a la hora de practicar el surf y el windsurf, de
hecho, están integradas en los circuitos de las grandes competiciones
internacionales. El litoral mediterráneo también dispone de varios
centros turísticos de gran interés.
Se pueden practicar todo tipo de deportes acuáticos en ciudades
costeras como Tánger, Rabat, Casablanca y Agadir, entre otras
muchas, donde la vela, los yates y el esquí naútico son sólo algunas
de las opciones. También es posible entretenerse practicando la
pesca de caña para conseguir sargos, lubinas, mújoles o doradas
entre otras, submarina o con arpón, en las costas o en alta mar,
los atunes, peces espada, merluzas, meros y barracudas están esperando
si se parte en busca de grandes piezas. Las autoridades turísticas
locales le harán saber los procedimientos necesarios para obtener
las licencias pertinentes.
No sólo las aguas saladas del mar ofrecen posibilidades, las aguas
dulces de ríos y lagos no se quedan atrás. En las aguas más bravas
se pueden disfrutar emociones fuertes, en cuatro días se puede
hacer el circuito de los cañones del Este o del Oeste, los uads
del Alto Atlas y del Medio Atlas permiten descensos excepcionales,
de hasta 145 km. de longitud hacia Ahanesal y Melloul. El Oum-er-Rbia
ofrece un recorrido de raft de 60 km. practicable todo el año.
Es aconsejable no realizar estos recorridos sin un guía experimentado.
La pesca de agua dulce tiene como reina a la trucha, se puede
pescar en los uads, pero más emocionante resulta hacerlo en las
gargantas, lucios, black-bass, percas, luciopercas, gobios, carpas,
anguilas y barbos proliferan en los lagos, la temporada suele
ir de mayo a junio dependiendo de las especies.
La temporada de caza varía según las especies, de octubre a marzo
para la mayoría de las especies y de junio a julio para las tórtolas.
Se pueden cobrar piezas como codornices, tórtolas, becadas, agachadizas,
cercetas, perdices, perdigones, faisanes, zorzales, palomas y
para los más osados jabalíes. La Reserva de Arbaoua, emplazada
en torno a la costa sur de Larache con sus 12.000 hectáreas es
un lugar maravilloso para disfrutar de la caza entre finales de
septiembre y principios de marzo, fechas permitidas por las autoridades
locales.
Los amantes del esquí tienen en Marruecos un exótico destino.
La nieve cubre las montañas durante bastantes meses al año. Esquí
de pista sobre la nieve en polvo del Alto Atlas, descensos de
vértigo en Michlifen, en el Medio Altas y esquí de fondo en los
macizos del Rif, Medio Atlas y Alto Atlas con itinerarios espectaculares.
Las estaciones están bien equipadas y cuentan con remontes mecánicos
y se pueden practicar nuevos deportes blancos como el peculiar
ski/mulas en el Alto Atlas, entre otros.
El trekking y el montañismo también tienen lugar en este país
con cuatro cadenas de montañas con una docena de cumbres de más
de 4.000 mt. y 400 de más de 3.000 mt. todas accesibles a personas
con buenas condiciones físicas. A pie por el Sirwa, el Sargho,
el Rif o los bosques de cedros del Medio Atlas o las travesías
de cañones. Los amantes de estos deportes cuentan con una buena
infraestructura para practicarlos sin problemas, guías y acompañantes
diplomados, hostales de paso y refugios, alquiler de mulas o de
bicicletas y todo ello a precios asequibles.
Los amantes del rally saben que Marruecos cuenta con terrenos
excepcionales para disfrutar, el París-Dakar y el rally del Atlas
han demostrado que los paisajes marroquíes son ideales para los
todo terreno 4 x 4, pistas de todos los niveles y recorridos palpitantes
con destinos tan hermosos como el Mussem de los Noviazgos de Imilchil,
en el Alto Atlas, el amanecer en las dunas de Merzouga o un encuentro
con los muflones en las gargantas del Dadès. Se pueden alquilar
desde minúsculos todo terrenos individuales hasta el gran todo
terreno 4 x 4 de chasis largo, con o sin conductor, con o sin
equipamiento de material de camping, a su elección.
El cielo marroquí también ofrece una amplia oferta de actividades,
aviación, paracaidismo, ultraligeros, vuelo a vela, parapente
y globos aerostáticos, numerosos aeroclubs cuentan con todo lo
necesario para surcar el aire y contemplar desde las alturas este
maravilloso país.
Marruecos ofrece también una oferta amplia y variada para los
que prefieren actividades más tranquilas aunque no por ello menos
emocionantes. El golf es una de las pasiones nacionales y cuenta
con varias competiciones de alto nivel como el Trofeo Hassan II
que tiene lugar en el famoso recorrido rojo del Royal Golf Dar-Es
Salam en Rabat. En todo el país hay repartidos 14 campos situados
en marcos naturales de gran belleza. La mayoría de estos campos
cuentan con 18 hoyos en Rabat, Agadir, Marrakech y la Mohammedia,
y de nueve, en Casablanca, Meknés y Tánger. Estas instalaciones
están abiertas todos los días del año.
Quienes se decanten por la equitación cuentan con caballos soberbios
y pasajes fascinantes para cabalgar, playas blancas, dunas y bosques.
También se puede disputar un partido de polo, saltar obstáculos
o participar en concursos hípicos.
Para descansar y relajarse mientras las aguas termales hacen su
labor bienhechora nada mejor que el Moulay Yacoub, cerca de Fez,
donde se alivian los reumatismos y afecciones de piel y respiratorias
en unas instalaciones de lujo con equipamiento médico completo.
También existe un instituto de talasoterapia en Casablanca, el
Lido.
Los amantes de la cultura y de la arqueología cuentan con numerosos
museos y enclaves arqueológicos de importancia en los que deleitarse,
el Museo de las Artes Marroquíes en Tánger, Museo Arqueológico
de Tetuán, Museo Dar Jamaï en Mequínez, Museo Arqueológico de
Rabat, Museo Dar Batha en Fez, Museo Dar Si Saïd en Marrakech
o los restos de Larache, Lixus, Cotta, Banassa o Volubilis y las
maravillas rupestres de Tarraga, Tamegoul, Merkala, Taourirt,
Erfud, Taous y la más bella, Foum el Hassam, entre otros.
La vida nocturna de Marruecos tiene mucho que ver con los olores
y los sentidos. Y no hay nada más placentero que acercarse a uno
de los tantos cafés que ocupan plazas como la Djemma el-Fna de
Marrakech. Desde su recogimiento es posible captar el mundo de
colores en movimiento que toma vida en forma de contadores de
cuentos, bailarines y encantadores de serpientes.
Aún así, en los principales hoteles podrá disfrutar de espectáculos
folcklóricos y de escenificaciones de bailes populares, sin olvidar
las modernísimas discotecas que suelen encontrarse en los sótanos
o azoteas. Tanto en Marrakech como en Agadir podrá probar su suerte
en los casinos.
Gastronomía
La
gastronomía marroquí es deliciosa, la preparación de sus deliciosos
platos cuenta con numerosos ingredientes como especias, legumbres,
frutos frescos y secos, carnes sabrosas y pescados y mariscos
frescos para hacer del comer un auténtico placer, a todo ello
hay que añadir sus postres que se deshacen en la boca nada más
probarlos.
Los platos típicos marroquíes son la harira, contundente y nutritiva
sopa con carne, lentejas y garbanzos y los tajines, guisos que
reciben su nombre del recipiente de barro con tapadera de forma
cónica en la que se cuecen las carnes, legumbres y pescados a
fuego lento durante horas con aceite de oliva y especias, un tajine
de lujo que se suele preparar los días de fiesta es el de Ciruelas
que se prepara con carne de cordero, almendras, sésamo y, como
no, ciruelas, cuyo sabor mezcla de salado y dulce resulta delicioso.
No menos deliciosos son el pollo al limón, una pastilla, pastel
de carne de pichón especiada cubierta de hojaldre y salpicado
de azúcar y canela, kebabs, las conocidas brochetas que se pueden
tomar en restaurantes o en los populares puestos callejeros, trozos
de carne de riñones, hígado de cordero o buey a la parrilla y
las sabrosas keftas, muy similares a nuestras albóndigas pero
preparadas con carnes muy sazonadas.
El plato típico de la cocina marroquí es el maravilloso cous-cous,
tradicional almuerzo familiar del viernes que los visitantes pueden
tomar todos los días, existen un sinfin de variedades dependiendo
de la región. Es toda una experiencia comerlo con la mano, siempre
la derecha, como hacen los propios marroquíes. Delicioso resulta
también el mechoui, un cordero entero asado lentamente hasta que
está en su punto y el punto exacto es aquel en que la carne se
deshace nada más introducirse en la boca.
Para combatir el calor, también a la hora de comer, es recomendable
la ensalada marroquí, origen del gazpacho andaluz, que suele presentarse
cortada en trocitos y fuertemente especiada. Los yogures naturales
dulces, cubiertos de melocotón, nectarinas o fresas naturales,
son también otro plato refrescante.
Los pescados y mariscos son muy frescos, sardinas, camarones,
gambas, mejillones, calamares, ostras y otras muchas delicias
dignas de ser degustadas.
Postres
Para el postre, la fruta fresca, dátiles, naranjas, clementinas,
manzanas, ciruelas y otras variedades tropicales resultan excelentes
pero además la repostería marroquí es magnífica, en su mayoría
los dulces están hechos con almendras y miel, como el bstila,
pastilla de hojaldre y leche de almendras, los deliciosos pasteles
de miel, los cuernos de gacela, pasteles en forma de media luna
rellenos de pasta de almendras, los feqqas con almendras y uvas
pasas, los ghoriba con sésamo o almendras, los beghrir, especie
de crêpes de nido de abeja servidos con mantequilla fundida y
miel o los shebbakia, pasteles fritos en aceite y recubiertos
de miel. Todo un placer.
Bebida
Como bebidas se pueden tomar la cerveza del país o sus vinos,
en especial los tintos que resultan muy buenos aunque también
muy fuertes, también son de buena calidad los blancos, ácidos
y los rosados como el Oustalet. Si se toma agua debe ser embotellada
y si se tiene sed los zumos de fruta fresca son maravillosos.
Para después de comer o para tomar en cualquier momento ya que
resulta delicioso nada mejor que un té a la menta, todo un placer,
es un símbolo de hospitalidad así que se ofrece al visitante habitualmente
como también se ofrece la leche acompañada de dátiles.
La cocina marroquí, considerada como la mejor del mundo árabe,
es universalmente reconocida y apreciada y se puede degustar tanto
en restaurantes de lujo como en los puestos callejeros o en los
pequeños cafés-restaurantes que salpican cualquier ciudad.
Shopping
Marruecos
es un verdadero paraíso para los amantes de las compras, productos
de todo tipo, color y aroma a precios asequibles, a estos atractivos
hay que añadir los lugares donde se realizan las compras, zocos
y medinas, lugares que encarnan el espíritu de este pueblo dicharachero
y negociador por excelencia con un ambiente animado y colorista
que merece la pena visitarse aunque no se fuera a adquirir ningún
objeto, algo poco factible ya que la oferta es realmente espectacular.
Internarse en las cerradas, ruidosas y concurridas callejuelas
de estos peculiares mercados antes del atardecer es toda una experiencia
que seduce por el rico universo de artículos y personas que lo
componen. Hay que recordar que los zocos y las medinas están abiertos
entre las 8.00 h. y las 21.00 h. salvo los viernes, día de guardar
para los musulmanes que, normalmente cierran a mediodía para rezar
en las mezquitas.
Los zocos de Agadir (sábado y domingo), Goulimine (sábado), Marrakech
(jueves), Tarudant (viernes), Tiznit (jueves y viernes) y Xauen
(jueves) son los más llamativos. Sin embargo no deje de visitar
algún mercado de camellos, especialmente en Goulimine y Marrakech.
En Marruecos se puede hallar un cuero lo suficientemente delicado
para revestir artículos de escritorio, carteras, cubiertas de
libros, etc. o con la resistencia precisa para cubrir sofás o
taburetes. También es fácil encontrar objetos de marroquinería,
así como hermosas chaquetas y vestidos y, como no, zapatos, maletas,
maletines y bolsos de todos los tamaños y diseños. El precio no
suele ser un obstáculo para una gran compra.
Las joyas en oro y plata resultan muy atractivas tanto por su
precio como por sus diseños, las modernas son las más baratas,
mientras que las antiguas, particularmente las beréberes, que
son muy hermosas, tienen precios más elevados. Brazaletes, anillos,
collares, pendientes, todos ellos trabajados delicadamente con
piedras preciosas o sin ellas, son sin duda una buena elección.
Los cofrecillos para guardar las joyas tallados en distintos materiales
resultan también muy atractivos. Los beréberes son un pueblo que
también se ha esmerado en los trabajos en ámbar y coral, siendo
éstos muy atractivos.
Los instrumentos musicales son muy originales, tambores de todos
los estilos y decoración, gaytas, oboes beréberes hechos con dos
caños de madera, niras, flautas con lengüeta provenientes del
Atlas, qarqab, castañuelas de hierro o guitarras andalucíes que
desprenden suaves melodías, entre otros. También resultan muy
originales las muñecas con trajes regionales.
El universo de productos incluye numerosas prendas de vestir como
caftanes de distintos diseños y colores, babuchas, camisas y pantalones
de algodón, pañuelos y sombreros típicos. Los bordados marroquíes
son muy hermosos. Son numerosos los productos de cobre y latón
como bandejas y los populares juegos de té y café. Las alfombras
y tapices son también de interés aunque carecen de la complejidad
de adornos de sus homólogas persas y turcas, están hechas a mano
en un tejido más liviano, pero son más densas en pelo. Son muy
resistentes y la relación precio-calidad es realmente buena. Los
diseños de los kilis son muy atractivos tanto para poner en el
suelo como para colgar de una pared.
Las cerámicas y los vidriados ofrecen una gran variedad de artículos
como platos, lámparas, palmatorias, macetas, cajas y jarrones,
entre otros muchos, con hermosas decoraciones en brillantes colores.
Son muy interesantes también los muebles de marquetería y nácar
y los artículos de madera como cajas pulimentadas, juegos de ajedrez
o tableros de mesa. Un buen regalo puede ser el frasquito de distinto
tamaño, diseño y material para guardar el khol, muy originales
y también las narguilas, pipas de agua en las que se fuma el tabaco.
En Marruecos se pueden adquirir, sobre todo en los tenderetes
situados a los lados de la carretera, diversos fósiles y minerales
donde el artículo preferido son las rosas del desierto, esas formaciones
de arena y sal tan curiosas y estéticas.
Los mercados de especias son fascinantes. La mezcla de los distintos
olores y la profusión de colorido que se puede contemplar en los
sacos de arpillera, cajas y frascos resulta alucinante. En ellos
se puede adquirir khol, menta, alcarabea, tomillo orégano, curri,
guindillas, pimentón, canela, café y té de distintas clases, gena
natural con la que teñir los cabellos, pistachos del Atlas y dulces
dátiles de incomparable sabor.
La repostería ofrece deliciosas variedades a tener en cuenta.
El regateo es parte esencial en el placer de las compras. Para
disfrutar con él es importante comprender que para un marroquí
es tan importante la relación que se establece entre el comprador
y el vendedor como conseguir la venta de un artículo. La prisa
no tiene cabida en zocos, mercados y tenderetes, en realidad son
un lugar entrañable para reunirse, charlar y reír, de ahí su incomparable
encanto y ese ambiente tan especial que en ellos se respira. Una
vez en el interior de ellos es aconsejable pasear admirando los
distintos artículos y una vez elegido uno y comparado los distintos
precios se inicia el proceso de compra con una agradable charla
que seguramente se verá aderezada con una invitación a tomar un
dulce té con hierbabuena. Cuando se llega al precio del producto
lo habitual es que se pida de salida una cantidad excesiva por
parte del vendedor, el comprador debe sonreír y rebajar esa cifra
a un poco menos de la mitad, a partir de ahí cualquier precio
que se alcance será aceptable, si además se ha conseguido un ambiente
agradable y una charla amena, las dos partes quedarán plenamente
satisfechas y el visitante habrá descubierto el placer que el
regateo puede ofrecer en sí mismo.
|
| Rabat |
|
La
capital, cuarta ciudad imperial, es una curiosa mezcla de la
tradición histórica consolidada en un largo pasado y la modernidad
establecida en el presente.
En
el siglo XII, el gran conquistador almohade Yacoub el-Mansour
decidió honrar a Rabat con la capitalidad del país y utilizó
la kasbah ("fortaleza") como base para luchar contra los españoles.
Durante este período se construyeron sus edificios más famosos,
como la torre Hassan y la Kasbah des Oudaias. Así pues, en los
dos siglos siguientes, los merínidas construyeron la necrópolis
de Shellah y la Gran Mezquita sobre la que existió la ciudad
romana denominada Sala Colonia. Después serían los andalusíes
los que tomarían el relevo en el siglo XVII instalándose en
Salé el Nuevo, la actual medina de la capital y en 1627, durante
12 años, se instauró una república de corsarios bajo el nombre
de República de las Dos Orillas que serían controlados por Mulay
Ismail a partir de 1672 finalizando totalmente en 1818 con el
reinado de Mulay Sliman. En 1912 el general Layautey, bajo el
gobierno del Protectorado francés, elige Rabat como capital
de Marruecos, y así continua hasta nuestros días.
Pocos habitantes de Rabat están involucrados en el negocio turístico,
lo que significa pasear por los mercados sin tener que protegerse
contra la excesiva presión de los vendedores.
El centro de la ciudad se conoce como la Explanada de la Torre
de Hassan y tiene como enclaves la Torre de Hassan, minarete
de la mezquita proyectada por Yacoub el-Mansour como una de
las mayores del mundo y que nunca llegó a finalizarse, sólo
permanecen la Torre de 44 mt. dentro de la cual y a través de
una rampa se accede a las distintas salas que pueden acoger
a cuarenta mil fieles durante la oración y un campo de doscientas
columnas, la Puerta de los Vientos, Bab er Rouah, la única que
se conserva del período almohade del siglo XII y el Mausoleo
Mohamed V, en recuerdo del sultán que propició la independencia
del país, construido por el arquitecto vietnamita Vo Toan entre
1961 y 1969 según los modelos de las necrópolis reales tradicionales.
Cercano se levanta el impresionante Palacio Real, residencia
del Rey y sede del gobierno desde 1912. Construido en 1864 sobre
las ruinas del antiguo palacio erigido a fines del XVIII por
Sidi Mohammed Ben Abdallah. El recinto acoge la corte suprema,
el colegio imperial, la mezquita Ahl Fas desde la que el rey
dirige la oración de los viernes, un antiguo cuartel de esclavos,
un pequeño hipódromo y los cuarteles de la Guardia Negra. Frente
a este palacio se encuentra la Universidad Mohammed V, la más
grande del país.
La puerta sur de Rabat, Bab Zaer, edificada por los almohades
en el siglo XIII y restaurada en el XVII, conduce a la Necrópolis
de Shellah. Esta necrópolis está ubicada en el antiguo enclave
romano de Sala Colonia abandonado en el siglo IX, transformada
en un inmenso cementerio por los meriníes en el siglo XIV y
destruida por un terremoto en 1755, únicamente se conservan
el minarete de la zauía y el de la Mezquita de Abu Yusef Yacub,
la Tumba de Abu El- Hassan, la de su esposa europea convertida
al Islam, Shams-ed-Duha y la Fuente de los Cañones con sus anguilas
que según la creencia popular solucionan los problemas de esterilidad.
En 1931 comenzaron las excavaciones que permitieron descubrir
las ruinas romanas de Sala en las que se pueden contemplar los
restos del mercado, el foro, las termas, una casa de placer
y varias tiendas terminando en el Edificio de la Curia construido
por el emperador Trajano entre los años 98 y 117.
La Kasbah de los Oudaïas es otro de los atractivos de la ciudad
imperial que merece la pena visitar. Esta antigua fortaleza
fue construida por los Oudaïas, tribu procedente de Arabia que
durante los siglos XVIII y XIX conformó la guardia del sultán,
durante el reinado del sultán alauita Muay Ismail fueron quienes
defendieron la ciudad de las incursiones de los zaer. En la
muralla que la rodea, construida por los almohades, destaca
la Puerta de los Oudaïas de piedra rojo ocre tallada considerada
como una obra maestra del arte islámico. En el interior, actualmente
convertida en un pueblecito de casas blancas típicamente andaluzas
destacan el Palacio de los Oudaïas, el Cementerio el-Alu, la
Fortaleza de Mulay Rashid, la Mezquita Yamaa el-Atiqa, la más
antigua de Rabat, la puerta labrada de la Dar Baraka, un semáforo
del siglo XVII situado en la calle Yamaa, la Torre de los Corsarios,
la Torre Circular y el Jardín Andaluz de la calle Bazzo creado
en la primera veintena de siglo. Resulta muy interesante el
Museo de las Artes Marroquíes de la capital instalado en un
palacio en la parte baja de la kasbah con su exposición de cerámica,
trajes, alfombras, instrumentos musicales y armaduras entre
otros objetos.
La Medina de Rabat está separada del centro de la ciudad por
la Muralla de los Andalusíes y en su interior unas sesenta hectáreas
se abren alrededor de tres calles principales, Sidi Fatah, la
calle de los Cónsules y la calle Suiqua está tomada por los
foundouks o cafés tradicionales, además de una buena cantidad
de variados puestos en los que se puede encontrar los más variados
artículos, en una de sus esquinas se levanta la Mezquita de
Mulay Sliman y más adelante la Gran Mezquita construida en la
segunda mitad del siglo XII. Al otro lado de la Gran Mezquita
aparece la Catedral de San Pedro inaugurada en 1921 sede arzobispal
de Rabat. Enfrente se encuentra la Madrassa creada en 1333 por
el Sultán Negro, Abu el-Hassan y callejeando un poco se descubre
el Museo Arqueológico donde se exponen los mejores objetos descubiertos
en los lugares prehistóricos y prerromanos del país, Volubilis,
Banasa y Lixus, es muy interesante la sala de los Bronces. En
la Calle de los Cónsules fue el lugar en que antaño habitaron,
hasta 1912, los representantes diplomáticos destinados en Marruecos.
Recorriendo está calle se llega al antiguo mercado de esclavos
donde hoy en día se venden alfombras en animadas subastas y
permite acceder al antiguo barrio judío. Son de interés también
en la medina el Morabito de Sidi Abdallah Ben Hasun, el patrón
de Salé cuyos restos reposan en este edificio del siglo XIX
y el Morabito de Sidi Ben Ahir, cementerio musulmán de enormes
proporciones donde descansan los restos de este magnifico gramático
y poeta al que se atribuyen propiedades milagrosas.
La ciudad cuenta, además, con modernas instalaciones adecuadas
para la práctica del golf, la equitación, la navegación, el
submarinismo y todo tipo de actividades marinas.
En las cercanías de la ciudad destacan, a tan sólo trece kilómetros
de distancia, Temara, una magnífica playa de arenas doradas
con su piscina natural y con un moderno zoo donde habitan las
más variadas y extrañas especies de animales, el Bosque de Mamora
paraíso de alcornoques y eucaliptos, los Jardines de Sidi Buknadel,
a 12 km. al norte de la capital, donde se pueden contemplar
reconstrucciones de paisajes de todo el mundo, el Lago de Sidi
Burhaba y Mehdiya ciudad fortificada en el siglo XII.
Entre el histórico parque central (los Jardins Triangle de Vue
) y la principal estación de tren están localizados la mayoría
de hoteles y restaurantes de Rabat. Los abundantes bares y cafeterías
de esta zona disponen de toda la cerveza, kebabs, pizza, aceitunas
y helados que uno pueda desear. El aeropuerto internacional
Mohammed V se halla a poca distancia al este de la ciudad y
muchos autobuses cubren el trayecto.
|
| Historia
y Gobierno |
|
Prehistoria
Africa está considerada como la cuna de la humanidad y concretamente
la costa atlántica ya estaba habitada hacia 400.000 años a.C.
como así lo demuestran los utensilios encontrados en Casablanca,
las de mayor antigüedad de Africa del Norte. Más tarde, en el
5.000 a.C. viajeros de Oriente Próximo llegan a Marruecos y
se establecen en este maravilloso territorio mezclándose con
los moradores que allí se encontraban, se considera que estos
habitantes serán los antepasados de los actuales beréberes.
Con el Neolítico los grupos nómadas adoptan la agricultura y
la ganadería asentándose y creando comunidades estables y sedentarias.
En la Edad de Bronce, en torno al 1.60 a.C. aparecen los primeros
pastoreos de estas tribus que dejaron su huella en los grabados
en las rocas del Alto Atlas que representan distintas armas
y utensilios que se utilizaban en sus actividades de caza y
pesca.
Primeros pasos por la Historia de Marruecos
Los diversos objetos, utensilios y, sobre todo, la escritura
líbica de los beréberes estudiados por los historiadores hacen
que éstos consideren que entre el 800 y el 600 a.C. Marruecos
entra de lleno en la Historia. En el 500 a.C. los etíopes se
instalan en este país mezclándose con sus habitantes, en ese
momento los moradores del sur siguen siendo nómadas con la caza
como principal actividad mientras que en el norte ya son sedentarios
y habitan en viviendas trogloditas.
En el siglo IV a.C. nace Mauritania que será confiado por el
Emperador Augusto a Juba II hasta el 23 d.C. y cuyo territorio
era el actual Marruecos. En el 42 ya de nuestra era, los romanos
invaden Mauritania dividiéndola en dos provincias siendo la
del oeste, Mauritania Tingitana la que se convertirá con el
paso del tiempo en el actual Reino. En esta época se crean calzadas,
se desarrolla la agricultura y existe un comercio fluido con
otros lugares del mundo que propicia el crecimiento y desarrollo
de la región que perdurará hasta el 429 con la invasión de los
vándalos. A partir de esa fecha las invasiones se suceden con
los bizantinos y los visigodos acabando con el dominio romano
en la zona.
La llegada de los Musulmanes
En 682 el jeque árabe Oqba Ben Nafi, fundador de Kairuán, la
primera ciudad musulmana tunecina, marcha sobre territorio marroquí.
La defensa de beréberes y bizantinos no sirve de nada y los
árabes musulmanes dominan la zona consiguiendo que el Islam
sea adoptado por los antiguos moradores. Musa ben Noussir complementa
la conquista en el 705 estableciendo distintas guarniciones
y en el 711 Tariq Ibn Ziyad comienza desde Marruecos la conquista
de España.
La dominación del califato consigue que la religión musulmana
se consolide en el país pero no evita la creación de distintos
reinos que terminan disputándose el poder. La rebelión más importante
estalla en el 740 contra el califato omeya de Damasco, el más
influyente, que acabará con su poder y propiciará la fragmentación
del territorio en numerosos y variados reinos y principados.
Dinastía Idrisí (788-1055)
En el año 786, Idris I, descendiente del yerno del Profeta,
se refugia en Marruecos huyendo de una matanza ordenada por
el califa de Bagdag. Dos años después es nombrado imán, jefe
religioso por los beréberes del centro del país. Durante su
reinado nacen Fez y se consolida el norte del país hasta Tlemcen.
En el 792 muere asesinado siendo sustituido por Idriss II que
extiende el territorio del reino bajo un estado organizado.
La muerte de Idriss II en el 828 no afectó el desarrollo del
país, los sucesores de Idriss II continuaron progresando llegando
a ser nombrados califas de Córdoba. Sin embargo, curiosamente
esto les costará su poder ya que la fragmentación de España
comienza su caída que coincide en el año 1055 con la incursión
que los guerreros beréberes almorávides realizan desde el desierto.
Dinastía Almorávide (1055-114)
Estos guerreros pretenden con sus incursiones al norte la purificación
del Islam ya que consideran que esta religión se encuentra en
decadencia. Comienzan por controlar las rutas comerciales conquistando
incluso Fez, la capital idrisí, y en 1070 fundan Marrakech capital
de su reino que recibe el nombre de Marruecos. Mientras los
almorávides gobiernan en Tinmal surge un predicador, Ibn Tumert,
que fomenta la pureza y el rigor del Islam y de quién son seguidores
los almohades.
Dinastía Almohade (1130-1269)
En 1121 los almohades se revelan frente a los almorávides potenciando
el rigor religioso, en 1147 conquistan Marrakech finalizando
la rebelión. A Ibn Tumert le sigue su discípulo Abd el Mumen
que unifica todo el norte de Africa, le sucederá Yacub el-Mansur
que unirá a este territorio las provincias españolas andaluzas.
A su muerte las derrotas marroquíes se suceden provocando la
fragmentación del reino y el abandono de las ideas religiosas
de Ibn Tumert.
Dinastía Meriní (1269-1465)
La debilidad de los almohades será aprovechada por los Beni
Merin que toman las principales ciudades llegando a controlar
incluso Marrakech en 1269. Aunque intentan reconstruir el reino
la peste negra y las rebeliones en ciudades marroquíes impiden
su objetivo mientras que portugueses y españoles continúan avanzando.
Dinastía Saadí (1525-1659)
Descendientes de Mahoma, la tribu árabe de los Beni Saad predican
la guerra santa y cuando los portugueses comienzan a luchar
por el comercio transahariano deciden luchar contra ellos tomando
Marrakech en 1525 ocupando el poder. El asedio a los portugueses
no finaliza con la toma de la capital, Agadir, Mazagan y Fez
serán los siguientes enclaves en la expulsión de los lusos que
finalizará con la batalla de los Tres Reyes en 1578 capitaneada
por Ahmed el-Mansur. A su muerte en 1602 se fracciona de nuevo
el reino, los andalusíes proclaman una república independiente
en Salé.
Dinastía Alauita (Desde 1666)
Descendientes del yerno del profeta, los alauitas toman el poder
en 1666. Mulay Sherif y sus descendientes tienen como meta reunificar
Marruecos bajo una política militar y económicas rígidas. Su
descendiente Mulay Ismail que gobernará el país de 1672 a 1727
consigue dominar a las tribus beréberes de Tánger y Larache
finalizando con los poderes políticos y religiosos locales y
extendiendo las relaciones internacionales.
Siglos XVIII y XIX: El declive
A la muerte de Mulay Ismail, al no haber delegado el poder en
ninguno de sus hijos se inicia una guerra que durará veinte
años. Sidi Mohammed que gobernará de 157 a 1790 consigue una
época de relativa tranquilidad pero la peste, la sequía y la
finalización del comercio marítimo terminarán con la época de
prosperidad.
En 1844 Argelia será invadida por los franceses y a partir de
1856 distintos países europeos los comerciantes europeos comienzan
a imponer sus propia moneda que desplaza a la local, también
contaban con sus propios tribunales de justicia y aunque extraoficialmente
las principales ciudades ya se encontraban bajo control extranjero.
Moulay Hassan, 1873-1894, intenta ganar poder pactando con las
tribus del Alto Altas e intentando modernizar el país pero para
ello endeuda al país con los bancos extranjeros asegurando el
control de estos.
Protectorado Francés (1912-1956)
Ante el interés de diversas potencias europeas por el control
de Marruecos se hace necesaria la conferencia de Algeciras en
la que se reúnen doce naciones y en la que se designa a Francia
y España como mandatarias del nuevo Banco de Estado de Marruecos,
de hecho, Francia se queda con Marruecos central y España con
las zonas más pobres de los extremos norte y sur del país. Un
año después los franceses ocupan Casablanca al haberse producido
diversos asesinatos de europeos y también en 1907 Mulay Hafid
es nombrado sultán. Este sultán pedirá ayuda en 1911 a las tropas
francesas para acabar con la ocupación de Fez por parte de las
tribus sublevadas. Esta ayuda obliga al sultán a firmar un tratado
de Protectorado el 30 de marzo de 1912 a favor de Francia, España
se queda con una pequeña zona de influencia, Mulay Hafid abdica
en favor de su hermano Mulay Yusef y el General Lyautey es nombrado
residente general de Marruecos eligiendo Rabat como capital
del Protectorado.
Los movimientos independentistas comienzan su labor, en 1921
tendrá lugar la rebelión del Rif que será sofocada cinco años
después por una coalición franco-española. En 1925 con la salida
del Residente General Lyautey Francia realiza un gobierno más
directo cediendo cada vez menos parcelas a los marroquíes, esta
situación provoca la organización de la resistencia que durante
la Segunda Guerra Mundial no actúa aceptándose una especie de
tregua no pactada.
El apoyo de los independentistas tanto al desembarco norteamericano
de 1942 como el recibido por el Presidente Roosvelt durante
la conferencia de Anfa un año después ofrecen un nuevo impulso
a este movimiento. En 1944 se proclama el Manifiesto de Independencia
y en 1947 Sidi Mohammed se pronuncia a favor de la independencia
y de la admisión de Marruecos en la Liga de Estados Árabes propiciándose
las negociaciones entre el gobierno francés y los nacionalistas
marroquíes. Sin embargo, estas negociaciones se verán enturbiadas
por los disturbios sangrientos que tuvieron lugar en Casablanca
el 7 y 8 de diciembre de 1952. El 20 de agosto de 1953 el sultán
es obligado a abdicar y exilarse del país lo que provoca una
mayor actividad de la resistencia que es vista con buenos ojos
por el gobierno español. La sublevación argelina en 1954 y los
problemas en Indochina hacen necesaria una solución pactada
para el gobierno francés.
La Independencia
El sultán Ben Yusef volverá del exilio el 16 de noviembre de
1955 acelerando el proceso de independencia. El 7 de abril de
1956 Francia reconoce la independencia de Marruecos y el 29
de octubre de ese mismo año España hace lo mismo. Ben Yusef
gobierna el nuevo reino bajo el nombre de Mohamed V y comienza
la redacción de la primera constitución que será promulgada
por su hijo Hassan II, el actual monarca marroquí, en 1962.
En 1970 Hassan II publica el proyecto de una segunda constitución
que sería aprobada en referéndum en julio de 1971.
Gobierno
Según
la constitución de 1992, el poder legislativo era unicameral.
Los dos tercios de los 222 miembros de la Cámara de Representantes
eran elegidos directamente mientras que los otros eran nombrados
por un Colegio Electoral. El monarca ejerce el poder ejecutivo
y nombra al Primer Ministro y al Consejo de Ministros. Una reforma
constitucional, aprobada en setiembre de 1996, instauró por
primera vez un régimen legislativo bicameral. La cámara baja,
Majlis an-Nawwab, cuyos 325 se eligen en forma directa cada
cinco años, está encargada de aprobar la legislación. La cámara
alta, Majlis ash-Shura, es un cuerpo de carácter consultivo
integrado por 270 miembros que son elegidos en forma indirecta
por los consejos locales (162), las cámaras de comercio (81)
los sindicatos (27) y que cumplen un mandato de nueve años.
|
| Sitios
de Interés |
|
Tanger
En Tánger confluyen claramente las culturas árabe y cristiana
en perfecta armonía. Fue el lugar elegido por artistas de la
talla de Delacroix, Matisse, Jean Genet y Paul Bowles y es una
de las ciudades más animada de Marruecos con una dilatada y
trepidante historia rica en ocupaciones y liberaciones, cartagineses,
romanos, fenicios, vándalos, árabes, españoles, portugueses
e ingleses han pasado, desde la fundación original de Tingis
en el siglo IV a.C., por este estratégico y vital emplazamiento.
Esta ciudad tiene una parte antigua, la Medina, ciudad típica
árabe rodeada de murallas con sus encantadoras callejuelas estrechas
distribuidas en un fascinante laberinto y la parte moderna situada
junto a los bulevares Pasteur y Mohammed V.
Un buen modo de conocer la Medina es pasear por el Zoco Grande,
un enorme mercado situado a la entrada de esta ciudad árabe.
Situado a la entrada de la Medina, en el se pueden encontrar
todo tipo de artículos aunque tienen un encanto especial los
campesinos vendiendo sus cosechas y animales. En este fascinante
paseo se puede admirar la Plaza de 9 de abril de 1947, centro
de la actividad comercial con el rastro, yutía, los cafés y
la Mezquita de Sidi Bu Abid con un minarete recubierto de hermosa
cerámica policromada situada en una de las esquinas de la plaza.
Bajando desde la Mezquita se llega a la Mendubia, la residencia
del mendub, encargado de vigilar para el sultán a las potencias
extranjeras durante la época en que Tánger era zona internacional
y que en la actualidad es un tribunal. Desde allí una larga
rampa conduce hasta el monumento en el que está grabado el discurso
que Mohamed V pronunció el 9 de abril de 1947, este monumento
está rodeado de hermosos jardines en los que se puede admirar
una enorme higuera india y un drago que, según la leyenda, tiene
ochocientos años de antigüedad.
Desde el Zoco Grande al Zoco Chico, su menor tamaño quizá aumenta
su atractivo. Está situado en una pequeña placita rodeada por
cafés y viejos hoteles que en tiempos de los romanos era el
foro de la ciudad, en una calle muy cercana se levanta la Gran
Mezquita y en frente una iglesia española. Continuando por la
Calle de la Marina se pueden ver las tiendas que pertenecieron
a los judíos para acabar en Borj el Marsa, la batería del puerto
que es ahora un mirador desde donde se puede contemplar una
excelente vista del puerto antiguo y la bahía.
Dentro de la Medina se encuentra también el Consulado de los
Estados Unidos, el primer edificio diplomático de este país
que se estableció en el extranjero. En su interior se pueden
contemplar obras de Stewart, Shurch, Lecouteux y Bel Alí R'Bati,
mapas antiguos y muebles de siglo XIX y periódicamente se organizan
exposiciones de pintores marroquíes contemporáneos.
La Kasbah es otro lugar de gran interés situado al oeste de
la Medina. En ella se encuentra el Dar el Makhzen, antiguo palacio
del gobernador construido por orden de Mulay Ismail en el siglo
XVII, sede actual de el Museo de Artes Marroquíes cuyas salas
se encuentran alrededor de un patio decorado con hermosos azulejos
y donde se pueden admirar objetos llegados de todo Marruecos,
alfombras, joyas, cerámica, telas y tejidos entre otros. A su
lado está el Dar es-Shorfa, palacio que acoge el Museo de Antigüedades
donde se exponen alguno de los hallazgos arqueológicos de la
región de Volubilis. En la plaza principal de la Kasbah, meshuar,
se levanta la Mezquita Bit El-Mal con su minarete octogonal.
También son de interés en la Kasbah el Dar esh-Shera, antiguo
tribunal, la Plaza de la Kasbah desde donde se puede admirar
una hermosa panorámica de la bahía y las callejuelas que la
rodean con sus casas bellamente decoradas. También la gran Puerta
de Bab Erraha y la Bab el Aissa, la puerta de la Vigilancia.
En el Barrio de Marshan destacan el Palacio Mendoub propiedad
del multimillonario americano Malcom Forbes donde se pueden
contemplar en el conocido como Museo Forbes más de ciento quince
mil figuritas militares que representan batallas famosas como
Waterloo, Somme o la Batalla de los Tres Reyes, entre otras.
Para terminar la visita al Museo nada mejor que pasear por su
hermoso jardín colgante y contemplar la estupenda vista del
Estrecho de Gibraltar.
De la Medina a la parte más moderna de la ciudad, la Ciudad
Nueva se abre con el Boulevard Pasteur que nace en la Plaza
de Francia donde se construyó el Consulado de ese país. A los
lados de este boulevard se encuentran edificios de este siglo
ocupados por bancos y tiendas de lujo y finaliza en el Boulevard
Mohammed V. En la calle que une la Plaza de Francia con la Plaza
del Zoco Grande se encuentra el Hotel Minzah, realmente hermoso
con su patio andaluz, sus salones árabes, fuentes, jardines
y una excelente atención que han disfrutado entre otros personajes
famosos Winston Churchill, Rita Hayworth y Bernardo Bertolucci
que vio en este hotel el entorno ideal para rodar 'El Cielo
Protector' basada en la novela de Paul Bowles.
Cabo
Malabata
El Cabo Malabata, a diez kilómetros al oeste de Tánger, ofrece
la posibilidad única de disfrutar de las aguas tanto del Atlántico
como del Mediterráneo. Al final de este hermoso recorrido por
carretera, paralelo a una costa recortada por calas, un viejo
faro ofrece una buena panorámica de Tánger y de su estrecho.
Antes de llegar al faro se pueden contemplar las ruinas de una
antigua fortaleza portuguesa del siglo XIV denominada Ksar-es-Seghir
y en la actualidad se está construyendo un Complejo Balneario
que contará con todas las comodidades y diversiones incluido
un puerto de recreo y un lago artificial en el que se podrá
practicar el winsurfing. En toda la zona se pueden disfrutar
hermosas playas y calas de arena fina donde bañarse en un marco
natural de gran belleza.
Cabo Espartel, las Grutas
de Hércules y Cotta
En dirección noroeste, a doce kilómetros de la ciudad, las aguas
del Atlántico se funden con las del Mediterráneo frente al Cabo
Espartel. también cuenta con fantásticas playas de arenas color
ocre que se alternan con los bosques de alcornoques, encinas,
robles y palmeras. A poca distancia el incesante movimiento
de las olas han creado las Grutas de Hércules, que estuvieron
habitadas ya en tiempos prehistóricos y aún se pueden contemplar
marcas circulares talladas en esa época. Estas grutas naturales
son inundadas por el mar durante la marea alta y según cuenta
la mitología griega fue en estas grutas donde Hércules descanso
después de finalizar sus doce trabajos. A tan solo 500 mt. de
las Grutas se pueden contemplar las ruinas romanas de Cotta
datadas en los siglos I y II de nuestra era con restos de un
templo, termas, granjas, almazaras de aceite y fábricas de garum.
Larache
Larache, a 96 Km. al sur de Tánger, fue conocido en tiempos
de los romanos como Lixus, aún se conservan en buen estado la
acrópolis, el templo y el teatro al igual que las termas, espectacularmente
decoradas por un conjunto de mosaicos de sesenta metros cuadrados
que representan el rostro del dios Neptuno. Cuenta la leyenda
que fue en esta ciudad donde Hércules llevó a cabo su undécimo
trabajo, recoger las manzanas de oro. A parte de las ruinas
romanas destacan la Plaza de la Liberación con sus casas con
arcos típicas de Andalucía, la Fuente Antigua, la Alcazaba,
el Museo Arqueológico y, en especial, el Castillo de la Cigüeña
construido por los portugueses hechos prisioneros en la Batalla
de los Tres Reyes.
Tetuán
Tetuán, esta antigua ciudad se aferra firmemente a las alturas
del Rif, mirando de soslayo el intenso verdor del valle del
río Martil, desde las azoteas de sus blanquecinas casas. Obra
de árabes y andaluces, Tetuán simboliza, como ninguna otra,
la armoniosa diversidad cultural.
La veintena de mezquitas y santuarios repartidos por Tetuán
se sumergen en el eco que brota de sus callejuelas pavimentadas
con guijarros, las mismas que llevan hasta una serie de relajantes
y frescas plazoletas. En esta ciudad, tradicional hasta la médula,
cada gremio tiene su espacio natural en forma de plaza o calle,
de hecho, la visita a la ciudad suele iniciarse en la Plaza
El-Jala donde se pueden contemplar los restos de las murallas
de la ciudad. La vida cultural es apreciada en este tranquilo
lugar y uno de sus tesoros en este aspecto se encuentra a poca
distancia de la Plaza, el Museo Arqueológico donde se exponen
herramientas, monedas, estatuillas y mosaicos que se conservan
de la era prehistórica y de la preislámica, además de albergar
una de las mayores y más completas bibliotecas del Magreb con
más de 60.000 volúmenes.
La Plaza Hassan separa la parte antigua de la ciudad de la más
moderna. En ella está situado el Palacio del Jalifa, actual
palacio real y desde allí el visitante se adentra en la Medina
a la que se puede acceder por más de siete puertas labradas
aunque la entrada a la ciudad vieja es la Bab El-Oqla, si se
camina hacia la parte más antigua se encuentra el Museo de Artes
Marroquíes donde se pueden contemplar maravillosos trajes regionales
e interesantes instrumentos musicales, mientras que si se camina
en dirección a la zona moderna se accede a la Escuela de Artes
y Oficios Tradicionales, donde se enseñan las técnicas artesanales
de tejido de alfombras, curtido del cuero, creación de mosaicos,
la escultura el madera y yeso y pintura y se pueden contemplar
las mejores creaciones de profesores y alumnos.
En la Medina se pueden admirar también la Mezquita Sidi Saidi,
el Jardín Moulay Rachid, el cementerio musulmán, El mellah antiguo
barrio judío, los mercados de Souk el Hots, Guersa el Kebir,
la calle de Souk el Foki y la plaza Oussa y para finalizar el
recorrido el Museo Etnográfico, situado en la antigua fortaleza
del sultán Moulay Abderrahman, guarda objetos de la vida cotidiana
de los marroquíes que han habitado estos lugares, trajes, sillas
de montar, armamento, etc. y el Balneario de Cabo Negro, al
norte de la ciudad, con relajantes playas y más de 90 caminos
por los que pasear.
Chefchaouen (Xauen)
Chefchaouen, a 60 km. al sur de Tetuán, es una preciosa ciudad
santa con una veintena de santuario y mezquitas como la Gran
Mezquita con su minarete octogonal o el Santuario de Mulay Alí
Ben Rashid, fundador de la ciudad. Además Xauen ofrece encantadoras
callejuelas pavimentadas con guijarros con puertas de un color
entre azul y malva, balcones de hierro, cornisas esculpidas
y otros muchos encantos escondidos en su Medina donde además
se pueden admirar un molino de viento aún en activo y otro de
aceite que en otros tiempos estuvo accionado por mulos. En la
Kasbah destaca la Torre del Homenaje, antigua prisión convertida
hoy en museo de artesanía local. Resulta muy animado su mercadillo.
Al-Hoceima (Alhucemas)
Alhucemas está situada en el centro de la costa mediterránea
marroquí. Es una encantadora población de casas blancas con
una magnífica playa bordeada por un impresionante acantilado.
Montes Beni-Snassen
Estos montes ofrecen un espectáculo natural de gran belleza.
Estas pequeñas elevaciones cubiertas de bosques tienen como
máximos atractivos la Gruta del Camello con su manantial de
agua caliente y sus salas repletas de estalactitas, la Cueva
de la Paloma con enterramientos que se remontan al Neolítico
y el Desfiladero del Zegzel, más apropiado para los amantes
del riesgo.
Oujda
Ciudad milenaria en la forentera este de Marruecos. Oujda cuenta
con los restos de la muralla, el zoco y la Bab Abdelwahab como
máximos atractivos. Se puede tomar la carretera de las montañas
de Bení-Snassen, donde se encontrará con un espectáculo asombroso:
las Gargantas del Zegzel, de abruptas paredes horadadas de grutas.
Saidía
Saidía cuenta 18 km. de maravillosas arenas blancas en la que
disfrutar enormemente y con la cercanía de la desembocadura
del río Moulouya, reserva ornitológica natural, un verdadero
paraíso para las aves y los humanos que las contemplan.
Figuig
Al sur, el contraste más absoluto: cuatrocientas mil palmeras
en jardines cercados por muros de adobes con cristalinas y alegres
cascadas protegidos por siete espléndidos Ksours. Así es Figuig,
un oasis en el fin del mundo.
Mequínez
En el siglo X, la tribu nómada de los beréberes de Meknasa decide
asentarse a orillas del oued Boufekrane por la benignidad de
su clima y la fertilidad de sus tierras, levantando unas precarias
aldeas ajardinadas que recibirían el nombre de Meknassa Ez Zaitoun.
La llegada de los almorávides tiempo después supone la fortificación
de este espacio. Los almohades y, posteriormente, los merínidas
construyeron mezquitas y madrassas en una ciudad que, en 1672,
alcanzaría la capitalidad del Reino alauita. Moulay Ismaïl convirtió
la villa de Mequínez en capital política y militar de estilo
presahariano. Durante un período de cincuenta años se trabajó
intensamente en la construcción de todo tipo de edificaciones,
fuentes, jardines, terrazas, mezquitas y palacios, para cubrir
el enorme perímetro marcado por las murallas de la ciudad.
Estas murallas rodean la parte antigua de la ciudad a lo largo
de 40 km. en la que destacan Bab Berdain, puerta del siglo XVII
decorada con cerámicas verdes y Bab el Jemis, la entrada principal
al barrio judío. Detrás de las murallas se abre el Estanque
de Agdal, de cuatro hectáreas, que servía para regar los Jardines
de los Sultanes y en tiempos de escasez como reserva de agua
para los habitantes de la ciudad. En la parte sur se encuentra
Dar el-Ma, casa del agua, con los contiguos Graneros Heri es-Suani,
impresionantes edificios destinados a almacenar reservas de
comida para los malos tiempos y también para dar cobijo y alimentar
a los cerca de 12.000 caballos de su ejército. Este impresionante
conjunto se compone de 23 naves con muros de 7 mt. de espesor
y canalizaciones subterráneas que dotaban del frescor necesario
para la conservación de los alimentos.
Estos inmensos graneros estaban unidos por el meshuar al Palacio
Imperial, Dar el-Majzen, que reunía todos los elementos de la
arquitectura marroquí. Anterior residencia de Mulay Ismail fue
el Dar Kebira, rodeado de una triple muralla con más de viente
pabellones y dos mezquitas como la de Lalla Auda. A su lado
se levanta el Mausoleo de Mulay Ismail que es uno de los pocos
monumentos religiosos que pueden visitar los no musulmanes.
Este mausoleo acoge una mezquita, la cámara funeraria de Mulay
Ismail ricamente decorada en la que se encuentran también las
tumbas de su esposa y sus sucesores, en el suelo recubierto
de alfombras se pueden admirar los hermosos relojes que le regaló
Luis XIV, un patio decorado con mosaicos y azulejos que da paso
al mihrab de escayola esculpida.
Al lado se levanta el Quba el-Jayyatin donde el sultán acostumbraba
a recibir a los diplomáticos extranjeros. En los subterráneos
se encuentra la conocida como Prisión de los Cristianos que
también habrían servido como silos.
La Plaza de Lalla Auda, muy animada al caer la tarde, está resguardada
por dos gigantescas puertas: la de Bab en-Nouar y la de Bab
el-Mansour, una de las más hermosas de todo el Magreb.
La Medina se agrupa alrededor de la Gran Mezquita y desde ella
se van desplegando los distintos barrios de la ciudad antigua
que están agrupados por oficios, cuchilleros, hojalateros, tintoreros,
cesteros, tejedores, herreros, vendedores de instrumentos musicales,
armeros, carpinteros y otros más. En el barrio de los zapateros
se levanta la Madrassa Bu Inania cuya construcción se inicio
bajo el reinado de los meriní y finalizó en el siglo XIV.
Son de interés también en Mequínez el Dar el-Beida, fortaleza
de finales del siglo XVIII y el Cementerio Musulmán con el Qubba
de Sidi Mohammed Ben Aisa, venerado en vida ya que según cuenta
en saber popular transformaba las hojas de los árboles en monedas.
En la antigua ciudad romana de Volúbilis, en la que las legiones
construyeron sus fortificaciones y sobre la que se asentó Mequínez,
todavía se pueden admirar las ruinas del foro, el templo, el
capitolio, la basílica, un arco monumental, mosaicos, fragmentos
de esculturas, obras de arte, relojes solares y utensílios de
cocina. Los Baños de Gallien han mantenido en pie casi intactos
los muros de las diferentes salas de agua donde venían a purificarse
los amantes de los baños públicos y los hermosos mosaicos de
los antiguos palacios resultan magníficos.
El Zerhoun con sus arboledas de encinas en la cima, olivares,
huertos de perales y manzanos, plantaciones de limoneras y viñas
ofrecen un paisaje deslimbrante para los amantes de la naturaleza
que visiten la zona.
Fez
Fez
fue fundada el año 799 aunque alcanzó su máximo esplendor con
el reinado de la dinastía Meriní desde 1248 hasta el 1541. Fue
en el año 809 cuando oficialmente Fez se convierte en la primera
capital del Reino, aunque volvería a ostentar esta condición
en dos ocasiones más: en el siglo XIII, bajo el dominio de los
merínidas y en el siglo XIX, durante el reinado de Moulay Abdallah.
Esta ciudad, centro espiritual y cultural tradicional de Marruecos
repleta de vida y de contrastes, nació como Fez el Bali, aunque
de un tamaño tan reducido que los merínidas, al tomarla, decidieron
extenderla fuera de los muros. Los magníficos palacios quedaron
convertidos en un reducto nobiliario rodeado por escuelas coránicas,
mezquitas, zocos y jardines, lo que se ha dado en llamar Fez
el Jedid o Fez la Nueva. Sin embargo, los trazos modernos de
corte europeo que hoy se aprecian, son posteriores a la Primera
Guerra Mundial.
En las calles de la ciudad nueva se mezclan encantadores de
serpientes, vendedores de alfombras y artistas callejeros, entre
otros, ofreciendo un espectáculo difícil de olvidar. En la Plaza
de los Alauitas se levanta imponente el Dar El-Majzen, el Palacio
Real, complejo compuesto por varios palacetes, plazas, jardines,
una mezquita, una madrassa y una casa de fieras, la visita al
interior no está permitida. Desde la Plaza es una delicia pasear
por la Cale Bu Jesisat con sus casas decoradas con madera e
hierro forjado y, en especial, por la Calle de los Meriníes
que se adentra en la mellah, la antigua judería conde todavía
se pueden encontrar tiendas de orfebres judíos y se pueden admirar
el Palacio Yamal y las hermosas casas con preciosos balcones
de madera tallada y fachadas de color. Resulta impresionante
el inmaculado cementerio israelita.
Continuando en la ciudad nueva por la Puerta Bab Dekakène, de
tres cuerpos, se alcanza la Gran Calle con sus dos mezquitas
Yamaa el-Hamira, de color rojo y Yamaa el-Beida, blanca. Muy
cercana se encuentra Yamaa el-Azhar de estilo andalusí y en
la pequeña plaza de armas situada en los aledaños se levanta
la Mezquita Mulay Abdallah con su minarete de 25 mt. decorado
con cerámica verde aunque más importante es la Gran Mezquita
de Abu Haq construida en 1276.
Volviendo nuevamente atrás en la Historia, concretamente al
siglo XIII, es preciso reseñar el asentamiento de 8.000 familias
árabes, expulsadas de Andalucía por los ejércitos cristianos,
en el margen derecho del oued de Fez. Cien años después se asentarían
cerca de 2.000 familias keruanesas en la otra orilla, sembrando
el germen de los dos barrios que darían vida a Fez el Bali.
La unión entre Fez el Bali y Fez el-Yedid se realiza en la Plaza
del Pachá el-Babdadi, a su lado se encuentra el Palacio Dar
Baza en medio de jardines andaluces y cuya construcción se realizó
a fines del XIX por Mualy Hassan. En su interior se encuentra
el Museo de las Artes Marroquíes con una interesante muestra
de cerámica, curiosos astrolabios de distintas épocas, telas
bordadas en oro, coranes iluminados y maravillosas alfombras,
entre otros. Cercana se abre uno de los símbolos de la ciudad,
la Bab Bu Yelud, puerta de la muralla del siglo XVIII decorada
con cerámica esmaltada de color azul y verde.
Cruzar esta maravillosa puerta supone adentrarse en un mundo
fascinante, la Medina de Fez, la mayor de todo el Magreb nombrada
patrimonio mundial por la UNESCO desde 1976, por lo que es conveniente
recorrerla bajo las directrices de un buen guía ya que es fácil
perderse por las intrincadas calles que la componen. Las vías
principales son Talaa Kebira y Talaa Seguira y es aconsejable
tenerlas siempre como referencia ya que esta medina puede tener
más de un millar de callejones sin salida y otras tantas callejuelas.
Continuando el recorrido por Fez el Bali encontramos otros muchos
lugares de interés como la Madrassa Bu Inania, la mayor de la
ciudad construida por los meriníes en el siglo XIV. Bellamente
decorada, todo el edificio está adornado con mosaico, yeso y
madera de cedro. En frente se encuentra el Dar el-Magana, la
casa donde se conservan los restos de un curioso reloj de agua
que está siendo restaurado. En la Playa Neyyarin se puede admirar
su peculiar fuente y el Funduq en-Neyyarine, antigua casa de
huéspedes convertida en mezquita. Muy cerca se percibe la maravillosa
mezcla de aromas que despliega el mercado de las especias donde
se pueden adquirir a buenos precios estos deliciosos aderezos
y también gena. Del mercado de las especias al de los tejidos,
la Kisariya donde se encuentra la Tumba Sagrada de Mulay Idriss
II y la Gran Mezquita de Qaraouiyne, prohibidas para los no
musulmanes. Muy cerca se encuentra la madrassa más bonita de
Fez, la Madrassa Attarine, de pequeño tamaño fue construida
por el sultán Abou Said en el siglo XIV en estilo hispano-marroquí.
Un lugar original para visitar es el Barrio de los Curtidores
donde se pueden ver las pieles y lanas secándose al sol y las
tinas con los brillantes colores de los tintes en su interior.
Del Barrio de los Curtidores al Barrio de los Andalusíes donde
se levanta la Mezquita del mismo nombre construida con el dinero
enviado por Abderramán III en el año 956 y reconstruida totalmente
en el siglo XIII por En-Naser.
Durante los recorridos por Fez el-Bali se descubrirán en cualquier
rincón los numerosos palacios que se esconden en esta zona,
Dar Caid Bel Hasen dividido en la casa de los propietarios y
la de los criados, Dar Zuiten con una escuela religiosa en su
interior, Dar Adiyel revestido de estuco y Dar Slaui de principios
de siglo, entre otros.
Resultan de interés también las Tumbas Meriníes situadas al
norte de Fez el-Bali, la maravillosa vista que se disfruta desde
la Colina El-Kolla con las 785 mezquitas de la ciudad, la Fortaleza
Borj Norte que en la actualidad acoge un museo de armas y la
Kasbah de Sherarda compuesta en nuestros días por la Universidad
de la Qarauiyn y un hospital.
Alrededores de Fez
En esta atípica región de Marruecos reina la espectacularidad
del Medio Atlas, en un entorno de bosques color esmeralda y
lagos de aguas claras. Esta ciudad, centro espiritual y cultural
por excelencia de Marruecos cuenta en sus alrededores con espacios
maravillosos que permiten en tan solo unos kilómetros pasar
del bullicio de la ciudad al silencio de los parajes naturales
que se recorren con calma y sin prisas, dejándose llevar por
la curiosidad y los sentidos.
La hermosa aldea de Imouzzer del Kandar a 1.345 mt. de altitud,
es un encantador pueblecito beréber en donde se respira una
paz profunda únicamente interrumpida por su animado zoco de
los lunes. Resultan magníficas sus curiosas viviendas subterráneas
de la casbah de los Aït Serghouchen, las fuentes que brotan
en las proximidades del pueblo y la escalada al djebel Abad
de 1.768 mt. de altura desde el que se puede contemplar una
magnífica visión con la tranquila llanura del Saïs, los tejados
planos de Fez con su minaretes, Mequínez colgado sobre su colina
y las montañas del Rif al fondo.
Las aguas térmicas de Sidi Harazem con sus propiedades curativas
eran ya conocidas en tiempos de León el Africano en el siglo
XVI, en la actualidad son ofrecidas en una moderna estación
termal. Un paseo hasta la blanca Koubba de Sidi Harazem resulta
muy atractivo ya que se camina entre eucaliptus, palmeras y
adelfas hasta llegar a la piscina sagrada cubierta por una cúpula.
Una excursión hasta las gargantas del Sebou puede ser fascinante
ya que desde sus numerosos miradores se pueden comtemplar hermosas
vistas panorámicas de Fez, el Rif, el Medio Atlas y las propias
gargantas.
Sefrou, población tranquila y hospitalaria, está rodeada de
murallas y desde la Koubba de Sidi Ali bou Serghine se puede
disfrutar con la vista de toda la llanura, amplia y verde. Fuentes,
ríos y cascadas conforman el reino de las aguas vivas.
Taza, fundada en el siglo X por los beréberes, es el paso obligado
entre las fértiles tierras del oeste y las estepas del norte.
En su ciudad antigua se puede disfrutar con las murallas del
siglo XII, la fortaleza de la antigua cabash, el minarete ensanchado
de la Mezquita del Mercado, Dar el Makhzen, la Gran Mezquita
con su preciosa araña de bronce con 514 lamparillas de aceite,
el mercado de granos y los zocos donde se pueden adquirir esteras,
joyas y alfombras fabricadas en las montañas por los berérberes
de Beni Ouaraïn. La región no es menos hermosa, bosques de alcornoques,
cedros, helechos de gran altura, fuentes, cascadas y lagos pueden
disfrutarse en el Parque Natural el djebel Tazzeka.
El
Atlas
Si Marrakech ofrece un espectáculo maravilloso, las montañas
del Atlas lo incrementan aún más con sus impresionantes cumbres
nevadas y sus incomparables paisajes.
A tan sólo 33 km. de Marrakech se encuentra el Valle de L'Ourika
con sus espacios naturales fértiles y tranquilos que se animan
los lunes con el mercadillo de Tnine de l'Ourika. Nogales de
cien años de antigüedad se pueden contemplar en la encantadora
aldea de Setti Fatma donde también se puede disfrutar de un
delicioso baño en las aguas de sus siete cascadas. Se puede
continuar el camino hasta Annameure, pueblo habitado por la
tribu Aït Oucheg y desde allí iniciar la ascensión hasta Djebel
Yagour con sus más de 2.000 pinturas rupestres.
Al sur de Marrakech, a 47 km., en Ouirgane los paisajes se transforman
en impresionantes gargantas que recuerdan al Cañón del Colorado
estadounidense. Imlil, una preciosa aldea montañosa sirve de
enclave para las personas que decidan visitar el Parque Nacional
del Toubkal o la Meseta de Tazaghaght con sus paisajes pedregosos
no por ello menos hermosos.
A mayor distancia, a 194 km. de Marrakech aparece Beni-Mellal
es una bonita ciudad en la que merece la pena visitar su animado
zoco en la Place de la Liberté, los jardines que rodean la fuente
Asserdoun y la Kasbah Ras el Ain. Desde allí es indispensable
viajar a las Cascadas de Ouzoud con sus tres desniveles a 110
mt. de altura que forman varias piscinas naturales en las que
bañarse es toda una delicia.
En las cumbres nevadas de Oukaïmeden se puede esquiar en invierno
y hacer montañismo en resto de las estaciones, en parajes naturales
de gran belleza.
Tomando la carretera de Uarzazat, en la zona norte del Alto
Atlas, se llega a Taddert, un pequeño pueblecito de montaña
donde se pueden adquirir piedras semipreciosas y fósiles a buen
precio. De allí se alcanza el puerto situado a 2.260 mt. de
altura de Tizi N'Tishka conocido como el puerto de los pastos
ya que es utilizado por los pastores para llevar a sus reses
a los frescos pastos de gran altura que se conservan durante
la primavera y el verano. Una vez cruzado el paso aparece el
País Glaua con sus kasbahs construidas por la tribu Glaua. El
centro del comercio de la zona se encuentra en Ouarzazate famosa
por sus alfombras y cerámicas, cuenta con un aeropuerto internacional
y unos recientes estudios de cine creados para facilitar el
rodaje de películas en esta región desértica de gran belleza.
Des la zona norte a la parte oriental del Anti-Atlas donde se
despliega el hermoso Valle del Draa surcado por el río Draa
que desaparece bajo la arena después de recorrer 250 km. Tamnugal,
antigua capital de los beréberes mezguita y Tinezoulin, impresionante
oasis con varios pueblos en su interior son sus poblaciones
más interesantes.
Y de los valles fértiles del Draa a la conocida como la Puerta
del Desierto, Zagora, ya en el sur. El Palmeral de Amazrau,
Tamegrut con sus artesanos especializados en joyas y sus mezquitas
de techo azul con minaretes blancos, Mahamid el-Ghuzlan, palmeral
donde los lunes tiene lugar un animado suq donde, en ocasiones,
se dejan ver los impresionantes hombres azules y Hamada del
Draa con sus pinturas rupestres son sus máximos atractivos.
Ruta
de las Casbahs
Como si se tratara de un espejismo o un engaño de la vista,
majestuosas fortalezas de color arena y ciudadelas abandonadas
a su suerte, aguardan cubiertas por la arena, conservando las
cicatrices de la Historia, el retorno de los guerreros y mientras
acogen con agrado a los visitantes que las admiran en silencio
sobrecogidos ante su grandeza.
La aventura comienza en Ouarzazate, en el mismo cruce de los
caminos que llevan a los valles del Draa, del Dadés y del Ziz,
con la vista de las dos primeras casbahs, la de Taourirt y la
de Ait Benhaddou. La Casbah de Taourit, antigua residencia señorial
del Glaoui jefe de la tribu Glaua, eleva sus torres y sus almenas
de entre una multitud compacta de viviendas. La Casbah de Ait
Benhaddou, situada a unos treintena kilómetros de la ciudad,
es un castillo de arena bordeado por almendros en flor que ha
servido de escenario para películas como 'Lawrence de Arabia'
o 'Té en el Sahara', debido a su extraordinaria belleza reconocida
por la UNESCO que le ha otorgado la categoría de patrimonio
de la humanidad. Ouarzazate ofrece además un encuentro con las
culturas y artesanías, en su zoco de los domingos se pueden
adquirir alheña, rosas de desierto, comino, abrótano destilado,
cacharros de alfarería beréber, objetos de piedra tallada, mantas
y alfombras azules o amarillo oro de original diseño, entre
otros muchos objetos y todos ellos a buen precio.
El Valle del Draa, es el resultado de un lecho que se ha abierto
paso desde el Alto Atlas hasta Agdz, oradando un alargado oasis
de 200 kilómetros antes de morir entre las arenas que preceden
al M'hamid que, en su momento, fue el río más largo del país.
Dejando atrás la ciudadela, el fortín rojo y la llamativa arista
del Djebel Kissane de la pequeña Agdz, la carretera continúa
en pos del oued de Draa, entre palmeras rebosantes de amarillentos
dátiles y flores rosadas de las adelfas. Este mosaico de tonos
crema y gris, sobre una tierra ocre, descubre Tamenougalt, capital
de los beréberes, con su ksour, torre almenada de color arena
que se pueden ver salpicando todo el paisaje de la zona como
también en Igdaoun con sus altas torres de forma de pirámide
truncada. En Tinzouline se puede admirar el ksar y la alcazaba
situadas en el corazón del oasis.
En el oasis de Zagora los saadianos iniciaron su marcha por
la conquista de Marruecos en el siglo XVI, llegando hasta Tombuctú.
Desde este punto se pueden realizar numerosas y excitantes excursiones.
Una de estas se dirige a Tamegroute, conocida por su antigua
biblioteca y los textos que se guardan en ella y también por
su notable madrassa, las inconfundibles mezquitas coloreadas
en azul y blanco y el mausoleo situado en el interior de la
fortaleza con bóvedas de artesonado en oro que acoge los restos
de Sidi Mohammed Ben Nacer, creador de la escuela coránica de
este lugar.
La Llanura de las Gacelas, M'hamid el-Ghuzlan, donde se desenvuelve
uno de los zocos más vistosos de Marruecos, es conocida como
una de las puertas del desierto. La arena y las dunas habitan
la inmensa hamada, el Desierto del Draa donde el impresionante
silencio y el implacable sol se transforman al caer la noche
en un entorno lleno de vida, zorros del Sáhara, escincos conocidos
como pescados de las arenas, búhos gran duque y otras muchas
especies salen a explorar este remanso de paz desconocido para
la mayoría de los hombres.
Otra excursión fascinante recorre el Valle del Dadés, este impresionante
valle nace en el Alto Atlas y se estrecha hasta formar calcáreas
gargantas en las que, según el saber popular, se esconden hasta
mil casbahs. Es el oasis de Skoura, modelado por Yacoub el-Mansour
en el siglo XII, la antesala a este magnífico valle al que se
accede a través de una carretera flanqueada por palmeras y jardines
perfumados, particularmente hermosa a la altura de los rosales
del Kelaa M'Gouna. Ya en Azlag, aldea conocida por los hábiles
artesanos que forjan hermosos puñales labrados, se divisa la
vieja casbah de el-Glaoui, impresionante ya que se mantiene
haciendo equilibrios sobre una roca y que ofrece un hermoso
contraste con la sobria casbah de Bou Taghrar.
El camino remonta el Dadés, dejando al descubierto las afiladas
secciones que forman las gargantas, para alcanzar el alto de
un cañón, donde habitan numerosas y diversas aves y muflones
y se pueden contemplar otras casbahs de color malva, rojo, anteado
y púrpura dependiendo del matiz que las rocas de alrededor posean
como la mansión fortificada de Amerhidil, las casbahs de Imassin
y Ait Ridi y El-Kelaa M'Guna fascinante conjunto de casbahs
de las que sólo se conservan algunos restos que permiten imaginarse
la magnificencia que alcanzaron en la antigüedad.
Los acantilados de Todra, con paredes de hasta 300 metros que
limitan el paso a una franja de una veintena de metros, forman
parte del mismo espectáculo. Tinerhir, su principal población
con más de tres mil habitantes, está construida en terrazas
a lo largo de una colina con un refrescante palmeral. A pocos
kilómetros se encuentra la Fuente de los Peces Sagrados de carácter
sagrado por lo que está prohibida la pesca. Merece la pena recorrer
la pista que lleva hasta Imilchil futuro enclave del Parque
Nacional del Alto Atlas Oriental creado para proteger la población
de carneros salvajes.
El oued del Ziz baja también del Alto Atlas, formando un valle
por entre los acantilados que salvan Rich y enfila hacia el
sur, regando las palmeras de Tafilalet antes de esfumarse en
las arenas de Taouz. El río, que forma un largo pasillo protegido
por ejércitos de altas y robustas palmeras, observa en su curso
la medersa de Sidi Salim, el ksour y la espléndida casbah de
Ifri. La presa de Hassan Addakhil atempera sus ánimos, y el
dócil oued se transforma, del esmeralda al rojizo ocre, en la
zona de sus riberas.
Erfoud pone el broche de oro al viaje, cerrando una extensión
de hasta un millón de palmeras y abriendo la puerta a las primeras
arenas del Sahara. Por delante Merzouga y sus amaneceres recortándose
contra las Dunas del Erg Shebbi que pueden alcanzar los 250
mt. de altura en cuyas cercanías se encuentra un hermoso lago
con una gran variedad de aves entre las que destaca el rosa
de los flamencos que allí habitan de febrero a marzo. Para finalizar
el recorrido Maadid, ksar rodeado de murallas de adobe, el Manantial
Azul en Meski que brota de una gruta y tiene fama de curar la
esterilidad y Figuig, uno de los mayores palmerales del país.
Casablanca
Esta ciudad mítica es la mayor metrópoli del Magreb y el mejor
ejemplo de la modernidad marroquí. La ciudad consume el 30%
del total de la energía eléctrica del país, alberga al 60% de
las empresas nacionales, es sede de casi todos los bancos y
sus hoteles y tiendas de lujo conjugan a la perfección el Art
Decó con el estilo Neo-árabe. En ella se han dado acontecimientos
de gran importancia como el de la Conferencia de Anfa, cuando
Churchill, Roosevelt y De Gaulle acudieron ante el rey Mohamed
V.
Desde 1912 las autoridades urbanísticas han venido trabajando
intensamente en la adecuación de la ciudad a su crecimiento
de población. Así pues, se observa rápidamente cómo parten,
en forma de estrella, amplias avenidas desde el mismo centro.
Este centro se encuentra en la Plaza de Mohamed V donde se une
la ciudad antigua con la parte más moderna. Destacan en ella
la Torre del Reloj, restaurada en 1992 y el Hotel Excelsior
de 1920. Paseando por el Bulevar Mohamed V se pueden contemplar
los escaparates de los principales comercios de la ciudad y
construcciones de los años 30 realmente encantadoras, también
el mercado central tiene en este bulevar su enclave y por las
mañanas se pueden adquirir objetos llegados de todo el país.
La Plaza de las Naciones contiene el centro administrativo de
la ciudad. Sus edificios son muy atractivos como el del Consulado
de Francia, la Wilaya, prefectura de policía con su torre de
1930 que cuenta con una sirena que puede oírse durante el mes
santo del Ramadán como señal de que ha finalizado el ayuno y
el Palacio de Justicia construido en 1925. En el centro de esta
plaza, la enorme fuente se puede contemplar en todo su esplendor
durante los fines de semana cuando se realiza un espectáculo
de luz y sonido.
Y del centro a uno de los remansos de paz de Casablanca, el
Parque de la Liga Árabe. Pasear por sus avenidas o tomar algo
en las terrazas de los simpáticos cafés es todo un placer. En
este paseo se puede visitar la Iglesia del Sagrado Corazón que
en la actualidad acoge un teatro.
En el Barrio de los Habus conocido como la Medina Nueva se erige
otra iglesia cristiana, la Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes
en la que destacan sus maravillosas vidrieras diseñadas por
Gabriel Loire. La Medina Nueva fue diseñada en 1923 por arquitectos
franceses y es todo un ejemplo de cómo la arquitectura moderna
se puede adecuar a las necesidades de un mundo tan especial
como el que se vive en una medina. En sus calles ordenadas y
sus plazas encantadoras se percibe el diseño moderno sin perder
ese sabor exótico que las caracteriza, destaca en su interior
la Mahkama del Pachá, edificio suntuoso que sirve a la vez de
tribunal y de salón oficial de recepciones.
Y de la Medina Nueva a la Medina Antigua donde la sorpresa y
la animación se respiran por cualquier rincón de sus desordenadas
callejuelas habitadas por artesanos y comerciantes de cualquier
especialidad. Al norte se encuentra la Kubba de Sidi Beliuth,
protector de la ciudad y a su lado se halla una fuente que,
según la leyenda, quien bebe su agua se asegura el retorno a
Casablanca. En la calle Tnaker se levanta el Santuario de Sidi
Qayrawani, el primer patrón de la ciudad y en el barrio oeste
la Kubba de Sidi Bu Smara situada a la sombra de una antigua
higuera india.
El extenso Muelle Moulay Youssef (3.180 metros), que vino a
suplir la carencia de una ensenada natural, es el primero de
Marruecos y el cuarto de toda Africa. El barrio del puerto es
uno de los centros de la vida en Casablanca, por la mañana sus
comercios de lujo, restaurantes, piscinas, hoteles y bares de
moda y, a partir del atardecer, la 'movida' nocturna hace su
aparición ofreciendo una amplia gama de diversiones con las
que disfrutar.
Uno de los mayores centros de atracción de la ciudad es la Mezquita
de Hassan II que, levantada desde el océano, es lo primero que
se divisa de Casablanca desde el aire. La sala de oraciones
de esta faraónica construcción puede albergar en su interior
hasta 25.000 fieles y más de 80.000 personas en su explanada.
Más de tres mil artesanos venidos de todos los puntos del país
han hecho posible que, en una superficie de dos hectáreas, se
levante el minarete más alto del mundo con 200 metros de altura
con un rayo láser visible a 35 km. a la redonda. Además, la
mezquita cuenta con un techo móvil que en sólo tres minutos
puede convertir la sala de oraciones en un enorme patio interior.
Alrededores de Casablanca
A tan solo unos kilómetros de Casablanca se pueden disfrutar
de los más variados placeres, el mar, bosques majestuosos, ciudades
fortificadas, y otros muchos.
Al norte de Casablanca, a tan solo 28 km, se puede visitar el
complejo de la Mohammedia con su playa de arenas finas y aguas
transparentes con casino, hoteles de lujo, hipódromo, club naútico,
un campo de golf de 18 hoyos situado al borde del océano y un
puerto de los más activos del país que ha visto desfilar a lo
largo de la historia a navios pisanos, genoveses, venecianos
y portugueses.
Al este de la ciudad se encuentra Ben Slimane, con los placeres
del campo. Un maravilloso paseo o cazar en el magnífico bosque
de alcornoques de las Ziaïdas, practicar golf en su campo de
nueve hoyos o pescar en el lago en el que abundan las carpas
y nadan los patos.
Hacia el sur, en la llanura, se extienden los famosos viñedos
de la Boulaouane, hogar de nacimiento del popular vino gris,
en donde se puede contemplar el vuelo de los halcones mientras
cazan. En esta ciudad se encuentra una reserva de halcones situada
en una espectacular casbah rectangular dotada de siete bastiones
construida en 1710 por Mulay Ismail, la caza de halcón es desde
entonces una de las actividades preferidas por sus habitantes.
Agadir
Continuando hacia el sur, por el litoral marroquí, se descubre
la antigua factoría y la Fortaleza portuguesa de Santa Cruz
del Cabo establecida aquí en 1505, que abre al mundo de los
encantos de una larga franja de diez kilómetros de fina arena
donde se localiza Agadir, en el lugar de la que el fundador
de la dinastía saadiana Mohamed Echeikh el Mehdi desalojó a
los lusos en 1541 siendo esta su edad de oro en la que los navíos
embarcaban sus cargamentos de caña de azúcar, dátiles, cera,
pieles, aceites, especias y oro entre otras muchas y variadas
mercancías. Sin embargo, con el paso del tiempo esta ciudad
fue perdiendo su esplendor hasta que en 1960 un terremoto la
destruye prácticamente en su totalidad. Mohamed V toma las riendas
y ordena su reconstrucción, ésta vez pensando en un moderno
centro vacacional ubicado lejos de las zonas de riesgo de sufrir
un nuevo seísmo.
Así nace uno de los más bellos balnearios del Reino con casas
blancas, hermosos jardines e instalaciones modernas y cómodas
al que acuden turistas deseosos de practicar deportes como el
golf en uno de los campos más famoso del país con 18 hoyos,
el tenis en sus 150 pistas de tenis y la equitación por la playa,
entre otros, nadar en su maravillosa playa de arenas doradas
o practicar deportes náuticos como el winsurfing, el submarinismo
y la vela, sin olvidar la pesca de altura a lo largo del Cabo
Ghir. Los visitantes también pueden conocer a los misteriosos
'hombres azules', descubrir zocos presaharianos o, simplemente,
contemplar el fantástico vuelo de los flamencos rosas.
Dentro de la ciudad destacan además el puerto pesquero, el más
importante del país, con su lonja y los encantadores restaurantes
donde degustar los pescados y mariscos recién sacados de la
mar, el Valle de los Pájaros, pequeño zoo de aves de todo el
mundo donde cada especie habita una morada reconstruida según
su habitat natural, la Casbah, situada en lo alto de una colina
es uno de los monumentos que no ha sido reconstruido después
del terremoto y el Museo donde se exponen muestras de arte y
tradiciones populares del valle del Sús y las regiones saharianas
reunidas por el historiador de arte Bert Flint.
El
Sur
El viaje continua por paisajes naturales de tal belleza que
dejan al turista una impresión imborrable en su recuerdo, cascadas
vertiginosas, cielos que alcanzan tonos malva en las maravillosas
puestas de sol, campos enteros de almendros en flor, playas
salvajes de aguas transparentes, ciudades encaladas y quizá
su máximo atractivo, los misteriosos y alucinantes hombres azules.
A tan sólo doce kilómetros de Agadir se puede disfrutar de la
hospitalidad de las tribus beréberes de los Ida Ou Tanana, refugiados
en su blanca ciudad de Imouzzer. Rodeada por un espléndido paisaje
natural conocido como el Valle del Paraíso, los miembros de
esta tribu viven principalmente de la apicultura cuya miel mezclada
con ingredientes naturales como el tomillo, lavanda, aceite
de argan o almendras molidas se puede adquirir a buenos precios.
A pocos kilómetros se encuentran los Manantiales del Río Tinkert
con cascadas a distintos niveles que se deslizan por rocas calcáreas
de color blanco por lo que se denominan popularmente el Velo
de la Novia. Tarhazout ofrece una excelente playa en la que
practicar en surf a tan solo 16 km de Agadir.
A 40 km. de Agadir se encuentra Sidi-Rbat que cuenta con una
excelente playa en cuyas cercanías se ubica un parque natural,
Souss Massa, con una laguna en la que habitan numerosas especies
de aves, ibis, patos tórtolas, garzas reales y entre las que
destacan los maravillosos flamencos rosas y las gacelas.
Y, en un viaje no más largo que el anterior, se extiende el
camino, impregnado del aroma de naranjos, bananos y olivares
que crecen a su paso, de la llanura del Souss, que llega hasta
la simpática Inezgaze que adquiere toda su animación los martes,
día en que tiene lugar su colorista zoco.
Taroudannt, a 80 km. al este de Agadir, recibe el sobrenombre
de la Pequeña Marrakech por sus murallas de adobe, sus jardines,
sus zocos animados con tejadillos de cañizo, sus callejuelas
intrincadas y la Plaza Assareg que acoge los encantadores cafés
en donde se reúnen sus habitantes, los Roudanis. Es muy romántico
dar un paseo al claro de luna en calesa a través de sus calles.
Un poco más lejos, a 80 km. al sur de Agadir, se encuentra Tiznit
en donde sus habitantes todavía visten el traje regional. Población
amurallada con almenas de color rosa situada en un oasis, Tiznit
es conocida por la habilidad de los joyeros que trabajan con
esmero siguiendo los diseños beréberes en su animado zoco donde
se pueden adquirir hermosos collares, brazaletes, aderezos frontales,
cinturones, fíbulas, anillos, broches y otras muchas piezas.
En la Place du Pasha todavía se puede contemplar a los hombres
azules y su Gran Mezquita bien merece una visita.
Amtoudi es uno de los graneros comunales fortificados más antiguos
de las montañas del Anti-Atlas fortificado por la tribu Iznaguen
con una gran puerta, aunque ya el difícil acceso a este lugar
a través de un desfiladero de palmeras y estanques rocosos es
una segura protección.
A 185 km. al sur de Agadir se encuentra Goulimine, ciudad situada
en el límite con la parte occidental del Sáhara conocida por
el mercadillo de los sábados en el que con un poco de suerte
se pueden contemplar los tratos que realizan los fascinantes
hombres azules, denomidados así por sus trajes de tejido de
algodón de color índigo, llegados del desierto que arriban a
esta plaza para vender y comprar dromedarios en el mayor mercado
de dromedarios de Marruecos. Desde Goulimine una pequeña excursión
al Oasis Aït Boukha permite disfrutar con la guedra, danza erótica
que interpretan de rodillas las mujeres del Sáhara.
La capital administrativa del Sáhara occidental se encuentra
en El Aaiun, situada sobre una laguna salada rodeada de hermosas
dunas. Sus principales puntos de interés son el Oasis de Lemsid,
Tarfaya, centro del comercio británico en otra época, la fortaleza
española de Dehira y el Palacio de Ma el Ainin, actualmente
en ruinas.
Sidi-Ifni destaca por sus construcciones decorativas y por la
originalidad de su puerto al que únicamente se puede acceder
en teleférico.
Tafraout, el país de los Ammeln, está rodeada de montañas de
granito rosa que forman un circo natural que alcanza todo su
esplendor en amaneceres y puestas del sol cuando los rayos se
reflejan en las rocas y las casas color ocre pálido envolviéndolo
todo en tonos malva y rojo ardiente. A los pies del Ibel Lekst
se puede alucinar con el paisaje lunar que ofrecen las rocas
erosionadas de carácter volcánico.
A 200 km. de Agadir, al este se encuentra Taliouine situada
en el centro de un precioso valle donde se encuentran otros
pueblecitos de gran encanto. Diferente pero también muy hermoso
resulta Tazenakht famoso por sus alfombras ouzguita de alegres
colores y originales diseños.
Ciudades
Fortificadas
Asilah
Asilah, Arcila, se encuentra a poco más de 40 km. de Tánger.
Esta ciudad, puerto pesquero, de pequeño tamaño con su puertas
y ventanas en colores azules, verdes y amarillas que contrastan
bajo el brillante sol marroquí con el blanco de las paredes
esconden en su interior un rico pasado histórico ya que fue
habitada por romanos, españoles y portugueses cuyos vestigios
aún pueden admirarse en baluartes, torres y murallas.
Su historia se remonta a 3.600 años de antigüedad siendo quizá
una de las más importantes de la 'Mauritania Tingitana', sin
embargo su actual denominación Asilah la recibió durante el
período de islamización de la ciudad. Unida a su importancia
histórica esta ciudad ha destacado siempre por su cultura y
sus artes, de hecho, el Festival Internacional de Asilah atrae
cada verano a miles de participantes de todo el mundo.
Son puntos de interés especial la antigua medina, Bab el Kasbah,
Bab Labhar, Bab Ihoumer, la plaza de Torre kmra y el Palacio
de la Cultura, antigua residencia del Bajá Raissuni.
Azzemour
A 100 km. al sur de Casablanca, aparece Azemmour rodeada de
murallas de color ocre. En su paseo de ronda, una pequeña plataforma
domina la desembocadura de las aguas rojizas del Oum er-Rabia,
famoso por sus deliciosas alosas, la especialidad culinaria
local. La medina es soberbia con sus casas blancas y cuadriculadas
adornadas de buganvillas que se escalonan en terrazas entre
olivos y granados. Más abajo se encuentra el santuario de Moulay
Abdallah Ben Ahmed en cuyas puertas se descubre el estilo luso.
A la izquierda, paseando se alcanza la Kasbah con la Dar El
Baroud, la Casa de la Pólvora. Su playa, Haouzia, a kilómetro
y medio del centro, ofrece una gran atracción y un verdadero
placer, porque su temperatura ideal y sus frescos veranos hacen
de esta playa una estación balnearia única en el mundo.
Cercana a la ciudad se encuentran las Gargantas de Meheula,
conocidas con el sobrenombre de los Naranjos.
Esta ciudad de aspecto pintoresco fue la antigua Azama, factoria
muy frecuentada por los cartagineses. Allí se descubireron columnas
de mármol que pertenecían a la época púnica y numerosas monedas
romanas. El nombre árabe de Azemmour es El Medina, la ciudad
musulmana, la antigua, en oposición a El Jadida, la nueva, su
vecina.
El Jadida
Considerado como el mejor abrigo de toda la costa atlántica
El Jadida fue duramente disputado a los portugueses que lo tuvieron
que abandonar en 1769. Durante la ocupación lusa se denominó
Mazagao y obtuvo ese aspecto que la caracteriza de ciudad medieval
típicamente portuguesa. Doscientos años más tarde la villa es
liberada bajo el reinado del soberano Alauita Sidi Mohamed Ben
Abdellah convirtiéndose ya en El Brija El Jadida, la nueva fortaleza.
Sus murallas ofrecen un mágnifico paseo panorámico y cada uno
de sus cinco bastiones proporciona una vista única sobre el
puerto, los fosos, las casas apiñadas y la mezquita con su minarete
blanco. Resulta fastinante su aljibe portugués de 1.100 mt.
cuadrados, donde el agua y la luz ponen de relieve una sorprendente
arquitectura gótica.
A 10 km. de Al Jadida se encuentra Tit, el Manantial, cuyo corazón
es la Zaouía de Moulay Abdallah donde todos los años se celebra
un moussem con numerosos peregrinos. La belleza del lugar, el
recuerdo de un gran pasado y el minarete solitario de Ismaël
Amghar fiel ejemplo de la arquitectura almoravide hacen que
Tit merezca una visita.
Safi
Esta ciudad fortificada debe sus murallas al reinado de los
Almohades, período en el que se desarrollaron ampliamente las
actividades intelectuales, religiosas, arquitectónicas, artísticas
y científicas aunque obras tan importantes como la Zaouia de
Cheikh Mohamed Saleh, la escuela científica y el hospital fueron
destruidas posteriormente por los portugueses por lo que es
imposible contemplarlas.
Con la salida de los lusos en 1541 Safí volvió a vivir un período
de prosperidad bajo el reinado del Sultán Saadiano Mohamed Cheikh,
aún se conservan obras magníficas como la Gran Mezquita de la
Medina, las escuelas religiosas y científicas y la reconstrucción
de la antigua medina.
Además de visitar la Medina y las murallas son de interés también
el castillo del mar, construido por los portugueses en 1523,
la antigua Kasbah construída por los Saadianos con sus tejados
verdes y el Palacio de la Bahia, la torre redonda lusa, la Colina
de los Alfareros donde los artistas moldean originales piezas
de arcilla, la antigua medina, la iglesia portuguesa de estilo
gótico y la antigua Medersa.
Essaouira
Essaouira es una preciosa ciudad amurallada del siglo XVIII.
La antigua Mogador fue fundada en el siglo VII a.d.C. bajo el
reinado de Jubal II, rey de Mauritania. La parte moderna de
la ciudad se remonta al año 1765 cuando el Sultán Si Mohamed
Ben Abdellah la creó para competir con Agadir.
Este encantador puerto, resguardado por unas sólidas murallas
con vistas a una paradisíaca playa de fina arena, da vida a
una ciudad de una intensa vida comercial de la que no han podido
retraerse personalidades de la talla del escritor Paul Claudel
o el cineasta Orson Welles, que filmó en este lugar los exteriores
de su popular Otelo. La Puerta de la Marina, erigida durante
el sultanato alauita, une los muelles con la ciudad y abre paso
a la Skala del puerto y a las murallas, que segmentan la ciudad
vieja en barrios, alcazabas, el Mellah y la medina. Esta última,
moldeada por marroquíes y lusos, mira atentamente hacia las
intrincadas callejuelas que desembocan en la Plaza Bab el-Sebaa.
Los joyeros y los orfebres se concentran en el callejón Siaguin,
aunque ya no trabajan los materiales que antaño les hicieran
famosos. Sin embargo, los artesanos de marquetería siguen hallándose
en el mismo sitio que desde hace siglos, el lugar al que se
accedía atravesando un pasadizo abovedado viniendo desde la
Skala, la antigua plataforma de defensa de las murallas. No
muy lejos de este punto se emplaza el Museo Sidi Mohamed Ben
Abdallah, en una antigua residencia palaciega que alberga las
más variadas muestras del arte marroquí. Al norte de la ciudad
se encuentra el Mellah o barrio judío, demarcado por un mercado
que termina en la puerta de Bab Dukkala.
Su playa se extiende sobre 6 km. de arena fina y es frecuentemente
visitada por los amantes de la pesca ya que sus aguas son ricas
en cangrejos, langostas, congrios y rayas, entre otras especies.
|
| Desplazamientos |
|
Por
aire
Royal
Air Maroc (AT) cubre las rutas desde el aeropuerto de Casablanca
a Agadir, Al Hoceima, Dakhla, Fés, Marrakech, Ouarzazate, Oujda,
Rabat, Tánger y Tetuán. Los menores de 26 años que viajen a
determinados destinos marroquíes pueden tener descuentos. Para
más información contactar con Royal Air Maroc. Otra nueva
compañía regional es Regional Airlines.
Por Ferrocarril
El
sistema ferroviario marroquí es limitado, pero funciona regularmente
y sus precios figuran entre los más bajos de todo el mundo.
Entre las principales ciudades hay trenes de primera, también
hay coches cama y coches restaurante. La red ferroviaria va
desde Oujda (en el noreste), a Casablanca (en la costa oriental),
Tánger (en la costa norte) y Fés y Marrakech (en el interior).
Entre las principales rutas destacan: (a) Marrakech–Casablanca–Rabat–Meknes–
Fès–Oujda; (b) Marrakech–Casablanca–Rabat; (c) Marrakech–Casablanca–Meknes–Fès
y Casablanca–Rabat–Tangier. En la ruta de Fès a Rabat y Casablanca,
hay cinco trenes diarios y dos nocturnos. En la ruta de Casablanca
a Marrakech hay dos trenes diarios y uno nocturno (sin coches
cama). De lunes a viernes, salen trenes cada media hora de Kenitra
a Rabat.
Por
carretera
Se
conduce por la derecha. Las carreteras del norte y del noroeste
del país están mucho mejor preparadas que las del interior y
las del sur de las montañas del Atlas, donde en invierno puede
resultar difícil circular por ellas.
Documentación
Se
aceptan tanto los carnets de conducir de otros países como el
permiso de conducir internacional. Hace falta seguro a terceros
y la Green Card.
Autobús
Las
conexiones entre las principales ciudades y pueblos son regulares
y frecuentes. Los vehículos suelen estar abarrotados, por lo
que se recomienda reservar el billete y llegar a la estación
con bastante tiempo para poder asegurarse un asiento. El precio
es barato y se suele dar una propina al guardia que carga el
equipaje.
Taxi
Disponibles
en todas las grandes ciudades, los petits taxis, llevan
taxímetro (ver más abajo Transporte Urbano). Otros taxis
mayores, normalmente Mercedes, se utilizan para viajar fuera
de la ciudad. Se pueden compartir, pero siempre se debe de negociar
el costo antes de la salida.
Transporte urbano
En
todas las ciudades hay una extensa red de autobuses y los billetes
se compran por adelantado. Los taxis urbanos se llaman petits
taxis, hay muchos y tienen taxímetro. Los taxistas suelen
recibir un 10% de propina.
Duracion de los trayectos
A
continuación aparece la duración de los trayectos por carretera
y por avión desde Casablanca a otras ciudades marroquíes:
| |
Aire |
Carretera |
Tren |
| Rabat |
0.30 |
1.30 |
1.00 |
| Marrakech |
0.30 |
4.00 |
4.00 |
| Agadir |
0.55 |
9.00 |
- |
| Fès |
0.40 |
5.00 |
5.00 |
| Meknès |
- |
2.30 |
4.00 |
| Tánger |
0.50 |
6.00 |
6.00 |
| Oujda |
1.05 |
12.00 |
12.00 |
| Laayoune |
1.30 |
20.00 |
- |
| Er
Rachidia |
1.35 |
12.00 |
- |
|
| Marrakech |
|
En
su afán por fortalecer el Islam, los almorávides, guerreros
beréberes del desierto, conquistan Fez y fundan Marrakech (1070),
la ciudad que terminaría por dar el nombre al reino de Marruecos.
La ciudad es un vergel de amplias avenidas flanqueadas de naranjos,
palmeras y jacarandás y es también, lugar de zocos, de sombreadas
callejuelas, de té con hierbabuena y de mujeres hermosas venidas
del Anti-Atlas para vender sus cestos, niños de alegres carreras
y hombres de mirada intensa que pueden ser narradores de historias,
músicos, bailarines, escritores públicos, echadores de la buenaventura,
vendedores de pociones, curanderos, boticarios o simplemente
habitantes de esta maravillosa ciudad.
Frente a los suntuosos palacios, se abren las calles en que
cientos de mercaderes de alfombras llevan mil años empleándose
a fondo en el arte del regateo, rodeados de telas y lanas expuestas
al sol. Un poco más allá, unos cuantos degustan cous-cous, tripa
y caracoles en pequeños chiringuitos o se contempla el espectáculo
que ofrecen los saltimbanquis, o los figoneros.
Esta ciudad del sur del país, erigida a pies del Atlas, conserva
sus hermosas murallas de color rojizo salpicadas de hermosas
puertas como Bab el-Jemis, la puerta del jueves, Bab ed-Debbagh
entrada al barrio de los curtidores, Bab Aylen cuyo nombre procede
de una tribu beréber, Bab Aghmat frente a la que se encuentra
la tumba de uno de los siete santos patrones de la ciudad, Zauía
de Sidi Yusef Ben Alí y Bab Ahmar, la puerta roja, acceso más
cercano al Dar El-Majzen, el Palacio Real construido por los
almohades en el siglo XII y restaurado posteriormente tanto
por los saadíes como por los alauitas. Desde su plaza de armas
se llega al Jardín del Agdal con maravillosos olivos, naranjos,
higueras y otros árboles que ofrecen un remanso de paz y frescor
a esta ciudad que sufre los rigores del clima desértico.
Continuando el recorrido hasta Bab el Yedid, se llega hasta
el maravilloso hotel la Mamunia, construido en 1923 y renovado
en 1986, este impresionante palacete ha albergado personajes
tan famosos como Orson Welles, Rita Hayworth, Winston Churckill
o Richard Nixon entre otros muchos. También resulta maravillosa
la Mezquita Kutubia de estilo almohade con un majestuoso minarete
de 77 mt. en piedra rosa desde el que se domina toda la ciudad.
La entrada principal a la Kasbah almohade se encuentra en la
Bab Agnau, puerta del carnero sin cuernos, con un arco de piedra
labrada de gran belleza. Desde allí se llega a la Mezquita El-Mansur
conocida popularmente como la Mezquita de las Manzanas de Oro
porque se comenta que las bolas de la linterna de su minarete
fueron fabricadas con las joyas de la esposa de Yacub el-Mansur.
Un pasillo en la muralla permite la entrada a las Tumbas de
los Príncipes Saadíes, situadas entre cipreses y enredaderas,
recubiertas de preciosos azulejos. Destacan entre los distintos
mausoleos el Qubba de Lalla Messauda y el Mausoleo de las Tres
Salas, la Sala de las Doce Columnas y la de los Tres Nichos
son especialmente hermosas.
Marrakech cuenta con majestuosos palacios cimentados sobre jardines
perfumados, como el Palacio el-Badi cuya construcción fue ordenada
por Ahmed el-Mansur tras su victoria en la Batalla de los Tres
Reyes. Artesanos y materiales de todo el mundo se combinaron
para crear este recinto del que actualmente solo quedan en pie
las murallas de tierra pero aún es fácil imaginar las espectaculares
fiestas que se celebraban en su interior. El Palacio de la Bahía
también resulta espectacular. Construido a finales del siglo
pasado por el gran visir Ba Ahmed por artesanos del país que
crearon un entorno maravilloso con un jardín de ocho hectáreas
en donde se esconden distintas estancias ricamente decoradas,
se pueden visitar las habitaciones de la favorita, la sala del
consejo y el patio de armas con sus estanques y surtidores de
agua. Dar Si Said, de estilo alauita, es la actual sede del
Museo de las Artes Marroquíes donde se pueden contemplar joyas,
vestidos, cerámica, utensilios de cocina, alfombras y muebles
entre otros muchos objetos. A su lado se encuentra la Casa Tiskiwin
con una excelente muestra de arte rural del norte recogido por
el historiador de arte Bert Blint.
No se puede abandonar Marrakech sin haber paseado por los Suqs,
los zocos que comienzan en la Plaza Djemma el-Fna que se llena
de vida al atardecer, cuando los habitantes se animan al son
de grupos musicales, contagiando a los turistas con sus danzas
y alegres cánticos, o se admiran los encantadores de serpientes
o se compra una pócima para la impotencia. En el Suq Samarine
se encuentra la calle principal de las compras arribando al
fascinante mercado de las especias y de allí al mercado de granos
para pasar a los Suq Larzal y Btana zona de lanas y pieles,
Criée Berbére paraíso de las alfombras, Suq el Kebir para adquirir
joyas, Suq el Atrrin con sus aromáticos perfumes, la Kissaria
donde se puede comprar todo tipo de ropa, Suq des Babouches
para el calzado, Suq Cherratine con sus maravillosos objetos
de metal, Suq Haddadine para los artículos de madera y finalizar
en el Suq des Teinturiers para fascinarse con los brillantes
tintes y las madejas de lana colgadas en cañas de bambú para
su secado.
Son también de interés en el Gueliz, la ciudad nueva, el Jardín
de la Villa Majorelle creado por el pintor Jacques Majorelle,
ofrece un espectáculo de belleza natural exuberante con bambúes
gigantes, yucas, papiros, palmeras, bananeras, cipreses, filodendros,
buganvillas y los cactus, La Menara, parque de cien hectáreas
en cuyo centro de encuentra un inmenso estanque del siglo XII
y El Palmeral con sus más de 10.000 hectáreas de palmeras, naranjos,
olivos, manzanos con su campo de golf completando el maravilloso
espectáculo de Marrakech.
|
|