Mac Travel Uruguay - Guia Turistica de Polinesia Francesa


       

Nombre Oficial: Polinesia Francesa
Superficie: 5.000.000 km². Superficie terrestre: 3.500 km²
Población: 200.000 hab. (Tahití: 150.000 hab.)
Capital: Papeete
Nacionalidades y Etnias: 83% polinesios (maoríes), 12% europeos, 5% asiáticos
Idiomas: tahitiano, francés e inglés
Religión: 55% protestantes, 30% católicos, 6% mormones, 2% adventistas del Séptimo Día, 2% budistas y confucionistas
Régimen político: territorio de ultramar de la República Francesa
Presidente: Gaston Flosse
Moneda:
CFP (Cour de France Pacifique) o Franco francés del Pacífico

     
Información General

 

Durante más de doscientos años, Tahití ha representado el mito del paraíso tropical. Tahití (la más conocida de las islas) sólo es la de mayor tamaño, distribuidas en cinco grupos, que forman la Polinesia Francesa. Es la más famosa y la más interesante desde un punto de vista histórico, aunque con casi toda probabilidad las brillantes fotografías de mares de aguas azules y playas con hileras de palmeras que pueden verse en los escaparates de las agencias de viajes sean de cualquier otra isla de la Polinesia Francesa.
    
Los viajeros visitan la Polinesia Francesa para disfrutar en complejos turísticos con clase, practicar submarinismo en lagunas repletas de peces tropicales, degustar platos de la excepcional mezcla de cocina francesa y polinesia y, sobre todo, experimentar un poco de chic francés mezclado con el encanto del sur del Pacífico. Y, por qué no, van allí porque la Polinesia Francesa realmente es un lugar de una belleza asombrosa y representa una experiencia inolvidable para toda persona que la visite.
    

Geografía 

La Polinesia Francesa está formada por 118 islas e islotes, de pequeño tamaño, algunas no habitadas. Aunque el total de las tierras no abarca más de 4.000 km2, el total de la superficie, incluídas las aguas jurisdiccionales, es similar a la de Europa, excluyendo a Rusia. Integran la Polinesia Francesa los archipiélagos de las Marquesas, Sociedad, Australes, Mangareva y Tuamotu, situada todas en el Océano Pacífico. 

   

Únicamente seis de ellas superan los 100 km² y la isla más septentrional, Hatutu, está situada a más de 2.000 km de la más meridional, Rapa. Las masas continentales más cercanas son Australia, 5.200 km al oeste, y América del Sur, 6.000 km al este. El territorio del Pacífico más cercano son las islas Cook, al Oeste
    

El relieve de las islas suele ser variado, aunque predominan las islas montañosas, muchas de origen volcánico, con el monte Orohena (2.241 metros de altura como mayor elevación). Algunas son islotes y atolones de origen coralino Las islas más extensas son Tahití, Tahaa Raiatea, Mangareva, Makmo, HIva Oa, Moorea y Marutea. 

   

Medio Ambiente

Gracias a las condiciones climáticas de las que disfruta la Polinesia Francesa, la vegetación es exuberante. La escasa población, a pesar de la presión que pueda suponer para el medio ambiente la afluencia de turistas, permite que tanto las aguas marítimas como las fluviales mantengan un excelente grado de limpieza. La abundancia de bosques y vegetación junto a la ausencia de industrias contaminantes mantienen la pureza del aire. En general puede considerarse a los distintos archipiélagos de la Polinesia Francesa lugares en los que el medio ambiente goza de "excelente salud".

  

El territorio está formado por una mezcla de islas volcánicas elevadas y atolones coralinos. Las elevadas, con suelos fértiles y ricos, poseen una vegetación más diversa que los atolones. Las magníficas flores tiare de Tahití crecen en abundancia y con ellas se tejen los leis (collares de flores) o se adorna el pelo. En la región, abundan las especies florales importadas, entre las que destacan el hibisco y la buganvilla. La mayoría de animales terrestres fueron importados; entre ellos, cerdos salvajes y aves de corral, cabras semi-domésticas en las Marquesas y ovejas en Tahití, las Australes y las Marquesas. Existen numerosos gecónidos pequeños y ciempiés grandes con un aguijón considerable. La Polinesia Francesa cuenta con alrededor de cien especies de aves, entre las que se encuentran golondrinas de mar, petreles, gaviotas tiñosas y rabihorcados. La riqueza y diversidad de la vida marina salta a la vista enseguida, en cuanto uno sumerge la cabeza bajo el agua.

    

Electricidad
110 0 220 voltios corriente alterna, 60 hz. En la mayoría de los hoteles hay generadores para casos de emergencia. Es necesario contar con un adaptador/convertidor.
        
Huso Horario
GMT - 10 horas
    
Alojamiento
En la mayoría de los casos, suelen ser hoteles o bungalows. Otro tipo de alojamiento muy frecuente en las islas son los pequeños hoteles, las pensiones familiares, casas de huéspedes, casas particulares, barcos o campings.

    


Visado y Aduana

    

Para los ciudadanos de la Unión Europea, Andorra, Chipre, Islandia, Suiza, Mónaco, Noruega y San Marino, sólo se necesita el pasaporte para una estancia no superior a tres meses. Los del resto de países europeos, parte de Iberoamérica, Estados Unidos, Corea, Nueva Zelanda, Japón, Canadá, Brunei o Malasia, tampoco necesitan visado para estancias inferiores a un mes. Los ciudadanos del resto de países tendrán que solicitar un visado de entrada en los consulados de Francia en sus países de origen.
         

Los Ciudadanos Uruguayos no necesitan visado para ingresar a la Polinesia Francesa

    

Aduana

Los siguientes artículos se pueden ingresar a la región sin necesidad de ser declarados en Aduana:

 

1. 200 cigarrillos o 50 puros.
2. botellas de alcohol, de champagne o vino.
3. 1 frasco de perfume (50 g) y 1 frasco de Eau de Toilette (1/4 l).
4. 500 g de café , 
5. 100 g de té. 
   

Está prohibido el ingreso de drogas, artículos falsificados o perlas cultivadas (no
declarados a la hora de entrada) de origen no francés Polinesio.

    


Días Festivos

        

Fiestas y Celebraciones
El Maratón de Moorea tiene lugar a principios de febrero, y el cinco de marzo se celebra una representación de la llegada de los misioneros de la Primera Sociedad Misionera londinense a Point Venus (Papeete), con celebraciones en las iglesias protestantes de Tahití y Moorea. A los tahitianos les encantan los concursos de belleza y durante la mayor parte del año se organizan espectáculos de este tipo, tanto para hombres como para mujeres, que culminan con el prestigioso concurso de Miss Heiva i Tahiti en julio. Durante la festividad de Heiva i Tahiti, de un mes de duración, también se celebran conciertos, bailes, competiciones deportivas y exposiciones de artesanía. La toma de la Bastilla francesa, el 14 de julio, coincide con esta festividad y es su culminación. Entre finales de junio y principios de julio, se celebra en Tahití una competición de golf de cuatro días, la fiesta de la pesca con piedra se desarrolla en Tahaa durante la última semana de octubre y, en septiembre, hay un concurso de surf fuera de Tahití.
     
No obstante, lo que paraliza totalmente la Polinesia Francesa es la carrera de canoas. La carrera de Hawaki Nui es un espectáculo de cuatro días de duración y 116 km de recorrido por cuatro islas, que tiene lugar en noviembre; se enfrentan unos sesenta equipos de seis hombres procedentes tanto del territorio como del extranjero. Fornidos polinesios, a menudo adornados con tatuajes tradicionales, salen de la isla de Huahine y atraviesan 44,5 km de océano hasta llegar a Raiatea. El segundo día consiste en una carrera corta de 20 km en la laguna entre las dos islas gemelas de Raiatea y Tahaa; y el tercero, en un otra de 52 km que atraviesa el océano hasta la isla de Bora-Bora. Las embarcaciones llegan al ritmo de los tambores y de los gritos de ánimo de los aficionados y los equipos de cámaras se adentran en el agua para conseguir las tomas que retransmitirán a todo el territorio en los informativos de la noche. En 1994, un equipo alemán de remeros olímpicos de kayak participó en la competición y su mejor resultado fue la decimoctava posición en la primera manga.   

     


Salud

    

Se requerirá el certificado de vacunación contra el cólera o fiebre amarilla o cualquier otra enfermedad declarada como endémica en el país de origen, según especifica la Organización Mundial de la Salud. 
En caso de necesidad, la Polinesia Francesa dispone de buenos servicios médicos, profesionales bien preparados y equipos e instalaciones de alto nivel. En Tahití hay un gran hospital, mientras que en el resto hay hospitales y, al menos, dispensarios. En todas las islas se realiza controles higiénico- sanitarios para combatir epidemias o enfermedades tropicales. Aunque no hay animales peligrosos ni serpientes venenosas, se recomiendan algunas medidas, como no caminar descalzos en las lagunas o arrecifes, no exponerse al sol sin protección, no cortar corales y no tocar las púas del pez - piedra.
        

Tahití y Bora Bora son lugares sin problemas de salubridad. Hay muy pocas enfermedades infecciosas graves que sean endémicas. Ha habido brotes epidémicos de dengue, una enfermedad transmitida por la picadura de los mosquitos. Aunque en realidad los afectados han sido siempre gente local y nunca turistas. Las quemaduras por el sol y los cortes con el coral son peligros mucho más serios.
     
Hay hospitales, clínicas dentales y farmacias en todas las islas principales. El hospital Mamao de Papeete tiene una cámara hiperbárica para tratar accidentes de buceo. Los hospitales públicos suelen estar muy llenos y en el caso de que la enfermedad no sea muy grave es más rápido y menos caro acudir a un médico privado, de los que hay bastantes.

   

Agua

Solamente en Papeete y en Bora Bora el agua del grifo es potable. En otras partes se aconseja no beber el agua local sino beber el agua mineral de las botellas selladas. En caso de diarrea se sugiere evitar de comer legumbres crudas así como alimentos y bebidas congeladas . Esterilizar el agua, hervirla 15 minutos o utilizar " Micropur " vendido en droguerías.

 

Servicios de Emergencia
S.M.U.R. (emergencia y servicio de Reanimación): 15 ; 
policía, socorro : 17;
bomberos: 18

    


Clima

            

El clima tropical de la Polinesia Francesa posee dos temporadas diferenciadas. La húmeda, entre noviembre y abril, con una temperatura media que oscila entre 27 y 30º C, niveles de humedad elevados, abundantes lluvias (el 75% de las precipitaciones anuales) y tormentas cortas y violentas. Durante la seca, entre mayo y octubre, la lluvia es escasa, el aire más seco y las temperaturas algo más frescas. Los vientos dominantes pueden soplar con una velocidad de 40 a 60 km/h. Entre ellos, destaca el maraamu, procedente del sureste y muy frecuente en la temporada seca y el toerau, del nor-noreste, que se presenta de manera ocasional en la temporada húmeda.

    

Vestimenta

Durante el día, conviene usar prendas ligeras, deportivas, sandalias, zapatillas de deporte o náuticos. No olvide el sombrero, trajes de baño, y bronceador con factor de protección solar medio. Por la tarde, se aconseja vestirse un poco más en los hoteles. Las corbatas son superfluas.

     


Economía y Dinero

         

El CFP (Cour de France Pacifique) o Franco francés del Pacífico es la moneda de los tres territorios franceses del Pacífico (Polinesia Francesa, Nueva Caledonia y Wallis y Futuna). El valor de cambio del CFP está fijado en 119 CFP por Euro. Exactamente el mismo cambio se aplica al comprar o vender euros, pero cobran una comisión de 500 CFP en cada transacción.

    

Los billetes son de 500, 1.000, 5.000 y 10.000 CFP, mientras que las monedas son de 1, 2, 5, 10, 20, 50 y 100 CFP. 

      

Hay cajeros automáticos en la mayoría de los bancos aunque alguna de las máquinas funciona algo menos que perfectamente. Si no tienes éxito en tu lucha con la tecnología lo mejor es pedir ayuda en el banco.
   

En Tahití hay diversas oficinas de bancos internacionales con sucursales en los más importantes centros turísticos de las islas, además de otra oficina en el Aeropuerto Internacional Tahití - Fa. También algunos hoteles disponen de servicio de cambio de moneda. 
Se admiten todas las tarjetas más importantes en hoteles, restaurantes, tiendas de moda, comercios y otros establecimientos. 
    

Tarjetas de Crédito

Las tarjetas de crédito importantes se aceptan generalmente sin problemas: American Express, Diners, Visa, y MasterCard. Sin embargo, en las islas más pequeñas, pueden ser rechazadas. Se recomienda ir con Cheques de Viajero.

    
Tasas y propinas
En los hoteles se aplica una tasa del 6% en el precio de las habitaciones, sin embargo esta tasa no se aplica en los pequeños hoteles o en los alojamientos familiares. Tampoco se aplica ninguna tasa en el aeropuerto o en las ventas. En Bora Bora si se ha establecido una tasa por estancia. 
Teóricamente, nadie espera una propina, pero no está de más darla. No hay ninguna cantidad establecida y se deja a discreción del visitante la cantidad que abona como propina.

    

Bancos
Banco Sofredo
115 rue Dumont d'Urville Papeete
Tel: (689) 41 51 23 
Abierto de lunes a jueves: 7:45 AM a 3:00 PM. 
Viernes: 7 AM a 2 PM.

Agencia Fare Ute : 43 90 23 
Agencia Mamao: 45 30 32 
Agencia Tiara: 50 51 50 (área comercial) 
Agencia Vaiete: 43 07 88 ( playa )
Agencia Pomare : 45 31 83 

Banco de Tahití 
    

38, rue François Cardella. Papeete
Teléfono: (689) 41 70 00 
Abierto de lunes a viernes de 7:45 AM a 3:30 PM
Agencia Cardella : 41 70 01 
Agencia Gauguin: 41 70 10 
Agencia Vaima: 42 62 30
Agencia Paofai: 42 43 87 
Agencia Fare Ute: 43 81 55 

Banque de la Polinesia
    

355, Boulevard Pomare. Papeete
Teléfono (689) 46 66 66 
Abierto de lunes a jueves de 7:45 AM a 3:30 PM
Viernes: de 7:45 AM a 4:00 PM
Agencia Bruat: 42 45 46
Agencia Mamao: 43 84 19

 

Indicadores

PBI: 2.080 millones de dólares (1998) 
PBI/habitante: 9.110 dólares (1998) 
Principales actividades: Turismo, agricultura (coco y vainilla) y pesca (perlas naturales y cultivadas) 
Principales socios: Francia, EE.UU.,Japón y Nueva Zelanda 


Sociedad

     

Cultura

Recientemente, se ha realizado un esfuerzo importante para recuperar costumbres antiguas y volver a descubrir las artes tradicionales. Entre los instrumentos musicales populares, se incluyen los tambores tahu y toere, y la curiosa flauta nasal denominada vivo. Las guitarras y los ukeleles se abrieron camino en Polinesia y sus habitantes desarrollaron un estilo de canción único, que debe mucho a la música country en lo que a forma se refiere, pero posee una cadencia característica de las islas del sur del Pacífico. Lentamente, la danza tradicional (tamure), ha vuelto a ocupar un lugar en la vida polinesia, aunque, por desgracia, el arte de hacer tapa (papel y tela con cortezas), practicado en todo el Pacífico, ha desaparecido por completo.
    
El ambiente en la Polinesia Francesa es bastante relajado: incluso en los restaurantes con más clase suele vestirse de manera informal y, a menudo, la gente lleva un atuendo playero sólo de cintura para abajo. A pesar de todo, la iglesia es muy severa y el domingo es el día de oración (traje completo). El concepto polinesio de familia es mucho más amplio que el occidental: primos, tíos y tías forman parte de la escena y reciben el nombre de fetii. También es posible que la familia haya adoptado niños, faaamu, y es habitual confiar su cuidado a parientes o a mujeres sin hijos.
    
La Polinesia Francesa posee una tradición gastronómica excepcional, y combina antiguas técnicas culinarias del sur del Pacífico con la gastronomía francesa y las influencias china e italiana. Esto no sólo se pone de manifiesto en los restaurantes ostentosos, sino también en los bares móviles al borde de la carretera, les roulottes, de precios económicos. La comida aún se sigue cocinando en hornos tradicionales, que son muy abundantes en todo el sur del Pacífico. Se cava un agujero en el suelo, se colocan piedras dentro y, a continuación, se enciende un fuego para calentar las piedras. En la parte superior, se coloca la comida, envuelta en hojas de plátano, y seguidamente se vuelve a rellenar de tierra el agujero. El proceso de horneado dura varias horas. En la Polinesia Francesa, este tipo de horno se denomina ahimaa y el banquete, tamaaraa.

     

Costmbres

A pesar de la innegable influencia de la cultura francesa, Polinesia ha sabido mantener muchas de sus costumbres y tradiciones. Muchas de sus leyendas e incluso parte de su historia se mantienen a través de la tradición oral. Aún se mantienen algunas de las antiguas ceremonias, como las de coronación tal y como se hacía con sus antiguos reyes, las bodas reales o los viejos ritos que se practicaban en los "marae" los antiguos santuarios de piedra. Existen aún, y afortunadamente no faltan practicantes, deportes autóctonos, como el lanzamiento de la jabalina, al que se calificaba como "deporte de dioses", lo mismo que el surfing -aquí sí es todo un rito porque Polinesia fue su origen- o las regatas de canoas. 
   

Otra de las costumbres típicamente polinesias es el tatuaje, siguiendo antiquísimos diseños; pocos visitantes se resisten a llevarse este recuerdo de las islas. 
Y no hay que olvidar la artesanía, que cuenta con magníficos maestros en cualquiera de las islas. La talla en madera es uno de los trabajos artesanos más logrados, sobre todo en las Islas Marquesas, lo mismo que los trabajos en conchas y madreperlas, cestería, talla en roca volcánica y trabajos en joyería. 
   

Algo realmente inolvidable es la "Heiva", fabuloso festival de música, danza, canciones, folklore y mucha alegría de vivir.

    

   

Gastronomía
No cabe duda: los polinesios tienen buen apetito, pero más que para calmarlo, la comida es para ellos una ocasión de divertirse, de disfrutar de buena compañía, en resumen, es una pequeña fiesta. La cocina tahitiana es sumamente imaginativa y dispone de numerosos productos frescos gracias a la naturaleza privilegiada de sus islas, pero no se conforma con las recetas tradicionales y actualmente está dándose a conocer una nueva cocina tahitiana y polinesia. Tanto en una como en otra, la mezcla de sabores es todo un hallazgo, por ejemplo los cangrejos con jenjibre, el pescado crudo, el asado de cerdo - preparado a fuego más que lento, durante muchas horas o los moluscos cocinados con salsa de vainilla. Y sin olvidar las deliciosas frutas tropicales: lichis, bananas, fruta de la pasión, guavas, estrellas, papayas, limones verdes, limas... 
   

Pero no sólo se pueden degustar las especialidades polinesias; en Tahití y en otras muchas islas es posible encontrar restaurantes que ofrecen platos de todas las cocinas del mundo, desde una rica pasta italiana "al dente" hasta un cous - cous, pasando por un pato cantonés. 

    

Dónde comer
La nueva cocina tahitiana es una combinación de las cocinas asiática y francesa, utilizando verduras, pescados y mariscos autóctonos. El mahimahi y el atún son dos elementos muy presentes en esta cocina, mientras que la carne más común es la de cerdo. Los tubérculos tahitianos como el taro, la fruta del árbol del pan y la cassava (tapioca de yuca) se utilizan también en numerosos platos. Entre los platos más típicos está la fafa, hojas de taro cocinadas, muy parecidas a las espinacas y el poisson cru, trozos de atún crudo marinados en crema de coco.
    
En Papeete hay numerosos restaurantes franceses, italianos y chinos. La Pizzería Lou Pescadou en la calle Anne-Marie Javouhey detrás del centro Vaima tiene unos platos de pasta y pizzas excelentes a un precio muy razonable; cierra los lunes. Cerca de allí, en el Passage Cardella está el restaurante L´O a la bouche (cerrado el sábado por la tarde y los domingos); es un buen restaurante francés con una agradable decoración new age y precios medios. El restaurante Le Dragon d´Or es uno de los mejores restaurantes chinos. Está situado cerca del hotel Le Mandarin en la calle Colette y cierra los lunes.
  
El restaurante más famoso de Bora Bora es el Bloody Mary´s en la bahía de Pofai a un kilómetro del hotel Bora Bora. En un panel de la puerta hay una lista con los nombre de todas las estrellas y famosos que han ido a cenar allí. Cierra los lunes. 
    
Moorea tiene una amplia selección de restaurantes de precio medio, aunque todos están un poco lejos del Sheraton o el Sofitel. El restaurante Le Pecheur en Maharepa cerca de la entrada este a Cook´s Bay tiene platos de pescado y marisco por unos 2200 CFP, cierra los lunes. En la entrada de Cook´s Bay, el restaurante Alfredo´s es muy recomendable para los amantes de la pizza y la pasta. En la costa oeste de Moorea, en Tiahura, cerca del Club Med prueba el restaurante L´Aventure. Cierra los lunes.

      

Entre los platos más típicos está la fafa, hojas de taro cocinadas, muy parecidas a las espinacas y el poisson cru, trozos de atún crudo marinados en crema de coco.

    

Seguridad
La Polinesia es uno de los lugares más seguros de la tierra y los turistas puden olvidar la idea de agresión . De hecho, la delincuencia es prácticamente inexistente en la mayoría de las islas del archipiélago.

    


Desplazamientos

      

No es difícil acceder a la Polinesia Francesa por aire desde la mayor parte de países del mundo; la excepción es el resto del Pacífico. Qantas, Air New Zealand, Air France, Aircalin, Corsair y AOM trasladan a la mayoría de visitantes, aunque Lan Chile permite el acceso desde América del Sur y Hawaian Air vuela una vez por semana desde Honolulu hasta Tahití. El tráfico aéreo internacional llega al aeropuerto de Faaa, en Pappete, aunque una ampliación del de las islas Marquesas pronto cambiará la situación. No hay tasas aeroportuarias en la Polinesia Francesa.
    
La región recibe frecuentes visitas de cruceros y también es uno de los lugares preferidos de los aficionados a la navegación a vela, que en ocasiones tienen a su disposición tripulaciones. En esta parte del Pacífico, hay temporadas de navegación diferenciadas. Los veleros suelen partir de las costas estadounidenses en septiembre u octubre, y entre enero y principios de marzo. Desde Australia o Nueva Zelanda, los barcos zarpan después de la temporada de ciclones, alrededor de marzo o abril.

  

Los desplazamientos por las islas de la Polinesia Francesa se pueden realizar en barco o por aire, aunque el acceso a algunas de las islas más remotas puede resultar difícil y poco seguro. El gobierno francés aporta alguna ayuda económica para que los vuelos interiores resulten algo más económicos, pero las distancias entre algunos grupos de islas son considerables y por ello resultan costosos. Exceptuando algunas compañías de vuelos chárter, los vuelos interiores están en manos de Air Tahití y Air Moorea.
    
Entre Papeete y Moorea operan ferrys rápidos de tipo catamarán que salen cada dos horas. Tardan 30 minutos y cuesta unos 1000 CFP cada trayecto. También hay ferrys más grandes en los que puedes llevar un coche (si es que has alquilado uno) pero tardan el doble y cuestan lo mismo. En Moorea hay autobuses públicos que se acercan cada vez que llega un ferry a recoger a los viajeros. Cobran una tarifa fija de 200 CFP para ir a cualquier lugar de la isla.
     
El transporte público en Tahití y Bora Bora consiste en le truck, grandes camiones con filas corridas de asientos en la parte de atrás. En Tahití circulan de Papeete al aeropuerto cada pocos minutos hasta bastante entrada la noche. El trayecto cuesta 120 CFP hasta que anochece y a partir de entonces 200 CFP. Le truck también hace recorridos semicirculares desde Papeete hasta la mitad de la isla, un par de veces al día en ambas direcciones.
        
Se puede usar el servicio de taxis, pero su precio es desorbitado. Los coches de alquiler, las motocicletas y las bicicletas son buenos medios para explorar la zona y es posible alquilar un todoterreno si se desea adentrarse en el interior de la isla. En las Marquesas, muchos habitantes de la zona y turistas optan por desplazarse a caballo.

         


Historia

            

Cómo llegaron a poblar sus islas del Pacífico los pueblos polinesios es un asunto que suscita algunas discusiones. A pesar de todo, lo que está claro es que fueron grandes marineros y navegantes que atravesaron enormes distancias de océano abierto para establecerse en tierras tan lejanas y extensas como las actuales Polinesia Francesa, Hawai, Nueva Zelanda, zonas de Nueva Guinea, Tonga y las islas Cook. Se cree que abandonaron el sureste asiático hace aproximadamente tres mil o cuatro mil años y empezaron a llegar a la actual Polinesia Francesa en torno al año 300. Al principio, las islas estaban gobernadas por caciques al mando de enormes flotas de canoas con balancines; entre las prácticas religiosas de esa época figuraban los sacrificios humanos.
     
Algunos de los primeros visitantes europeos, entre los que se encontraban Samuel Wallis (1767), Louis-Antoine de Bougainville (1768) y James Cook (1769), contaban a su regreso historias de un paraíso terrestre habitado por «salvajes de alma noble» y mujeres con aspecto de Venus que regalaban sus favores sexuales a los visitantes. Cuando Bougainville regresó a París, Europa bullía de excitación con sus relatos de un reducto tropical de amor libre y este mito atrajo a visitantes como Herman Melville, Robert Louis Stevenson y Paul Gauguin.
      
El suceso más famoso de la reciente historia de la región fue el motín en el Bounty, un buque de la marina real británica. Fletcher Christen y sus amotinados buscaron refugio en Tahití y en Tubuai, una isla de las Australes, tras dejar a William Bligh y su fiel tripulación a la deriva en un diminuto bote descubierto cerca de las islas Tonga, el veintiocho de abril de 1789. Al final, fue en Tahití donde el largo brazo de la ley británica atrapó a los amotinados que no habían escapado a la isla Pitcairn y les obligó a enfrentarse a la justicia.
      
En la época del motín, las islas de la Polinesia estaban gobernadas individualmente por familias importantes en el ámbito local; no había un único soberano para todos. Los polinesios se dieron perfecta cuenta del poder que tenía el armamento europeo y trataron de ganarse a los primeros visitantes para que entablaran alianzas en las luchas por el poder regional. Mientras que Cook, Bougainville y otros se negaron, los amotinados del Bounty se ofrecieron como mercenarios. Los Pomare, una de las familias poderosas de Tahití, se hicieron con sus servicios y, como resultado, consiguieron controlar la mayor parte de las islas.
      
Enseguida, balleneros y comerciantes pasaron por las islas polinesias, cambiando armas por alimentos frescos, introduciendo la prostitución y extendiendo las enfermedades europeas, contra las que los isleños no estaban inmunizados. Los misioneros protestantes se desplegaron para poner fin a toda aquella desnudez, bailes eróticos, sexo licencioso y religión pagana, y pronto la cultura polinesia tradicional empezó a desmoronarse. La población de las islas cayó en picado y los tiránicos misioneros protestantes arrasaron los templos (maraes) y prohibieron cualquier tipo de actividad que no fuera fervientemente cristiana.
       
Y, entonces, llegaron los franceses. Ya tenían el control del archipiélago de las Marquesas en el noreste y, tras muchas maniobras dilatorias, amenazas políticas e intimidación, lograron desplazar a los ingleses en 1842 y asegurarse la mayor parte del territorio que más tarde sería la Polinesia Francesa. La reina Pomare IV, que había hecho mucho por unificar las islas durante su mandato, se vio obligada a rendirse ante los franceses y pasó el resto de los cincuenta años de su reinado como una mera figura decorativa.
      
En los primeros años del siglo XX, las islas polinesias pasaron a formar parte de los Établissements Français d_Océanie (territorios franceses de Oceanía) y se introdujo un programa acelerado de expansión comercial. Se contrató mano de obra china para trabajar en las plantaciones de vainilla y algodón; la copra y la producción de nácar se convirtieron en los pilares de la economía en la Polinesia Francesa. Durante la II Guerra Mundial, cerca de mil polinesios fueron enviados a Europa para combatir contra los alemanes, y 500 soldados norteamericanos aterrizaron en Bora-Bora poco tiempo después de que Estados Unidos entrara en la guerra para desbaratar el avance de los japoneses por el Pacífico.
      
Los franceses habían estado probando armas nucleares en el desierto del Sahara, pero la independencia argelina provocó que el general De Gaulle anunciara, en 1963, que los diminutos atolones de Moruroa (a menudo, escrito «Mururoa», de manera incorrecta) y Fangataufa, en el archipiélago de Tuamotú, iban a ser los nuevos emplazamientos para las pruebas armamentísticas. Así nació el Centre d_expérimentations du Pacifique. En 1981, como consecuencia de la permanente oposición del resto de países del mundo, las pruebas pasaron a desarrollarse en lugares bajo tierra. Por supuesto, los franceses aseguran que los experimentos no entrañan peligro alguno, pero no parecen estar dispuestos a realizarlas en el suelo de su país.
       
En 1995, cuando el presidente francés Jacques Chirac anunció que iban a llevar a cabo una nueva serie de pruebas bajo tierra, se desataron protestas en el mundo entero. En los disturbios de las calles de Pepeete se volcaron cientos de coches, se prendió fuego a edificios y los embajadores de Chile y Nueva Zelanda fueron retirados de París. Las pruebas se completaron a principios de 1996 y, desde entonces, el gobierno francés ha afirmado que el programa de pruebas nucleares ha concluido. Tras más de 150 pruebas diferentes de hasta 200 kilotones (10 veces más potentes que la bomba que arrasó Hiroshima), el polvo ha vuelto a posarse en los atolones de Moruroa y Fangataufa, aunque todavía están por verse los efectos a largo plazo.
      
En la actualidad, existe una importante corriente a favor de la independencia de Francia, pero los poderes políticos ortodoxos, encabezados por el presidente Gaston Flosse, han dejado bien claro que no se va a producir -por lo menos, no a medio plazo- y parece poco probable que Francia vaya a renunciar a sus territorios de ultramar. La actual Polinesia Francesa posee una Asamblea Territorial de 41 miembros elegidos cada cinco años por votación popular. La República Francesa está representada en el territorio por un alto comisionado elegido por la República. Durante un período de 20 años, que finalizaba en 1996, el grupo de islas asumió la gestión interna del país, pero los llamamientos en favor de la independencia ya son parte integrante del mapa político.  

    


Sitios de Interés

     

    

Entre tantas islas, siempre hay mucho donde elegir: espacios naturales, playas, islotes, atolones, lugares históricos, aldeas típicas o ciudades repletas de encanto. 

   

Posiblemente, lo único que no se puede hacer en Tahití y la Polinesia Francesa es esquiar sobre nieve. Hacer un crucero por las islas es más que un lujo, conociendo las islas desde el mar, como los grandes exploradores, pero con la gran diferencia de disfrutar de todas las comodidades imaginables. Los aficionados a las actividades al aire libre pueden elegir entre múltiples deportes: escalada, surfing, espeleología, navegación, esquí náutico, buceo, golf, tenis, natación, ala delta, excursiones a caballo, squash, parapente y todo lo que un intrépido viajero quiera hacer para quemar adrenalina. Quienes prefieren ver, conocer y pasear, también hay muchas posibilidades: excursiones a pie, a caballo, en helicóptero, bicicleta de montaña o, incluso en el divertido y popular "Le Truck" , un vetusto camión transformado en autobús, tan lento como típico. Quienes gusten del folklore y la cultura , no deben perderse la Heiva, las fiestas, la cálida música polinesia, las regatas de canoas en las que los participantes ponen tanto empeño como si fueran a ganar una medalla olímpica, y animarse a participar.
      

   
Tahití 
En la isla de Tahití hay tantos espacios paradisíacos que, a pesar de no ser extensa, a veces no se sabe donde elegir . En el interior, en la zona montañosa, descubriremos el Monte Orohena o las cascadas de Fa'arumai y son magníficos escenarios para practivar diversos deportes. Tampoco debemos dejar de ver el famos Museo Gauguin, el Museo de Conchas Marinas o el Museo de Tahití y sus Islas. Disfrutaremos del placer de nadar entre burbujas en el río Vaima y nos acercaremos al Valle de Paea, donde se alza el Marae de Arahurahu, lugar de coronación de los antiguos reyes de Tahití, o divisaremos una de las mejores vistas de la isla desde la Meseta de Taravao. En Tahití no queda tiempo para el aburrimiento; quedan las noches de Papeete, donde podemos cenar, ver un espectáculo, bailar y contagiarnos de la alegría vital de los polinesios. 
   

Papeete

En la capital portuaria de la Polinesia Francesa, con una vida muy agitada por un lado, por otro lado, cuenta con hermosos muelles donde entran y salen cargueros, transbordadores y yates, y un floreciente mercado impregnado del ambiente del sur del Pacífico. En esta zona abundan los cafés, las furgonetas con bares móviles y los restaurantes, y es un lugar bonito para deambular y empaparse de la atmósfera. Se encuentran legados de la historia marítima de la región por doquier y los fantasmas de Bougainville y Cook están omnipresentes en toda la costa de Papeete.
    
El mercado, Marché du Papeete, es un lugar colorista y bullicioso, y el domingo por la mañana es el momento de mayor concurrencia. Ocupa una manzana entera de la ciudad, justo detrás de los muelles. Los edificios originales fueron construidos en 1847, pero tras una serie de ampliaciones y reurbanizaciones, fue destruído por los bombardeos alemanes durante la II Guerra Mundial. Desde entonces, se ha vuelto a construir en dos ocasiones y, en la actualidad, es una estructura de dos pisos, espaciosa, con fruta, verdura, carne y pescado en el piso inferior, y ropa y artesanía en el superior.
    
Unos pocos kilómetros en el interior de Papeete se encuentra el célebre Bain Loti (el baño o charca de Loti). En la novela de Pierre Loti El matrimonio de Loti, de 1880, el protagonista y la bella Raharu se encuentran en esta laguna en la zona de vegetación exuberante que rodea el río Fautaua. Ha dejado de ser el bucólico escenario que era en época de Pierre Loti, pero todavía sigue siendo un lugar agradable y uno de los sitios preferidos por los habitantes de la zona para practicar la natación. Un busto de Pierre preside la zona. El interior de Tahití, exuberante y escarpado, ofrece infinitas posibilidades para los aficionados a las caminatas y a la escalada, desde las más tranquilas a las más agotadoras, y permite ver un paisaje de cumbres que se elevan hasta el monte Orohena, de 2.441 m. También hay mesetas, cascadas, volcanes de lava y vestigios polinesios, entre los que se incluyen ruinas de templos, tikis y los petroglifos de Marae Arahuraru.

   
Moorea 
Dicen que Moorea se llamaba "Aimeo i te rara varu" y también se la conocía como Eimeo o Aimeho hasta que, a causa de un extraño sueño de un antiguo sacerdote, se cambió su nombre por el actual, menor poético que el anterior, pero muy curioso, ya que Moorea significa "Lagarto amarillo". 
Moorea está sólo a 11 millas de Tahití y es un auténtico regalo de la naturaleza. Moorea es una isla de pueblos pequeños y aldeas a orillas del mar, de la laguna o encaramadas en la montaña. No hacer una excursión o un pequeño safari por las montañas de Moorea es perder una de las mejores ocasiones que se tienen en esta vida de disfrutar de un paisaje que no hubiera desentonado del Edén: casas pintadas en cálidos colores pastel, las granjas del Valle Opunohu y la bahía del mismo nombre, o el Monte Rotui o la Bahía de Cook, las cascadas de Afareaitu o los templos de piedra, viejos santuarios de los antiguos polinesios. Moorea cuenta con excelentes centros de vacaciones y disfrura de un medio ambiente que se puede catalogar entre los más límpidos de toda Polinesia. 
    
Bora Bora 
Bora Bora, al noroeste de Tahití puede presumir de ser uno de los parajes más bellos del mundo. Situada en el centro de una hermosísima laguna, rodeada por el norte y el este por un arrecife de coral, como un abrazo protector. La laguna de colores cambiantes, tiene escasa profundidad y sólo hay un lugar por el que puede navegarse, frente a Vaipate, la más importante de las ciudades de Bora Bora. En la isla hay interesantes excavaciones arqueológicas, preciosos pueblos y hasta un bunker de la época de la Segunda Guerra Mundial, pero se puede hacer mucho más que eso en Bora Bora, ya que se pueden practicar numerosas actividades. 
        
Huahine 
Como sucede con Tahití, es una "isla doble" o dos islas unidas como siamesas gracias a un estrechísimo istmo, Huahine posee una hermosa laguna perfilada de blancas arenas y una preciosa laguna rodeada por un arrecife. No cuenta con más de 4.500 habitantes, pero es un verdadero jardín tropical en medio de una paz gozosa.

   

Rangiroa
Rangiroa, en el archipiélago de Tuamotú, es el segundo atolón más grande del mundo, después de Kwajalein, en Micronesia. Mide 75 km de longitud por 25 de anchura y es la isla con mayor población del archipiélago. Su laguna parece más bien un mar interior; esta enorme zona navegable está rodeada por tierra firme en forma de estrecha cadena de arenosos motus. Los submarinistas acuden a Rangiroa desde todas las partes del mundo; las características de la laguna son tales que la subida y bajada de la marea provoca potentes corrientes donde «surfean» los submarinistas. La vida marina en el fondo de la laguna es muy abundante y diversa. El cultivo de perlas y la producción de nácar son importantes para la economía local.
    
Hiva-Oa
En el pasado, la isla de Hiva-Oa, en las Marquesas, fue la capital administrativa, pero ahora de esta tarea se ocupa Nuku-Hiva, al norte. Hiva-Oa sigue dominando el grupo de islas situadas al sur del archipiélago y en ella se establecieron Paul Gauguin y Jacques Brel, el cantante y poeta belga, al final de sus días. En la ciudad de Atuona, la más importante, hay vestigios y monumentos dedicados a ambos. El cementerio Calvaire, donde descansan sus restos, es un lugar de peregrinación, sobre todo para los seguidores de Brel. Atuona está situada en un emplazamiento espectacular, con el monte Temetiu (1.213 m) y el monte Feani (1.126 m) como telón de fondo y la isla cuenta con numerosos restos arqueológicos, petroglifos y tikis de piedra gigante.

    

Fatu-Hiva
La isla más remota de las Marquesas también se distingue por ser la más húmeda, exuberante y tradicional de las que forman el grupo. Carece de pista de aterrizaje y rara vez recibe la visita de barcos, pero esto contribuye a que viajar a Polinesia resulte una experiencia única, como lo fue antaño. Thor Heyerdahl, de las famosas expediciones Kon Tiki, se pasó año y medio viviendo en Fatu-Hiva, y esto le sirvió de base para su libro Fatu-Hiva, el regreso a la naturaleza. Mangos, plátanos, naranjas y limones crecen con fuerza en las laderas de la isla gracias a las abundantes precipitaciones. En Fatu-Hiva residen algunos de los artesanos más reputados de las Marquesas.
     
Archipiélago de las Gambier
Pocos viajeros tienen por destino las remotas islas Gambier, en la zona sureste de la Polinesia Francesa, y el turismo casi no ha tenido repercusiones en el lugar. Allí se estableció la primera misión católica a la Polinesia Francesa en 1834, tras lo cual y toda la población se convirtió al cristianismo con rapidez. El padre Honoré Laval, que dirigía la misión, enseguida se erigió en gobernante déspota de la región. Casi sin ayuda de nadie, provocó la completa destrucción de la cultura y costumbres nativas; en sus memorias, relata el placer que sintió destruyendo templos paganos e iconos. A su llegada, se estimaba que la población era de cinco o seis mil personas. Un censo realizado dieciséis años después de su exilio final a Tahití determinó que únicamente 423 personas habían logrado sobrevivir a los ataques, las enfermedades y la aniquilación cultural de aquella época. La catedral de San Miguel de Mangareva, enorme y con profusa decoración, se conserva como testamento de la obsesión de Laval. Tiene capacidad para albergar a 2.000 fieles, ¡una cifra cuatro veces superior a la población de la isla! La zona no es demasiado bulliciosa; Air Tahití sólo tiene tres vuelos mensuales a Mangareva. Esta es, de veras, una parte olvidada del mundo, el viajero no debe molestarse en llevar la tarjeta de crédito.
     
Islas Australes
Las islas Australes, situadas al sur de la Sociedad, se extienden por el trópico de Capricornio. Son famosas por su artesanía -tallas de madera muy elaboradas y enormes tikis de piedra-, a pesar de que los misioneros lograron destruir las técnicas antiguas y hoy en día casi no quedan artesanos tradicionales. Estas islas son bastante variadas, a pesar de que ninguna presenta la fecunda vegetación que poseen las islas de la Sociedad, al norte, y cuentan con cuevas de piedra caliza, templos en ruinas (maraes) y fortalezas en lo alto de colinas (pas) en Rapa, la isla más meridional del territorio.

          


Actividades

      

En la Polinesia Francesa hay playas hermosas, lagunas y océano abierto; las actividades acuáticas son el principal atractivo que impulsa a muchos visitantes a viajar allí. La región es la meca de los submarinistas, que acuden para contemplar la rica y abundante vida marina en aguas impolutas y cálidas además de algunos entornos poco corrientes para el submarinismo. Los desfiladeros y la laguna de Rangiroa, en el archipiélago de Tuamotú, tienen un merecido renombre como emplazamientos para practicar este deporte. Los que prefieran el snorkel pueden enfundarse un tubo y unas gafas, y sentir el vibrante y vertiginoso mundo submarino sin dejar la superficie del agua.
     
Tahití es el lugar donde nació el surf y en Papenoo, Punaauia y Paea son lugares frecuentados para su práctica. Otras islas, en particular Huahine y Moorea, ofrecen a los surfistas oleaje tranquilo y constante en aguas cálidas y sin aglomeraciones. En el período de octubre a marzo, el oleaje procede del norte y, entre abril y septiembre, los vientos del sur traen olas grandes desde la zona antártica.
     
Los caminantes y los escaladores disfrutarán de las islas elevadas y los aficionados a las excursiones en todoterreno podrán alquilar vehículos en Papeete y otras poblaciones grandes. Los jinetes pueden masajearse para quitarse los dolores de montar tras un día de paseo a caballo por las montañas y mesetas. En las Marquesas, el caballo sigue siendo un medio de transporte para muchos habitantes del lugar. Los aficionados al ala delta y al parapente tienen ocasión de practicar por toda la isla de Tahití; Papeete dispone de clubes e instalaciones para los entusiastas de estos deportes.

     

En Tahiti
La principal atracción de Papeete es el paseo marítimo. El boulevard Pomare se extiende desde el Centro Cultural al muelle de los ferrys a Moorea. Detrás de la oficina de turismo hay un colorido mercado. En el primer piso se venden frutas y verduras y en el segundo objetos de artesanía. Otra atracción importante es el Museo de Perlas de Tahití cercano al centro Vaima y en el que se exhiben las brillantes perlas negras de la Polinesia.
    
En una excursión de medio día se pueden visitar la tumba de Pomare V el último rey de Tahití, Arue y Punta Venus, en Mahina, el lugar desde el que el Capitán James Cook observó el paso de Venus en 1769. Asimismo el Capitán Blight en su expedición de recolección de frutos del árbol del pan y el primero de los miembros de la Sociedad Misionera Londinense también desembarcaron en este área.
     
La carretera de 117 km que rodea Tahití tiene también muchos puntos en los que merece parar. Veintidós kilómetros al este de Papeete está el Arahoho Blowhole, una formación de lava en la que la rompen las olas y la espuma sale disparada hacia el cielo. Cerca están las tres cascadas Tefa'aurumai en una zona muy agradable para pasear. La pequeña ciudad de Taravao es el punto medio de la isla y un buen lugar para parar a comer algo. El famoso Museo Gauguin de Tahití está a 12 km al sur de Taravao. Aunque no hay ninguna pintura de Gauguin expuesta, algunas de sus tallas en madera si están allí y hay dos antiguos tikis polinesios en el jardín. Hay un jardín botánico adjunto al museo. Diez kilómetros al oeste está el único campo de golf de la Polinesia Francesa. 
     
La parte oeste de la isla se puede visitar mientras volvemos a Papeete o dejarlo para otro día si ya estamos cansados. La gran atracción de esta parte es el Marae Arahurahu en Paea, 22 km antes de llegar a Papeete. Este antiguo templo ha sido completamente restaurado y durante el Heiva en julio se vuelven a celebrar en él los antiguos ritos polinesios. En cualquier otra época del año el templo es totalmente accesible todo el día. El Museo de Tahití y las isla en Punaauia, a 15 km de Papeete tiene una excelente colección histórica y cultural. Hay una preciosa vista de Moorea desde los jardines del museo. Cierra los lunes.
     
En Bora Bora
La fama de Bora Bora viene de su laguna esmeralda y los erguidos picos que surgen, rectísimos, de la vegetación de la isla. Las mejores playas están en Matira Point, el extremo sur de la isla principal, y en las islas coralinas o motus que rodean la barrera de coral de Bora Bora. Las excursiones por la laguna en canoa tradicional polinesia son extremadamente populares y tienen como atracciones estrella el alimentar tiburones o nadar con mantas raya.
      
Bora Bora sólo tiene 32 km de circunferencia y todas las distancias se cubren perfectamente en bicicleta. Al pasear por la isla verás algunos templos o maraes pero lo que más llamará tu atención serán las vistas de las montañas y la laguna. Cambian tan constantemente que nunca te cansarás de admirarlas. La ciudad principal, Vaitape, en la costa oeste tiene unos cuantos cafés y tiendas que merecen una visita. También merece la pena echarle un vistazo a los centros turísticos de lujo muchos de los cuales están cerca de Matira. 
    
En Moorea
La mayoría de los hoteles y atracciones turísticas están en la parte norte de la isla. Los restaurantes y las tiendas se amontonan en Cook´s Bay y en Tiahura. Los 59 km de la carretera que rodea la isla se pueden recorrer en autobús, coche de alquiler y los más deportistas en bicicleta. Una de las pocas colinas está a un kilómetro al norte del muelle del que salen los ferrys a Vaiare donde la carretera rodea al hotel Sofitel Ia Ora Resort. 
    
En el interior desde la bahía de Opunohu, el valle de Opunohu asciende hasta el centro de la isla. Pasado el colegio de agricultura, a cinco kilómetros de la costa norte, está una de las zonas más ricas arqueológicamente de toda la Polinesia con media docena de templos o maraes perfectamente restaurados. Distribuidos en lo alto de una colina rodeados de enormes castaños tahitianos, los templos hacen converger el mana o antiguo poder espiritual. La carretera termina en Belvedere a un kilómetro del yacimiento arqueológico. Desde aquí tienes una vista perfecta de toda la costa norte y las montañas del interior de Moorea.      

          


Comunicaciones

    

Correo
Usted encontrará que los correos de Polinesia ofrecen las mismas clases de servicios que en países más grandes. El correo con destino a Europa y los E.E.U.U. tardan entre 8 y 15 días en llegar. Los correos estan generalmente abiertos de las 7 de la mañana a las 3 P.M..
    
Periódicos
Dos periódicos diarios están disponibles en Polinesia francesa: " la Dépêche de Tahití " y " Les Nouvelles de Tahití ".
Creado en 1964, el " la Depeche de Tahití " ahora se distribuye en cada archipiélago del territorio. Estos dos periódicos están poco orientados poléticamente y son muy reveladores de las preocupaciones locales. El mensual " Tahití Pacifique " se especializa en investigaciones políticas y económicas.
     
Radio
R.F.O. es la radio oficial. Tahití también tiene más de 10 canales musicales incluyendo N.R.J., radio 1, operador de radio Maohi. Usted encontrará varios tipos de música: Americana, francésa, antillesa así como música local.
    
Televisión
Hay 2 canales públicos importantes. Además de la cantidad significativa de series americanas estos canales producen sus propias emisiones en Tahitiano y en francés. Dos canales privados se disputan el mercado: El canal + que ofrece programas similares a los europeos, Telefenua, con un servicio basado en los satélites del ramo y su canal local "Canal 4 de Fenua". Ha sido posible recientemente ver estos programas en las islas de la Sociedad.
    
Internet
Los suscriptores del Internet han aumentado grandemente en Polinesia y son 4000 numerados en 1999. Las compras de computadoras han aumentado también. Una ley canceló recientemente el impuesto sobre compras de material informático para animar a la población a que llegue a conectarse. La Polinesia está impaciente por abrirse al mundo.
   

CIBER-CAFÉS

Ciber-Cafés en TAHITÍ
      

Le Mana Rock Café 
Rue des écoles - centro ciudad 
Tel: (689) 50 02 40/ fax (689) 48 36 37
Email: mrc_tahiti@hotmail.com
Abierto todos los días 8:00 AM a 3:00 PM

Tiki Soft C@fe
rue des Remparts
Tel: (689) 88 93 98
E-mail: tikisoft@mail.pf
No se aceptan tarjetas de crédito 
Abierto de lunes a viernes: de 7 A.M. a 13 P.M. 

Sábados: de 7:00 AM a 2:00 PM.
Cerrados el domingo.
250 xpf -$2 -2€ 15 mn 

Ciber-Cafés en Moorea
   
Maria Tapas Cyber Café
Pk 6,5 Maharepa
Email : mariatapas@mail.pf
Tel : (689) 55 01 70
Fax : (689) 56 28 67
Abierto de Lunes a  Miercoles de 8:30 - 23:00 

Jueves a Sábado de 8:30 a 1:00.
Domingos: Cerrado.
Precio aproximado: 250 xpf -2€ 15 mns.
     
Pao Pao Village
PK9 Baie de Cook
Tel: (689) 56 29 73
E-mail : mooreavision@netcourrier.com
Abierto de Lunes a Sábado: de 7:00 a 18:00.
Cerrados el domingo.

Iguane Café
Pk 27 - Haapiti
Tel/Fax (689) 56 17 16
Email : iguanecafe@mail.pf
Abierto de 7:00 AM a 0:00 AM 
Precios Aproximados

Internet 150 xpf -$1.25 -1,26€ 

Ciber-Cafés en Bora Bora

Cafe L'appétisserie 
Commercial Center Le Pahia 
Tel/Fax: (689) 67 78 88 
E-mail: Zani@mail.pf
Domingos: Cerrado

Blue Lagoon Restaurante 
De Vaitape, hacia Matira, 5 minutos en coche al lado del mar. 
Teléfono / Fax: (689) 67 65 64
E-mail: Borabluelagoon@mail.pf