Nombre
oficial:
República de Túnez
Superficie: 163.610 km²
Población: 9.600.000 hab.
Capital: Túnez (1.500.000 hab.)
Nacionalidades y etnias: 98% árabe-bereber, europeos y
judíos
Idioma: árabe (oficial), francés, un poco de inglés, italiano
y alemán. En las comunidades del Sur se utiliza el bereber
Religión: islam, cristianismo, judaísmo
Régimen político: República presidencialista
Presidente: Zine el-Abidine Ben Ali
Primer ministro: Mohamed Ghannouchi
Un
viaje a Túnez es un viaje por una historia de más de tres mil
años. Las huellas de fenicios, cartagineses, romanos, bizantinos,
turcos o españoles, van apareciendo conforme se recorren las
diferentes zonas del país. En esos paseos se descubre también
un pueblo hospitalario. De raíces beréberes, los tunecinos saben
desde siempre, que una taza de té reconforta y alivia al viajero
más cansado, procedente del desierto o de cualquier otra zona
del mundo. Pero no es sólo historia y hospitalidad lo que caracteriza
a Túnez pues, aunque pueda parecer un espejismo, el país ofrece
también excelentes playas de arenas blancas y aguas transparentes,
clima moderado, verdes valles llenos de flores, encantadores
oasis con refrescantes palmerales, doradas dunas, deliciosos
dátiles, cautivadora artesanía o travesías por un inconmensurable
desierto en el que se pueden oír los latidos del silencio.
Entre los zocos bulliciosos de sus ciudades, donde se anudan
hilos tanto para crear alfombras como para tejer amistades,
también se cincela con precisión el bronce al igual que se entreteje
y moldea una rica vida cultural. Las innumerables mezquitas
diseminadas por todo el país, centros de la vida religiosa con
sus minaretes que se erigen dominando el vasto horizonte, esconden
rincones de recogimiento en los que se concentra el espíritu
de todo un pueblo.
Cuando el aroma del jazmín y del azahar envuelve los entretenidos
cafés, entre una fiesta de colores, los sentidos del visitante
son víctimas de un mágico espejismo. Pero los inconfundibles
paisajes, las notas de la música malouf, la seducción de sus
tradiciones, el vapor de los baños hammam y la grandeza de su
pasado y presente, confirman que lo que se vive no es una ilusión
óptica. Aquí, los espejismos ya no existen, lo fantástico se
convierte en realidad.
Y aunque las dunas se muevan de un sitio a otro, en el Gran
Erg Oriental, la esencia de Túnez, oasis de serenidad, permanece
siempre inalterable.
Geografía
A
Túnez, al igual que a los países de la región occidental del
norte de África se les denomina Estados del Magreb y que en
árabe significa Oeste, con el que se designa a las tierras más
occidentales del mundo árabe.
Túnez
en cuanto a tamaño es el más pequeño de ellos y se encuentra
situado en el extremo oriental del Atlas y en la ribera del
Mar Mediterráneo. Sus fronteras están limitadas al noreste con
Argelia y al sur y sudeste con Libia, por el norte y el noroeste
con el mar Mediterráneo.
Túnez tiene una extensión de 164.150 kilómetros cuadrados de
superficie con una anchura media de 240 kilómetros cuadrados,
lo que supone algo menos de un tercio de la superficie total
de España y cuenta con un litoral de unos 1.300 kilómetros recortado
por los golfos de Túnez, Hammamet y Gabes.
Existen
tres zonas claramente distinguidas: la zona de los Tell, que
está formada por las cadenas montañosas de este nombre, el Tell
marítimo y el Alto Tell, donde predomina el relieve montañoso,
que se prolonga hacia la costa y donde se intercalan valles.
Esta zona, debido a las lluvias que aquí se producen, permite
a sus habitantes recoger una cosecha regular a lo largo de todo
el año. La segunda región es la de las Estepas Centrales Altas
y las Bajas, con un relieve más bajo que la anterior y levemente
accidentada por las estribaciones del norte y por las cuencas
como la del Chott el Djerid; Para finalmente llegar a la Región
del Sur, constituida por la prolongación hacia el norte del
desierto del Sahara.
Las
cadenas montañosas que discurren en dirección nororiental pertenecen
al sistema del Atlas, de reciente plegamiento y, que desde Marruecos
y a través de Argelia, continúa por Túnez donde pierde altura
de manera manifiesta. Sus estribaciones llegan hasta el Cabo
Bon y al Hinterland del Golfo de Gabes. En poniente se eleva
la montaña más alta del país, el Djebel Chambi con 1.554 metros
Las
cordilleras del Atlas se entremezclan con extensas mesetas esteparias
que continúan hacia el interior del país en una estepa llana,
donde aisladamente surgen algunos macizos montañosos como los
de Djebel Orbata, con una altura de 1.165 metros, el Djebel
Sidi con 1.029 m. o el Djebel Nara con 722 m.
La
costa septentrional se caracteriza claramente por los dos tipos
de paisaje que en ella se pueden admirar: En la parte occidental,
la serranía que está cubierta de bosques, mientras que hacia
el este, comunicándose con la región de las colinas de Mogod,
se despliega una zona más bien árida y con extensos maquís.
La
costa oriental pertenece a la región de las estepas, pero el
pueblo tunecino ha conseguido transformarla en fértiles campos.
Hacia el interior la región se extiende desde Zaguán hasta el
oasis de palmeras datileras de Zarzis, al frente de la Isla
de Djerba. A diferencia del Sahel septentrional alrededor de
Susa, la porción meridional que circunda Sfax, presenta un clima
mucho más seco sometido ya a la influencia del Sahara.
En
dirección este-oeste y desde el Golfo de Gabes hasta la frontera
argelina se extiende la enorme región de los Chott, los llamados
lagos salados secos. El mayor de ellos es el Chott El Djerid,
con una extensión de unos 5.000 kilómetros cuadrados seguido
de sus subsidiarios Fejej y de Gharsa, en el oeste. Como los
chott son alimentados por los uadis (palabra de origen árabe
que significa lo mismo río que torrente seco), que llevan poco
caudal de agua y nunca se llenan por completo, la intensa insolación
estival provoca la evaporación del líquido, por lo que la superficie
de estos lagos se cubre de gruesas cortezas de sal de 3 a 5
cm. de espesor, por los que es posible dar un alucinante paseo.
La
única red hidrográfica importante del país se encuentra en la
zona norte y está formada por el Medjerda y los afluentes Miégéle,
Tessa y Siliana. Asimismo destacan, el Golfo de Túnez, "al-Túnisi",
la península del cabo At-Tib, en el norte, los Golfos de Hammamet,
"Al-Hammámát" y Gabes, "Al-Qábis", en el este y el Golfo de
Gabes, cerrado en el extremo sur por la isla de Djerba, "Garbah".
Flora
y Fauna
Túnez cuenta con una variada flora y fauna debido a la gran
variedad de microclimas con que cuenta y que van desde los desiertos
arenosos, pasando por lagos salados, hasta las zonas costeras
con diferentes islas.
Flora
En la zona del norte del país, sobre todo de la costa oriental
y septentrional, la flora es de tipo mediterráneo. Entre las
muchas y llamativas plantas subtropicales se encuentran los
hibiscos, las buganvilias, los aromáticos jazmines, los cítricos,
los olivos y las vides. En la sierra norte de Kroumir, se encuentran
bellos bosques poblados en los que crecen los redondos alcornoques
y las grandes encinas, mientras que en la zona de Mogod, crecen
plantas típicas del maquís como los helechos, los brezos y las
retamas. En la zona de Tabarka predominan los bosques con árboles
variados como los dules, los álamos, los sauces y los helechos.
En las regiones altas del Atlas dominan sobretodo los enebros
y los pinos de Alepo. En la zona cercana a la capital y hacia
el sur, hasta Nabeul y Hammamet, en Cabo Bueno, predomina la
variada y llamativa flora de cultivo como jazmines, magnolias,
geranios, viñedos, naranjos y limoneros.
En la zona central, conocida como el Sahel, las bonitas palmeras
datileras son la imagen dominante. En la zona más occidental,
hacia la frontera con Argelia, predominan los valles cultivados
de esparto, mientras que en las regiones aledañas a Monastir
y Sousse se dan los hibiscus, geranios, jazmines y olivos.
En la zona sur, que comprende desde la región de Gafsa hasta
las fronteras con Libia y Argelia, el desierto comienza a hacer
acto de presencia. En la Isla de Djerba se pueden contemplar
las largas palmeras y una gran variedad de arboles entre los
que se encuentran los olivos, los higos, los granados, los algarrobos,
los manzanos y los melocotoneros. En Gabes se pueden admirar
las hermosas y diversas flores todas ellas propias de las arenas,
de las dunas o de los lechos arcillosos de los ríos. Hacia el
sur de Chott El Djerid se encuentran algunas plantas propias
de las altas mesetas del Serif. Ya en la zona desértica lo que
prevalecen son las dunas, sin ningún tipo de vegetación.
Fauna
En cuanto a la fauna tunecina, las especies de gran tamaño como
los leones del Atlas, panteras, avestruces, antílopes oryx,
carneros salvajes o elefantes se han extinguido. En cuanto a
las especies de guepardos, hienas rayadas, ciervos de Berbería
y búfalos se encuentran reducidos a unos cuantos ejemplares
y bajo estricta protección del Gobierno tunecino. En la zona
norte en Tabarka y la sierra de Kroumir habitan jabalíes, zorros,
liebres, chacales, gato salvaje y jineta. En Nabeul y Hammamet
se encuentran distintas especies de zorros, chacales, liebres,
codornices y jabalíes. Por el contrario en las regiones meridionales,
zonas desérticas o predesérticas habitan los fenec, los gerbos
del desierto, los temidos escorpiones, las peligrosas víboras
cornudas, numerosas especies de serpientes, el zorreig, al que
temen especialmente los nómadas, y los camaleones. En cuanto
al famoso mono magot sólo puede verse en los chotts meridionales.
Una de las especies más características y apreciadas por los
tunecinos es el dromedario, introducido desde Asia hace más
de 1.500 años, este animal se ha adaptado perfectamente al medio
y es, sin duda, un ejemplar fundamental en la cultura del desierto
ya que la existencia de los nómadas, por otra parte cada vez
más reducida, depende en buena parte de ellos. De esta especie
se aprovecha la piel, la grasa, el agua, los excrementos para
el fuego y la construcción de las chozas, la leche y la carne,
además de ser un inmejorable medio de transporte para atravesar
los áridos desiertos.
Sin embargo, lo más interesante de Túnez es su ornitofauna,
con más de 400 especies de aves. En los lagos existen multitud
de anátidas, limícolas, flamencos o estorninos, que en primavera
crían en las áreas meridionales de los chott. Cabo Bueno acoge
una gran riqueza de pájaros diversos como ratoneros o halcones.
Mientras que las garcetas, los chorlitejos patinegros, los tarros
blancos y las gaviotas viven de manera permanente en Túnez.
Las aves migratorias como las cigüeñas o las golondrinas pasan
todo el invierno en el país. En la época de la migración los
cielos tunecinos ofrecen un espectáculo impresionante con miles
de aves volando hacia su destino.
Idioma
El idioma oficial en Túnez es el árabe. Sin embargo, la mayoría
de sus habitantes, salvo las personas de más edad de algunas
localidades, son bilingües y hablan también francés.
Religión
En Túnez el 90 % de la población pertenece al Islam ortodoxo
de orientación sunnita. En Djerba viven ibaditas, grupo religioso
surgido de la disputa por la sucesión del profeta. Existen otras
minorías como las cristianas y las judías, que suponen cerca
del 4% de la población de Túnez. Los cristianos y los judíos
siempre han convivido en paz con los musulmanes. En la Constitución
se reconoce el derecho a la libertad de culto.
Electricidad
La corriente eléctrica en todo el país es de 220 voltios, con
la excepción de algunas casas y hoteles de la zona antigua de
Túnez capital y en la región meridional del país, donde es de
110 voltios. Es recomendable llevar un adaptador para enchufes,
ya que las tomas de la red suelen tener unos orificios más pequeños.
Comunicaciones Correo
Las oficinas de correos tunecinas abren sus puertas del 16 de
septiembre al 30 de junio y de lunes a viernes con horario de
8.00 h. a 12.00 h. por las mañanas y de 15.00 h. a 18.00 h.
por las tardes, los sábados de 8.00 h. a 12.00 h.. En los meses
de verano, del 1 de julio al 15 de septiembre y de lunes a viernes,
de 8.00h. a 13.30 h. Durante el periodo del Ramadán el horario
es de lunes a sábados de 8.00 h a 15.00 h. Los sellos también
se pueden adquirir en los estancos y hoteles.
Telefonía
En Túnez existen teléfonos públicos que funcionan con monedas.
El servicio de teléfonos es automático entre algunas localidades
principales y para comunicarse con el resto del país es necesario
hacerlo por conferencia, a través de operadora, marcando el
número 15. Existe un servicio de teléfonos abierto las 24 horas
en Túnez capital, en rue Gamal-Abdel-Naser, 29.
Los indicativos que preceden a los números de llamada son: Región
de Túnez y sus afueras 01, Región de Bizerta-Nabeul 02, Región
de Susa-Mahdia-Monastir 03, Región de Sfax 04, Región de Gabés-Jerba
05, Región de Gafsa 06, Región de Kairuán 07, Región de Kef
Norte 08.
Televisión
En Túnez existen 4 canales de televisión. Están la RTT, cadena
en lengua árabe, France 2, el canal de RAI 1 italiana y canal
Horizon.
Fotografía
En las principales poblaciones de Túnez se puede conseguir fácilmente
material fotográfico de las marcas internacionales más conocidas.
Sin embargo es recomendable llegar al país con una buena dotación
de material ya que en este país puede ser bastante más caro.
Es conveniente conservar los filmes en lugares secos y oscuros.
En las mezquitas, museos y otros sitios de interés está prohibido
sacar fotografías usando el flash o un trípode.
El
visado para Tunez se tramita en la ciudad de Buenos Aires.
Los
requerimientos necesarios para obtenerlo son los siguientes:
-
Carta de la agencia de viajes certificando la reserva y el itinerario.
-
Llenar 2 formularios por pasajero.
-
2 foto carnette
-
Pasaporte vigente
El
costo total incluyendo gastos de courier es de aproximadamente
USD 28.-
*
es conveniente consultar con el agente de viajes dado que puede
haber cambios en la tramitación.
Aduana
Las
personas mayores de 18 años pueden introducir en el país, libres
de derechos: 400 cigarrillos, 100 cigarros puros ó 500 gr. de
tabaco, un litro de alcohol, hasta un máximo de 25 grados, un
cuarto de litro de perfume, un litro de agua de colonia máximo,
asimismo otros artículos de regalo, siempre que el valor de
estos no exceda de 10 dinares tunecinos.
Además del equipaje habitual de viaje se puede introducir en
el país temporalmente: una o dos cámaras fotográficas de tamaño
o sistema diferentes, así como un total de 20 rollos de película,
un grabador pequeño con cassettes, una cámara cinematográfica
de pequeño formato, una radio portátil, unos prismáticos, un
equipo deportivo con la excepción de arpones o de otras armas
para la pesca submarina un conjunto de material de camping,
una bicicleta, dos coches de niño, una maquina de escribir portátil,
otros objetos de uso personal como máquina de afeitar, plancha,
secador de pelo, etc. y un arma de caza, para la que es imprescindible
una autorización del Ministerio del Interior, dicha autorización
esta subordinada de acuerdo con la Dirección de Bosques Tunecina,
la cual debe recibir al menos diez días antes una instancia
al efecto.
También hay que recordar que está totalmente prohibido entrar
en el país con: publicaciones o ilustraciones pornográficas
o eróticas, cualquier producto considerado perjudicial tanto
para la Salud pública como para la moral, todo tipo de drogas
o productos alucinógenos, otra clase de armas que no sean las
propias para la caza, así como materiales explosivos.
Asimismo está permitido introducir divisas extranjeras sin limitación
alguna. Para los no residentes en Túnez que quieran volver a
casa a la salida del país con las divisas sobrantes, es conveniente
realizar a la entrada una declaración de las mismas en la Oficina
de Aduanas, para poder presentarla a la salida. Por el contrario,
está rigurosamente prohibido importar o sacar del país dinares
tunecinos.
Al salir de Túnez el visitante se podrá llevar consigo: los
artículos artesanales comprados, siempre que no excedan del
valor de divisas previamente declarado al entrar, estando totalmente
prohibido sacar del país los objetos de antigüedad que no estén
autorizados por el Ministerio de Asuntos Culturales y los animales
salvajes que no dispongan de autorización expresa y acreditada
por el Ministerio de Agricultura.
Si se decide viajar con animales domésticos se deberá presentar
un certificado de salud y de vacunación contra la rabia y el
moquillo. Los animales deberán haber sido inmunizados durante
un período mínimo de uno a seis meses como máximo.
-Algunas fechas pueden variar dado que se basan en el Calendario
Lunar.
En Túnez las fiestas son una verdadera explosión de colorido
y alegría, además de constituir un inmejorable momento para
relacionarse con los alegres y comunicativos habitantes del
país.
En las diferentes regiones de este territorio se celebran tres
tipos de fiestas: las oficiales, las religiosas y los festivales
culturales y populares.
Fiestas Oficiales
El primer día de enero, se celebra como en casi todo el mundo
el Año Nuevo. El día 18 del mismo mes se conmemora el Aniversario
de la Revolución de 1952.
El 20 de marzo, se celebra en todo el país el Día de la Independencia.
El 9 de abril, todos los tunecinos participan en la Fiesta de
los Mártires, en conmemoración de los caídos en 1938 y el arresto
de Bourgiba.
El 1 de mayo, se celebra, al igual que en casi todo el mundo,
el Día del Trabajo.
En el mes de junio, se celebran dos fiestas, el día 1, la Conmemoración
de la Victoria y el día 2 de junio todo el mundo disfruta con
la Fiesta de la Juventud.
El día 25 de julio, celebran la Conmemoración de la República.
El 13 de agosto, es el Día de la Mujer, que conmemora el Código
de Estatus Personal o lo que es lo mismo, la igualdad jurídica
de ambos sexos, algo muy difícil de ver en un país árabe. De
hecho, Túnez es el único país que lo ha conseguido hasta el
momento.
El 3 de septiembre, se celebra el Aniversario de la fundación
del Partido Socialista Destouriano en 1934.
El 15 de octubre, se conmemora la retirada de los franceses
de la base de Bizerta en 1963.
Y por último el día 7 de noviembre, celebran la subida al poder
del presidente Ben Alí en 1987.
Fiestas Religiosas
Las fiestas religiosas, son más difíciles de localizar en una
fecha concreta ya que los musulmanes se rigen de acuerdo al
calendario lunar, con 355 días al año, por lo que varían cada
año y no coincidirán con un mismo día de nuestro calendario
solar.
En el mes del Ramadán, es fundamental dentro del Calendario
Islámico, para ellos es como una especie de mezcla entre la
Cuaresma y la Navidad católica europea, y conmemora el momento
en que Dios habló con Mahoma en el Monte de Arafat de la Meca.
Durante este período de tiempo los musulmanes no pueden comer,
beber, fumar o mantener relaciones sexuales hasta que se pone
el sol, después de la puesta del sol, se reúnen y celebran una
gran cena familiar. Por norma general los servicios públicos
cierran antes y se establece una jornada intensiva. El Ramadán
termina con la celebración de una fiesta llamada Aid as-Saguir
o Fiesta Pequeña en la que después de la cena se sigue festejando
hasta el amanecer.
Otras de las principales fiestas religiosas son: el Ras el Am,
que es la celebración del primer día del año musulmán. Se le
conoce también como el día de la Hégira o Huida, cuando Mahoma
parte de La Meca hacía La Medina; la Fiesta del Muled, es la
conmemoración del nacimiento del profeta y el Aid el Kebir o
Fiesta Grande, día en el que se cocina una gran comida, especialmente
cordero, como recuerdo del sacrificio de Abraham.
Festivales Tunecinos
Los festivales en Túnez se pueden dividir en varios grupos,
no obstante, los dos grupos principales son: los festivales
populares o locales, con una tradición puramente regional y
los festivales nacionales con un carácter más "occidental".
En todos ellos hay un colorido y alegría sin igual.
Festivales Populares o Locales
- Festival de Nefta. Se celebra durante el mes de abril, siendo
un típico festival beréber en el que participan distintos conjuntos
folklóricos y religiosos. Resultan especialmente curiosas las
peleas de camellos.
- Festival de Testour. Dedicado especialmente a la música Maluf,
de origen andaluz, y tiene lugar en el mes de junio.
- Festival de la Sirena en las Islas de Kerkena. Durante el
que se realizan regatas marítimas en el mes de julio.
- Festival de Ulises en la Isla de Djerba. Durante los mese
de julio y agosto se celebra este festival con bailes y cantos
típicos de la isla.
- Festival de la Jarya. Se celebra durante el mes de agosto
y son fiestas típicamente religiosas.
- Festival del Vino en Grombalia. Se festeja en el mes de septiembre,
el mes de la vendimia, y en el que se puede disfrutar de los
magníficos vinos de Túnez.
- Festival del Oasis en Tozeur. Durante el mes de diciembre
se realizan desfiles de carrozas y peleas de camellos en este
oasis, resultando especialmente original.
- Festival de Sahara en Douz. Es uno de los festivales más importantes
y vistosos del desierto con espectaculares luchas de camellos,
carrera de meharis, los valientes soldados beduinos, o cacerías
de liebres con galgos. Este festival también se celebra en el
mes de diciembre.
Festivales Nacionales
- Festival de Dougga. En los meses de mayo y junio se representan
diferentes obras de teatro clásico en el teatro romano de esta
localidad.
- Festival Internacional de Hammamet. Es un festival en el que
se pueden ver desde obras de teatro a danzas folclóricas pasando
por los cantos regionales. Se celebra en los meses de junio
y julio.
- Festival de Cartago. Es muy similar al de Hammamet, también
con danzas folclóricas, cantos regionales y obras de teatro
y tiene lugar en julio y agosto.
- Festival Internacional de Tabarca. En los meses de julio y
agosto tiene lugar este evento cultural en el que se incluyen
exposiciones y debates y espectáculos que mezclan la danza más
innovadora con la música tradicional, en una búsqueda muy atractiva
de sus raíces Arabes.
- Festival de Monastir. Es un espectáculo de música y luz que
escenifica la conquista islámica y tiene lugar durante los últimos
días de julio y los primeros de agosto.
- Festival de Baba Ausu en Sousse. Con danzas y conciertos que
se celebran en esta localidad en el mes de agosto.
- Festival Internacional de Cine. Se celebra sólo cada dos años
(en octubre) en la isla de Cartago.
Se distinguen otros festivales como el Festival Turístico de
los Ksours en Tataouine, en el mes de abril; en la isla de Tabarka
las Fiestas del Coral; Los festivales culturales de Bizerta,
Sousse y Sfax, y, en noviembre, el Festival Internacional del
Teatro de Marionetas, espectáculos para cerrar el año solar.
No
es necesario presentar ningún certificado de vacunación para
entrar en Túnez. Por lo general es necesario seguir algunas
normas higiénicas, como proveerse de agua potable suficiente
si se piensa viajar al sur y usar cremas de protección solar
con un índice alto. Es conveniente llevar lentes de sol y sombreros
en la zona desértica, así como vestir ropa de algodón ligera
y alguna prenda de abrigo para las noches.
En
Túnez el clima es de tipo mediterráneo por lo que, en general,
es suave y moderado. El anticiclón Atlántico que se extiende
por el Mediterráneo proporciona a Túnez durante los meses de
verano un buen tiempo. En las demás estaciones se producen variaciones
de acuerdo a la región: en las franjas costeras del norte puede
llover incluso en verano, mientras que en el Golfo de Hammamet
las lluvias suelen comenzar en diciembre y suelen durar hasta
el mes de marzo, aunque siempre con intervalos de buen tiempo.
El clima del Golfo de Gabes, está sometido a la influencia del
Sahara y presenta rasgos saharianos crecientes, siendo la Isla
de Djerba la zona que menos lluvia recibe en todo el área costera.
Las precipitaciones disminuyen con rapidez desde el norte hacia
el sur.
El
norte de Túnez goza de un clima mediterráneo, con veranos cálidos
y secos (junio-agosto) e inviernos templados y lluviosos (diciembre-febrero).
Las altas temperaturas del país superan los 32°C y no descienden
por debajo de los 6°C. Ocasionalmente nieva en las montañas
del noroeste, mientras que cuanto más al Sur, el ambiente se
torna más caluroso y seco. Las precipitaciones anuales oscilan
entre los 1.000 mm en el Norte y los 150 mm en el Sur, aunque
en el ámbito sahariano no llueve durante años enteros. El punto
más bajo de la nación es el Chott el-Gharsa, situado a 17 m
por debajo del nivel del mar, y el más elevado, el Jebel Chambi,
con una altitud de 1.544 m.
Las precipitaciones dictan la topografía del país. Las montañas
de Kroumirie, en el Noroeste, reciben la mayor cantidad de lluvia
y están densamente arboladas con encinas y alcornoques de hoja
perenne. Los árboles de fresas son otra imagen corriente, y
se les designa con este nombre por sus frutos llamativamente
rojizos; es frecuente ver a chicos jóvenes tratando de venderlos
al borde la carretera en diciembre. Los árboles están cubiertos
de racimos de fragantes flores blancas en otoño. Las pequeñas
llanuras del Tell contienen modestas concentraciones de pino
de Alepo, mientras que el último rastro de sabana presaharaniana
radica en el bosque de Acacia raddiana del Parque Nacional de
Bou Hedma. En las llanuras desarboladas del Sur se hallan extensas
zonas de esparto, mientras que más al Sur la vegetación cede
paso al desierto con esporádicos oasis.
En la región del Atlas casi no llueve durante el semestre estival
y el clima es seco y tórrido. En las altiplanicies occidentales,
por el contrario, el invierno es frío y pueden llegar a producirse
algunas nevadas. En la región de estepas del interior tunecino
el verano es muy tórrido y el invierno caluroso. La región de
los chott posee un clima desértico. Los meses más cálidos son
Julio y Agosto, aunque se producen grandes diferencias de temperatura
entre el día y la noche. En las costas sopla una ligera y siempre
agradable brisa, incluso en los días más calurosos. Sólo puede
resultar desagradable cuando sopla el siroco, un viento seco
y cálido procedente del desierto, que a menudo lleva arena en
suspensión.
La
unidad monetaria tunecina es el dinar, que se divide en 1,000
milimes. Existen billetes de 5, 10 y 20 dinares y monedas de
medio dinar (500 milemes) y un dinar, 100, 50, 10, 5, milimes.
No existe mercado negro de divisas por lo que los cambios se
pueden realizar en los bancos y en cualquier establecimiento
de cambio situado en aeropuertos y estaciones de tren así como
en las principales ciudades.
El horario comercial suele ser, en los meses de octubre a junio
y de lunes a jueves de 8.00 h. a 11.00 h. por las mañanas y
de 14.00 h. a 16.15 h. por las tardes. Los viernes de 8.00 h.
a 11.00 h. y de 13.00 h. a 15.15 h. En los meses de verano,
de julio a septiembre, el horario es de lunes a viernes de 8.00
h. a 11.00 h.
Durante el periodo del Ramadán el horario es de 8.00 h. a 11.30
h. y de 13.00 h. a 14.30 h. Existen oficinas de cambio en la
mayoría de los hoteles y en los aeropuertos. Conviene conservar
los comprobantes de los cambios que se hayan realizado para
el cambio de los dinares sobrantes a la finalización del viaje.
Se reintegra hasta el 30% de las divisas cambiadas, con un límite
máximo de 100 dinares. Es recomendable hacer los cambios poco
a poco, conforme se vaya necesitando.
En cuanto a las tarjetas de crédito, en la mayoría de los hoteles
son aceptadas, mientras que en los demás establecimientos, sobre
todo en los del interior del país, no suelen aceptarlas. Las
más usuales son Visa y Mastercard y otras, como American Express
tienen poca difusión. Por otro lado, Túnez está asociada al
sistema de eurcheques y cheques de viaje. Los cheques postales
se aceptan en todas las oficinas de correos.
A
continuación presentamos una tabla con la cotización del Dinar
al 03/05/05
Túnez cuenta con una población de unos ocho millones de habitantes
aproximadamente. Está compuesta fundamentalmente por árabes,
los beréberes puros constituyen una minoría cercana a los 90.000
y habitan en las montañas del interior, además, en Túnez habitan
unos 15.000 judíos, asentados sobre todo en la capital y en
la Isla de Djerba y un reducido número de extranjeros procedentes
de países como Francia, Italia, Argelia y Malta, etc.
Los beréberes fueron los primeros pobladores del país sobre
los que se tienen noticias históricas y en ellos se mezclan
las sangres negra y mediterránea. A pesar de que ocupaban un
territorio muy bien delimitado y de no poseer una unidad política
y cultural, siempre se opusieron con revueltas ante la presencia
extranjera. Fueron los árabes, tras sangrientas luchas, los
que lograron, finalmente, una vía de entendimiento para convivir
pacíficamente con ellos. En el siglo X la islamización y arabización
de los beréberes era casi total con lo que se inicia el mestizaje
de ambos pueblos. En la actualidad, sólo un 2 % de la población
es de origen beréber puro.
Los tunecinos son gente muy hospitalaria y siempre están dispuestos
a ofrecer alguna taza de té, que nunca debe rechazarse, y unos
dátiles a cambio de una agradable charla. También invitan, sin
dudarlo, a los visitantes a participar de una de sus populares
y coloristas fiestas y presentarán su familia a los nuevos invitados
sin ningún reparo. Como en casi todos los pueblos árabes, el
té a la menta se bebe a todas horas siendo una forma de trato
social.
En ninguna ciudad árabe pueden faltar la mezquita, los baños
públicos y el mercado, llamado zoco. Estos tres elementos constituyen
el núcleo de la vida en Túnez. El zoco, que suele estar dividido
en secciones según los distintos grupos artesanales, se concentra
sobre todo, alrededor de la mezquita, ramificándose por todas
las callejuelas y patios adyacentes. Los baños o "Hammams",
conocidos también como baños turcos, son otro de los rasgos
más característicos de Túnez. Generalmente, al finalizar la
semana de trabajo, los tunecinos se reúnen en los baños para
limpiarse, descansar y conversar. Es un verdadero encuentro
social en el que también participan las mujeres en su zona de
baños. En los preparativos de cualquier boda, las mujeres acompañan
a la novia, y entre cantos y música la disponen para ese día
tan especial. El baño consiste en una fuerte sudoración provocada
por los calientes vapores, seguido de un fuerte masaje aplicado
con un guante de pelo de animal. No se puede abandonar Túnez
sin haber disfrutado de un hammam ya que si se dispone de tiempo,
es una buena forma de relajarse a la vez que se conoce a los
tunecinos entablando una cordial y amena conversación.
El Islam es otro de los rasgos que marcan y definen el carácter
de los tunecinos. Además de ser su religión, domina también
la vida política, la social y la de cada individuo. Las obligaciones
de todo musulmán son cinco: la primera es, la oración, que debe
realizarse cinco veces al día y los viernes en la mezquita,
en la que para entrar primero hay que descalzarse y orar siempre
mirando hacia La Meca; la segunda, la limosna legal; la tercera
el ayuno, obligatorio en el mes del Ramadán para los mayores
de 14 años; la cuarta, la peregrinación a La Meca, por lo menos
una vez en la vida y la quinta y última, la profesión de fe.
Es muy importante ser respetuoso con las tradiciones y costumbres
del país, si una mujer accede a una mezquita debe llevar los
hombros tapados y las faldas o pantalones largos, así como el
cabello bajo un pañuelo. Si no se dispone en ese momento de
uno, en las puertas de los principales monumentos religiosos
se puede alquilar el traje y el pañuelo a precios muy económicos.
Otro elemento importante en la vida de los tunecinos es la música
maluf. A pesar de la presencia de nuevos ritmos musicales, sobre
todo occidentales, los tunecinos se sienten orgullosos de su
cultura musical y se mantienen fieles a los ritmos tradicionales.
En cuanto a la situación de la mujer, a pesar de que la sociedad
es un patriarcado, Túnez se encuentra en la vanguardia de los
países árabes en lo que respecta a la igualdad de la mujer,
gracias a la promulgación en el año 1956 del Estatuto Personal
con el que se alcanzó la igualdad jurídica. Sin embargo, sobre
todo en las regiones del interior y menos pobladas, las mujeres
siguen un ritmo de vida tradicional con ancestrales costumbres.
Los típicos beréberes nómadas no han desaparecido totalmente,
pero su número se ha visto reducido por los programas de asentamiento
que han provocado que en la actualidad sólo queden grupos seminómadas,
que aunque acompañan a sus ganados por las estepas, permanecen
la mayor parte del tiempo en sus aldeas.
Los tatuajes en la piel realizados con henna, sobre todo en
las mujeres del sur del país, son otra de las costumbres más
arraigadas de los beréberes nómadas. Cada tribu posee sus propios
diseños y se realizan principalmente en la frente, mejillas,
mentón, pecho, cara interna y externa de los brazos, muñecas,
manos, dedos y cerca de los tobillos.
Arte
y Cultura
Túnez está ubicado en un territorio sobre el que se han ido
acumulando las expresiones artísticas más importantes del Magreb.
Desde tiempos muy remotos han convivido la cultura de los habitantes
del desierto con la cultura clásica del Mediterráneo oriental
y, desde hace más de cien años, con la de Europa Occidental.
En Túnez quedan restos de diferentes épocas y culturas, principalmente
del período romano.
Prehistoria
Además hay restos prehistóricos del periodo Capsiense, siglo
VI-V con restos de distintas épocas y cultura en la ciudad de
Gafsa, asimismo repartidos por todo el país hay monumentos similares
a los del ámbito Mediterráneo occidental.
Epoca Cartaginense
El hecho de que la cultura y el arte cartaginense sean pocos
conocidos debe atribuirse a la destrucción de Cartago a manos
de los romanos. Sólo han podido recuperarse sarcófagos, estelas
funerarias, máscaras de arcilla, ánforas y ornamentos, todos
ellos encontrados en mausoleos subterráneos. En la mayoría de
estas piezas no se reconoce un estilo propio sino que se trata
de expresiones influidas por las culturas más dominantes como
la egipcia o la griega. Sobre los ritos cartagineses se sabe
que las familias nobles sacrificaban sus primogénitos a los
dioses Ball Hammon y Tanit para calmar su ira. Ente las construcciones
más importantes de esta época se encuentra el Santuario de Tofet,
"Tophet", situado en la antigua ciudad de Cartago y el mausoleo
líbico-púnico en Dougga. En el Museo Arqueológico de Cartago
se exhibe una importante colección de estelas púnicas, sarcófagos,
joyas, amuletos y cerámica.
Epoca Romana y Bizantina
Durante la época del Imperio Romano, en Túnez predominaron los
modelos clásicos, tanto en la arquitectura como en las artes
plásticas. Las Basílicas cristianas de Bulla Regia, el Capitolio
romano en Dougga, el anfiteatro en El Djem, las Termas de Antonino
en Cartago, el foro de Sbeitla y otros muchos asentamientos,
dan testimonio de aquellos tiempos. Cabe destacar, como algo
propio del suelo norteafricano, la espontánea expresión de los
mosaicos decorativos, la mayor parte de los cuales se pueden
contemplar en el Museo Nacional del Bardo. La herencia bizantina
se aprecia sobre todo en las ruinas de fortificaciones e iglesias
de planta basilical y en los mosaicos funerarios que en aquel
tiempo habían perdido ya la ligereza propia de los mosaicos
romanos.
La Epoca Islámica
Los aglabitas iniciaron en el siglo IX una época de florecimiento
de la cultura árabe. Mientras que para la arquitectura exterior
de las mezquitas se buscó conscientemente la sencillez, se puso
un gran interés en la decoración de las superficies interiores:
dibujos geométricos o trazos ornamentados con suras, enseñanzas
del Corán, adornaban las paredes y las columnas. Entre los tesoros
artísticos de Túnez se cuentan los numerosos nichos de oración
mihrab, adornados con azulejos, el púlpito de madera de la mezquita
de Sidi-Okbar, en Kairuán, la Gran Mezquita, conocida como la
de Aceituna, en Túnez, los Ribat -fortalezas- de Susa o Sousse
y Monastir, entre otras muchas obras más. En cuanto a creaciones
civiles de los aglabitas destacan los acueductos y las piscinas
de Kairouán.
En el siglo XII y XIII se impusieron las tendencias artísticas
andaluzas o moriscas. Los arcos de herradura y las bóvedas con
estalactitas y adornos de azulejos vidriados fueron incorporados
a la arquitectura tunecina. Un ejemplo de este estilo es la
Mezquita de Kasbah o la primera Medersa, la escuela islámica
de teología y derecho, así como de ciencias naturales y literatura
que funciona en la actualidad, en Túnez. A excepción de las
mezquitas otomanas de cúpula y minaretes octagonales introducidas
en el siglo XVII por los turcos, en los siglos siguientes no
aparecieron nuevos elementos estilísticos. A partir del siglo
XIX se realizan construcciones de catedrales de estilo oriental
en Cartago y Túnez.
Literatura
Como consecuencia del dominio extranjero durante muchos años,
en Túnez no se desarrolló una unidad política o cultural, lo
que hubiera podido dar origen a una literatura beréber. Sin
embargo, personajes importantes de origen africano escribieron
en latín, como Lucio Apuleyo, autor de la novela satírica "El
Asno de Oro y la Metamorfosis", del siglo II; el padre de la
Iglesia y Obispo de Cartago San Cipriano, fue el autor de varias
obras apologéticas, en los años 210-258, así como San Agustín,
Obispo de Hipona, antigua ciudad cartaginense en Argelia, en
354-430.
Como creaciones propias existen cuentos y poemas épicos transmitidos
de forma oral, que a pesar de centrarse en temas árabes, incorporan
elementos autóctonos introducidos por los propios narradores.
La literatura contemporánea ha estado mucho más marcada por
el signo de lucha de la liberación. Desde la independencia,
numerosos temas literarios tratan del pasado tunecino o de la
actualidad de la nación.
Música
La música popular tiene su origen en antiquísimas tradiciones
y se interpreta con flautas, trompetas y unos tambores planos
fabricados con piel de cabra. Un instrumento parecido a una
cornamusa acompaña con frecuencia las temperamentales danzas
de los beréberes.
La música maluf es una versión hispano-árabe de la música artística
oriental musulmana, introducida por los refugiados andaluces
que llegaron a Tunicia en el siglo XVII y es la más representativa
de Túnez. Los conciertos se realizan organizados en un programa
y el maluf está compuesto por una serie de ritmos que se repiten
siguiendo el mismo orden, a cada uno de estos programas se les
llama nawabh. La música se ejecuta según una antigua tradición
con instrumentos como el violín, el laúd, las panderetas, la
gaita, el tambor, la cítara, pequeños timbales, flauta y daburka.
Las piezas vocales se ejecutan en coro y utilizan tanto el idioma
árabe literario como el dialectal.
Arte Popular
El profundo sentido de la tradición ha mantenido vivo el arte
popular del país, a pesar de la introducción de técnicas modernas.
Como sucede en todo el ámbito islámico, en la artesanía de Túnez
la ornamentación de las superficies desempeña un papel muy importante.
Objetos maravillosamente tallados en oro, plata o madera, las
mantas, las magnificas y apreciadas alfombras o cualquier superficie
disponible se resalta con diseños arabescos o dibujos geométricos
como se puede apreciar también en los tapices.
Entre las actividades manuales más antiguas se encuentra la
fabricación de alfombras y la alfarería. Los centros más importantes
de la alfarería y cerámica se encuentran en la Isla de Djerba
y en Nabeul, respectivamente. En cientos de talleres se fabrica
diversa cerámica y numerosos objetos de barro sin cocer. En
su mayoría, los jarrones, jarros y azulejos, todos ellos se
realizan siguiendo modelos antiguos en los que imperan colores
como el blanco, el azul, el verde y el amarillo, todos muy característicos
de Túnez.
No se puede olvidar tampoco el excelente trabajo que se realiza
con el cincelado del cobre, una antigua tradición realizada
con perfecta precisión.
Gastronomía
La
gastronomía tunecina es muy rica y variada y cuenta con especialidades
de diversos orígenes resultado de los distintos pueblos que
la han ocupado, como los beréberes, andaluces, persas, turcos
y egipcios por lo que sus platos y sabores son únicos y deliciosos.
Aunque en los grandes hoteles y en numerosos restaurantes tunecinos
sirven comida europea, preparada casi siempre al estilo francés
o italiano, lo mejor es probar y disfrutar con la cocina tunecina.
La mayoría de los platos se caracterizan por estar acompañados
con harissa, una salsa realizada a base de pimientos molidos,
ajo y especias, que se suele mezclar con aceite de oliva y untándola
en pan da un toque picante con el que se enaltecen los sabores,
además de abrir el apetito, se dice que es un buen afrodisíaco.
En los numerosos establecimientos que se encuentran al pasear
por las calles de las principales poblaciones, seguramente en
el menú se pueda degustar el cassecroufe, un pan blanco árabe
relleno de harissa, aceitunas verdes y negras, alcaparras, atún
y lechuga. Para abrir el apetito, lo mejor es empezar con algún
kémia, nombre que se da a los aperitivos y tapas típicas del
país, los hay de pescaditos fritos, huevo duro, de habas calientes
con cominos, anchoas o atún o un delicioso Slatit blanquit,
un bocadillo de atún con aceitunas, alcaparras y queso. Si se
prefiere un inicio más fuerte lo mejor es probar una Merguez,
que es una deliciosa salchicha de cordero preparada a la brasa.
Los briks son otro rico entrante, es una especie de empanada
que prepara con harina, conocida como maluska, en forma de hojaldre
fino, que se fríe en aceite de oliva y se rellena de carne picada,
pollo, marisco o atún, sirviéndose caliente con rodajas de limón.
Una verdadera delicia es probar los populares Dedos de Fátima,
rellenos de carne y verduras. Entre buenas y variadas ensaladas,
que se preparan con todo tipo de ingredientes, sobresalen, la
Ensalada Mechuia, preparadas a partir de tomates, pimientos
dulces y picantes, cebolla, ajos, todo ello bien troceado y
asado regado con aceite de oliva, sal, pimienta, zumo de limón
y añadiéndole después aceitunas, alcaparras, atún y huevo duro
picado, la Ensalada Tounsya, a base de pimientos dulces y pimientos
picantes mezclados con tomates, todo muy picado y aliñado con
vinagre, aceite de oliva y decorado con sardinas en aceite o
atún, y, también, la Ensalada Hourya, que, en realidad, es un
puré de zanahorias con harissa, ajo, alcaparras, semillas de
alcaravea, aceitunas y aderezado con aceite y vinagre.
Un plato exquisito es el Boutargue, especie de caviar rojo preparado
con las huevas secas, saladas y prensadas de galupe. No pueden
faltar las suculentas Chorbas, (sopa en árabe), que suelen ser
de tomate, pescado, cordero o verduras y se suelen servir muy
condimentadas.
En cuanto a los platos fuertes, el más típico es el Cuscús,
el plato nacional por excelencia en todos los países árabes,
para el que hay entre 50 y 60 recetas diferentes según los ingredientes.
Sin embargo, la base es siempre sémola de trigo duro que se
cuece al vapor en una olla especial a la que se agregan trozos
de carne de cordero, de vaca, pollo o incluso pescado, verduras
y legumbres. Se sirve con una salsa más o menos picante según
el gusto del comensal.
Si se piensa que el Cuscus puede resultar muy pesado nada mejor
que probar las Ojja, huevos escalfados con salsa de tomate,
cebolla y pimientos que combina muy bien con los sesos y las
típicas salchichas merguez.
Por la variedad de platos no hay que preocuparse, la lista puede
ser interminable. Se pueden probar los sabrosos Mechoui, (asado)
son pinchitos de carne de cordero o cabrito y, también mixtos.
Si se prefiere se pueden tomar las Meloukhia, carne de cordero
estofada en aceite de oliva, a la que se añade una deliciosa
salsa verde, un verdadero placer. En guisos destaca la Kamunia,
trozos de carne e hígado, preparados con una rica salsa espesa
y condimentada con cominos.
Los suculentos Tajines, son otra de las especialidades tunecinas,
es un pastel de huevo con carne de cordero, verduras, papas,
hojas de maluska y queso parmesano, todo ello cocido a fuego
lento y se puede tomar caliente o frío.
Para finalizar nada mejor que un delicioso Cordero a la menta
o unas Gambas a la kerkenesa, cocidas en salsa de tomate. Sin
olvidarse de degustar las Chakchukas y las Tbiklas platos a
base de tomates, pimientos, cebolla y huevo frito y carne. Es
conveniente recordar que el pescado es muy fresco y de una inmejorable
calidad. En algunos lugares se puede tomar el Poisson Complet
que no es otra cosa que el pescado acompañado de un huevo frito.
Postres
En cuanto a postres, resultan ser toda una delicia para los
golosos ya que, como todos los postres árabes, son muy dulces.
Destacan los Baklawas, pasteles a base de miel, frutos secos,
azúcar, mantequilla salada, huevos, aceite, almendras y agua
de geranio, entre otros ingredientes, el Bouza es un postre
típico, similar a las natillas hecho a base de sorgo, avellanas,
semillas de sésamo, leche y azúcar, el Makrouhd, pastel de sémola
y miel relleno de dátiles o almendras y frito en aceite, o bien,
cocido al horno, los Dátiles rellenos con pasta de almendra
y la Ghrayba, pastel a base de harina de garbanzos, mantequilla
salada y azúcar. Si se disfrutó del cuscús, existe también en
modalidad de postre con pasas, granos de granada, dátiles y
almendras y que se conoce como Masfuf.
Es conveniente recordar que las especias son muy importantes
en la gastronomía tunecina y que aunque los sabores puedan resultar
un poco fuertes, sobre todo al principio, los platos resultan
verdaderamente excelentes.
Bebida
En cuanto al agua, en Túnez al igual que siempre que se realiza
un viaje, lo recomendable es beber sólo agua mineral embotellada
para evitar malestares digestivos. Es importante recordar que
los hielos si no están hechos con agua mineral pueden llegar
a producir el mismo y molesto efecto. La cerveza es otra alternativa
y entre las marcas más conocidas del país se encuentra la Celtia.
Más refrescante puede resultar un delicioso zumo de fruta, preparado
en alguna pastelería, los hay de limón, naranja, fresa, zanahoria
y la orgeat, una bebida dulce a base de almendras. Otra alternativa
es la Lait de Poule, preparada con huevos, plátano y leche.
Los siropes de granadina o menta resultan muy buenos combinados
con Boga, la gaseosa nacional.
No se debe dejar de probar los excelentes y variados vinos tunecinos
ya sean blancos, rosados o tintos. Entre las diversas marcas
destacan los Coteux de Utique, Blanc de Blanc. Les Coteaux de
Teborka: Magnon, Koudiat, Clariet de Bizerte. Les Coteaux de
Carthage: Chateau Mornag o Haut Mornag. Existen también vinos
espumosos como el Tardi o el Cordon vert de Thibar.
En lo referente a aperitivos se recomienda el Kina Thibar y
Muscat sec de Kilibia. Para después de comer nada mejor que
probar el aguardiente de higos Boukha y le Thibarine, un delicioso
licor digestivo realizado con dátiles y plantas aromáticas,
es muy parecido al orujo. Los dos tienen unos 40 grados.
Estamos seguros de que no se puede abandonar Túnez sin haber
disfrutado de una taza de aromático té con menta, la bebida
más popular. Se suele servir bien cargado y con mucho azúcar.
Si se prefiere también se encontrará fácilmente el delicioso
y fuerte café al estilo turco, espeso y azucarado.
Entretenimiento
Además
de la típica música malouf, las variedades y exquisiteces gastronómicas,
los espectáculos folklóricos, que suelen ser danzas al más puro
estilo árabe y que se suelen ofrecer en la mayoría de los hoteles
y en los festivales culturales de algunas ciudades, este país
es uno de los lugares mas privilegiados para los amantes del
deporte, sobre todo en las costas. Estas son las características
que definen los momentos de descanso del país.
En Túnez se puede disfrutar a fondo con los siguientes deportes:
El
vuelo a vela, que se practica sobretodo en el Yébel Rassas,
a 25 kilómetros de Túnez, todos los planeadores e instructores
están siempre a disposición de los visitantes.
El
windsurf, el esquí náutico o la vela, practicados todos ellos
en las costas de Bizerte, Hammam, Korba, Hammamet, Sousse, Zarzis
o en la Isla de Djerba. Aunque no se posea un equipo, siempre
se encontrará un lugar en el que se puede alquilar y monitores
dispuestos a ayudar a los principiantes.
Otra de las actividades más practicadas es el buceo, sobre todo
en las fascinantes y espectaculares zonas de coral en Tabarka,
en la maravillosa Isla Djerba, el Mar Mediterráneo o más modestamente,
en el Golfo de Gábes.
Si se tiene suerte, se podrá practicar la pesca submarina, claro
está, si se cuenta con los permisos debidos, de lo contrario
habrá que conformarse con un paseo en compañía de los siempre
amables pescadores tunecinos a bordo de sus barcas para presenciar
la pesca diaria.
Si se prefieren actividades más serenas nada mejor que visitar
alguno de los balnearios de aguas termominerales, en los que
disfrutar relajadamente. Las estaciones termales más importantes
de Túnez son las situadas en Korbous y Hammam. También se puede
disfrutar con un buen baño turco o Hammam, donde además se pueden
apreciar la vida y costumbres del pueblo tunecino. Cuando se
sale de uno de estos baños parece que se ha vuelto a nacer.
También se puede practicar la caza, la zona norte de Túnez (Tebarka)
constituye uno de los lugares más deseados por los cazadores,
gracias a sus magníficas presas tanto de caza mayor como de
caza menor. Se puede practicar durante las temporadas permitidas,
generalmente de diciembre a febrero y es aconsejable informarse
de los requisitos exigidos para esta actividad.
Para quienes gustan del golf, en Túnez descubrirán un verdadero
oasis para la práctica de este deporte. En estos campos nunca
falta el sol, además de permanecer abiertos durante todo el
año. Generalmente están situados en entornos de lujo y muy próximos
a los complejos hoteleros por lo que siempre se cae en la tentación
de aprender o perfeccionar la técnica. Entre los campos más
importantes se encuentran el Golf de El Kantaoui en Port El
Kantaoui, situado cerca de Susa, un esplendoroso campo para
jugadores de todas las categorías. El Golf de Monastir en la
Route de Ouardanine, situado entre colinas, valles y lagunas
con un excelente trazado, según los más experimentados. El Golf
de Hammamet, que se caracteriza por las amplias veredas que
conducen a sus greens, además de contar con obstáculos de agua
ubicados estratégicamente. El Golf de Soukra, muy próximo a
Túnez, cubierto de eucaliptos centenarios, un cuidado oasis
de vegetación. El Golf de Citrus con encantadores lagos y muy
cercano a las playas de Hammamet, el Golf de Tabarka, uno de
los mejores del país, escondido entre verdes bosques y con el
mar al fondo. El Golf de Dkhila en Monastir, ubicado en el oasis-palmeral
y, finalmente el Golf de Djerba, en la isla, recientemente inaugurado.
Además se pueden practicar otros deportes como tenis (los hoteles
suelen tener pistas), equitación (Túnez cuenta con dos clubes
hípicos) y la natación (en las costas y piscinas del país),
entre otras actividades. Los hoteles también suelen contar con
discotecas en las que bailar hasta altas horas de la madrugada.
Si no se desea practicar ningún deporte nada mejor que relajarse
tumbándose al sol en las maravillosas playas tunecinas de arenas
blancas y aguas cálidas y cristalinas.
Si se visita el sur del país no se puede dejar de realizar una
excitante travesía en vehículos todo terreno por dunas y caminos
del desierto o bien, alguna de las atractivas excursiones a
lomos de dromedarios. Para quienes busquen otro tipo de entretenimiento,
nada mejor que pasear por los zocos y beber una buena taza de
té con menta y deleitarse contemplando el discurrir y quehacer
de los habitantes de Túnez y charlar con ellos, o realizar alguna
visita a los diversos e interesantes museos del país.
Compras
Túnez
es un verdadero paraíso para los amantes de las compras. Este
país se descubre como un gran "shkus" o zoco en el que se puede
encontrar la más rica y variada artesanía popular, así como
fragantes y excelentes productos naturales. A pesar de que cada
región se especializa en un tipo de artesanía, hoy se puede
encontrar casi todo lo que se produce en el país en la mayoría
de los zocos, bazares o mercados de las principales ciudades.
Lo más característico del país son las maravillosas alfombras
tunecinas, de excelente calidad y con múltiples y vistosos diseños.
Existen diversos tipos de alfombras y realizadas con variados
tejidos como el kilim, tapices pequeños con diseños geométricos,
el mergúm, tejido y bordado o la Kairuán, alfombra de nudos,
la más representativa del país.
Estas según su diseño son: la Clásica, simbolizando en el centro
la lámpara de la Gran Mezquita y rodeada por diversos motivos
geométricos que son copiados por las mujeres de los distintos
monumentos de la Ciudad Santa; la Beréber, suele tener más cantidad
de lana y pocos dibujos, cuando los tienen, representan los
tatuajes de las tribus a las que pertenecen los artesanos. Los
colores de estas alfombras son muy bonitos y cálidos; y la Bizerta,
decorada con pequeños motivos distribuidos uniformemente por
toda la alfombra, estos motivos suelen ser: escarabajos, tatuajes
beréberes, Cruz de Kairuan, rosas del desierto, etc.
La más común tiene 40.000 nudos por metro cuadrado, pero las
hay de 90.000 y hasta de 250.000 nudos por metro cuadrado.
También son muy apreciados los de Gafsa, Nabeul, Gabes y Bizerta
que pueden comprarse por metro cuadrado dependiendo de la categoría
se dividen en primera o segunda según el número de puntos por
metro cuadrado. Son una buena inversión y, además, están tratados
contra la polilla y toda clase de insectos por lo que ofrecen
seguridad. Es recomendable que a la hora de comprar alguna alfombra
o tapiz esta posea una etiqueta oficial, donde se especifican
las cualidades de la misma.
La alfarería es otro de los productos más representativos de
Túnez. Existen dos centros importantes, donde se pueden encontrar
verdaderas maravillas artesanales y son: Nabeul, donde las piezas
son realizadas con cerámica esmaltada en plomo, tiene una rica
y variada gama de colores y los motivos que le adornan suelen
ser los pájaros y las flores; y el de la Isla de Djerba, en
Guellala, que se precia de tener una tradición más antigua.
Aquí la alfarería se realiza en tonos rojizos, es muy variada
e interesante y tiene diseños como el beréber, cerámica de estilo
rústico con motivos ingenuos y que cautivan por su belleza y
simplicidad.
En Túnez también se pueden encontrar los más diversos y atractivos
productos realizados en cuero como: cómodos pufs, prácticos
bolsos de viaje, una gran variedad de maletines, cómodas babuchas,
etc. Todo ello a muy buen precio. Es conveniente cerciorarse
de que las juntas estén bien cosidas y de que la piel presente
un buen acabado.
Los artículos de cestería, sobre todo la procedente de los oasis,
son variados y muy apreciados. Generalmente los artículos están
fabricados con esparto o bien con hojas de palmera y se pueden
adquirir una amplia gama de ellos como las esteras, los bolsos,
de todos los tamaños y para todos los gustos, cómodos sombreros,
originales pantallas para lámparas, prácticas bandejas, no menos
prácticos posa-platos y posa-vasos y originales y bonitos muebles.
Destacan los trabajos realizados en Nabeul, Gafsa y Gábes.
Al caminar entre las calles de los zocos, llama la atención
de los visitantes el sonido de los golpes de martillo sobre
el metal, son los artesanos que cincelan el cobre, uno de los
metales más trabajados en Túnez, asomarse a estos talleres es
una experiencia que no debería perderse nadie, ya que realizan
piezas muy bonitas, entre otras, existe una gran variedad de
bandejas, originales teteras, prácticos azucareros, bonitas
copas, platos de todos los tamaños, elegantes jugos de café,
etc. Todos ellos componen un rico universo de piezas creadas
en cobre cinceladas con perfecta precisión.
Pero Túnez no ofrece sólo alfombras o cobre. En este país se
pueden encontrar además, maravillosas piezas de joyería realizadas
en oro y plata, sobre todo la judía de la Isla de Djerba, destacando
también las piezas de coral realizadas como verdaderas esculturas.
Las más famosas son las de Tabarka. Es conveniente no olvidar
que se puede adquirir oro y plata (también joyas), al peso.
Los instrumentos musicales resultan muy originales, tambores
de todos los estilos y decoración, gaitas y oboes beréberes
hechos con dos caños de madera.
También se pueden adquirir preciosos tejidos bordados realizados
con hilo de oro y plata de Mahdia, magníficas tallas realizadas
en madera, los frescos y cómodos vestidos típicos (yebas, ganduras
y chilabas, especialmente en Sfax), las elegantes jaulas blancas
y azules de pájaros de Sidi Bou Said con formas muy armónicas
y utilizadas como amuletos, el hierro forjado de Bizerte, las
mantas haoulis y ferrachias, decoradas con dibujos geométricos
y de animales de Gafsa, el precioso cristal pintado, los exóticos
perfumes, las joyas típicas de los beréberes realizadas con
coral y plata que compensan su peso con la originalidad de sus
diseños, las lámparas de barro de imitación romana y antigüedades
de valor que deben ir acompañadas de su certificado de autenticidad
ya que existen numerosas imitaciones.
No se puede abandonar Túnez sin dejarse invadir por los aromas
y colores de los zocos de las especias. En los puestos, los
sacos repletos de azafrán, pimienta, clavo, laurel, cominos
y otras miles de especies se combinan con la jena o hené, el
tinte natural por excelencia, el khol, el maquillaje para los
ojos cuyos frascos tallados son una verdadera obra de arte,
las esponjas naturales y un sin fin de artículos que seguro
cautivarán a cualquiera que se detenga a verlos.
El regateo es parte esencial en el placer de las compras. Para
disfrutar con él es importante comprender que para un tunecino
es tan importante la relación que se establece entre el comprador
y el vendedor como conseguir la venta de un artículo. La prisa
no tiene cabida en zocos, mercados y tenderetes, en realidad
son un lugar entrañable para reunirse, charlar y reír, de ahí
su incomparable encanto y ese ambiente tan especial que en ellos
se respira. Una vez en su interior es aconsejable pasear admirando
los distintos artículos y una vez elegido uno y comparado los
distintos precios, iniciar el proceso de compra con una agradable
charla que seguramente se verá aderezada con una invitación
a tomar un dulce té con hierbabuena. Cuando se llega al precio
del producto, lo habitual es que se pida de salida una cantidad
excesiva por parte del vendedor, el comprador debe sonreír y
rebajar esa cifra a un poco menos de la mitad, a partir de ahí
cualquier precio que se alcance será aceptable, si además se
ha conseguido un ambiente agradable y una charla amena, las
dos partes quedarán plenamente satisfechas y el visitante habrá
descubierto el placer que el regateo puede ofrecer en sí mismo.
También se pueden realizar compras en las Office Nationale de
L'Artisanat (O.N.A.T. - Oficina Nacional de Artesanía Tunecina),
estas se encuentran en las principales poblaciones y en ellas
se pueden adquirir la mayoría de los productos del país. En
estas se garantiza la calidad y la autenticidad y no existe
el regateo, pero realizan un 10% de descuento si se paga al
contado y en divisas. Aceptan cheques de viajes y algunas tarjetas
de crédito. En los encargos hay que hacer un pago previo de
30% y el resto a la recepción de la mercancía. Los gastos de
importación corren a cargo del cliente.
Es
la zona más antigua e interesante de la ciudad y data de la
época de los hafsíes del siglo VIII. En 1950 fue necesario derribar
parte de la muralla ya que el crecimiento de la moderna Túnez
así lo impuso. A pesar de ello continua siendo uno de los lugares
más atractivos de la ciudad.
Paseando
por la Avenida 7 de Noviembre y después de la Plaza de la Victoria,
se llega a la Puerta de Francia, una de las antiguas puertas
de la muralla de La Medina. Al cruzarla se accede a la ciudad
árabe, se deja el presente y se abren las intrincadas y estrechas
calles para descubrir toda la riqueza de La Medina de Túnez,
una de las mejor conservadas del país.
Avanzando
por la calle de Jama ez Zitun se llega a la Biblioteca Nacional,
ubicada en un antiguo acuartelamiento turco de 1813 y construida
por Bey Hammuda. Más adelante aparece con todo su esplendor
la Gran Mezquita (Ziyuona), conocida también como la Mezquita
de la Aceituna. Construida en el año 732 por los omeyas, casi
con el nacimiento de la ciudad, fue reconstruida enteramente
por los alghlabíes en el 864. Consta de 15 impresionantes naves,
184 columnas procedentes, en su mayoría, de las ruinas arqueológicas
de Cartago ofreciendo un curioso contraste, una espléndida cúpula
que precede al mihrab, el lugar que indica en que dirección
se encuentra la Meca y hacia el que tienen que reclinarse durante
la oración y un minarete de 44 metros de altura levantando por
Negro en 1894. En su decoración se conjugan los diseños árabes
y las columnas y capiteles corintios lo que produce ambiente
de recogimiento. La Sala de Oración está cerrada a los visitantes,
sin embargo la Galería Elevada sí permite visitas en horario
de 08.00 a 11.00 h. excepto los viernes.
Muy
cerca, se localiza la Mezquita de Sidi Yussef de influencia
otomana y dominada por un minarete octogonal, decorado con azulejos
de color verde resaltan sobre una galería con columnas de colores.
Fue construida por el Yussef Bey en el año de 1614 y en su interior
se encuentra el mausoleo del fundador comunicado con el minarete
por la galería anteriormente mencionada. Junto a esta mezquita
se encuentra la Medersa Hanafita construida en 1622.
Flanqueando
el Hospital Azziza Othmana, se encuentra el Palacio de Dar el
Bey, un antiguo palacio del siglo XVIII que acoge la residencia
del Primer Ministro tunecino y el Ministerio de Asuntos Exteriores
y fue construido por el Bey Hammuda. Por la calle, en parte
abovedada, del Castillo se llega al Bulevar Bab Menara y cruzando
éste se encuentra la Mezquita de Kasba, edificada en el siglo
XIII por Abu Zakariya con un minarete de influencia marroquí
y relieves geométricos. Mezquita de la Corte Tunecina con el
paso del tiempo ha sabido mantener algunas de sus tradiciones
como la, realmente curiosa, de anunciar la oración cinco veces
al día ondeando una bandera blanca.
Siguiendo
con las Mezquitas y después de una visita al Museo de Sidi Bou
Krissan, en el que se pueden contemplar estelas y lápidas funerarias
de finales del siglo IX ubicadas en un jardín entre las que
destaca la tumba de los soberanos khorassaníes, se accede a
la Mezquita Ksar del año 1106. Sus líneas sencillas destacan
en la fachada con arcadas que fueron trazadas por el maestro
Ahmed Ben Khorassen aunque su destacado minarete, con motivos
geométricos en mármol y esmaltes, de inspiración hispano morisca
fue levantando en el año 1650. En el patio y en la Sala de Oración
se pueden contemplar capiteles y fustes en columnas bizantinas
y romanas.
Muy
próxima se halla Dar Hussein, antigua casa de mediados del siglo
XII restaurada posteriormente en el XIX donde se encuentra el
Instituto Nacional de Arqueología y Artes. Aunque no es posible
visitarlo, a veces, el conserje permite que se pueda contemplar
el primer patio del edificio.
Avanzando
hacia el sur aparece el mausoleo más grande de Túnez, el Tourbet
El Bey, del siglo XVIII, fue construido para acoger a los Príncipes
Huseinitas y sus familias por Ali Bey. Su fachada está decorada
con pilastras aunque el elemento arquitectónico más destacado
son las cúpulas de inspiración italiana. Al norte, el Palacio
Dar Ben Abdallah uno de los más ostentosos de la ciudad de estilo
italiano, del siglo XVIII, que alberga al Museo de Artes y Tradiciones
Populares, donde se pueden apreciar diversas manifestaciones
de la cultura tradicional del siglo pasado. Destacan los personajes
de la vida familiar del siglo XIX a tamaño natural, nacimientos,
trajes tradicionales de circuncisión y de boda, entre otros.
Horario: De 09.30 a 16.30 h. Cerrado los domingos.
Subiendo
por la Calle de los Tintoreros aparece el Dar Othman, palacio
de finales del siglo XVI y principios del XVII, con una espléndida
fachada flanqueada por dos columnas de mármol superpuestas.
También destaca la decoración geométrica en tonos blancos y
negros resultando extremadamente atractiva. En tiempos pasados
fue casa privada y almacén militar por lo que se denomina popularmente
como Dar el Aoula.
Como
último sitio de interés de la zona sur y centro de la Medina,
nos detendremos en la Mezquita de los Tintoreros, construida
en 1726, que destaca por la decoración del interior de su minarete
octogonal. En su interior se sigue el rito hanefita. Como curiosidad
comentar que los azulejos de la Sala de Oración fueron traídos
especialmente desde Turquía y en los siglos XVIII y XIX fueron
añadidas al conjunto arquitectónico una Medersa y un Kutlab.
Volviendo
a la Gran Mezquita y a unos metros de ella, se encuentra la
Mezquita y el Mausoleo de Hammuda Pachá, de 1655. Su esbelto
minarete octogonal y su decoración con influencia italiana,
acoge en el patio central los restos de este santo muy venerado.
Resultan llamativos las tejas verdes barnizadas de su techado
y su puerta de mármol policromado. En la zona norte de la Medina
se encuentra la Mezquita Sidi Mahrez, del año 1692, que se diferencia
de las demás por su fuerte influencia turca. Construida, en
parte, por Bey Mohammad, la Sala de Oración cuenta con una cúpula
hemisférica al estilo de las mezquitas de Estambul cuyos muros
están adornados por estuco y cerámica. El mismo nombre de la
Mezquita lo ostenta también la Zaouia, tumba de un santo patrón
de la ciudad del siglo X bellamente decorada con estucos azules.
En
esta zona se encuentran importantes medersas, las tradicionales
escuelas coránicas como la Medersa Achuria, con un excelente
pórtico, la Medersa Bachiya, construida en 1756 por Alí Pachá
que comunica con la Medersa Shmaniya con columnas moriscas conformando
un porche de gran belleza construida en honor de Suleimán y
comunicada también con la Medersa Nalha, conocida popularmente
como la "de la palmera".
En
el recorrido por las mezquitas hemos obviado, a propósito, los
zocos, los populares mercados tunecinos, para dedicarle un apartado
especial. Caminando por las calles de La Medina, se irán descubriendo
multitud de zocos. Se diferencian porque cada uno de ellos pertenece
a un ramo de artesanos y paseando por las distintas callejuelas
los olores de los materiales irán descubriéndonos a que variedad
de artesanía nos estamos acercando. Lo mejor es dejarse llevar,
se indican algunos de ellos, quizá los más visitados y populares,
pero todos merecen la pena:
El
Zoco de los Perfumes, conocido como el Attarine, construido
en el siglo XIII por Abu Zakariya. Destacan los puestos decorados
con tonos verdes y dorados en los que se pueden admirar, y en
este caso respirar, los sacos repletos de especias que desprenden
suaves fragancias como las de la henna tanto en polvo como en
rama, los perfumes, velas con olor, champúes como el tfal, típicamente
árabe, inciensos de distintos aromas, khol en frasquitos que
son una auténtica obra de arte y esencias de jazmín o de azahar,
entre otras muchas, que se extienden por todo el mercado otorgándole
un carácter único. Sin duda es uno de los zocos más atractivos,
tanto por su colorido como por sus aromas.
El
Zoco de las Chechias, del año 1675, concentra todas las chechías,
"sheshía", es decir, los peculiares gorritos de color
rojo de lana con una borla negra, de origen morisco y muy común
entre los tunecinos. Es una de las artesanías más antiguas del
país que conlleva una complicada elaboración compuesta por el
teñido, cardado y prensado de la lana, uno de estos curiosos
gorritos puede llevar un mes de trabajo.
El
Zoco el Trouk, Mercado de los Turcos, fue construido en el siglo
XVII y ofrece diversa y variada artesanía de todo el país. Merece
la pena descansar tomando un té en el Café de los Hombres Santos.
Si
se desean tejidos, hay que acercarse al Zoco el Koumach, que
data del siglo XV, donde se puede adquirir toda clase de vestimenta
de distintas etnias como los mellias, trajes de las mujeres
beréberes o yebbas, masculinas.
Para
piel y talabartería el Zoco es Sekkajine especializado en el
trabajo manual del cuero. Espectacular por el colorido resulta
el Zoco de los Tintoreros en donde se realizan a mano los teñidos
de los tejidos que cuelgan en todos los puestos. En el Zoco
el Lefta se encontrarán colchas de colores, mantas, tapices
y alfombras. Aquí puede disfrutar de una buena taza de té en
las terrazas de alguno de sus bazares que ofrecen una maravillosa
panorámica de la Medina. El Zoco de Nahas o del cobre, en el
que aún se utilizan las técnicas más tradicionales en el cincelado
de este material consiguiendo acabados absolutamente perfectos
en las distintas piezas realizadas como teteras, pipas de agua,
juegos de café, etc.
La
visita por los zocos se cierra con el Zoco de Blaghija, donde
podrá comprar un buen par de zapatos y las no menos excelentes
babuchas árabes, el Zoco el Kebabjia, donde se encuentran los
artesanos dedicados a la pasamanería y la seda, el Zoco Essagha,
el zoco de los orfebres que trabajan el oro y la plata y el
Zoco Berka, antiguo mercado de esclavos, en el que actualmente
se pueden adquirir maravillosas joyas y piedras preciosas en
un recinto cubierto con columnas rojas y verdes, toda una experiencia.
Destaca
la Mezquita de Yussef Shaib et Taba del siglo XIX, réplica de
la de Yussef Dey, pero diferente por su decoración de estilo
italiano realizada con materiales importados de Italia y por
su minarete sin concluir. También merece una visita el Mausoleo
de Sidi Kassem del siglo XV con un tejado verde, alberga un
excelente museo de cerámica cuyo horario es de 09.30 a 16.30
horas y cerrado los lunes. Es preciso realizar una parada en
el Zoco el Assar ya que en su plaza de ambiente provinciano
rodeada de cafés está dotada, sin duda, cierto encanto. Ya más
alejado se encuentra Kubba, un pabellón del siglo XVII coronado
con una cúpula decorada con azulejos y estuco. Vale también
la pena realizar una visita al Zoológico de Túnez, donde se
pueden apreciar ejemplares propios de la región. Son también
de interés la Tumba de la Princesa Aziza Otomana, privada, de
estructura sencilla, que guarda los restos de Fátima una princesa
muy popular por ser cariñosa y caritativa, la Zauia de Sidi
Abdelkader, construida entre 1846 y 1850, con la tumba de un
personaje muy estimado por los habitantes de la ciudad, el Teatro
Municipal de Túnez, la estatua de Ibn Khaldoun, la Catedral
Católica de Sant Vicent de Paul construida en 1882 en estilo
neobizantino y la Iglesia de la Santa Cruz.
La
Goulette es el puerto de la ciudad donde pueden verse algunos
restos de la presencia española y turca y uno de los lugares
más apreciados por los habitantes de la ciudad que en verano
escapan del calor hacia este refrescante balneario. Merece también
una visita el Museo. En el Parque Belvedere se podrá realizar
un paseo entre olivos, ficus, mimosas, palmeras, eucaliptos
y diversas plantas, disfrutando de una panorámica de la ciudad.
Prehistoria
Sin datos concretos se cree que, al igual que en el resto del
Africa septentrional, Túnez debió ser colonizada por los primeros
hombres hace aproximadamente un millón de años. Sin embargo
sus primeros restos conocidos pertenecen al Paleolítico Inferior
de donde nos han llegado los bifaces de Gafsa. En estos tiempos
el clima de Túnez era más parecido al del Africa Ecuatorial
con grandes periodos de calor y abundantes precipitaciones y
un paisaje de sabanas en el que habitaba una fauna parecida
a la de Kenia en la actualidad, con búfalos, elefantes, leones
e hipopótamos, entre otros animales.
Con las glaciaciones europeas en el Paleolítico Medio, el clima
del país se vuelve más suave y son abundantes los bosques que
sustituyeron a las sabanas. Durante este periodo se desarrolla
el Ateriense, la primera civilización prehistórica del Magreb
y del Sáhara. Luego aparece un regionalismo en las civilizaciones
prehistóricas con culturas epepeleolíticas como el iberomauritánico,
de tipo Cro-Magñon, y el Capsiense, de tipo mediterráneo. Ambas
son culturas completamente distintas y se reparten el Magreb
durante aproximadamente los 10.000 años que preceden a la era
cristiana.
En tiempos posteriores, tres milenios antes de Cristo, con la
desecación del Sáhara, llegaron hombres de otros pueblos. De
estos encuentros surge la cultura líbica o protolíbica, a quienes
los romanos llamaban "barbarus", derivándose de aquí el término
beréber, nombre tradicionalmente aplicado a la población de
la parte noroeste de África entre el Mediterráneo.
Los Cartagineses y las Guerras Púnicas
Los fenicios, pueblo comerciante del Asia Menor, se establecieron
en el África septentrional desde el siglo XII a.C. en modestas
colonias, que funcionaban como campamentos de descanso en sus
viajes a Gades, la actual Cádiz. La colonización se inicia con
la fundación de Cartago en el año 814 a.C. por habitantes del
reinado de Tiro, y en poco tiempo se convirtió en la capital
de una república marítima que extendía sus redes comerciales
por la España mediterránea y por Norteáfrica. Esta primacía
provocó la rivalidad con Roma, dando inicio a las Guerras Púnicas,
mantenidas entre Roma y Cartago por la posesión de Sicilia y
las rutas comerciales.
En la primera de ellas, entre los años 264-241 a.C.. Cartago
perdió las islas de Sicilia, Cerdeña y Córcega. La segunda Guerra
Púnica, que se desarrolló entre los años 218-202 a.C., tiene
su punto de partida en las localidades de Sagunto y Valencia,
colonizadas por Aníbal. Este general, para adelantarse a los
romanos, cruza los Pirineos y los Alpes saliendo victorioso
en las ciudades de Tesino, Trebia, Trasimeno y Cannas llegando
hasta las puertas de Roma. Los romanos enviaron a Escipión el
Africano y Aníbal, que había vuelto de Italia, fue derrotado
en Zama en el año 202 a.C.. Los contraataques dieron de nuevo
la victoria a los romanos, gracias al apoyo de un jefe beréber
llamado Masinissa, que era el rey de los Numidias y Cártago
aceptó una paz humillante y perdió todas las colonias y parte
de sus territorios africanos.
A mediados del siglo II a.C.. los cartagineses atacaron a los
Numidias, que los acosaban constantemente, y Roma declaró lo
que sería la tercera Guerra Púnica, que tuvo lugar entre los
años 149-146 a.C., siendo una guerra corta y decisiva. Las legiones
romanas sitiaron la ciudad de Cartago y después de una persistente
resistencia, en el año 146 a.C.., la villa fue destruida definitivamente
por Escipión Emiliano tras un escalofriante suicidio colectivo.
El Dominio Romano
Cartago fue reconstruida más tarde llegando a ser capital de
la provincia del África romana, la franja de Túnez cercana al
mar. Los romanos otorgaron la libertad a las antiguas ciudades
cartagineses para evitar conflictos con los Numidias a los que
vencieron en Yugarta. Fue durante el dominio de Cesar cuando
Cartago fue reconstruida después de anexionarse el resto del
norte de África, brillando con resplandor desde el siglo I hasta
el siglo VI. Entonces surgieron ciudades como Thugga, Thuburbo,
Majus, Regia y Maktar. La riqueza de la provincia no se debía
al comercio, como en la época púnica, sino a la agricultura.
Al igual que Egipto, la provincia se constituyó en el granero
de Roma lo que hizo que Cartago llegara a ser la tercera ciudad
en importancia del imperio, después de Roma y Alejandría.
Con la caída del Imperio Romano el territorio africano siguió
las mismas vicisitudes y en el año 429 de nuestra era los vándalos
asaltaron y tomaron Cartago.
Vándalos y Bizantinos
Procedentes de Andalucía, los vándalos conducidos por Genserico
conquistan la provincia romana de África. Sin embargo, después
de la muerte de su líder en el año 447, sus seguidores fueron
incapaces de proseguir sin él. Los vándalos que subsistían,
fundamentalmente, gracias a la piratería y debido a la anarquía
que reinaba entre ellos no consiguieron mantenerlo su supremacía,
por lo que en el año 534, el emperador Justiniano, del Imperio
Romano de Oriente o Bizantino, envía una armada al mando del
general Belisario, poniéndose fin al caótico estado vándalo.
Se creó, de nuevo, la provincia de África y los bizantinos consiguieron
restablecer el orden y defender su territorio de los beréberes
del sur y del oeste.
El Dominio Arabe
En el año 647 d.C. se inician las primeras incursiones de los
árabes, que, a los 15 años de la muerte de Mahoma y movidos
por las enseñanzas del Profeta, conquistan los territorios del
norte de África venciendo a los bizantinos. Fue el califa Utman
quien decide invadir los territorios, que rebautizados por los
árabes se llamaron Gran Magreb e Ifriquiyah, la actual Túnez.
Los árabes se impusieron progresivamente y, después de la fundación
de Kairuán en el año 670 y tras la toma de Cartago en el 698,
se hicieron dueños absolutos del territorio. Sin embargo, los
beréberes que se convirtieron al Islam lo hicieron desde la
rama radical kharechita o jariyita, la cual defendía la igualdad
de todos los musulmanes, provocando a lo largo del siglo VIII
inacabables revueltas entre los extremistas del Islam y los
sunnitas.
En el año 800, Ibrahimibn el Aghlab, fiel a los abbasíes, se
impuso como mediador entre los beréberes, por lo que el califato
de Bagdad le concedió el título de emir. El período aglabí trajo
a lo largo de casi un siglo el bienestar, la calma y el florecimiento
cultural al país. Sin embargo, los problemas de sucesión califal
provocaron el nacimiento de diferentes sectas religiosas, entre
las que se encontraban la de los fatimíes, al frente del Abu
Abd-Allah, quienes en compañía de los beréberes Ketama conquistan
Kairuán en el año 969. Con el tiempo se decide cambiar y se
construye la ciudad de Mahdia, situada en la costa oriental
tunecina.
Movidos por el ideal de construir un gran estado para destruir
a los abbasíes deciden hacer incursiones en Egipto. Tras varios
fracasos, consiguen en el año 939 triunfar y fundan la ciudad
del Cairo, dejando a Túnez en manos de los ziríes beréberes.
En el año 1048 los ziríes intentan liberarse de la soberanía
fatimí, y se produce la ruptura con Egipto. Sin embargo, el
califa de El Cairo envía a los nómadas salteadores de Banu Hilal,
que consiguen invadir el territorio Túnez en el año 1057. Los
Hilalíes devastaron por completo el país, sumiéndolo en la más
absoluta de las anarquías. Al mismo tiempo los normandos ocupaban
Sicilia y desembarcan, finalmente, en Túnez en el año 1148.
Pero, los normandos fueron expulsados en el año 1159 por las
tropas marroquíes almohades que ocupan el país. Se inicia un
corto período de prosperidad que se ve interrumpido por el hijo
de Abu Hafs, que a la muerte de su padre decide autoproclamarse
emir, iniciando el período Hafsida.
Período Hafsida
En este período reinó la paz en Ifriqiyah, el actual Túnez,
durante 50 años. Todos los artistas, eruditos, artesanos y campesinos
andaluces que habían huído de la España musulmana, contribuyeron
decisivamente a ese período de prosperidad cultural y material.
Sin embargo, poco a poco, las rivalidades y los levantamientos
condujeron a la decadencia de los hafsíes.
Turcos y Españoles
Tras la reconquista de España y con la recuperación de Granada,
el nuevo reino se lanza a la conquista del norte de África.
En el año 1535 el rey Carlos V, reconquista Túnez y devuelve
el poder al antiguo rey hafsida. Sin embargo en 1558, el griego
Dragut ocupa la Isla de Djerba y la ciudad de Gafsa en nombre
del sultán turco. Después de varias luchas los turcos y sus
aliados berberiscos acaban con la dominación española y en el
año 1574 Túnez es anexionada al Imperio Otomano. Los turcos
permanecieron como dueños del país hasta el año 1881. Bajo el
dominio turco se produjo en 1705 la fundación de la dinastía
de los huseinidos, que se prolongó hasta el año 1855.
Protectorado Francés
La suerte de Túnez fue sellada desde el exterior, durante el
Congreso de Berlín, en el año 1878, se dio autorización a Francia
para conquistar Túnez. El gobierno francés en 1881 y de acuerdo
a su política imperialista convierte a la ciudad de Túnez en
un protectorado suyo. El Bey continuó ostentando el trono, pero
los franceses se hicieron cargo del gobierno. Las tierras pasaron
a manos de los colonos franceses, aunque se respetó a los terratenientes
tunecinos. Los campesinos fueron expulsados a tierras estériles
o bien, pasaron a ser jornaleros en las propiedades francesas.
De la miseria social y material surgió, a comienzos del siglo
XX, la resistencia y los movimientos independentistas dirigidos
por la élite tunecina. En 1920 se fundó el Partido Liberal Constitucional
Destour, cuyos dirigentes utilizaban un tono moderado frente
a Francia. El abogado Habib Bourguiba, educado en Francia, rechaza
la suave postura del Destour y el 2 de marzo de 1934 funda el
partido Neo-desturiano, con tonos más agresivos por lo que,
rápidamente, se convierte en un partido de masas.
La Independencia y el Túnez actual
Después de la II Guerra Mundial, Bourguiba presentó un plan
de independencia escalonada, que fue rechazado por Francia.
Sin embargo, después de varios movimientos populares, el 20
de marzo de 1956 se consigue la independencia de Túnez sin haber
derramado ni una gota de sangre. Poco después, el Bey nombró
a Bourguiba primer ministro y ese mismo año el país ingresó
como miembro de pleno derecho en las Naciones Unidas. El 25
de julio de 1957, el parlamento destituyó al Bey y Túnez se
convirtió en una República con Habib Bourguiba como presidente.
Borguiba conducirá al país a la modernización reforzando su
prestigio exterior. El 13 de agosto de 1956 se promulga una
de las reformas más revolucionarias de la legislación islámica,
el Código del Estatuto Personal, que hace a la mujer tunecina
jurídicamente igual al hombre. El 7 de noviembre de 1987, dado
el precario estado de salud del presidente Habib Bourguiba pasa
a ocupar la presidencia Zine el Abidine Ben Ali, quien emprende
una política económica de inspiración liberal, modernizando
a la vez las estructuras sociales y comprometiendo a su país
en el pluralismo y la democracia política.
La actual Túnez está dividida en 23 gobiernos civiles, cada
uno de ellos bajo la autoridad de un gobernador. La agricultura,
la pesca y la transformación de los productos agrarios tienen
una gran importancia en la economía tunecina. El 65 % de la
población está implicada de alguna manera en estas actividades.
En Túnez, además de fosfatos, aproximadamente el 80% de la producción
minera, existen yacimientos de hierro, plomo y cinc. Las principales
exportaciones de Túnez son los productos cítricos, el aceite
de oliva, el vino, la sal, el azufre y los dátiles. El turismo
es la segunda fuente de divisas del país y desempeña un papel
muy importante en la economía contemporánea del país.
Para
descubrir las bellezas de Túnez lo hemos dividido en tres zonas.
En Región del Norte desarrollaremos los puntos de interés comprendidos
a lo largo del litoral del Mar Mediterráneo hasta la ciudad
de Sousse y por el interior, hasta Dougga. Constinuaremos nuestro
viaje por la Región Central comprendida entre las poblaciones
de Sousse y Sfax e igualmente por el interior del país, para
finalmente, conocer la Zona del Sur, comprendida desde Gafsa
por el oeste y Gabes por el este, hasta la frontera con Libia.
El
Norte de Túnez
En
esta zona se concentran la mayoría de las ruinas púnicas y romanas
junto a importantes centros turísticos. Se recorrerá, por este
orden, Túnez capital, Cartago, Sidi Bou Said, Utica, Bizerte,
Tabarka, Bulla Regia, Dougga, Zaghouan, Hammamet y Nabeul.
La
capital, Túnez, que recibe el mismo nombre que el país, es una
villa donde se conjuga armoniosamente el pasado con el presente
y lo moderno con lo antiguo. Se encuentra situada al fondo del
golfo del mismo nombre, Lago de Túnez, y cuenta con una población
de más de un millón de habitantes. Es la capital diplomática,
política, cultural, comercial y administrativa del país. Fundada
hace más de 2.000 años a.C. por navegantes cretenses, fue destruida,
al igual que Cartago, en el 146 a.C., sin embargo el comercio
romano y bizantino la hizo florecer de nuevo y en 1160 alcanzó
la capitalidad del país bajo el gobierno del almohade Abdel
Mumen Ibn Ali.
Como
en la mayoría de las principales poblaciones, los lugares de
interés se concentran en La Medina, palabra con la que se define
a una ciudad árabe. Sin embargo, la ciudad moderna de Túnez,
que tiene su eje en la Avenida Bourguiba, es un buen lugar para
iniciar el recorrido y descubrir con una mirada retrospectiva,
del presente hacia el pasado, la ciudad. En la avenida, arbolada
de ficus, se concentran los principales edificios y la mayoría
de las butiques, restaurantes, cafeterías, comercios, embajadas,
bancos y hoteles. El estilo arquitectónico recuerda a la Francia
del siglo pasado y en esta zona destacan la Catedral Católica
de Saint Vicent de Paul del año 1882 de estilo neobizanto y
la Torre de África, desde donde se obtienen excelentes panorámicas
de la ciudad.
Este
museo se encuentra a 6 kilómetros del centro de Túnez. Alojado
en un palacio del siglo XIX con hermosos jardines ofrece numerosas
salas que exhiben impresionantes obras. Es, sin duda, uno de
los museos que mayor colección de mosaicos recoge. Recorrer
sus salas es realizar un viaje por la historia de Túnez. Destacan
la sala dedicada a la época púnica, donde se exhiben joyas,
féretros, instrumentos de guerra, etc. y la sala dedicada al
período paleocristiano. En cuanto a los período romano y bizantino
las salas acogen esculturas, pavimentos, estatuas, bronces y
excelentes mosaicos de la época realizados en suelo africano
y que superan en belleza y colorido a los propios romanos como
el "Triunfo de Neptuno" o "el Mosaico del Señor
Julius" o "El mar abundante de peces", entre
otros. En cuanto al período árabe musulmán, el universo de piezas
puede ser incalculable: terracotas, vidrios, azulejos de decoración
geométrica y vegetal, bronces, cerámicas, utensilios, etc. También
es importante el período griego con bronces y estatuas recogidas
en un naufragio y que datan del siglo I a.C. No se puede abandonar
Túnez sin haber realizado una visita al Museo más importante
del Magreb y el mejor del mundo por su colección de mosaicos
romanos, el horario es de 09.30 a 16.30 horas y los lunes cerrado.
Otros
Museos de Interés
-
Museo de Arte Moderno. Situado en la zona este del Parque Belvedere,
con exposiciones temporales de arte contemporáneo muy interesantes.
Horario: De 09:30 a 16:30 h. ó de 09:00 a 12:00 h. entre el
1 de julio y el 15 de septiembre. Durante el Ramadán de 09.30
a 15.00 h. Cerrado los lunes.
-
Museo de la Moneda, en donde se puede seguir la evolución de
la moneda tunecina desde la época cartaginesa hasta nuestros
días. Horario: de 10.00 a 12.00 h y de 15.00 a 18.00 h, excepto
festivos.
-
Museo Postal, con una curiosa colección que hará las delicias
de los amantes de la filatelia con sellos tanto nacionales como
extranjeros aunque todos con un único tema, Túnez. También cuenta
con una sala en la que se pueden contemplar aparatos telegráficos
y telefónicos. Horario: de 08.30 a 13.00 h y de 15.00 a 17.45
h.
Situado
a 18 kilómetros de Túnez, fue la capital del Imperio Cartaginés
y principal puerto marítimo del Mediterráneo en aquella época.
Fundada en el año 814, este enclave ha sido destruido varias
veces a lo largo de su historia. Ciudad natal de San Agustín
y Aníbal hoy es un barrio residencial y los restos que hablan
de su antigua grandeza se encuentran dispersos por toda la zona
y ha sido declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO que dirige
los estudios en esta ciudad.
La
visita puede comenzar en el Santuario de Tanit y de Ball Hammon
o El Tofet. En la antigüedad fue un magnífico centro de culto
a los dioses fenicios en el que se sacrificaban a los primogénitos
de la nobleza y se han encontrado restos de más de 70.000 niños
enterrados en este lugar. Sólo se puede ver una parcela de este
cementerio ya que el resto todavía se encuentra bajo tierra
o bajo los edificios del moderno barrio. Más adelante, en dirección
al mar, se encuentran los Puertos Púnicos, dos lagunas en cuyo
fondo aún se puede apreciar esplendor y en la península que
los separa, desde 1961, se levanta el Museo Oceanográfico con
una interesante colección de barcos antiguos y modernos, artes
de pesca de todos los tiempos de este país, una muestra de pájaros
y peces disecados y un pequeño acuario. Horario: de 14.00 a
17.00 h. Los domingos de 10.00 a 12.00 y de 14.00 a 17.00 h.
Cerrado los lunes.
Las
ruinas del Anfiteatro todavía permiten imaginar la grandeza
de lo que fue el Coliseo más grande de África con un aforo para
36.000 personas. El Teatro fue construido en el siglo II en
tiempos de Adriano con una capacidad para 5.000 personas y en
la actualidad se celebra en él el Festival Internacional de
Cartago. El Museo Nacional de Cartago exhibe una rica colección
de los hallazgos encontrados entre las ruinas: mosaicos, las
excelentes victorias aladas romanas, lámparas funerarias romanas,
objetos de uso doméstico, sarcófagos, joyas, amuletos, etc.
de los períodos cartaginés, romano y bizantino. Horario: de
07.00 a 19.00 h en verano y de 08.00 a 17.00 h en invierno.
Junto al Museo se encuentra la Catedral de San Luis dedicada
a San Luis, muerto en estos territorios en el siglo XVIII durante
la Séptima Cruzada.
En
la Colina de Byrsa se encuentran yacimientos arqueológicos de
la antigua Cartago y desde ahí se obtiene una vista hermosa
del Golfo de Túnez. Siguiendo hacia el norte, se llega a las
Termas de Antonino, las más significativas de la zona. Actualmente
sólo se conserva la parte inferior y los sótanos, pero fueron
las más importantes de la época cuando el agua se traía por
un acueducto desde los montes Zaguán. Estas termas acogen en
la actualidad un verdadero museo ya que en ellas se pueden contemplar
interesantes restos romanos como la calzada, estelas púnicas,
arquetas romanas, una capilla funeraria del siglo VII, mosaicos.
En la parte más alta de la colina se encuentra una necrópolis
púnica y en la parte posterior, la Basílica de Douimes, donde
destaca el baptisterio. No olvide visitar los restos de la Basílica
de San Cipriano, Casas Romanas, restos de un barrio romano construido
sobre un cementerio púnico en el que destaca al reconstrucción
de una casa romana convertida en el Museo la Pajarera, el Odeón
construido en el 205 por orden de Séptimo Severo y los de la
Basílica de Damus el Karita.
También
son de interés los restos del Circo romano con una capacidad
para 200.000 personas, las Cisternas de Malga que cuentan con
15 construcciones que contenían el agua y que la recogían de
un antiguo acueducto del siglo I y el Barrio de Magón, el más
moderno de los enclaves arqueológicos con edificios de los siglos
VIII y VII a.C.
A
tan sólo 2 kilómetros de Cartago, Sidi Bou Said es uno de los
pueblos más pintorescos y encantadores de todo Túnez con rincones
muy tranquilos entre sus casas encaladas con tejados y ventanas
de color azul intenso. En el pueblo destacan el Café des Nattes
sobre unas escaleras, donde se reúne la gente a conversar, la
Mezquita, con un minarete y una Zauia que se añadieron posteriormente,
Marabut de Abu Said, coronado por cúpulas y un gracioso minarete,
el Museo con interesantes exposiciones temporales de pintura
y artesanía, el Cementerio con tumbas de personajes famosos
tunecinos, y el Faro, construido sobre un antiguo ribat. Los
hombres de este pueblo suelen llevar una flor de jazmín sobre
la oreja para percibir el embriagador aroma de esta flor mientras
se camina por las callejuelas de la ciudad. Las vistas sobre
el Golfo de Túnez son realmente fantásticas. Es un auténtico
reducto para artistas y para todo aquel que esté dispuesto a
dejarse embriagar por la magia de la luz.
Fundada
por los fenicios, Bizerta, 'la Perla del Norte', es una de las
ciudades más pobladas de esta región del Mediterráneo. Situada
entre el cabo Blanco y el cabo Zebib, su viejo puerto que conserva
el encanto de antaño con casas en blanco y azul, se abre entre
las antiguas murallas. En la ciudad destacan la Gran Mezquita
del siglo XVII con un minarete octogonal, con la característica
de que el último piso es más grande que los demás.
Desde
allí y a través de los Zocos de los Armeros y de los Herreros
se llega a la Kasba, situada en los pies de la Plaza del Mercado.
Es una antigua fortaleza del siglo XVII, con callejuelas pintorescas.
Al norte aparece el Museo Oceanográfico ubicado en el Fuerte
Sidi El Hani, abierto todos los días. La Mezquita de la Rebaa,
con un minarete cuadrado con tres arcadas en la última altura.
Después, el Barrio de los Andaluces con algunos restos interesantes,
el Fuerte de España convertido actualmente en un Teatro al aire
libre con hermosas vistas de la villa y el lago y la Plaza Slahedine,
con una fuente de 1642 con una inscripción realmente curiosa,
una antigua fortaleza del siglo XVIII, donde se concentra la
vida comercial.
Son
también de interés el Fuerte de Sidi Salem, la Playa de la Corniche,
el Cabo de Bizerta, la Playa Sidi Abd el Ouahed y el Lago Bizerta.
Las playas y las pequeñas calas son un auténtico paraíso.
Situada
muy cerca de la frontera con Argelia, este pequeño puerto de
Tabarka destaca por su artesanía en coral, por su entorno de
verdes bosques, por la posibilidad de hacer pesca submarina
y otros deportes y por el Festival de la Ciudad. Tabarka fue
una antigua colonia fenicia de relativa importancia en la época
romana y entre sus sitios de interés sobresalen La Basílica
del siglo III, que en la actualidad y, después de varias transformaciones,
alberga antiguas fuentes y termas públicas. El Borj Messaud,
una fortaleza turca del siglo XVIII restaurada recientemente
para realizar exposiciones y otros actos culturales, Las Agujas,
rocas monolíticas de 20 a 25 metros de altura con formas peculiares
debida a la erosión del agua del mar y la Isla de Tabarka, unida
al continente por un camino de 400 metros, donde se encuentran
algunos restos de construcciones genovesas como el Borj. No
se debe dejar de visitar los talleres de corcho y coral y al
fabricante de pipas que hará las delicias de los fumadores.
En
los alrededores destacan la Playa de Mellula y Babouch.
Se
trata de unas extraordinarias ruinas romanas situadas al sur
de Tabarka en dirección hacia Jendouba y Kef. En el siglo II
fue capital de uno de los tres reinos numidas y fue construida
por debajo del suelo. Destacan las Termas de Julia Memmia del
siglo II, con impresionantes mosaicos y arcos abovedados Desde
allí se accede a las majestuosas ruinas de dos Basílicas Cristianas,
del siglo II, bien conservadas con algunas excepcionales columnas
de mármol, el baptisterio y mosaicos. La Casa del Tesoro, una
construcción subterránea, la Casa de la Caza, la más importante
por sus columnas corintias, mosaicos excepcionales y distintos
aposentos muy bien conservados como el comedor, la cocina y
la cisterna y la Casa de la Pesca, con hermosos mosaicos con
motivos de pesca situados en el piso y un curioso sistema de
ventilación en la planta baja. El Palacio de Anfitrite con uno
de los más bellos mosaicos donde se aprecia a Amphitrite cabalgando
acompañado de Neptuno. El Teatro con su escenario y galerías
en buen estado y el mosaico del oso en la orquesta como máximos
atractivos. El Jardín Público, originalmente rodeado de un foso,
con tres salas que conservan el piso de mármol. El Opus Reticulatum,
antigua basílica, es el monumento más antiguo del enclave arqueológico.
Situada
a 100 kilómetros de Túnez, en Dougga, la antigua Thugga, se
encuentran las ruinas mejor conservadas del norte de Africa.
Aquí la imaginación no será necesaria ya que un paseo por las
construcciones será como un verdadero viaje al pasado. Las ruinas
están emplazadas en una colina de olivares y la visita comienza
con el Teatro del siglo II a.C. con una fachada de bellas columnas
corintias y un escenario revestido de mosaicos aunque de pequeño
tamaño pues solo tenía aforo para 3.500 personas. También del
siglo II es la Plaza de la Rosa de Los Vientos, construcción
rectangular que se cierra en un hemiciclo con un piso en el
que se puede contemplar una gran rosa con los 12 vientos grabada
un siglo más tarde.
Al
norte se levanta el Templo de Mercurio, con 10 columnas, tres
salas y las bases de lo que fuera el Templo de la Fortuna. Desde
ahí se puede contemplar el majestuoso Capitolio muy bien conservado
y dedicado a Júpiter, Juno y Minerva. Se accede a él a través
de un bello pórtico y después de subir una escalinata de impresionante
tamaño, se llega a los pies de la impresionante construcción.
Seis columnas sostienen el friso y la sala cuadrada que alojaba
las estatuas de las divinidades de enormes proporciones, aproximadamente
unos 6 metros según se ha podido saber por los restos de una
cabeza de Júpiter encontrada en este enclave. Alrededor de él
se encuentran algunas construcciones bizantinas, y muy próximo,
el Forum, de pequeño tamaño, reconstruido totalmente por los
bizantinos. Desde aquí puede verse el Arco de Alejandro Severo,
del siglo III, y, también del siglo III, el Templo de Juno Celeste
con podio y columnas restauradas.
Destacan
también las Cisternas de Ain el Hammam, con cinco depósitos
de más de 30 metros de largo y más de tres metros de ancho,
la Casa de Dioniso y Ulises, con un patio rodeado por una galería,
los Dólmenes cercanos a los restos del Templo de Minerva, el
Circo del siglo III, el Templo de la Victoria con hermosas columnas,
la Casa de la Caza con bellos mosaicos, el Templo de Tellus,
del siglo III, la Casa del Trifulium antiguo lupanar de la villa
cuyo camino está indicado por un gran falo y como curiosidad
golpear la vulva pétrea con la que los clientes llamaban a la
puerta, también resultan muy curiosas las letrinas de las Termas
de los Cíclopes dispuestas en círculo, las Termas Licinianas
conservan el caldarium, el frigidarium y un gimnasio y cuentan
con la peculiaridad de estar construidas, en el siglo III, a
seis metros bajo la calzada, la Casa de Eros con un bello mosaico
del siglo IV, el Templo de Saturno construido en el año 195
con unas curiosas bóvedas subterráneas y el Mausoleo Líbico-Púnico,
único en su estilo, con una altura de 21 mt en cuya máxima altura
se puede contemplar una pirámide con la estatua de un león y
mujeres aladas.
Son
también de interés en los alrededores el Acueducto de Ain el
Hammam y el Henchir Guettussi con atractivos restos de cisternas
y columnas.
Al
norte de Hammamet, a tan sólo 10 kilómetros, se encuentra la
capital administrativa de Cabo Bueno, Nabeul, conocida tanto
por sus espléndidas playas como por su artesanía en cerámica,
bordados, puntillas o perfumes. Los viernes se instala un mercado
en el que se pueden adquirir todo tipo de artículos artesanales
como telas, tapicerías, cerámica, objetos de hierro forjado,
cuero, cestería, espartería, bordados y puntillas, perfumes
de azahar o rosa y productos agrícolas. Especialmente sorprendente
puede resultar la venta de camellos y, como no, su alfarería,
procedente del siglo XVI, esmaltada con plomo y decorada con
dibujos geométricos de óxidos de cobre, cobalto y manganeso,
entre otros. Frente a la ciudad se extiende una playa con excelentes
hoteles en los que resulta maravilloso relajarse tomando el
sol o practicar distintos deportes acuáticos.
En
esta zona de Túnez se encuentran las antiguas capitales musulmanas.
Ofrece también, zonas para el turismo recreativo y cultural.
De hecho el territorio del Sahel es uno de los más prósperos
del país y, por todo ello, bien merece una visita. El recorrido
por el centro comenzará en Sousse, conocida popularmente como
"la Perla del Sahel", para continuar por Monastir,
Mahdia, El Djem, Sfax, Islas de Kerkennah, Sbeitla y Kairouán.
Situada
en el Sahel, palabra que quiere decir orilla, Sousse es la tercera
ciudad en importancia de Túnez. Fundada por los fenicios en
el siglo IX a.C., esta preciosa ciudad marítima, además de poseer
excelentes infraestructuras turísticas, cuenta con una zona
histórica de gran relevancia. Tras varios saqueos, la ciudad
ha sido testigo de conflictos y caídas entre cartagineses, romanos
y vándalos, hasta que los árabes le devolvieron su esplendor.
En la actualidad, Sousse es la ciudad balneario por excelencia
con unas temperaturas cálidas durante todo el año que varían
de 11 grados en invierno a 25 en verano lo que hacen de esta
villa con maravillosas playas un verdadero sueño para los visitantes,
pero lo mejor, es que a estas excelencias se unen numerosos
lugares de interés que complementan el atractivo de la Perla
del Sahel.
Para
comenzar la visita el mejor lugar es La Medina, bien conservada
y rodeada de murallas del año 860 fue construida por Ibrahim
Mohammed, restaurada posteriormente por los hafsíes y bombardeada
durante la II Guerra Mundial. Entre sus callejuelas es fácil
encontrar la Gran Mezquita del año 851, que sirvió de fortaleza
según se aprecia por sus gruesos muros y por sus dos torres
redondas que sirvieron de defensa, una de ellas ejerce las funciones
de minarete y está rematada por una hermosa cúpula. Sus salas
de oración y pórticos se apoyan sobre pilares de piedra y no
sobre columnas siendo éste un elemento característico del edificio.
(Horario: de 8:00 a 14.00 h.)
Muy
cerca de la mezquita y de la Puerta de Bab al Bahar, puerta
de acceso a la Medina que se encuentra prácticamente derruida,
se encuentra el Ksar el Ribat, uno de los monumentos más significativos
del Magreb. Construido en el siglo VIII sobre las bases de una
antigua fortaleza bizantina, aquí vivían los murabit, soldados
fieles y creyentes. El edificio, sencillo pero no por ello menos
bello, ha sufrido varias restauraciones que han sabido respetar
su estructura original. La construcción es de planta rectangular
con torres semicilíndricas que servían de torres vigías y que,
en la actualidad, permiten contemplar unas excelentes vistas
de la ciudad. En la planta baja se pueden ver las celdas de
los monjes guerreros que rodean el patio en varias alturas,
estos monjes eran escogidos por su santidad para defender la
ciudad de las incursiones cristianas. En la parte superior,
se halla una de las primeras salas de oración del norte de África.
Continuando el recorrido se llega a la Zauia de Zakkak con un
espléndido minarete octogonal que aunque no es posible contemplar
en su interior bien merece una visita como también la merece
la Mezquita Abd el Kader en el que destaca su pórtico de cerámica
esmaltada.
En
sus alrededores se encuentran numerosos zocos con un ambiente
muy especial repleto de colores y sonidos que sumergen al visitante
en otro mundo. Se pueden adquirir tejidos, mantas de lana, tallas
en madera de olivo, distintos objetos de cobre esmeradamente
cincelados, joyas de oro y plata con atractivos diseños, etc.
y después de disfrutar con las compras nada mejor que descansar
en el Café Kahouat El Koubba, del siglo XI, con una hermosa
cúpula y un no menos delicioso té. Siguiendo el intrincado y
exótico recorrido se llega a la Kasba, construida durante varios
siglos, es el punto más alto de las murallas. En su interior
destacan la Torre, del año 859, con 30 mt de altura desde la
que se disfruta una panorámica de la ciudad realmente admirable
y el Museo, el segundo en importancia después del Bardo de la
capital tunecina, en donde se pueden contemplar excepcionales
mosaicos en los que se puede apreciar la historia y la mitología
grecorromana, esculturas, pavimentos de importancia como "Sátiros
y Bacantes" del siglo II, medallones, estelas funerarias,
bajorrelieves, lápidas, sarcófagos, cerámicas, frescos y pinturas,
lámparas romanas, inscripciones, y otros restos arqueológicos
de gran interés. Es importante recordar que no se permite fotografiar
a menos que se pague en la entrada una módica cantidad para
poder hacerlo y siempre sin flash ni trípode. Horario: de 9:00
a 12:00 h. y de 15.00 a 18.30 h. del 1 de abril al 30 de septiembre
y de 14.00 a 17.30 h. del 1 de octubre al 31 de marzo. Cerrado
los lunes.
Son
también de interés la Cisterna de Safra, con una capacidad de
3.000 metros cúbicos es una construcción realmente espectacular,
la Mezquita de Sidi el Ammar, de pequeño tamaño con una hermosa
decoración y la Mezquita de Bou Fatata, del siglo IX, muy sencilla.
A
5 kilómetros de Sousse, se encuentran las Catacumbas Cristianas
del siglo III, con más de 15.000 tumbas dispuestas en dos o
tres pisos con una altura que oscila entre uno y tres metros
y más de 240 galerías. Para recorrer el lugar es recomendable
llevar una linterna y no ceder al cansancio ya que la visita
se realiza por un itinerario de un kilómetro dentro de los cinco
que ocupan totalmente. Horario: de 9:00 a 12:00 h. y de 15.00
a 18.30 h. del 1 de abril al 30 de septiembre y de 14.00 a 17.30
h. del 1 de octubre al 31 de marzo. Cerrado los lunes.
A
algo más de 5 kilómetros hacia el norte se encuentra Port El
Kantaoui, un centro turístico de primera categoría inaugurado
en 1979 que cuenta con elegantes hoteles, calles tranquilas
por las que pasear y varias instalaciones deportivas como un
campo de golf con 18 años, canchas de tenis, etc., casino y
otros atractivos lo convierten en un pequeño paraíso. Como curiosidad
se debe visitar el barco en el que Roman Polansky rodó la película
"Piratas" que se encuentra amarrado en el puerto.
A
24 kilómetros de Sousse y en el mismo Golfo de Hammamet, se
localiza Monastir, cuna de Bourguiba, padre de la patria. En
la antigüedad fue un importante puerto fenicio llamado "Rus
Pena" y hoy es un enclave turístico donde se conjuga el
pasado y el presente de forma paradójica.
Destacan
entre otros puntos su maravilloso Ribat del siglo VIII, que
en la antigüedad sirvió como lugar de enseñanza, formación militar
y almacén de guarniciones y en la actualidad, tras varias restauraciones
que han variado su aspecto original, aparece con conjunto arquitectónico
que mezcla distintos estilos ortorgándole una configuración
extraña pero no por ello menos hermosa. En el patio sobresale
la atalaya del vigía, que tras subir sus 87 escalones ofrece
unas excelentes vistas de la ciudad y resultan, también interesantes,
las celdas de los monjes guerreros situadas alrededor del patio.
Y en esta zona se encuentra el Museo en el que se pueden admirar
manuscritos cúficos, vasos fatímidas, cerámicas abasidas, monedas
del siglo XI, y hermosas miniaturas de gran interés entre las
que destaca un astrolabio árabe realizado en el año 927 en la
española ciudad de Córdoba.
Muy
próximo a esta fortaleza se encuentra el Mausoleo de la Familia
Bourguiba, construido en 1963 y ampliado posteriormente, está
flanqueado por dos minaretes de 25 metros de altura y con una
espectacular cúpula dorada. Es el lugar en el que están enterrados
el Presidente y su familia. La Mezquita de Bourguiba, inspirada
en la de Hammuda Pachá de Túnez, impresiona por su capacidad
para más de mil personas en la Sala de Oración, por sus 39 preciosas
puertas labradas y por sus 86 columnas de mármol rosado en las
que descansas sus bóvedas.
No
se puede dejar de visitar la Gran Mezquita, del siglo IX, que
sobresale por su austera decoración y el Cementerio en el que
destaca la Kubba de Sidi el Mezeri en cuya fachada se pueden
contemplar unas impresionantes inscripciones en caracteres cúficos.
Monastir tiene otros atractivos como el Puerto Deportivo, y
sus aguas turquesas y sus playas de blanca arena, donde podrán
practicar diversos deportes acuáticos.
Otros
lugares de interés en los alrededores son los Jardines y la
Residencia Presidencial de Skanes, para su visita se necesitan
un permiso especial, en los que destacan la decoración de cerámicas
del palacio; los hermosos Acantilados de El Kahlia; la iglesia
bizantina de Lamta y los hermosos chales confeccionados a mano
en Ksar Hellal.
Ocupando
el angosto Cabo de Africa, Mahdia ha sido siempre un punto estratégico
por su posición geográfica. En la actualidad se puede recorrer
esta villa dando un agradable paseo en el que, no tardando,
aparecerá su Gran Mezquita, construida en el año 921 fue la
primera realizada por los fatimíes. Posee una entrada con un
porche monumental que recuerda a una fortaleza, la Sala de Oración
cuenta con nichos a los lados típicos de la arquitectura fatimí
y su mihrab es una reconstrucción del edificado por los ziríes
del siglo XI.
Después
de la Skifa el Kahla, oscuro pasadizo, es una puerta que pretendía
asustar e impresionar a la gente que accediera a la antigua
ciudad y que, en la actualidad, está ocupada por un animado
zoco. Un poco más allá se encuentra el Museo del Tapiz donde
se puede ver una colección de vestimentas tradicionales y los
instrumentos de necesarios para confeccionar este arte. Horario:
de 9.00 a 12.00 h. y de 14.00 a 17.30 h. Cerrado los lunes.
También resulta interesante el Museo de la Artes y Tradiciones
Populares alojado en una casa típica de la burguesía de la ciudad
en la que se puede contemplar los objetos y enseres utilizados
por ellos.
Por
último se puede visitar el Borj el Kébir, del siglo XVI, una
fortaleza que cuenta con salas abovedadas y desde la que se
pueden disfrutar excelentes vistas. Horario: de 9.00 a 12.00
h. y de 13.00 a 16.00 h. Cerrado domingos y festivos. Resultan
interesantes también las tumbas chiitas del siglo X, y en los
alrededores, los Mausoleos de Ksar Essaf, la necrópolis púnica
de El Alia y el Cabo de Butria.
Dejamos
por unos momentos el litoral para dirigirnos a El Djem (El Jem),
pequeña ciudad cuyo máximo atractivo es su maravilloso Anfiteatro
que majestuoso y excelentemente conservado está considerado
como el primer edifico de estas dimensiones del norte de África
y el sexto de todo el Imperio Romano. Obra del emperador Gordiano
del siglo III acogió espectáculos sangrientos entre gladiadores
y fieras y, como no, entre fieras y cristianos. De forma elíptica
tiene casi 150 metros de largo y 36 metros de altura y una capacidad
para treinta mil espectadores dispuestos en tres pisos con 60
arcadas corintias y que no contaban con podium que los separase
de la arena. Bajo su construcción, se encuentran dos galerías
en forma de cruz con bóvedas donde se albergaban las fieras,
combatientes y condenados. El Coliseo continua firme al paso
del tiempo.
A
la salida en dirección hacia Sfax, en una antigua villa romana
reconstruida se aloja el Museo, donde se exhiben restos arqueológicos
de la época púnica, romana y cristiana como hermosos mosaicos
recogidos en esta zona. Horario: de 8.00 a 12.00 h. y de 14.30
a 18.00 h. del 1 de abril a l 30 de septiembre, y de 14.00 a
17.30 h. del 1 de octubre al 31 de marzo. Cerrado los lunes.
Con la misma entrada se puede acceder a las excavaciones de
los alrededores entre las que destacan los restos de otro anfiteatro
más pequeño y peor conservado que el antes mencionado.
Sfax
es la segunda ciudad del país, después de Túnez, y constituye
el puerto más importante del país y un no menos importante enclave
industrial. Esta villa tiene un aspecto europeo y conserva numerosos
lugares históricos de interés.
Como
en la mayoría de las ciudades la visita puede iniciarse en La
Medina, rodeada por unas murallas que son una reconstrucción
y cuya entrada principal es Bad Diwan, edificada en 1306 y bombardeada
durante la II Guerra Mundial. También se conserva una torre
de vigilancia, El Nadhum, y paseando por la calle Mongui Slim,
con hermosas puertas, se accede al Museo de Artes y Tradiciones
Populares, alojado en el Palacio Dar Jalluli, que acoge, alrededor
de un patio, una excelente colección de la artesanía de la región
donde se puede apreciar la historia de un pueblo a través de
los vestidos como trajes de boda, destilerías de jazmín y azahar,
joyas, cerámica, utensilios domésticos y aparatos para la preparación
del khol que según la tradición se realiza con sulfuro de antimonio,
una almendra cocida, una perla y un trocito de coral todo ello
triturado y humedecido en azahar. Horario: de 9.00 a 12.00 h.
y de 14.00 a 17.30 h. Cerrado los lunes.
La
Gran Mezquita del siglo IX sobresale del resto de edificios
de la Medina por su minarete formado por tres torres superpuestas
y decorado con diversos motivos. Antes de abandonar la Medina
merece la pena callejear por los distintos zocos, muy interesantes
ya que se diferencian de otros bazares por estar situados en
el primer piso en lugar de a ras de tierra. Destacan el Zoco
de Djama en donde se venden especias y hierbas, el Zoco de los
Forjadores en donde los artesanos aún trabajan con forjas antiguas,
el Zoco Atarrime se pueden encontrar especias, telas y vestidos,
el Zoco de los Tintoreros con telas teñidas de hermosos colores
y el Zoco de los Zapateros.
Fuera
de la Medina, en el centro de la ciudad moderna, se halla el
Museo Arqueológico, situado en el Ayuntamiento, en el se exhiben
mosaicos paleocristianos, manuscritos cúficos de los siglos
XI y XII, lámparas de aceite desde la época púnica hasta la
romana, y distintos objetos de la época romana. Horario: de
9.00 a 12.00 h. y de 15.00 a 18.30 h. de abril a septiembre
y de octubre a marzo de 14.00 a 17.30 h. Cerrado los lunes.
Enfrente
de Sfax se encuentran las Islas Kerkkenah, formadas por la Isla
Gharbi y Chergui, unidas entre sí por una calzada romana. Se
accede a ellas por medio del transbordador que parte del embarcadero
de Sfax. Es un lugar tranquilo donde podrá observar de cerca
la vida de los pescadores. También es de interés la ex-colonia
romana de Thaenae, con unas excelentes termas. Horario: de 8.00
a 12.00 h. y de 15.00 a 17.45 h.
Situada
en el centro del país, y muy próxima a Kasserine, se localiza
la ciudad de Sbeitla, la antigua Sufetula romana. Sus restos
arqueológicos son su máximo atractivo y se encuentran dispersas
por todo el poblado. El recorrido se inicia en el Arco Triunfal
de Diocleciano, al sur de la ciudad, del siglo III d.C., a continuación
dos fuertes bizantinos y el Forum, muy bien conservado, con
60 metros por 70 metros, del siglo II. La Puerta de Antoninos,
con dos columnas corintias, abre a los Tres Templos dedicados
a Júpiter, Juno y Minerva del siglo II y tras el Forum, tres
iglesias entre las que destaca la Iglesia de Vitalis, con cinco
naves, que conserva una gran pila bautismal decorada con motivos
diversos de mosaico blanco, una cruz bizantina y restos de mosaicos,
la segunda es la Capilla de San Jocundo y la tercera la Iglesia
de Bellator en la que se puede contemplar un baptisterio curvo.
En la zona se encuentran el Edificio de las Estaciones con una
hermosa columnata, el anfiteatro y las Grandes Termas, que tuvieron
dos salas de agua caliente y dos salas de agua fría.
De
Sbeitla, en dirección hacia Sousse, se encuentra la ciudad árabe
más antigua de Túnez: Kairouán, la capital religiosa del Magreb,
considerada como la cuarta Ciudad Santa después de La Meca,
Fez y Jerusalén.
Como
antigua capital del reino Aglabida se desarrolló fuertemente
y sus principales construcciones datan de este período. A pesar
de que los Hafsidas trasladaron su capital a Túnez, Kairouan,
traducido literalmente quiere decir Plaza fuerte, siempre conservó
su santidad como ciudad.
Aquí
no existe una ciudad moderna y los paseos por sus calles, sus
murallas, las zauias, lugares religiosos, o por sus zocos son
elementos que cautivan de forma inmediata. No existe otra ciudad
árabe igual.
Se
recomienda iniciar la vista en la Gran Mezquita, la joya del
arte norteafricano, que data del año 671. Desde entonces ha
sufrido restauraciones y añadidos que le han otorgado una estructura
peculiar. Su gran minarete, del año 730, tiene forma cuadrada
y está formado por tres partes superpuestas, coronado en una
sobria cúpula, erigiéndose sobre la llanura con sus 35 metros
de altura. Por su severo exterior la mezquita parece más una
fortaleza que un edificio religioso pero al cruzar el pórtico
aparece un gran patio rodeado por innumerables arcos conformando
un hermoso pórtico con un curioso reloj de sol. La Sala de Oración,
similar a la de Córdoba, posee 17 naves, una puerta del siglo
XI y un bosque de columnas bizantinas y romanas. El Mihrab,
un pequeño ábside que indica la dirección de La Meca, con 130
placas de cerámica traída especialmente de Bagdad en el siglo
IX, el Minbar, púlpito de la Gran Mezquita de madera labrada,
y la Maksura, recinto del 1022 en el que rezaba el dirigente
del momento, son el centro de la oración. Las Tumbas, a la entrada
de la Gran Mezquita son del siglo XII y resultan impresionantes
por sus formas y su impactante color blanco, sin olvidar el
Museo de la Mezquita, enfrente de la misma, donde se exhiben
distintos objetos como manuscritos, una copia del Minrab, una
sala de abluciones, cerámicas y planos.
Destacan
también la Mezquita del Barbero, remodelada en varias ocasiones,
con un minarete de estilo andalusí, una medersa, muros cubiertos
de azulejos, espléndidos artesonados esculpidos en madera de
cedro y dos ventanas neoclásicas italianas, desde ella se alcanza
el Mausoleo con verdaderas maravillas como huevos de avestruz
de más de cincuenta años, libros sagrados, magníficas alfombras
y no menos magníficos tapices e increíbles lámparas, y los Estanques
de los Aghlabíes del siglo IX con 128 metros de diámetro.
De
nuevo se entrará a La Medina y puede hacerse por la Puerta de
los Mártires, de 1772, de doble arcada con capiteles bizantinos
y continuar hasta la Zauia de Sidi Abid el Ghariani donde se
acogen los restos del santo fallecido en 1402. Otra vez fuera,
las calles de esta ciudad árabe sorprenden por su encanto y
en el paseo aparecen otros lugares de interés como el curioso
Bir Baruta, un pozo del siglo VIII en el que un dromedario hace
girar una noria, la Zauia de Sidi Amor Abbada, conocida popularmente
como Mezquita de los Sables, en el que se guardan los restos
de un santo herrero y cuyo máximo atractivo arquitectónico son
sus cinco cúpulas y la Muralla cuyos ladrillos fueron utilizados
por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial para realizar
una pista de aterrizaje para sus aviones.
No
se pueden dejar de recorrer sus zocos del siglo XIII aunque
han sido remodelados en varias ocasiones. En ellos se puede
adquirir una artesanía variada con diferentes artículos como
cerámicas, cobre, tapices, alfombras, perfumes, cuero y joyas,
entre otros. Resulta imprescindible una visita a la Mezquita
Jama Tleta Bibane, de las Tres Puertas, situada dentro del Zoco
del Cuero, en uno de los edificios más antiguos de la ciudad.
De pequeño tamaño cuenta con una hermosa decoración en la fachada.
En
los alrededores merece la pena ver el complejo arquitectónico
palaciego de Reqqada situado a 9 kilómetros y la Laguna Salada
Sbkha de Sidi el Hani con 34 metros de largo y 20 kilómetros
en su parte más ancha.
Esta
es la región típicamente beréber de Túnez y en ella se puede
disfrutar con paisajes muy distintos a los recorridos hasta
ahora. Llanuras, desiertos con doradas dunas, poblados típicamente
beréberes y algunos centros turísticos son los elementos característicos
de esta zona. Se recorrerán por este orden Gabes, Matmata, Isla
de Djerba, Medenine, Tataouine, Chenini, Douz, Chott el Djerid,
Tozeur, Nefta, Chebika, Tamerza, Mides y Gafsa.
Situada
en el litoral del golfo del mismo nombre, Gabes destaca por
ser el mayor oasis costero y la puerta de entrada al sur de
Túnez. Un paseo en calesa por el oasis, de seis kilómetros de
largo y dos de ancho, entre las más de 300.000 palmeras, bananos,
naranjos, albaricoqueros, limoneros, perales u olivares es toda
una experiencia. Descubrir las aldeas escondidas en él también
resulta fascinante, las más importantes son Chemini, Sidi Merouane,
Nahal, Oulef el Haj y El Maita. No resultan menos interesante
sus aguas termales conocidas desde tiempos de los romanos y
su curioso mercado en el que se pueden encontrar especias, forjas,
frutos secos entre los que destacan unos dátiles de extraordinaria
calidad, joyas, henna, goma, esteras y telas, entre otros artículos.
En
la ciudad destacan la Gran Mezquita, de 1952, el Centro Artesanal,
el Barrio de Jara, con mucho ambiente y la Mezquita de Sidi
Driss con columnas del siglo XI. Sin embargo la construcción
más importante está situada fuera de Gabes y, también la más
antigua, es la Mezquita de Sidi Boulbaba con un precioso patio
de columnas y baldosines decorados. En su Sala de Oración, recubierta
con tapices, se halla la tumba del santo patrón de la ciudad.
A su costado se encuentra el cementerio, con las peculiares
tumbas de color blanco y una antigua medersa, convertida en
Museo de Arte y Tradiciones Populares del sur del país. Como
curiosidad se debe visitar el Zoo con animales tan peculiares
como escorpiones, serpientes, cocodrilos y tortugas, entre otras
especies.
Siguiendo
hacia el oeste por el oasis de Gabes a 20 kilómetros se llega
a Matmata, celebre por sus casas trogloditas. Localizada en
una pequeña cordillera, sus habitantes, en su mayoría beréberes,
han construido las viviendas bajo tierra, excavando la arena
arcillosa buscando temperaturas más agradables y constantes.
Las cuevas se disponen en círculo alrededor de un foso, con
una profundidad de 10 metros, por lo que cuando uno se va acercando
pareciera que nadie viviera por esas zonas. El reciente turismo
ha originado una fuente de recursos, con lo que los matmatís
enseñan sus viviendas y aprovechan para mostrar sus originales
artesanías.
En
los alrededores se encuentran otros centros trogloditas como
Tijma, habitada por beréberes cuyas mujeres tienen el pelo naranja
teñido con henna y tatuajes realizados también con este tinte,
Beni Aissa, Techine, donde resalta su mezquita de color blanco
y el mobiliario de sus casas trogloditas y Tujane que destaca
por sus chales y su miel.
La
Isla Djerba es la mayor isla del norte de Africa situada al
sur del Golfo de Gabes y está unida al continente por el ferry
que parte de Djorf hacia Aim y por una calzada romana de 7 kilómetros
que une la isla al continente arribando en El Kantara, un fondeadero
muy apreciado por los pescadores de la isla. Es uno de los sitios
más bellos y tranquilos de Túnez, cuyo tipo de hábitat 'El Menzel',
típicas explotaciones agrícolas rodeadas de chumberas en cuyo
centro se haya la casa construidas como fortalezas, no tiene
equivalente en todo el país. Está habitada por cerca de 90.000
beréberes que han hecho del archipiélago un verdadero paraíso.
La isla cuenta con una extensión de 514 kilómetros cuadrados
con 25 kilómetros de largo y 22 de ancho y un litoral de 125
kilómetros y la mayoría de sus habitantes se dedican a la agricultura
y a la pesca, sin embargo, la industria del turismo también
ha calado hondo. Las playas son una verdadera delicia con arenas
doradas y blancas y aguas transparentes rodeadas por palmeras
en una imagen que se corresponde con el placer mismo y con una
fauna marina con especies como meros, rayas, almejas, lenguados,
langostinos, doradas, salmonetes y pulpos, entre otros, que
hacen las delicias de los amantes del buceo o del submarinismo
y la pesca.
La
capital de la isla es Houmt Souk, la villa más poblada de la
isla y en donde se pueden hallar todos los servicios necesarios.
Como lugares de interés en la capital destacan la Mezquita de
Sidi Brahim el Jamni, del siglo XVIII con un diseño que se asemeja
a un fuerte austero, a su lado se puede disfrutar con un típico
Hamman, baño turco, que sólo puede ser visitado por los hombres
por la mañana y por las mujeres por la tarde, la Mezquita de
los Extranjeros, también del siglo XVIII, cubierta de cúpulas
y con un minarete bellamente esculpido y la Mezquita de los
Turcos rematada por un llamativo minarete con tres tumbas otomanas.
En toda la isla existen 213 mezquitas y todas son de culto wahabita,
por lo que sus alminares son bajos, a diferencia del resto del
país de rito malekita con alminares altos.
El
Borj el Kebir, una fortaleza árabe del siglo XV levantado al
borde del mar. Aquí tuvieron lugar los enfrentamientos entre
los turcos y las tropas de Felipe II. Merecen especial atención
la sala en la que se exponen distintos objetos de su existencia,
el foso, un puente del siglo XI, sus cuatro grandes torres y
el Mausoleo de Sidi Ghazi Mustafá, director de la reconstrucción
del fuerte llevada a cabo en el siglo XVI.
No
se puede dejar de visitar el Museo de las Artes Tradicionales,
situado la Zauia de Sidi Zituni, un bello edificio con hermosas
salas y cúpula alveolada, donde se exhibe una colección de joyas
árabes y judías, trajes tradicionales tanto árabes como judíos
y beréberes, cerámicas y los hornos en los que se llevaba a
cabo esta artesanía, objetos de uso cotidiano como jarras para
almacenar grano y aceite y un telar. Horario: de 09.00 a 12.00
h. y de 14.00 a 17.30 h. del 1 de abril al 1 de septiembre y
de octubre a marzo de 15.00 a 18.30 h. Cerrado los viernes.
Antes
de abandonar la capital se debe hacer mención de los zocos situados
en el centro de la villa. En los zocos callejeros se pueden
adquirir hermosas joyas con diseños bizantinos, en las galerías
cubiertas se pueden adquirir tejidos, alfombras y tapices de
gran calidad, y resultan muy atractivos los zocos de los alfareros
con hermosas piezas y el de los peleteros donde se pueden comprar
artículos de cuero. En las antiguas fondas que conservan su
espíritu de hospedería se han instalado también, alrededor del
patio, algunos artesanos.
Después
de abandonar la capital el recorrido continúa por Menix, ciudad
fundada por los fenicios del siglo X y de la que aún se conservan
restos tan importantes como una basílica cristiana. Cercana
se encuentra la Mezquita de Barchucha y un poco más allá, se
localiza el pueblo de casas blancas con atractivas cúpulas que
se divisan a lo largo de un palmeral, es Seduikech. En El May
destaca su mezquita de tipo fortaleza tan característica de
esta isla.
En
la isla destaca el poblado de Er Riadh, donde se concentran
el mayor número de judíos de Túnez y donde se puede admirar,
aunque le parezca increíble, la Sinagoga de Ghriba que guarda
una de las Toras más antiguas del mundo. Su decoración interior
es barroca con esmaltes y cerámicas contando además con hermosas
vidrieras de colores. Aquí, en esta isla, han convivido pacíficamente
musulmanes y judíos por muchos siglos, y de hecho otro asentamiento
judío es Suani, habitado por más de 300 israelitas, que fue
fundado por ellos en el siglo VI a.C. Ya en dirección hacia
el continente se encuentra Guellala, famosa por sus trabajos
en alfarería, donde se pueden adquirir las mejores piezas del
país. En la isla destacan, además, las poblaciones de Midoun,
famosa por su mercado del viernes y por sus olivares y Mahboubine
con una interesante mezquita, todo ello sin olvidar las maravillosas
playas donde podrá disfrutar de un placentero baño en unas aguas
color turquesa como la playa de Sidi Mahares y la playa de Sidi
Bakur, entre otras.
Dejando
la isla en dirección al sur se encuentra Zarzis, el último puerto
de Túnez antes de llegar a Libia, que destaca por sus aguas
transparentes ideales para la pesca submarina, sus esponjas
marinas, su pequeño oasis y sus hermosas playas.
Medenine
es una pequeña ciudad dividida por un río, de ahí su nombre
"Las Dos Ciudades" que se encuentra a medio camino
entre la Isla Djerba y Libia. El barrio situado al oeste es
la zona más moderna y es donde se encuentran las oficinas, los
bancos, etc., y, al este, lo más interesante, las ghorfas.
Su
máximo interés reside en sus 'ghorfas', especie de graneros
del siglo XVII que servían también como viviendas de las tribus
nómadas beréberes y que se construían de forma yuxtapuestas,
de cinco pisos de altura, estrechas, profundas y abovedadas,
normalmente 9 metros de largo, 2 de alto y 2,5 de ancho. En
conjunto forman los 'ksars', los castillos del desierto, que
tenían varias funciones: guardar los granos, servir como refugio
en épocas de guerra y como mercado en tiempos de paz. Durante
las migraciones los beréberes pagaban a unos guardas para que
vigilaran sus pertenencias mientras ellos viajaban de un destino
a otro. Los ksars pueden ser de montaña como el de Ouled Haddada
o de los llanos como el de Medenine.
Tataouine,
a 50 kilómetros de Medenine, es una pequeña población que sirve
de punto de partida para visitar otros pueblos de los alrededores.
Destacan sus días de mercado, los lunes y los jueves, cuando
los beréberes se acercan para comprar y vender todo tipo de
mercancías como los populares barnús, echarpes de color rojo
realizados a mano con atractivos diseños basados en sus propios
tatuajes beréberes, y también, como no, camellos, y el Jardín
de la Delegación, donde se encuentran algunos restos de estatuas
y troncos fósiles.
A
17 kilómetros se encuentra Chenini, la joya de la región, donde
los contrastes son la nota predominante. Enclavado en la ladera
de una cadena montañosa, Chenini, que data del siglo XI, se
descubre majestuosa, protegida por antiguas fortificaciones
y por agrestes rocas. Se trata de un conjunto de viviendas excavadas
dentro de las rocas en diferentes niveles y tiene su origen
en la formación de un antiguo ksar. Destaca, dentro de la villa,
el minarete de su mezquita. Muy cerca se encuentran una Mezquita
Subterránea donde según la leyenda descansan los restos de los
durmientes beréberes cristianos en diez tumbas de doce pies
de largo y los graneros fortificados, las ghorfas.
Desde
Chenini y a través de un camino imaginario se puede pernoctar
en Ksar Ghilane, un modesto oasis cercado por las dunas del
gran Erg y el más sahariano de los oasis, antes de continuar
el camino hacia Douz.
Considerada
como la Puerta del Desierto, Douz se levanta en el centro de
un pequeño oasis y sus orígenes se encuentran en las tribus
nómadas de los M´Razig. Rodeada de doradas dunas el paisaje
es sencillamente mágico, esta villa conserva tradiciones ancestrales
como su mercado en el que se pueden adquirir originales calcetines
de lana de cabra o sus artesanías en piel de camello y los jueves
se puede contemplar el bullicioso ambiente que resulta de la
venta de camellos.
Desde
aquí se puede visitar Zaafrane, centro de los nómada adhara,
para contemplar las interminables dunas que acogen diseminadas
palmeras. Muy cerca, Nouil, a orillas de Chott el Djerid, una
pequeña población que sirve de descanso antes de continuar hacia
El Faouar, un oasis alimentado por pozos tradicionales, donde
las dunas forman un espectáculo sin igual.
Los
chott, son característicos por la ausencia de cualquier tipo
de vegetación siendo depresiones salinas que por la mezcla de
esta sal con el barro y la arena forman un suelo arcilloso donde
el agua emerge en algunas zonas, produciendo la sensación de
tratarse de un mar. En esta zona los espejismos son muy comunes,
sobre todo cuando la temperatura sobrepasa los 30 grados, pudiendo
llegar a verse desde una caravana de camellos hasta incluso
un oasis o un pozo con agua.
Los
más importantes son el Chott El Djerid o Lago Salado del Djerid.
Es el más grande de todos y se extiende al norte del Sáhara,
desde la región de Gabes hasta Argelia, dividiendo la zona tunecina
en dos partes. Este lago se encuentra a unos 20 metros sobre
el nivel del mar. Durante el recorrido por este Chot se pueden
ver los canales que bordean la carretera, mostrando la diversidad
de colores del agua que van desde el rojo al blanco, azul o
verde entre otros, así como el lugar donde hace años broto un
manantial que provoco el hundimiento de parte del mismo. Después
de cruzar esta gran extensión se llega a los frondosos oasis
de Bled el Djerid o país de las palmeras. El Chott Fejej, prolongación
del Djerid y el Chott Gharsa.
Desde
Douz en dirección hacia Tozeur, pasando por Kebili, existe una
carretera que cruza el Chott El Djerid donde disfrutará de un
juego de colores espectaculares que dependerá de la composición
de los minerales y de la densidad del agua que brote de los
manantiales.
Tozeur
es la capital de la región y se encuentra entre el Chott El
Djerid y el de Gharsa. Es uno de los oasis más conocidos por
sus magníficos palmerales con 200.000 árboles y 325.000 palmeras
que ocupan más de 1.000 hectáreas que ofrecen unos deliciosos
dátiles denominados "Deglet en Nour', conocidos popularmente
como 'dedos de luz' y por su peculiar y ancestral sistema de
regadío compuesto por 200 manantiales que se unen en el Ras
el Aiun, de aguas calientes.
En
la ciudad destacan las viviendas construidas con adobe, ladrillos
sin cocer, decoradas con diseños geométricos y paseos abovedados
ideales para pasear en la penumbra y huir del sol.
El
paseo puede continuar por la Medina, con calles oscuras y barrios
tradicionales del siglo XIV bien conservados con fachadas de
ladrillos amarillos formando atractivos diseños geométricos.
En este recorrido hallaremos la Zauia de Sidi Bu Aissa sede
del Museo de Artes y Tradiciones Populares, donde se exhiben
numerosos objetos, trajes tradicionales, aldabas de puertas
con distintos y peculiares sonidos y utensilios de la vida cotidiana
como el arcón en que la novia guardaba el ajuar, cerámicas y
manuscritos en donde se puede leer el horario de la distribución
del agua en el oasis en el siglo XIII. Cercana se encuentra
la Medersa de Sidi Abdallah Bu Said o "Del Buey" y
un poco más allá aparece el Museo de Arte y Tradiciones Islámica
'Dar Cherat', ubicado en un hermoso palacio con un patio en
el que se abren las distintas salas en donde se pueden contemplar
maravillosas joyas, armas, cristal tallado en objetos para distintos
usos, pinturas sobre cristal, cerámicas, esmaltes y la sala
dedicada a los Beys con su pieza cumbre, un maravilloso reloj
de diamantes.
Fuera
de la Medina merecen una visita la Mezquita de Sidi Muldi y
el Zoo de Si Tijani que reúne diversas especies propias del
desierto como leones, mandriles, camellos, gacelas, hienas,
pavos reales, víboras, zorros del desierto, jabalíes, o escorpiones.
En
los alrededores vale la pena realizar un paseo por el oasis
hasta Bled el Hader, donde se encuentra la Gran Mezquita del
siglo XI con decorados hispano-magrebís y la Tumba de Ibn Chabbat
que fue el constructor de la mayoría de las canalizaciones del
regadío del oasis. El paseo debe continuar hasta Belvedere,
una pequeña colina donde brotan múltiples fuentes y desde donde
se obtienen excelentes vistas de la zona incluyendo las doradas
dunas del Sáhara; el Oasis El Oudiane con 220.000 palmeras y
el Hamman del Jerid con 110.000 palmeras y seis fuentes termales
de aguas calientes.
Conocida
como la 'Perla del Jerid', Nefta fue la antigua Nepte romana
y se caracteriza por sus fuentes termales y por su espléndido
oasis. Nefta es un importante centro de peregrinación, el segundo
del país, debido a sus 24 mezquitas y los más de 100 morabitos
con que cuenta. Además ofrece al visitante el encanto de sus
calles y el edén de La Corbeille, conocido como La Cesta de
Palmeras, el majestuoso oasis que cuenta con más de 400 mil
palmeras rodeado por paredes rocosas desde donde brotan innumerables
manantiales recogidos en dos canales que después se convierten
en uno en el que habitan numerosas especies de peces. Los dátiles
"Dedos de Luz" son sencillamente deliciosos. No hay
que dejar de visitar el Mausoleo de Sidi Bu Alí, santo que según
la leyenda trajo a este lugar la primera palmera, los antiguos
hornos de ladrillos, los telares en los que trabajan las mujeres
y la Mezquita de Sidi Salem, la más antigua de la ciudad, desde
la que se puede admirar una hermosa panorámica de la zona.
Chebika,
Tamerza y Mides
Son
los oasis de montaña y están situadas al norte de Tozeur entre
áridas y abruptas montañas cerca de la frontera argelina.
Chebika,
situada a 53 kilómetros de Tozeur, fue un antiguo puesto defensivo
de los romanos, destaca por sus espectaculares paisajes y por
sus escondidas casas construidas en piedra y adobe situadas
en la ladera de la montaña. Muy cerca se encuentra una espléndida
cascada que, como ironía, cae abundantemente entre la aridez
del entorno.
Oasis
de El Khanga, a 5 kilómetros de Chebika, de pequeño tamaño que
sobresale en un paisaje extremadamente árido con gargantas de
más de 150 metros de altura.
Tamerza,
14 kilómetros al norte de Chebika, es un precioso oasis y fue
la Ad Turres romana y un obispado cristiano durante la época
bizantina. La ciudad antigua está abandonada pero cuenta con
varias tumbas de santos de interés y, sobre todo, con varias
maravillosas cascadas, unos hermosos jardines y las espectaculares
gargantas de la montaña que cuentan con la peculiaridad de cambiar
de color a medida que la luz del día varía alcanzando distintos
tonos como el blanco, rojo o violeta.
Finalmente,
Mides, pequeño pueblo suspendido sobre un oasis en lo alto de
una garganta y desde donde se divisa un desfiladero de más de
60 metros También fue un antiguo asentamiento romano y estuvo
habitado por los beréberes que construyeron sus casas en la
ladera del desfiladero resultando espectacular comprobar la
inclinación de las mismas.
Los
orígenes de Gafsa (oasis más septentrional del país) y, de acuerdo
al descubrimiento de yacimientos, se remontan a la prehistoria.
Sin embargo, la actual ciudad surgió en el siglo II de un núcleo
númida y fue un importante municipio del Imperio Romano.
Destacan
sus Piscinas Romanas, los únicos restos arqueológicos de aquella
época compuestas por dos piscinas bañadas por aguas termales
de 31 grados de temperatura, la Kasba, construida en 1434 sobre
antiguas fortificaciones bizantinas y que acoge el Palacio de
Justicia, Dar el Bey, la antigua residencia del gobernador y
la Gran Mezquita, reproducción modesta de la de Kairouán, de
la que sólo está permitida la visita del coro aunque también
son interesantes el minarete desde el que se disfruta una excelente
vista, las columnas romanas de la Sala de Oración y el Minbar
de madera tallada.
En
Gafsa se puede observar la fabricación artesanal de los gafsis,
típicos tapices beréberes con motivos geométricos.
Lo
mejor de la zona es su espléndido oasis, con 100.000 palmeras
y otros árboles frutales como naranjos, albaricoqueros, limoneros,
por el que se puede disfrutar de un relajante paseo mientras
se degustan los excelentes pistachos que aquí se cultivan y
que le han dado fama en todo Túnez.
Avión
Túnez cuenta con varios aeropuertos internacionales, todos ellos
muy cercanos al centro de la ciudad. Las principales poblaciones
de Túnez como Tabarka, Monastir, Sfax, la Isla de Djerba y Tozeur
están conectadas por vía aérea. Una hora de vuelo es suficiente
para enlazar el Norte y el Sur del país. Los vuelos locales
suelen ser económicos.
Barco
Llegar a Túnez por mar es también posible ya que cuenta con
una comunicación regular entre Europa y diversos puertos del
país. Hay que tener en cuenta que desde España no hay un enlace
directo, siendo el mas cercano el de Marsella, en Francia. En
todos los viajes realizados en barco hasta Túnez se puede llevar
el coche. La cercanía de las costas tunecinas hace de este viaje
por el Mar Mediterráneo un corto trayecto, pero no por ello
menos placentero y encantador.
Tren
El ferrocarril es un transporte no demasiado confortable, excepto
los trenes aire acondicionado, pero sigue siendo un medio de
transporte muy solicitado por ser muy económico. Túnez cuenta
con una buena red de comunicación con cerca de 2.000 kilómetros
de vías férreas que datan de la época del protectorado francés
y es utilizado, especialmente, para el transporte de mercancías.
Es un buen medio de transporte para moverse por todo el norte
del país, y por la costa hasta Gabes. De esta línea férrea salen
otras que llevan por el centro del país.
Hoy en día existe un tren llamado el "Lagarto Rojo" que realiza
un recorrido entre las localidades de Susa y Gabes, con diversas
excursiones y paradas. El tren cuenta con vagón restaurante,
sala oriental y tiene una capacidad para 116 personas. El trena
realiza un viaje por semana.
La estación central de Túnez se encuentra en la Plaza Mongi-Bali,
Tel. 24-44-40.
Autobús
Los autobuses constituyen la forma más económica para moverse
por el país, los trayectos suelen ser cortos. La compañía SNTRI,
Sociedad Nacional de Transportes, comunica la mayoría de las
poblaciones entre sí y tanto los precios como los horarios están
preestablecidos. La estación central se encuentra en la Ave.
Cartago No. 74 en Túnez.
Automóvil
En Túnez se circula por la derecha y se adelanta por la izquierda.
La velocidad máxima permitida en las ciudades es de es de 50
km. por hora, de 80 km. en las carreteras, de 100 km. en autopistas
y de 70 km. en la Isla de Djerba.
En términos generales Túnez dispone de una red de carreteras
bastante amplia con unos 17.000 kilómetros, la mayoría de ellos
están asfaltados. Existen, además carreteras secundarias sin
asfaltar y caminos transitables o pistas de arena. Por regla
general todas ellas están señalizadas en árabe y francés.
Para viajar por la región sahariana es aconsejable informar
previamente a la Garde Nationale y realizar el viaje en grupo.
Lo mejor es ir acompañado de un guía especializado, en un vehículo
todoterreno provisto de gran cantidad de víveres, agua potable,
también en cantidad y una tienda de campaña para dormir por
las noches. Es muy importante conocer previamente las informaciones
meteorológicas antes de emprender la travesía. Asimismo se recomienda
ir informando a los representantes militares de las distintas
zonas en previsión de posibles imprevistos.
El país cuenta con una buena red de gasolineras, a excepción
de las regiones del sur, donde son más bien escasas. Existe
gasolina normal de 92 octanos, super de 96-98 octanos y diesel.
También es posible viajar con un vehículo propio, con o sin
remolque, con el compromiso de utilizarlo sólo para uso personal
y durante el período de estancia en Túnez como visitante. Para
ello la Aduana concede totalmente gratis un permiso de circulación
presentando el propietario la documentación que acredite la
propiedad del vehículo o el alquiler del mismo, el permiso de
conducir en regla y un seguro válido en cualquier región de
Túnez.
Existen, además, numerosas oficinas de alquiler de automóviles
por todo el país. La mayoría de las firmas internacionales tienen
oficinas en Túnez y las condiciones son muy similares a las
europeas, pero con precios un poco más económicos. Es necesario
tener más de 21 años de edad. Se aconseja obtener el carnet
de conducir internacional.
Taxis y Louages
En Túnez la mayoría de los taxis, disponen de un taxímetro y
están autorizados a llevar hasta 4 personas. Se cobra un suplemento
por bultos, así como por el transporte a un aeropuerto o viceversa
y por el servicio nocturno. Los taxis grandes o de gran turismo
pueden realizar viajes fuera de la ciudad y son uno de los transportes
más rápidos para los trayectos entre las poblaciones. Es conveniente
establecer el precio antes de iniciar el trayecto. Existen también
los taxis colectivos o "Louages" que transportan un máximo de
cinco personas entre dos puntos fijos por un precio establecido
previamente. No tienen horario y la salida está supeditada a
que se llene el vehículo o al arbitrio del conductor. Conviene
saber que no se puede bajar de los taxis colectivos antes del
punto determinado de llegada salvo que se abone el total del
importe del viaje.
Hammamet
es conocida, sin duda, por ser el centro turístico más importante
de Túnez, de hecho, su nombre procede de la palabra "hamman"
que, en árabe, significa baño. Situado en el sur de la península
de Cabo Bueno y en el Golfo de Hammamet, su clima benigno, sus
magníficas playas de arenas blancas y aguas cristalinas, sus
refrescantes jardines y sus complejos de hoteles con restaurantes,
discotecas, bares, etc., y su cercanía a la capital, tan sólo
20 kilómetros la separan de ella, han hecho de esta ciudad uno
de los sitios más atractivos del país y, posiblemente, de todo
el norte de África. Hasta principios de este siglo Hammamet
no era más que un pequeño pueblo de pescadores pero la llegada
de la familia polaca Sebastián cambió su destino ya que construyeron
un hermoso palacio e invitaron a intelectuales de las artes
y las letras tan famosos como Klee, Gidé, Wilde, entre otros
muchos, y las excelencias de esta villa se fueron conociendo
en el mundo entero habiéndola visitado Flaubert, Wiston Churchill
y Sophia Loren, por poner sólo tres ejemplos de mundos dispares.
Destaca,
además, por su magnífica Medina del siglo XV que está rodeada
de murallas adosadas al mar y cuyo máximo encanto es el laberinto
de calles intrincadas que han sabido conservar el sabor de lo
ancestral, sobre todo en los zocos que se esconden en su interior.
También dentro de ella se encuentra la Gran Mezquita, también
del siglo XV, que se halla delante de la Mezquita de Sidi Abd
el Kador, con un hermoso minarete. La Mezquita de Sidi Abd el
Kador, de menor tamaño, es, actualmente, una medersa para niños
de 3 a 5 años. Un poco más abajo se puede visitar el Santuario
de Sidi Abd el Kador.
También
resulta muy interesante la Kasba, antiguo acuartelamiento fue
reedificado en 1474 por orden de Hemida Bel Haj Fraj. Cuenta
con pasadizos abovedados, torres cuadradas, el Mausoleo de Sidi
Bou Alí, un interesante museo de trajes regionales (Horario:
de 9.00 a 18.00 h.) y una hermosa muralla desde la que se obtienen
magníficas vistas del puerto de pescadores y de la blanca ciudad.
No
se puede abandonar Hammamet sin visitar la Villa de Georges
Sebastián, el benefactor de la ciudad, en cuyo interior se encuentra
el Teatro, de estilo grecorromano, construido por el gobierno
en 1964 y transformado posteriormente en Centro Cultural Internacional
(Horario: lunes, miércoles y viernes de 10.00 a 12.00 h y de
15.00 a 17.00 h.) y la Kubba de Sidi Yussef, del año 1706, con
una biblioteca apasionante.