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Guia
Turistica de Grecia - Atenas
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Información
General
Superficie: 39 Km²
Población: 3.700.000 hab.
Hora local: GMT+2 (GMT +3, en verano)
Código telefónico: 01
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| Información
General |
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Con
miles de años de historia y mitología a sus espaldas, Atenas
- que ha recibido su nombre de Atenea (diosa de la sabiduría),
tan amante de los olivos - dispone de mayores alicientes que
una mera jungla de cemento. Refleja un carácter afable, animada
con sus cafeterías al aire libre, sus calles peatonales, parques,
jardines y multitud de personajes peculiares. Si el visitante
se deja imbuir por su espíritu, quizá no advierta siquiera la
capa de nefos (contaminación) que se cierne sobre la urbe.
Aunque sus calles son un hervidero de una insólita y caótica
mezcla de Oriente y Occidente, la ciudad conocida antaño como
el París del Mediterráneo está experimentando una especie de
renacimiento europeo. La modernización impulsada por la Comunidad
Europea y los preparativos para los JJ OO de 2004 aportan una
refrescante nota de optimismo en el ambiente. Si a ello se le
añade el aeropuerto y el metro de reciente construcción, se
descubre una antiquísima Atenas remozada y resplandeciente.
Orientación
Atenas está limitada en tres puntos por los montes Parnitha,
Pendeli y Hymettos. En la ciudad hay nada menos que ocho colinas;
las más destacadas son la Acrópolis y Lykavittos. Las colinas
proporcionan tranquilidad frente al bullicio de la ciudad, además
de magníficas vistas de las brillantes aguas del golfo de Salónica,
el límite de la ciudad por la parte sur. Las calles de Atenas
(señalizadas en griego y en inglés) confluyen en El Pireo, el
puerto de la ciudad.
Casi todo lo que puede interesar al visitante se encuentra en
una pequeña área situada en torno a Plateia Syntagmatos, la
plaza de Syntagma. Está limitada por los barrios de Plaka al
sur, Monastiarki al oeste, Kolonali al este y Omonia al norte.
Plateia Syntagmatos está dominada por el antiguo Palacio Real
y es el centro neurálgico de la zona de negocios, con hoteles
lujosos, bancos y oficinas de las líneas aéreas. Plaka, situado
debajo de la Acrópolis, es el antiguo barrio turco y ya existía
cuando Atenas fue nombrada capital de Grecia al independizarse.
Aunque Plaka está repleto de turistas durante la temporada alta,
también es una de las zonas más hermosas de la ciudad. Monastiraki
es la zona del mercado y es una parte fascinante para pasear.
Psiri, en las cercanías, está lleno de cafés y bares de moda;
resulta un buen lugar para comer. En Kolonaki, una zona residencial
que se esconde bajo el monte Lykavittos, abundan las tiendas
de moda, las galerías de arte y los cafés. Omonia, una zona
sombría conocida por los carteristas y las prostitutas, es el
centro del transporte, especialmente en autobús.
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| Fiestas
y Celebraciones |
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La temporada de carnaval griega se extiende durante las tres
semanas anteriores a la Cuaresma; en Atenas se caracteriza por
sus múltiples ágapes, cuantiosa bebida y un ambiente festivo
generalizado. La Semana Santa destaca por ser la festividad
más significativa del calendario griego ortodoxo. La procesión
con antorchas que asciende hasta la capilla de Agios Georgos,
en la colina de Lykavittos, resulta realmente impresionante.
En verano, los acontecimientos culturales se suceden vertiginosamente.
De mediados de mayo hasta septiembre se desarrollan representaciones
de danza folclórica griega, y puede presenciarse un espectáculo
nocturno de luz y sonido desde abril hasta octubre. Pero el
acontecimiento más relevante es el Festival de Atenas, de mediados
de junio hasta finales de agosto, con obras de teatro clásico
en el escenario de Herodes Atticus, un marco inigualable con
la Acrópolis iluminada como telón de fondo. Otros locales de
la urbe ofrecen asimismo representaciones teatrales, y durante
el festival se suceden conciertos de música clásica y actuaciones
de danza.
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| Visitas
Imperdibles |
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Acrópolis
No puede entenderse un viaje a Atenas sin una visita a la Acrópolis,
uno de los monumentos históricos más relevantes de Occidente.
Los impresionantes vestigios se resumen en desvaídos restos
de la ciudad de Pericles, una ciudad de templos con edificios
colosales, profusamente dorados y policromados, y de estatuas
gigantescas, algunas de bronce, otras de mármol chapadas en
oro y con incrustaciones de piedras preciosas.
La Propylaia, la imponente entrada a la Acrópolis en tiempos
antiguos, ostenta un esplendor arquitectónico equiparable con
el del Partenón. Éste, sin embargo, deriva en un monumento único
por la elegancia y armonía de sus dimensiones. Se trata del
templo dórico más grande jamás completado en Grecia, el único
construido totalmente (aparte de su tejado de madera) en mármol
del Pentélico. Esta construcción poseía un doble propósito:
albergar la gigantesca estatua de Atenea encargada por Pericles,
y servir de tesorería para los tributos del imperio, anteriormente
ubicada en Delos. Fue edificado en el emplazamiento de, como
mínimo, cuatro templos anteriores, todos ellos dedicados al
culto de Atenea. El Erecteón, otro templo ateniense, es fácilmente
reconocible por sus tan fotografiadas cariátides, las seis vírgenes
que cumplen la función de columnas. El Museo de la Acrópolis
alberga una colección de esculturas y relieves procedentes de
las ruinas.
Teatro de Dionisio
Las enormes dimensiones del teatro de Dionisio, en la ladera
suroriental de la Acrópolis, indican la importancia que tuvo
el teatro en la vida de la ciudad-estado ateniense. El primer
teatro erigido en este lugar se emplazó en un edificio de madera
construido en el siglo VI a.C., donde actores ataviados con
pieles de cordero cantaban y bailaban en el Festival del Gran
Dionisio. Durante la Edad de Oro del siglo V, Esquilo, Sófocles
y Aristófanes escribieron obras de teatro especialmente encargadas
para este festival. Licurgo ordenó la reconstrucción del teatro
en piedra y mármol entre los años 342 y 326 a.C. El auditorio
ofrecía una capacidad para 17.000 espectadores; de sus 64 gradas
originales, en la actualidad perdura una veintena. Los relieves
del siglo II al fondo del escenario describen las hazañas de
Dionisio. Los dos fornidos y encorvados selini adoraban al mítico
y procaz Selinos que, con su falo sobredimensionado, perseguía
a las ninfas a través de las montañas. Fue el mentor de Dionisio,
con toda la energía que todavía le quedaba
Ágora antigua
El ágora (mercado) actuó en su día como punto central de la
actividad administrativa, comercial, política y social de la
urbe. Todos los caminos confluían en ella, y constituía un lugar
bullicioso y atestado de gente. En este enclave Sócrates disertaba
sobre su filosofía, y en el año 49 a.C., San Pablo discutía
diariamente para lograr conversos. El pórtico de Atalo, construido
originariamente en 159-138 a.C., supone un buen lugar para empezar
a explorar este emplazamiento arqueológico, en el que los atenienses
más adinerados frecuentaban sus lujosos comercios. En sus inmediaciones
se halla el Museo del Ágora, con una maqueta del mercado en
el primer piso, junto con una colección de hallazgos realizados
en las excavaciones. El templo de Hefesto, al oeste del ágora,
se remonta al año 449 a.C, y está considerado el templo dórico
mejor conservado de Grecia. Al noreste se ubican los cimientos
del pórtico de Zeus Eleuterios, una de las zonas donde Sócrates
se dirigía a las masas.
Cerca de la entrada meridional del mercado se alza la iglesia
de los Santos Apóstoles, construida a principios del siglo XI
para conmemorar a San Pablo y sus enseñanzas. En su interior
pueden contemplarse interesantes frescos bizantinos.
Torre de los Vientos y ágora romana
La torre de los Vientos, de mármol y forma octogonal, construida
en el siglo I a.C por el astrónomo sirio Andronicus, contenía
diversas utilidades en la misma estructura: servía como reloj
de sol, veleta, reloj de agua y brújula. Cada uno de sus lados
representa un punto cardinal, con el bajorrelieve de una figura
flotando en el aire que encarna al viento asociado con este
punto. La veleta, que desapareció hace tiempo, representaba
un tritón de bronce que giraba en lo alto de la torre.
El ágora romana, que en un primer vistazo podría recordar un
montón de escombros, contiene diversos detalles interesantes.
Se accedía a través de la conservada puerta de Atenea Archegetis,
flanqueada por cuatro columnas dóricas. A la derecha de la entrada
se ubican los cimientos de una letrina pública del siglo I y
al Sureste, los de un propileo y una hilera de comercios.
Museo Arqueológico Nacional
A pesar del pillaje perpetrado por arqueólogos extranjeros durante
el siglo XIX, el Museo Arqueológico Nacional, inaugurado en
1874, conserva la mejor colección de antigüedades griegas del
mundo entero. Frente al vestíbulo de entrada se halla su mayor
prodigio: la Sala de Antigüedades Micénicas, repleta de objetos
áureos; la máscara de Agamenón está considerada su pieza más
destacada. La colección neolítica incluye hallazgos de Tesalia
junto a muestras de cerámica, estatuillas y joyas procedentes
de Troya, y la colección de las Cícladas incorpora la mayor
estatuilla jamás encontrada en aquella región. En otras salas
se exhiben esculturas, bronces y cerámicas de los períodos arcaico,
clásico, clásico tardío, helénico y romano, así como otras antigüedades
y objetos exquisitamente trabajados, como sarcófagos de momias
con elaboradas decoraciones. La exposición Thira constituye
una colección especialmente interesante; consiste en una serie
de espectaculares frescos minoicos desenterrados en Akrotiri,
en la isla de Santorini.
Museo Benaki
Esta institución cultural se creó en 1931, cuando Antoine Benaki
convirtió la mansión de su familia en museo y la donó al país.
Alberga una suntuosa y ecléctica colección de objetos procedentes
de Europa y Asia, incluidos diversos hallazgos de la Edad de
Bronce de Micenas y Tesalia, dos obras tempranas de El Greco,
mobiliario eclesiástico transportado por los refugiados desde
Asia Menor; cerámica, objetos de cobre, plata y madera de Egipto,
Asia Menor y Mesopotamia, junto con un asombroso muestrario
de trajes regionales griegos.
Keramikos
Este enclave desempeñó la función de cementerio de la urbe desde
el siglo XII a.C hasta la época romana. Fue descubierto en 1861
durante la construcción de Pireos (la calle que desemboca en
El Pireo). En la actualidad pueden avistarse fragmentos de la
muralla de Atenas, construida por Temístocles en el año 479
a.C. y reconstruida por Konon 15 años más tarde. El muro está
partido por los cimientos de la puerta sagrada, por donde los
peregrinos de Eleusis se adentraban a la ciudad durante la procesión
eleusina anual, y la puerta Dipilón, la entrada principal. También
lo frecuentaban las prostitutas, que ofrecían sus servicios
a los cansados viajeros. Saliendo de la urbe, la calle de las
Tumbas está formada por una asombrosa serie de monumentos funerarios,
cuyos bajorrelieves merecen un detenido estudio. Esta avenida
estaba reservada a los ciudadanos más notables, mientras que
el resto recibía sepultura en las zonas circundantes. A la izquierda
del Keramikos, el Museo Oberlaender presenta estelas y esculturas
procedentes de las ruinas, así como una impresionante colección
de estatuillas y jarrones de terracota.
Jardines Nacionales
Los Jardines Nacionales, deliciosamente umbrosos, con sus árboles
subtropicales y estanques ornamentales donde nadan aves acuáticas,
ofrecen un agradable refugio durante la canícula estival. Antaño
formaban parte de las propiedades de la realeza, y fueron diseñados
por la reina Amalia. El Museo Botánico alberga interesantes
dibujos, pinturas y fotografías.
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| Lugares
Interesantes |
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El
rastro
El rastro, o mercado de las pulgas, que se extiende al este
y al oeste de la plaza Monastirakiou, ofrece la perspectiva
más bulliciosa, curiosa y caótica de la urbe. Está repleto de
tenderetes, restaurantes y cafeterías, y vendedores ambulantes
de cacahuetes, coco, fruta, tesoros, desechos y mucho más. El
momento adecuado para visitarlo se centra los domingos por la
mañana, cuando el mercado está especialmente animado con todo
tipo de ofertas. Puede encontrarse de todo, desde relojes a
condones, trombones, gramófonos, neumáticos, teléfonos, gigantescos
ojos contra los malos augurios o caramelos de goma.
Anafiotika
Anafiotika corresponde a la parte más elevada de Plaka. Sus
viviendas cúbicas y encaladas y sus tortuosas callejuelas forman
parte de la herencia que dejaron los habitantes de Anafi, una
isla de las Cícladas, que fueron utilizados como mano de obra
barata en la construcción de Atenas después de la independencia.
Su belleza destaca especialmente en verano, cuando las paredes
de sus diminutos jardines aparecen cubiertas de latas de aceite
pintadas de vivos colores, convirtiéndose en improvisadas macetas
desbordantes de flores.
Panagia Hrysospiliotissa
No muy lejos del teatro de Dionisio arranca un pedregoso sendero,
apenas perceptible, que desemboca en una gruta ubicada en la
pared del precipicio. En el año 320 a.C., Trasilio convirtió
la gruta en un templo consagrado a Dionisio. En la actualidad
acoge la diminuta Panagia Hrysospiliotissa (capilla de Nuestra
Señora de la Caverna). Se trata de una entrañable capilla con
iconos y antiguas pinturas en las paredes. Dos columnas dóricas,
vestigio del templo de Trasilio, siguen dominando la construcción.
Colina de Lykavittos
En tiempos pretéritos esta colina se hallaba en el campo, y
en sus laderas cubiertas de pinares habitaban los lobos (Lykavittos
significa colina de los lobos). En la actualidad, ya no está
rodeada de campos ni vive en ella lobo alguno; se alza entre
un océano de cemento para ofrecer las mejores vistas de Atenas.
Si la contaminación lo permite, pueden divisarse panorámicas
de la urbe, la cuenca del Ática, las montañas circundantes y
las islas de Salamis y Egina. Desde lo alto de Loukianou, un
sendero conduce hasta la cumbre de la colina. Otra posibilidad
consiste en tomar el funicular desde lo alto de Ploutarhou.
En la cumbre, la capilla de Agios Giorgios se ilumina al anochecer,
y las callejuelas a sus pies parecen salidas de un cuento de
hadas. Al noreste, el teatro Lykavittos acoge actuaciones de
jazz y rock durante el Festival de Atenas.
Primer Cementerio
En una ciudad donde no abundan los parques, se agradece cualquier
rincón verde, como el del primer cementerio de Atenas (Proto
Nekrotafeion Athinon), que si bien no se trata de un parque
en el sentido estricto de la palabra, podría confundirse con
uno. Las familias griegas que visitan las tumbas de sus seres
queridos así parecen hacerlo, y convierten este deber familiar
en una excursión, con picnic incluido. El cementerio está muy
cuidado, con numerosas lápidas y mausoleos sumamente fastuosos,
algunos de estilo kitsch y sentimental y otros, obra de destacados
escultores griegos del siglo XIX, como la Doncella Durmiente
de Halepas, la tumba de una muchacha en la que alguien deposita
una rosa cada día.
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| Cómo
llegar |
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El
flamante aeropuerto internacional de Eleftherios Venizelos,
en Spata (a 21 km al este de Atenas), fue inaugurado en marzo
de 2001, convirtiendo los viajes aéreos hacia y desde Grecia
en una experiencia mucho más agradable de lo que solía suponer.
Transbordadores, hidrodeslizadores y catamaranes zarpan desde
el cercano El Pireo rumbo a un impresionante número de islas.
La oficina de turismo en el centro de la capital proporciona
un folleto de publicación semanal con los horarios actualizados
de todos los transbordadores.
Existen dos estaciones de autobús principales para los trayectos
interurbanos: la Terminal A, a unos 7 km al noroeste de Omonia,
en Kifissou 100, con salidas hacia el Peloponeso, las islas
Jónicas y el oeste de Grecia; y la Terminal B, a 5 km al norte
de Omonia, en Liossion, con salidas hacia el centro y el norte
del país, así como hacia Evia. La terminal A no resulta la mejor
introducción a la urbe, especialmente si se llega entre las
24.00 y las 05.00, cuando no circula ningún transporte público.
La terminal B tampoco cuenta con este tipo de servicio durante
estas horas, pero en cualquier otro momento del día resulta
más agradable y conveniente que la A.
Desde la estación de ferrocarril de Larisis, en Deligianni,
a 1 km al noreste de la plaza Omonia, parten los trenes hacia
el norte de Grecia, Evia y Europa. Pueden adquirirse pasajes
para los trenes exprés, que cuestan el doble de la tarifa habitual,
con destino a Thessaloniki, Larisa, Xanthi y Volos. Los trenes
nocturnos hacia Thessaloniki ofrecen literas. Los que se dirigen
hacia el Peloponeso marchan de la estación del Peloponeso, en
Sidirodromon.
Los automovilistas o moteros más aguerridos pueden acceder o
salir de la ciudad por la carretera nacional 1, la más importante
al norte de Atenas. El autostop resulta bastante difícil; es
preferible dirigirse a los camioneros en los embarcaderos de
mercancías de El Pireo.
DURACIÓN
DE LOS TRAYECTOS: En el cuadro siguiente aparece la duración
de los trayectos desde Atenas a las ciudades e islas griegas
más importantes:
| Destinos |
Por
aire |
Por
carretera |
Por
mar |
| Corfú |
0.50* |
11.00 |
- |
| Creta |
0.50 |
- |
12.00 |
| Mykonos |
0.45 |
- |
5.50 |
| Rodas |
0.55 |
- |
14.00 |
| Thessalonika |
0.50 |
8.00 |
14.00 |
| Thira |
0.40 |
- |
12.00 |
*El
viaje por carretera a Corfú incluye la duración del viaje en
barco desde Patras.
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| Cómo
Desplazarse |
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Existen
autobuses directos que circulan las 24 horas entre el centro
de Atenas y el nuevo aeropuerto. Los autobuses salen del aeropuerto
desde la zona de llegadas, en el edificio principal de la terminal,
frente a la salida Schengen. Los autobuses que se dirigen al
aeropuerto parten de la plaza Syntagma. También se ofrece un
servicio de autobuses día y noche entre los aeropuertos y la
plaza Karaïskaki, en El Pireo.
Para disfrutar de una experiencia excitante, se debe tomar un
taxi al llegar al aeropuerto: parece ser prácticamente imposible
viajar en taxi sin verse involucrado en una discusión sobre
el precio de la carrera. En cualquier caso, hay que asegurarse
de que el taxímetro funciona con la tarifa correcta. Para parar
un taxi en la calle, se debe gritar el destino deseado cuando
pase alguno; si se dirige en la misma dirección, es posible
que pare, incluso si ya lleva pasajeros.
Desde la plaza Syntagma se puede llegar andando hasta la mayoría
de enclaves históricos atenienses, y muchos de sus museos también
se hallan en las proximidades de esta plaza, en Vasilissis Sofias.
El casco urbano y sus suburbios cuentan con frecuentes autobuses
y trolebuses, y el tan esperado sistema de metro ampliado ya
ha empezado a funcionar. Otra fase de expansión del transporte
metropolitano debería completarse antes de los JJ OO de 2004.
Conducir en Atenas requiere altas dosis de paciencia, debido
a las señalizaciones poco claras, un sistema de dirección única
que rige en el centro de la urbe y los sempiternos atascos de
tráfico. Existen numerosos parkings, pero de reducidas dimensiones,
y el número de vehículos supera con mucho el espacio disponible.
Si el viajero insiste en alquilar un automóvil, debe dirigirse
hacia la zona norte de Syngrou, donde abundan las agencias de
alquiler de coches. Es preferible recurrir a una de las agencias
locales, que suelen ofrecer condiciones más ventajosas que las
grandes agencias internacionales.
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| Actividades |
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Las
pistas de esquí más cercanas se encuentran en el monte Parnaso,
a tres horas de distancia al noroeste de la ciudad. La temporada
de esquí se extiende desde mediados de diciembre hasta marzo
o abril. Atenas resulta indicada para los paseos a pie, y numerosos
senderos cruzan la mayoría de las colinas de la urbe. Si el
viajero prefiere dedicarse a actividades vinculadas al mar,
existen abundantes agencias que ofrecen excursiones en barcos
de vela, y algunas que también proponen clases de navegación.
En julio y agosto se organizan talleres de danza folclórica
para aficionados; la prensa local en inglés suele publicar información
al respecto. Aquellos que deseen diferenciar mejor sus alfas
y sus betas podrán inscribirse en alguna de las numerosas escuelas
de idiomas de Atenas con cursos de griego para extranjeros.
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| Clima |
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Atenas
goza de un clima típicamente mediterráneo. En julio y agosto,
el mercurio puede alcanzar los 40ºC a la sombra, pero el meltemi,
un fuerte viento del norte que en ocasiones sopla en la costa
oriental de la península griega, aporta un relativo alivio.
El viento, causado por las diferencias de presión atmosférica
entre el norte de África y los Balcanes, lo desbarata todo,
desde los horarios de los transbordadores a los peinados de
la gente. Las lluvias se presentan a mediados de octubre, y
el tiempo permanece húmedo y frío hasta febrero, aunque existen
días invernales con cielos despejados y soleados. También puede
nevar.
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| Historia |
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Para
apreciar Atenas en su justa medida, es importante considerar
la traumática historia de la ciudad. A diferencia de la mayoría
de capitales, su pasado no comprende una constante expansión;
se caracteriza por sus momentos de gloria, seguidos de decadencia
y práctica aniquilación, y su resurgimiento en el siglo XIX,
cuando se convirtió en la capital de la Grecia independiente.
Los relatos que nos han llegado relacionados con los primeros
tiempos de la urbe están inextricablemente entretejidos con
la mitología, por lo que resulta difícil conocer con certeza
lo que sucedió en realidad. Pero se puede confirmar que donde
se halla la Acrópolis, en la cima de una colina (donde surgen
dos caudalosos manantiales), se desarrolló el asentamiento de
una de las poblaciones neolíticas más antiguas de Grecia. Más
tarde, con el surgimiento de las ciudades-estado, la Acrópolis
proporcionó una excelente posición defensiva y, alrededor del
año 1400 a.C., se había convertido ya en una poderosa urbe micénica.
Cerca de 1200 a.C., Grecia se hundió en una larga y desconocida
época oscura, pero en el siglo VIII a.C. una pacífica Atenas
se había convertido en el centro artístico del país. Le siguió
un período de reformas sociales, que desembocó en una agitación
social y la consiguiente tiranía. Atenas sufrió la opresión
hasta el año 510 a.C., cuando Esparta ofreció su auxilio. A
raíz de la derrota del imperio persa, el poder ateniense experimentó
un gran crecimiento. Estableció una confederación en la isla
de Delos, exigiendo tributos a las islas a cambio de su protección
ante los persas. El dinero así conseguido sirvió para transformar
la urbe, iniciándose la Edad de Oro ateniense: se construyeron
monumentos en la Acrópolis, y prosperaron el arte dramático
y la literatura. Esquilo, Sófocles y Eurípides; los escultores
Fidias y Mirón, y los historiadores Heródoto, Tucídides y Jenofonte
vivieron en esta época.
Esparta, sin embargo, no estaba dispuesta a asumir un papel
secundario, y las crecientes hostilidades culminaron con la
guerra del Peloponeso en el año 431 a.C. Tras 27 años de combates,
Esparta venció y se disipó la antigua gloria ateniense. A pesar
de las pérdidas, el siglo aportó tres de los más grandes oradores
y filósofos de la historia: Sócrates, Platón y Aristóteles.
Bajo el poder romano, Atenas permaneció como un importante templo
del saber, y los emperadores honraron la urbe con numerosos
y espléndidos edificios. Tras la división del Imperio Romano
en las demarcaciones de Oriente y Occidente, la urbe se mantuvo
como un centro cultural e intelectual hasta el cierre de sus
escuelas de filosofía en el año 529 d.C. Entre 1200 y 1450,
Atenas sufrió la invasión de venecianos, catalanes, genoveses,
francos y normandos. Los turcos se apoderaron de la ciudad en
1456, dominándola durante cuatrocientos años.
En el estadio inicial de la guerra de independencia (1821-1829),
encarnizadas escaramuzas callejeras provocaron repetidos cambios
de poder entre los libertadores griegos y los turcos. En 1834
Atenas sustituyó a Nauplio como capital de la Grecia independiente,
y el rey Otón de Baviera asumió la reconstrucción de la urbe
tras la guerra. Arquitectos bávaros crearon una ciudad de impresionantes
edificios neoclásicos (en gran parte derribados desde entonces)
y avenidas bordeadas de árboles.
Tras la firma del tratado de Lausana en 1923, se produjo un
gran intercambio de población entre Grecia y Turquía, hecho
que se convirtió en el acontecimiento histórico más relevante
en la constitución de la Atenas actual. La población ateniense
aumentó un 50% de la noche a la mañana, por lo que se precisó
una rápida construcción de bloques de apartamentos para alojar
a los recién llegados.
Al igual que el resto del país, Atenas sufrió terriblemente
durante la ocupación alemana de la II Guerra Mundial y la posterior
guerra civil. La expansión de la capital se aceleró durante
las décadas de 1950 y 1960, cuando Grecia inició su transición
de una nación agrícola a una industrial. La junta de los coroneles
(1967-1974) ordenó el derribo de muchas casas turcas vetustas
e inseguras y de los edificios neoclásicos, sin enfrentarse
a los problemas infraestructurales planteados por el rápido
y caótico crecimiento de la urbe.
El fracaso de Atenas como sede de los JJ OO de 1996 encaminó
a las autoridades, que lanzaron un ambicioso programa para preparar
la ciudad ante la llegada del siglo XXI. En 1997, fue designada
sede de los JJ OO de 2004, un nombramiento que ha generado gran
optimismo y un fuerte impulso en el desarrollo urbano, con la
inversión de grandes cantidades de dinero.
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