|

Guia
Turistica de Kenya - Parques y Reservas
| Consejos
y normas para visitar los Parques y Reservas |
|
Ante
todo, ¿cuál es la diferencia entre parque
y reserva? Hay dos diferencias básicas,
una que no le afectará y otra que quizá
sí. Los parques nacionales excluyen
completamente la actividad humana excepto
para la visita, mientras que las reservas
permiten una utilización mixta, posibilitando
el pastoreo y los asentamientos humanos.
Como comprobará in situ, los parques
no están siempre exentos de actividades
humanas, debido principalmente a las
presiones de las tribus locales.
La segunda diferencia entre parques
y reservas sí puede afectarle. En general,
los parques nacionales están gestionados
por el Kenya Wildlife Service, la autoridad
gubernativa encargada de la conservación.
Por el contrario, las reservas nacionales
suelen gestionarse desde las autoridades
locales, aunque el personal del KWS
también está encargado de su mantenimiento.
Por tanto, toda información procedente
del KWS se aplica sólo a los parques.
Si por ejemplo el KWS garantiza la seguridad
personal en los parques, debe saber
que esto no necesariamente se aplica
a Masai Mara y Samburu, ya que ambos
son reservas.
El comportamiento del visitante debe
regirse siempre con el máximo respeto
a la naturaleza, independientemente
de la calificación del recinto. Tenga
en cuenta que nuestra sola presencia
allí ya constituye una interferencia
con el medio ambiente. Los parques están
protegidos para conservar los ecosistemas
que contienen, no para nuestro disfrute,
por lo cual el hecho de que además podamos
disfrutarlos es un lujo que hay que
apreciar como tal.
Consejos
y Normas
Nunca moleste a los animales. No haga
ruido, ráfagas de luces, ni movimientos
bruscos para asustarlos. Para fotografiar
animales, el silencio es fundamental.
El coche actúa como escondite eficaz,
los animales no suelen identificarlo
con el ser humano, al que muchos rehuyen.
Mientras permanezca dentro del coche
tampoco representa un peligro para ellos,
por lo que es improbable que le ataquen.
En zonas de excesivo furtivismo, como
el Tsavo, puede encontrar reacciones
ligeramente agresivas, porque allí algunos
animales han aprendido a relacionar
el vehículo con el cazador. Nunca persiga
a los animales y cédales siempre el
paso, ellos tienen preferencia bajo
cualquier circunstancia.
No abandone las pistas y carreteras.
La conducción off-road es dañina para
el medio ambiente debido a los humos,
el aceite y la destrucción de la cubierta
vegetal, lo que erosiona el suelo y
altera los patrones de drenaje del terreno.
Igualmente, no circule por carreteras
o áreas de los parques que se encuentren
cerradas al público. Es posible que
haya obstáculos en la carretera, inundaciones,
desprendimientos, etc., o quizá haya
un equipo de filmación rodando un documental.
No
ofrezca comida a los animales. Como
sabrá si tiene animales domésticos en
casa, el hecho de que acepten su comida
no quiere decir que sea buena para ellos,
es posible que los alimentos que les
ofrezca les provoquen enfermedades.
Además, esta práctica altera los patrones
de comportamiento y convierte a los
animales en mendigos potencialmente
agresivos cuando no obtienen lo que
quieren. Observará que, en general,
los babuinos no suelen subirse al coche,
al contrario de lo que ocurre en muchos
Safari Parks europeos. El comportamiento
agresivo de éstos últimos se debe a
que están acostumbrados a recibir comida
de los visitantes.
No arroje basura, colillas o desperdicios.
Además de aumentar el riesgo de incendios
en paisajes que en la estación seca
son como un enorme pajar, los animales
pueden comer cualquier cosa que encuentren.
Por la misma razón explicada antes,
incluso los desperdicios de sus alimentos
pueden ser perjudiciales para la fauna.
Por supuesto, nunca encienda fuego.
No moleste al resto de los visitantes.
Tienen el mismo derecho que Ud. a disfrutar
del entorno natural. Esto se aplica
a muchos comportamientos. Por ejemplo,
respete el derecho del "primer avistador".
Si divisa un vehículo parado y acude
para comprobar qué han encontrado, nunca
obstruya su visión ni se detenga en
la trayectoria de sus fotos. Si no hay
sitio para otro vehículo más, espere
pacientemente su turno, terminarán por
marcharse y los animales seguirán ahí.
Por supuesto, mantenga el silencio.
Resulta muy molesto estar detenido contemplando
tranquilamente un grupo de animales
y que aparezca otro vehículo lleno de
turistas ruidosos y gritones.
Respete el límite de velocidad en los
parques, que es de 40 km/h. La circulación
a velocidades mayores degrada la superficie
de las carreteras, además de aumentar
el ruido y el riesgo de atropellar animales.
Por su propia seguridad, permanezca
siempre en su vehículo. En todos los
parques que se visitan en coche, está
prohibido descender del vehículo excepto
en los lugares señalizados, como sitios
de picnic o lugares donde está permitido
realizar recorridos a pie. No obstante,
hay parques que se recorren a pie o
donde existen itinerarios para caminar.
Los animales salvajes son peligrosos.
A pesar de su belleza y su posible aspecto
inofensivo, recuerde que para un profano
la reacción de un animal salvaje es
imprevisible. No se exponga a riesgos
innecesarios, se han dado casos de accidentes
graves por exceso de confianza.
Es obligatorio entrar y salir de los
parques siempre por los accesos autorizados.
Lo contrario constituye una violación
de la normativa que lo expone a una
cuantiosa multa. Además se aplica lo
dicho para la conducción fuera de pistas.
Respete los horarios de los parques.
Está prohibido circular entre las 7
de la tarde y las 6 de la mañana, a
menos que se conceda una autorización
especial. Por la noche se debe permanecer
en el lodge o camping. En algunos parques
se organizan recorridos nocturnos.
No recoja, capture o compre ninguna
forma de vida, ni viva ni muerta. Es
ilegal y está fuertemente sancionado.
Respecto al comercio, observará que
en las tiendas de recuerdos, las "curio
shops" o dukas, ya no se vende
ningún artículo fabricado con materiales
de origen animal. Es posible que
los ofrezcan en otros lugares, como
mercadillos o gasolineras, e incluso
es posible que los Masai le ofrezcan
un huevo de avestruz en la carretera.
Nunca compre nada. Podría meterse en
problemas, pero lo que es seguro es
que estaría fomentando la caza furtiva,
y por tanto la destrucción de la naturaleza
y la inseguridad en el país.
Los animales domésticos, perros, gatos,
etc., están prohibidos dentro de los
parques y reservas. Pueden atraer a
los depredadores y transmitir enfermedades
fatales a otras especies.
En los parques marinos, observe las
mismas normas de comportamiento. No
recoja o dañe el coral, ni las conchas,
estrellas de mar u otras formas de vida.
Al igual que en los parques terrestres,
es ilegal y dañino para los ecosistemas.
Del mismo modo, tampoco compre conchas
ni otros artículos procedentes de animales
marinos. Esta práctica fomenta el saqueo
a que se ven sometidos los arrecifes
y costas próximos a los parques. Por
supuesto, tampoco arroje basura. Recuerde
que las tortugas marinas confunden las
bolsas de plástico con medusas y mueren
al ingerirlas. No alimente a los peces,
algunas especies son peligrosas y esto
rompe los patrones de alimentación tradicionales.
La pesca con anzuelo está permitida
en las reservas marinas, pero nunca
en los parques. Los arpones están prohibidos
en todos los casos.
Si viaja con niños pequeños, deberá
tener presente algunas consideraciones
especiales. Para los niños, visitar
Kenya es como vivir un cuento, pero
suelen cansarse de los viajes en coche
y a veces su alimentación es problemática.
En los lodges Treetops y The Ark no
se permite la estancia a niños menores
de siete años, y en el Mount Kenya Safari
Club los pequeños tienen un comedor
y un horario para las cenas diferentes
a los de los adultos. Si viaja en grupo,
tenga en cuenta que la presencia de
niños ruidosos y alborotadores, además
de espantar a los animales, puede ser
molesta para otros compañeros de viaje,
ya que los safaris requieren pasar muchas
horas dentro de un vehículo compartiendo
un reducido espacio. Las agencias de
viajes suelen ofrecer safaris familiares
que están especialmente diseñados para
las parejas que viajan con niños.
|
| Parque
Nacional Aberdare |
|
El
parque nacional de Aberdare está situado
en la cordillera del mismo nombre, bautizada
por Joseph Thomson en 1883 durante su
viaje de exploración al interior de
Kenya. Los nativos Kikuyu conocen estas
montañas por su nombre tradicional,
Nyandarua. En sus neblinosos y húmedos
bosques se ocultaron los guerrilleros
del Mau-Mau durante la guerra de la
independencia, entre 1947 y 1956. El
parque fue creado en 1950 con una extensión
de 584 km², para ampliarse después hasta
los 770 km², lo que lo convierte en
el tercer parque más grande de Kenya.
La cordillera de Aberdares, de 160 km
de longitud, se encuentra situada en
las Tierras Altas Centrales, en la provincia
Central, al oeste del Monte Kenya y
al norte de Nairobi, limitando el Rift
Valley por el este. El parque nacional
comprende una franja longitudinal de
sur a norte, con una proyección hacia
el este denominada Salient o Saliente,
que desciende hasta los 2.130 m cerca
de la población de Nyeri. El Saliente
tiene su origen en una antigua ruta
migratoria de los elefantes entre la
cordillera y el Monte Kenya.
El parque es el más elevado de toda
Africa, ya que el altiplano se sitúa
en su mayor parte a una cota por encima
de los 3.000 m. Las cumbres más elevadas
de la cordillera son el Kinangop, con
3.906 m, y el Oldonyo Lesatima, "la
montaña del joven toro" en la lengua
Maa de los Maasai, con 4.001 m de altitud.
La mayor parte del paisaje está constituido
por una selva húmeda y lluviosa envuelta
en neblinas, lo que le confiere un aire
de bosque encantado. Las truchas proliferan
en los arroyos de montaña, que se desploman
en espectaculares saltos de agua, como
el Keruru Kahuru de 270 m y el Gura
de 240 m en el área sur, o las Chania
Falls en el sector central del parque.
Debido a la elevada humedad, las carreteras
que recorren el parque están embarradas
durante gran parte del año.
Aberdares contiene una gran riqueza
vegetal, que por su altitud es una mezcla
de exuberancia tropical y vegetación
de montaña. Por encima de los 2.000
m, la selva húmeda deja paso a los bosques
de bambú, que a partir de los 3.000
m se convierten en praderas de montaña
en las que crecen la hierba cana y las
lobelias gigantes, alcanzando grandes
alturas.
Aunque el parque registra un gran número
de visitantes, la mayoría de ellos lo
hace para hospedarse en sus famosos
lodges, por lo que en realidad se trata
de un parque poco frecuentado.
ACCESOS
Anteriormente, las visitas al parque
debían realizarse siempre en grupos
organizados, o bien solicitando el acompañamiento
de un ranger en cualquiera de las puertas
de entrada, o concertándolo previamente
escribiendo al Park Warden, Aberdare
National Park, P.O. Box 22, Nyeri. En
la actualidad está permitido acceder
al parque por cuenta propia, pero únicamente
los vehículos todo terreno están autorizados
a circular.
El parque se encuentra a 100 km de Nairobi
y a 17 km al noroeste de Nyeri. Desde
Nairobi existen numerosos autobuses
a Nyeri, pero no hay transporte público
desde esta población a las puertas de
entrada al parque.
Es importante destacar que el acceso
más adecuado desde Nairobi depende de
cuál sea tu destino final, ya que la
cordillera, es decir, el parque, separa
las dos vías principales que parten
de Nairobi hacia el norte. En general,
lo mejor es tomar la A2 saliendo de
Nairobi por la Thika Road, en dirección
a Thika y Nyeri. La carretera está asfaltada
y en muy buenas condiciones hasta Sagana.
Desde aquí a Nyeri, los baches abundan
y el tránsito se hace más difícil. Este
itinerario es el más adecuado si vas
a alojarte en Treetops o The Ark, ya
que esta carretera conduce a Nyeri,
donde se encuentra el Outspan Club,
hotel de base para subir a Treetops.
Desde Nyeri se toma la carretera hacia
Mweiga, en cuyas cercanías se localiza
el Aberdare Country Club, base para
The Ark. En Mweiga se encuentra también
el cuartel del Kenya Wildlife Service
en Aberdares, donde puedes recargar
tu Smartcard.
Por el contrario, si piensas recorrer
el parque, tal vez te interese utilizar
otro camino que es en realidad más corto.
En Nairobi, toma la A104 al norte hasta
Naivasha, de donde sale el desvío a
Nyeri. Lamentablemente, si sólo pretendes
viajar de Naivasha a Nyeri esta ruta
no es adecuada, ya que la carretera
atraviesa el parque, por lo que es necesario
pagar la entrada.
En cuanto a los accesos al parque, desde
Naivasha o Gilgil se puede entrar a
través de la Mutubio West Gate. La sección
más empinada de esta pista, antes intransitable
por las lluvias, está ahora asfaltada.
Desde Nyeri se puede acceder al parque
por tres puertas: la Ruhuruini Gate
y la Wandare Gate se encuentran en la
zona del Saliente, al sur y norte de
éste respectivamente, mientras que la
Kiandongoro Gate, más al sur, conduce
al área de las Chania Falls. El acceso
al parque desde el norte ahora no es
posible, ya que las puertas de Shamata
Gate y Ngobit (Rhino) Gate están actualmente
cerradas al turismo. En total existen
cuatro accesos públicos abiertos y otros
dos privados, reservados sólo a los
autocares que transportan a los huéspedes
de los hoteles Treetops y The Ark.
La red de carreteras del parque cruza
éste transversalmente desde la Mutubio
West Gate hasta la Kiandongoro Gate,
atravesando páramos neblinosos a 3.350
m de altura. Conectando las dos vertientes
de la cordillera, esta carretera constituye
la ruta más corta entre Naivasha y Nyeri.
FAUNA
La
fauna de Aberdares es muy rica, aunque
la espesa cobertura vegetal dificulta
su contemplación salvo desde los lodges.
Abundan los elefantes, búfalos, facoqueros
y varias especies de antílopes, como
el cobo (waterbuck), el duiker,
duiquero o cefalofo, el suni, el dik-dik,
el eland, el antílope jeroglífico o
bosbok (bushbuck) y el redunca
(reedbuck). El parque cuenta
también con un buen número de rinocerontes
negros y ofrece la posibilidad de contemplar
especies características de los bosques,
como el jabalí gigante de bosque o el
bello y tímido antílope bongo.
Los primates están representados por
los colobos blanquinegros, los monos
de Sykes y los monos vervet. Entre los
felinos, abundan los leones, cuya adaptación
al hábitat montañoso se manifiesta en
su costumbre de trepar a los árboles
y en su pelaje, más largo y moteado
que los de las llanuras. Los leones
han llegado a proliferar de tal modo
que ha sido necesario recurrir a un
plan de matanza controlada para proteger
a las poblaciones de herbívoros, sobre
todo al escaso bongo. El leopardo y
el serval también se encuentran en el
parque. La adaptación a la altitud de
estos dos felinos y de algunas de las
especies de antílopes ha resultado en
la aparición de variedades melánicas,
de pelaje negro.
Respecto
a las aves, en Aberdares se han registrado
más de 200 especies, entre las que destacan
el ruidoso cálao de mejillas plateadas
y el águila coronada, que suele alimentarse
de monos. Son frecuentes también las
nectarinias o suimangas, como el Tacazze
violeta y el malaquita, de un brillante
color esmeralda. En los páramos se encuentra
la suimanga malaquita de copete escarlata,
con su larga y esbelta cola. Existen
también varias especies de palomas silvestres.
Las charcas suelen albergar garzas de
cabeza negra, gansos egipcios, ibis
sagrados y patos de pico amarillo, entre
otras especies.
ALOJAMIENTO
El Treetops, perteneciente a la cadena
Block Hotels, es sin duda el hotel más
famoso, singular e histórico de Kenya,
con permiso del Norfolk de Nairobi.
El hotel fue inicialmente construido
en 1932 junto a un pozo de agua en la
zona conocida ahora como el Saliente.
Se trata de una atalaya privilegiada
donde las montañas dejan paso a un altiplano
que ofrece una vista magnífica de las
Tierras Altas. En los días claros, lo
que es poco frecuente, se pueden divisar
las cumbres nevadas del Monte Kenya.
Originalmente, el Treetops no era más
que una cabaña de dos habitaciones construida
sobre una enorme higuera. Los intrépidos
viajeros llegaban a pie escoltados por
cazadores que les protegían de los animales
salvajes durante el recorrido. Al llegar
al Treetops, los huéspedes eran abandonados
a su suerte con una cena de picnic y
unas lámparas de aceite. A la mañana
siguiente, los cazadores regresaban
para escoltarlos de vuelta, después
de una emocionante y gélida noche en
la espesura del bosque observando la
fauna salvaje.
El Treetops fue ampliado para la visita
de la princesa Isabel de Inglaterra
y su marido, el príncipe Felipe. Se
añadió una tercera habitación para huéspedes
y una pequeña cabina para el cazador
que permanecía de guardia. En el salón
se instaló una estufa de leña para aplacar
el terrible frío de las noches de Aberdares.
Durante su noche en el Treetops, del
5 al 6 de febrero de 1952, la joven
princesa y su marido fueron testigos
de una terrible lucha entre dos cobos,
que terminó con la muerte de uno de
los dos antílopes. Pero aquella noche
pasaría a la historia por otro motivo:
a mucha distancia de allí, en Londres,
moría el padre de Isabel, el rey Jorge
VI de Inglaterra. Aunque la princesa
no fue informada de la noticia hasta
su siguiente escala en Sagana, la mañana
que descendió del Treetops lo hizo convertida
en la nueva reina de Inglaterra.
El hotel sería destruido dos años más
tarde por la guerrilla del Mau-Mau y
reconstruido en 1957 en el lado opuesto
del pozo de agua. El edificio moderno,
que ha sido ampliado varias veces, es
una edificación de madera construida
sobre pilares abrazando las ramas de
un castaño. Se añadió una segunda charca
artificial en la parte trasera para
favorecer la concentración de fauna,
aunque por algún extraño motivo los
animales prefieren el pozo original.
Los empleados suelen dispersar sacos
de sal en el suelo, que los animales
lamen con deleite. Aunque el Treetops
actual guarda poca relación con lo que
debió ser el primer Treetops, mantiene
sin embargo cierto encanto y romanticismo,
que lo convierte en una de las visitas
obligadas en Kenya.
El acceso al Treetops se realiza en
grupos desde el Outspan Golf & Country
Club, en Nyeri. El último autobús parte
a las 5 de la tarde. Debido al régimen
especial del Treetops, no está permitida
la estancia a niños menores de siete
años. Las 50 habitaciones o cabinas
del Treetops son muy pequeñas, por lo
que el equipaje se deja en el Outspan
y únicamente se permite subir con una
bolsa de mano por persona. Es conveniente
incluir ropa de abrigo en el equipaje,
pues las noches son gélidas y no hay
calefacción. Algunas cabinas cuentan
con baño propio, mientras que otras
disponen de aseos y duchas compartidos.
En recepción existen mantas a disposición
de los huéspedes.
Al atardecer, lo habitual es observar
la fauna desde alguna de las salas de
observación, desde la terraza descubierta
o desde el búnker a ras de suelo. El
"5 o'clock tea" acompañado de tortitas,
que solía servirse en la terraza, pasó
a mejor vida. Por supuesto hay café
y té, pero de pago. Posteriormente se
sirve la cena en el comedor.
Durante la noche existe la posibilidad
de seguir contemplando los animales,
gracias a los reflectores que se encienden
cuando cae el sol. Elefantes, búfalos,
cobos, antílopes jeroglífico, mangostas
y facoqueros son visitantes habituales
de la charca de Treetops. Ocasionalmente
aparece algún rinoceronte, pero en la
actualidad la posibilidad de divisar
algún carnívoro es más bien remota.
Los pequeños mamíferos, como ginetas
o gálagos, solían acompañar a los que
permanecían en la terraza descubierta
desafiando al frío, pero también parecen
haber desaparecido. Para quien prefiera
dormir, existe un servicio de timbre
avisador que los "cazadores de guardia"
hacen sonar si aparece algún rinoceronte
o carnívoro. A las 7 y media de la mañana
siguiente, con las montañas envueltas
en una tupida bruma, los huéspedes son
transportados de vuelta. Por supuesto,
el precio incluye el desayuno, que se
sirve en el Outspan.
The Ark
Inaugurado en 1970 y perteneciente a
la cadena Lonrho Hotels, se trata de
un establecimiento que sigue el mismo
régimen de Treetops, incluida la prohibición
a niños menores de siete años. El hotel
de base es el Aberdare Country Club,
en la población de Mweiga, a 12 km al
norte de Nyeri por la carretera B5.
The Ark, El Arca, está situado en plena
selva, junto a una charca de agua en
la zona donde el Saliente se une al
cuerpo principal del parque. El edificio
imita la forma que, en opinión del arquitecto,
debió tener el Arca de Noé.
Después del viaje de 40 minutos desde
el Aberdare Country Club, se accede
a The Ark caminando por un pasillo de
madera elevado sobre las copas de los
árboles. El hotel es más espacioso y
moderno que Treetops y se dice que es
el lugar más propicio en todo el parque
para observar al bongo, ese bello y
tímido antílope, aunque lo cierto es
que la probabilidad es bastante baja.
El edificio-barco se compone de tres
cubiertas con varias salas de observación
y un búnker a ras del suelo. Existe
una terraza exterior, más pequeña y
menos acondicionada que la de Treetops.
Las 60 cabinas son más espaciosas que
las de Treetops e incluyen baño privado
con ducha.
La fauna es similar a la de Treetops.
Elefantes y búfalos asegurados, algún
rinoceronte ocasional, mangostas, cobos,
antílopes jeroglífico y facoqueros.
Entre lo menos habitual, los jabalíes
gigantes de bosque y los bongos.
En general, todo lo explicado para el
Treetops es aplicable a The Ark. Respecto
a la elección entre los dos, depende
de tu punto de vista. Si buscas una
experiencia más romántica, que pueda
acercarte aunque sea un ápice al espíritu
de la antigua y misteriosa Africa, el
Treetops es tu sitio. Si buscas mayores
comodidades, sin duda debes elegir The
Ark.
Tusk Camp
El Tusk Camp es un lodge de autoservicio
situado en la vertiente oriental de
los Aberdares, a una altura de 2.300
m, en un claro circundado por el bosque.
El lugar dispone de cuatro bandas dobles
de madera, alojando un total de ocho
personas. Debe reservarse entero. Las
habitaciones cuentan con camas y colchones,
y se iluminan mediante lámparas de keroseno.
La sala de estar está equipada con chimenea
-leña disponible- y desde la terraza
se divisa la selva de Aberdares y el
monte Kenya. El baño dispone de ducha
con agua fría y caliente, además de
un retrete con cisterna. Según parece,
una letrina adicional ofrece vistas
espectaculares, hacia el exterior, claro
está. El lugar cuenta además con una
cocina de leña. Los animales, especialmente
los búfalos y elefantes, suelen pastar
en el claro junto a las cabañas.
Fishing Lodge
Situado en los altos páramos sobre el
río Magura, el Fishing Lodge pertenece
al servicio de parques de Kenya, Kenya
Wildlife Service. El lugar dispone de
dos cabañas o bandas autosuficientes,
totalmente amuebladas pero en las que
el huésped debe llevar sus propias provisiones.
Cada cabaña se compone de una cocina
equipada, comedor con chimenea y tres
dormitorios, alojando a un total de
siete personas. Dos de los dormitorios
disponen de una cama de matrimonio y
otra sencilla, además de su propio baño.
El dormitorio pequeño contiene una cama
sencilla.
Otros alojamientos
Por supuesto, si piensas en una estancia
más prolongada para realizar excursiones
y dormir bajo techo con toda clase de
lujos fuera del parque, ambos hoteles
de base para Treetops y The Ark, Outspan
Golf & Country Club y Aberdare Country
Club respectivamente, son las opciones
perfectas. Ambos disponen de una amplia
variedad de servicios e instalaciones
que proporcionan entretenimiento a los
huéspedes durante su estancia.
|
| Parque
Nacional de Amboseli |
|
El
parque nacional de Amboseli ofrece una
de las imágenes más clásicas de Kenya,
la enorme montaña del Kilimanjaro, con
sus 5.985 m dominando la llanura como
un dios poderoso gobernando el mundo
desde su trono de plata. Antes de que
el misionero Johannes Rebmann descubriese
el Kilimanjaro para la cultura occidental
en 1848, las antiguas leyendas swahilis
y árabes hablaban de una montaña en
el interior, en cuya cumbre vivía un
dios terrible que castigaba a los que
se atrevían a acercarse a su morada
paralizándoles los pies y las manos.
De esta manera, los habitantes de la
costa tropical describían un fenómeno
extraño para ellos, la congelación.
Curiosamente, el Kilimanjaro no está
dentro de los límites de Amboseli, de
hecho ni siquiera está en Kenya. Pero
los tanzanos aún no han encontrado la
manera de evitar que una de las vistas
más famosas de su montaña sea la que
ofrecen sus vecinos. En realidad, si
miras el mapa de Kenya podrás comprobar
que la absurda línea recta que separa
ambos países se desvía de una manera
deliberada para dejar el monte en territorio
tanzano. ¿El motivo? Al realizarse la
partición de Africa Oriental en las
dos esferas de influencia, británica
y alemana, Inglaterra tenía dos montañas
y Alemania ninguna, así que la reina
Victoria regaló el Kilimanjaro a su
sobrino nieto el kaiser Guillermo II
con ocasión de su cumpleaños, y el trato
dejó satisfechos a todos.
El parque nacional fue creado en 1974
con una extensión de 392 km², aunque
está rodeado por una reserva mucho más
grande ocupada por el pueblo Maasai.
Amboseli está situado en la provincia
del Rift Valley, junto a la frontera
tanzana al noroeste del Kilimanjaro.
A pesar de las altas temperaturas, las
tierras de Amboseli se encuentran por
encima de los 1.180 m de altura. Las
cumbres de la montaña permanecen ocultas
por las nubes durante gran parte del
día. El mejor momento para tener la
oportunidad de divisar su cabeza plana
es al amanecer.
El territorio de Amboseli pertenece
al país Maasai, la legendaria tribu
guerrera de nómadas pastores que se
alimentan de una mezcla de sangre y
leche. Los Maasai continúan viviendo
hoy como lo han hecho siempre en la
reserva que rodea el parque, pastoreando
sus rebaños y desplazando sus enseres
en busca de los mejores pastos. A lo
largo de sus migraciones, hoy restringidas,
los Maasai construyen sus poblados,
los llamados enkang' o más popularmente
manyatta o emanyata, con palos de madera
y estiércol de vaca. Con sus cuerpos
esbeltos, sus rostros hieráticos y orgullosos,
sus atuendos coloridos y sus cabellos
trenzados y teñidos de rojo, los Maasai
ofrecen una gran plasticidad para el
fotógrafo, pero por tu propia seguridad
nunca les retrates sin su permiso.
Amboseli es un ecosistema muy frágil,
sometido a grandes variaciones estacionales.
Fundamentalmente el terreno es seco,
con pocas precipitaciones anuales, entre
los 350 y los 400 mm. El sector noroccidental
del parque está ocupado por el lecho
del Lago Amboseli, que durante gran
parte del año no es más que una inmensa
sartén ardiente de tierra salina cuarteada
en la que revolotean los torbellinos
de polvo. Los espejismos se confunden
con los rebaños de cebras y ñúes, que
caminan por el lecho cabizbajos y en
fila india, con un aire cansino y perdido.
Durante la estación húmeda, las lluvias
inundan el lecho del lago y gran parte
de los terrenos adyacentes. Sin embargo,
esta abundancia de agua no permite sostener
una amplia variedad de vida vegetal.
El motivo son las sales del lecho del
lago, que se dispersan con las aguas
empapando la llanura y frenando el crecimiento
de las plantas. Esta es la causa de
que en el parque haya pocos árboles,
tan sólo unas cuantas acacias dispersas.
Por el contrario, los pastos crecen
ricos en sales y son muy apreciados
por los herbívoros.
A pesar de la primera impresión de un
terreno árido y polvoriento, en realidad
Amboseli rebosa agua en cualquier estación
del año, pero bajo tierra. Las nieves
del Kilimanjaro se funden y discurren
ladera abajo, empapando los estratos
porosos de roca volcánica del subsuelo.
Se forman así varias corrientes subterráneas,
que confluyen en dos manantiales de
agua cristalina en el corazón del parque
y salen a la superficie en numerosos
puntos formando grandes pantanos como
el Loginya Swamp, en el que crecen los
papiros y retozan los elefantes, los
hipopótamos y los búfalos, con su corte
de garcillas bueyeras.
La geografía de Amboseli es tan sencilla
que su descripción recuerda a los mapas
del tesoro de los piratas. La inmensa
llanura comienza en el lecho seco del
lago Amboseli, que da la bienvenida
al visitante con su imagen desoladora.
Hacia el sur y el este aparece la zona
denominada Ol Tukai, un parche de vegetación
frondosa donde se sitúan algunos de
los lodges. Al sur de éstos aparece
un bosque de palmeras, un oasis de frescor
que proporciona agua, sombra y refugio
a multitud de animales. A ambos lados
del bosque de palmeras se extienden
las zonas pantanosas, y en la parte
occidental se alza la Observation Hill,
la única elevación del terreno, una
suave colina a la que se asciende a
pie y que ofrece un magnífico panorama
del parque. Más al sur, los estratos
de roca volcánica arrojada por el volcán
hace cientos de años afloran a la superficie,
convirtiendo el paisaje en un malpaís.
A la orilla de la corriente de lava
se sitúa otro de los lodges, el Amboseli
Serena. Por último, en el límite sur
del parque se encuentran varios poblados
Maasai junto al camping de Tortilis.
Amboseli está sometido a una fuerte
degradación, tanto por parte de los
turistas como de los nativos. La geografía
llana y rala del parque facilita la
circulación fuera de las pistas, pero
esta práctica destruye los pastos, por
lo que las autoridades insisten en que
deben respetarse los caminos marcados.
En cuanto a los Maasai, continúan conduciendo
su ganado por zonas interiores al parque,
una práctica prohibida pero a la que
nadie se atreve a poner freno. Al fin
y al cabo, los Maasai ya fueron expulsados
de sus tierras una vez, cuando se fundó
la ciudad de Nairobi.
Accesos
Amboseli
se encuentra a unos 240 km al sudeste
de Nairobi. Hay un vuelo diario de Air
Kenya desde el aeropuerto de Wilson,
en Nairobi. Los autobuses desde la capital
llegan hasta Namanga, en la frontera
tanzana, pero no hay transporte hasta
las puertas del parque.
Para
llegar en coche desde Nairobi, hay que
abandonar la ciudad por la carretera
general Nairobi-Mombasa, la A109, que
es autovía hasta el aeropuerto Jomo
Kenyatta. A unos 30 km de Nairobi se
divisa a la derecha la silueta de una
gran fábrica, la cementera de Athi River.
La salida de la A109 nos lleva hacia
la población de Athi river, a la derecha
de la carretera general. El desvío nos
conduce a la A104, una buena carretera
asfaltada que baja hacia el sur en dirección
a Namanga. Esta localidad está en la
misma frontera tanzana. Pocos metros
antes de los puestos fronterizos, sale
una carretera a la izquierda, la C103.
A la salida de Namanga, los niños locales
tienen por costumbre tirar piedras a
los coches, pero afortunadamente no
tienen demasiada fuerza ni puntería.
La carretera C103, muy polvorienta y
en mal estado, nos conduce tras 45 km
hasta la Meshanani (Namanga) Gate, una
de las puertas de entrada al parque
y el lugar donde puedes recargar tu
Smartcard.
Desde Namanga hay otra pista que lleva
hasta el parque a través de la Kitirua
Gate, pero esta carretera atraviesa
territorio tanzano y no es muy utilizada.
Antiguamente
se utilizaba la C104, que parte de la
general Nairobi-Mombasa en Emali, a
unos 130 km de Nairobi. La carretera
pasa por Makutano y Kimana, donde se
toma el desvío a la derecha hacia Amboseli.
Esta ruta cayó en desuso al asfaltarse
la carretera de Namanga.
Otra
ruta alternativa desde Nairobi, aunque
poco recomendable, es tomar la C102
en la localidad de Sultan Hamud, en
la carretera general Nairobi-Mombasa.
La C102 llega hasta un desvío desde
el que se accede al parque a través
de la Lemito (Eremito) Gate.
Si
te diriges a Amboseli desde el parque
nacional de Tsavo West (94 km), debes
abandonar este parque por la Chyulu
Gate, saliendo a la C103, la misma carretera
de Namanga a Amboseli que continúa hacia
el este hasta el Tsavo. Debido a antiguos
problemas de seguridad, esta ruta se
recorre en convoys que parten de la
Chyulu Gate diariamente a las 10 de
la mañana y a las 2 de la tarde. Si
no llegas a la hora del convoy, los
rangers te facilitarán un policía de
escolta sin cargo, aunque una propina
no estará de más. Poco después de abandonar
el parque, la carretera atraviesa la
corriente de lava de Shetani, arrojada
por los cráteres de las cercanas Chyulu
Hills. La pista, en muy malas condiciones,
continúa bordeando las Chyulu Hills
hacia la población de Oloitokitok. Aparece
entonces un cruce que lleva a la derecha
hacia Emali, en la carretera Nairobi-Mombasa,
y a la izquierda hacia Tanzania. Debes
girar en el cruce a la derecha, en dirección
a Emali. Pocos kilómetros más adelante
aparece un desvío a la izquierda en
dirección a Namanga, y esta carretera
ya nos lleva hasta la Kelonyeti (Olkelunyiet
o Kimana) Gate de Amboseli. Entrando
en el parque por esta puerta, bordearás
el pantano de Loginya (Olokenya) hasta
llegar a la zona de los lodges de Ol
Tukai.
Las
pistas interiores del parque están señalizadas
y los mapas son buenos. El Kilimanjaro
y la Observation Hill sirven siempre
de puntos de referencia, por lo que
en Amboseli es muy difícil perderse.
Cuando las lluvias son más abundantes
de lo normal, algunas carreteras pueden
quedar inundadas, entre ellas el acceso
principal a los lodges. En este caso,
si vienes desde Nairobi, tendrás que
girar a la derecha hacia la Observation
Hill y rodear las tierras anegadas por
el oeste. Si por el contrario entras
desde la carretera de Tsavo no tendrás
problemas, ya que esta zona no suele
inundarse.
Fauna
El
frágil ecosistema de Amboseli alberga
una impresionante variedad de animales,
con más de 50 especies de mamíferos.
Sin duda los reyes de Amboseli son los
elefantes, que se encuentran en gran
número y a los que es fácil observar
y fotografiar gracias a las características
del terreno, llano y escaso de vegetación.
Los paquidermos, dicen que entre los
más grandes del país, suelen sumergirse
en los pantanos, donde hacen compañía
a los muchos hipopótamos que se esconden
bajo los papiros. El parque acoge también
una gran población residente de cebras
de Burchell y ñúes. Otros herbívoros
presentes incluyen las gacelas de Thomson
y Grant, búfalos, facoqueros, rinocerontes
negros, jirafas Maasai, impalas, cobos
(waterbucks) y dik-dik. Los babuinos
y monos vervet abundan en las escasas
zonas boscosas, sobre todo en el área
de Ol Tukai. Los carnívoros están representados
por los leones, hienas, gatos salvajes,
chacales y caracales. Los leones son
periódicamente reintroducidos en el
parque, con un éxito variable. Los leopardos
y guepardos son muy escasos.
Respecto
a las aves, se han registrado más de
400 especies, entre las que destacan
el pelícano, flamenco, martín pescador,
águila pescadora africana, ibis, pájaro
secretario o serpentario, grulla coronada,
garza real, garza Goliath, garcilla
bueyera, cigüeñola, zampullín chico,
ganso egipcio, águila marcial, halcón
pigmeo, avestruz Maasai, marabú, buitre
de espalda blanca, buitre de orejeras,
francolín de cuello amarillo, avutarda
Kori y cálaos. Después de las lluvias,
el parque congrega grandes poblaciones
de aves acuáticas.
Alojamiento
El
establecimiento de la cadena Serena
cumple los altos estándares del grupo.
El lodge, construido al estilo del enkang'
o manyatta Maasai, se encuentra en la
zona sur del parque, en el límite de
la corriente de lava y junto a una zona
pantanosa. Cuenta con 182 camas, piscina,
espectáculos de danza Maasai, sala de
conferencias y charlas divulgativas
sobre la fauna y la cultura indígena.
Amboseli Lodge
El Amboseli Lodge pertenece al grupo
Kilimanjaro Safari Club. Ubicado en
la zona de Ol Tukai, dispone de 240
camas en cabañas de estilo colonial
distribuidas sobre un amplio jardín.
La localización y el ambiente son agradables
y el lodge cuenta con piscina y espectáculos
nocturnos de danza, aunque la calidad
del restaurante y del servicio en general
necesitan una revisión.
Ol Tukai Lodge
El Ol Tukai Lodge, perteneciente a Block
Hotels, se regía antiguamente por el
sistema de bandas autosuficientes, es
decir, los huéspedes preparaban su propia
comida con las materias primas que podían
adquirir en la tienda del lodge. En
la actualidad el lodge dispone de todos
los servicios.
Kilimanjaro Safari Lodge
Pertenece al mismo grupo que el Amboseli
Lodge, el Kilimanjaro Safari Club. Se
encuentra junto a éste, en la zona de
Ol Tukai. Dispone de 240 camas.
Los lodges de Ol Tukai tienen su origen
en las cabañas construidas para el rodaje
de la película basada en el libro de
Ernest Hemingway "Las nieves del Kilimanjaro",
protagonizada por Ava Gardner y Gregory
Peck. La Paramount construyó unas cabañas
aquí en 1948, que fueron regaladas a
los Maasai al finalizar la filmación.
Tortilis Camp
El Tortilis es un tented camp perteneciente
a Cheli & Peacock que cuenta con
17 tiendas dobles. Se encuentra en el
límite sur del parque, cerca de la zona
de los poblados Maasai, a pocos kilómetros
del Amboseli Serena Lodge. Dispone de
restaurante y piscina.
Otros lodges fuera del parque
En
los alrededores del parque se encuentran
otros dos lodges pertenecientes al grupo
Kilimanjaro Safari Club. El Kimana Lodge,
con 112 camas, se encuentra en la carretera
de Amboseli a Tsavo, a 14 km de la Kelonyeti
Gate, por lo que es un buen lugar para
tomar un respiro y un refresco durante
la dura y polvorienta ruta. El Kilimanjaro
Buffalo Lodge, en la carretera hacia
Emali desde la Lemito Gate, dispone
de 200 camas.
|
| Reserva
Nacional Arawale |
|
La
reserva de Arawale se sitúa en la provincia
nororiental, en el distrito de Garissa,
a 5 km de la orilla izquierda del río
Tana.
Arawale fue creado en 1973 con una extensión
de 533 km² y con el objetivo primordial
de proteger una rara especie de antílope
que sólo se encuentra en esta región,
el antílope Hirola o damalisco de Hunter.
El paisaje de la región es una sabana
árida cubierta de arbustos espinosos.
Acceso
No hay carreteras de acceso a la reserva
ni pistas interiores, por lo que la
visita debe realizarse en un todo-terreno.
Se puede llegar a Arawale desde Nairobi
o bien desde la costa.
Saliendo de Nairobi hacia el norte por
la A2, gira a la derecha por la A3 en
Thika. Esta carretera conduce hasta
Garissa, pero antes de llegar a esta
localidad deberás tomar un desvío a
la derecha por la B8 hacia el sur, en
dirección a Malindi y Mombasa. A 90
km encontrarás un desvío a la izquierda
hacia la población de Bura, a la que
se accede tras cruzar el río Tana. En
Bura encontrarás un cruce, en el que
girarás a la derecha. Esta carretera
es la D568, que bordea el límite oriental
de Arawale para continuar después hacia
Ijara y la costa.
Arawale se encuentra a 250 km al norte
de Mombasa y a 130 km de Malindi. Desde
cualquiera de estas dos poblaciones
debes salir hacia el norte por la carretera
B8, que corre paralela a la costa para
después remontar el río Tana. Dejando
atrás la localidad de Garsen y la reserva
nacional de primates del río Tana, gira
a la derecha por la ruta que lleva hacia
Masalani e Ijara. Después de cruzar
el río encontrarás una pista que sale
a la izquierda en dirección norte. Esta
ruta atraviesa la reserva antes de llegar
a la población de Masabubu. Como alternativa,
puedes continuar después de Masalani
hasta Ijara, donde tomarás la D568 a
la izquierda en dirección noroeste hacia
Masabubu y Bura. Antes de llegar a Masabubu,
la carretera rodea la frontera este
de Arawale.
Fauna
El damalisco de Hunter o Hirola (Damaliscus
hunteri), un delgado antílope con cuernos
en forma de lira, es la razón de ser
de la reserva. Este raro y tímido antílope
se encuentra seriamente amenazado de
extinción. Su territorio se extiende
hasta la frontera somalí, pero su número
es muy escaso y los avistamientos son
poco frecuentes. En la reserva se encuentran
además elefantes, jirafas, cebras de
Grevy, kudus menores, búfalos, hipopótamos
y cocodrilos.
Alojamiento
No hay alojamientos en la reserva. Los
hoteles más cercanos se encuentran en
Garissa, hacia el norte, y en Garsen,
al sur, pero ambas localidades están
bastante alejadas de Arawale.
|
|
Boni
- Dodori National Reserves |
|
Ambas reservas fueron creadas en 1976
y se encuentran en el distrito de Lamu,
en la provincia costera. Dodori ocupa
una superficie de 877 km², mientras
que Boni abarca una extensión de 1.339
km². Boni se encuentra adyacente a la
frontera somalí, en la zona tradicionalmente
ocupada por la tribu cazadora del mismo
nombre, hoy reducida a pocos centenares
de individuos. La reserva de Dodori
recibe su nombre de un río que desemboca
en el océano en Dodori Creek, un lugar
frecuentado por los dugongos.
Dodori comprende una variedad vegetal
compuesta principalmente por bosques
costeros y ribereños, manglares, praderas
pantanosas y sabana. Lejos de los ríos,
los espinos impenetrables alternan con
gigantescos baobabs. En la zona costera
de Dodori, las charcas son frecuentadas
por gacelas, antílopes y aves acuáticas.
Accesos
Ninguna de las dos reservas es fácilmente
abordable por tierra y la visita requiere
un vehículo todo-terreno. Apenas hay
carreteras en la zona y el único acceso
posible es desde Lamu, tomando la carretera
D568 hacia el interior y después girando
a la derecha en Bodhei. Esta pista conduce
hasta Kiunga, en el límite norte de
la costa kenyata, discurriendo entre
ambas reservas. Durante la travesía,
en la población de Mangai, nace una
pista que permite contemplar la fauna
a ambos lados del río Dodori. Una vez
en Kiunga, la carretera que bordea la
costa hasta Mkokoni permite internarse
ligeramente en la espesura de Dodori
para contemplar la fauna que acude a
las charcas. Sin embargo, la zona sólo
es practicable durante la estación seca.
El acceso más fácil es por mar, especialmente
si deseas contemplar la rica fauna acuática
de Dodori. Se puede llegar en barco
o dhow hasta Dodori Creek y recorrer
desde ahí sus canales y manglares.
Fauna
La riqueza principal de Dodori se basa
en su población de topis, una de las
mayores en toda Kenya. Otros mamíferos
presentes son los elefantes, gacelas,
kudu menor, cebras y leones. En los
canales viven y crían las tortugas verdes
y los dugongos, mamíferos acuáticos
en grave peligro de extinción que se
alimentan de los pastos subacuáticos.
La avifauna de estas reservas aún no
ha sido suficientemente investigada.
Sus humedales atraen un gran número
de aves paleárticas migratorias. Los
pelícanos y otras aves acuáticas son
frecuentes en sus canales y charcas.
También abundan las aves de presa. Se
han registrado buitres y águilas, al
igual que otras especies como el martín
pescador de capucha marrón y el nectarínido
de pecho violeta.
Alojamiento
Ninguna de las dos reservas posee instalaciones
hoteleras. La fauna marina de Dodori
puede contemplarse desde dos lodges
situados en la línea costera, el Kiwaiyu
Safari Village con 24 camas y el Kiwaiyu
Island Lodge con 40 camas. Ambos se
sitúan en el área adyacente a la reserva
marina de Kiunga.
|
| Samburu,
Buffalo Springs, Shaba National Reserves |
|
El complejo formado por las reservas
de Samburu, Buffalo Springs y Shaba
constituye uno de los lugares más interesantes
de Kenya y es único por varios motivos.
Se trata de los entornos protegidos
más accesibles y visitados del norte
del país, en el borde de lo que antiguamente
se conocía como NFD o Northern Frontier
District (Distrito de la Frontera Norte),
o a la inversa, son las reservas más
remotas e inaccesibles de entre las
más populares. También es el lugar donde
es más fácil contemplar algunas especies
poco frecuentes en Kenya o de difícil
observación en otros parques, ya que
únicamente se encuentran al norte del
Ecuador. Entre ellas destacan la cebra
de Grevy, la jirafa reticulada y el
oryx beisa.
Samburu y Buffalo Springs son reservas
adyacentes, únicamente separadas por
un río. Dado que el río marca la frontera
entre dos distritos diferentes y que
las reservas son gestionadas por las
autoridades de distrito, en teoría es
necesario pagar la entrada a las dos
reservas por separado, cuando en realidad
constituyen un único entorno natural.
Hay un puente que cruza el río a unos
3 km río arriba del Samburu Lodge.
La condición de frontera de esta región
también se refiere a los tradicionales
problemas con las guerrillas somalíes
que acontecen con cierta frecuencia
al norte de esta zona. Poco después
de la creación de las tres reservas,
en los 60-70, éstas permanecieron cerradas
durante varios años a causa de los continuos
ataques de los rebeldes. A pesar de
esto y de los más recientes problemas
de seguridad tristemente protagonizados
por los rangers, la visita a estas reservas
es obligada dentro del itinerario básico.
Inicialmente, Buffalo Springs ocupaba
ambas orillas del río Ewaso Nyiro (Uaso
Ngiro, "Aguas Oscuras") a lo largo de
16 km, pero posteriormente la zona al
norte del río fue separada como reserva
independiente, ya que esta área pertenece
al distrito de Samburu ("mariposa" en
la lengua Maa) y la orilla sur está
bajo la jurisdicción del distrito de
Isiolo, al que también pertenece Shaba.
Este último distrito pertenece a la
provincia oriental, mientras que el
distrito de Samburu se encuentra en
la provincia de Rift valley.
Shaba, la menos visitada de las tres,
es también la más extensa, con 239 km².
Samburu y Buffalo Springs tienen superficies
similares, 165 km² la primera y 128
km² la segunda. La zona ha estado ocupada
tradicionalmente por el pueblo Samburu,
una tribu nómada de origen paranilótico
estrechamente emparentada con los Maasai.
El panorama del complejo de Samburu
es un preludio a lo que espera al viajero
que se adentre en las tierras septentrionales,
de ahí su calificación tradicional como
frontera: sabana árida de espinos, matorral
seco y acacias achaparradas y dispersas.
Las polvorientas llanuras se rompen
en pequeñas colinas, destacando la elevación
de Koitogorr en Samburu (1.245 m) y,
asomando en la lejanía, la cumbre plana
de la montaña roja de Ol Olokwe. El
calor extremo, a pesar de la altitud
muchas veces superior a los 1.000 m,
y la desolación del paisaje, son ingredientes
fundamentales del encanto de Samburu
y sus reservas vecinas: es el rostro
de la Africa menos hospitalaria y quizá
por ello más orgullosa. A primera vista,
estas reservas podrían parecer un desierto.
En realidad, la sabana semidesértica
es el hábitat preferido por ciertos
mamíferos adaptados a este ecosistema
duro e inhóspito, algunos de ellos poco
frecuentes en otros parques de clima
menos riguroso.
La mayor parte de la fauna se reúne
alrededor de las escasas zonas húmedas,
principalmente las riberas del río Ewaso
Nyiro, que trae hasta la región el agua
de los Aberdares, y los manantiales
cristalinos de Buffalo Springs, en el
sector oriental de la reserva del mismo
nombre, formados por el afloramiento
de corrientes subterráneas que nacen
en el monte Kenya. Las zonas húmedas
dan origen a una vegetación más exuberante,
con bosques de palmeras-dum, bifurcadas
y de aspecto prehistórico, bosques ribereños
y praderas. La concentración de fauna
en las charcas y corrientes facilita
enormemente la contemplación de los
animales, quienes a su vez observan
con extrañeza a los turistas que se
bañan en una de las piscinas de Buffalo
Springs que está acondicionada para
ello.
Más allá de Samburu y Buffalo Springs,
el río continúa su camino bordeando
la reserva de Shaba por el norte. Este
lugar toma su nombre de un cono volcánico
que domina la llanura y cuya corriente
de lava se cruza para acceder al lodge.
Más allá de Shaba, el río serpentea
hasta las cataratas de Chanler's Falls,
para morir finalmente en el pantano
de Lorian Swamp. El paisaje de Shaba
está sembrado de suaves colinas y sus
cuatro fuentes naturales le confieren
un nivel de humedad muy superior al
de sus reservas vecinas, hasta tal punto
que durante las lluvias, las pistas
de Shaba sólo son accesibles a vehículos
todo-terreno. En general, la reserva
está menos desarrollada y es por tanto
más apacible y solitaria que sus dos
hermanas.
Shaba es conocido por ser el lugar donde
en 1980 fue asesinada por los furtivos
Joy Adamson, la autora de "Nacida libre".
En el momento de su muerte, la famosa
conservacionista estaba embarcada en
un proyecto de reinserción en el medio
natural de leopardos criados en cautiverio.
Accesos
Las reservas de Samburu, Buffalo Springs
y Shaba se sitúan a unos 300 km al norte
de Nairobi, concretamente 325 km en
el caso de Samburu. Debido al estado
de las carreteras, el trayecto es muy
difícil de cubrir en una sola jornada,
por lo que es conveniente plantear el
viaje a Samburu desde una escala intermedia,
como por ejemplo el Monte Kenya. Desde
aquí hay una distancia de 70 km a Shaba,
85 km a Buffalo Springs y 90 km a Samburu.
El acceso principal a la zona se realiza
desde la carretera general A2, que parte
de Nairobi hacia el norte y atraviesa
la ciudad de Thika. Más adelante, la
carretera gira hacia el oeste para bordear
el monte Kenya, dejando los Aberdares
a la izquierda y pasando por las poblaciones
de Nyeri y Nanyuki. Tomando de nuevo
el rumbo norte, la carretera entra en
tierras áridas y llega a Isiolo, capital
del distrito en el que se encuentran
Buffalo Springs y Shaba. Hasta Isiolo
la carretera es de asfalto, aunque desde
Nanyuki está en mal estado. A partir
de Isiolo se convierte en una pista
de tierra ancha y polvorienta. Dependiendo
de la situación de seguridad de la zona,
es posible que la policía te retenga
en la barrera de Isiolo hasta poder
formar un convoy para recorrer el último
tramo.
A partir de Isiolo, la carretera continúa
hacia la lejana frontera con Etiopía.
Pero el punto de referencia para el
acceso a las tres reservas es la pequeña
localidad de Archer's Post, a unos 35
km de Isiolo. La entrada a Shaba queda
a la derecha, mientras que la puerta
principal de Samburu, la Archer's Post
Gate, se encuentra a 5 km a la izquierda.
Esta última reserva posee otra entrada
en su límite occidental, pero raramente
se utiliza.
Los accesos a Buffalo Springs, la más
meridional de las tres reservas, se
encuentran antes de llegar a Archer's
Post. A unos 20 km al norte de Isiolo,
aparece un desvío a la izquierda que
conduce a la Isiolo Gate, antes conocida
como Ngare Mara Gate. Unos 10 km más
adelante, 3,5 km antes de llegar a Archer's
Post, un segundo desvío lleva hasta
la Buffalo Springs Gate.
Desde las principales poblaciones de
las Tierras Altas hay autobuses y matatus
a Isiolo. Desde aquí parte un autobús
diario hacia el norte que tiene parada
en Archer's Post. La pequeña población
está lo suficientemente cerca de las
reservas como para cubrir a pie el trayecto
hasta las puertas de Buffalo Springs
y Samburu, donde es posible conseguir
un transporte para visitar el parque.
Dos veces al día, los coches oficiales
de Samburu viajan entre Archer's Post
y el Samburu Lodge. Por otra parte,
cerca del Samburu Lodge existe una pista
de aterrizaje.
Fauna
En estas reservas es fácil encontrar
varias de las especies que sólo viven
al norte del Ecuador y que por tanto
no encontrarás en otros parques más
meridionales. Entre ellas destaca la
cebra de Grevy, que se diferencia de
su pariente común por sus franjas más
estrechas y sus orejas grandes y redondas.
Curiosamente, algunas cebras comunes
(Burchell) habitan también principalmente
al sur del río, en Buffalo Springs,
pero no parecen cruzarse con sus primos
de Grevy. El oryx beisa es un bellísimo
antílope gris, con marcas blancas y
negras en el rostro y unos larguísimos
cuernos presentes en ambos sexos. La
jirafa reticulada, sin duda la más hermosa
de su género, se distingue fácilmente
por el dibujo de su pelaje, una delgada
y definida retícula blanca separando
sus manchas anaranjadas.
Otro habitante destacable de estas reservas
es el gerenuk, un estilizado antílope
de esbelto cuello y largas patas que
no bebe agua y se alimenta de las hojas
de acacia, para lo cual se encarama
sobre sus patas traseras.
En Samburu y Buffalo Springs existen
básicamente dos entornos diferentes
para la contemplación de la fauna. El
primero abarca toda la extensión de
llanuras semidesérticas, lejos de las
fuentes de agua. Son relativamente pocos
los animales que habitan aquí de forma
permanente, destacando el oryx, el dik-dik
de Guenther (además del de Kirk, más
extendido), el gerenuk, el eland y el
impala. Estas especies tienen poca dependencia
del agua y pueden encontrarse en las
zonas áridas durante el día, refugiados
bajo la sombra de un árbol. Por el contrario,
el resto de herbívoros, incluyendo cebras,
jirafas, elefantes, búfalos, facoqueros,
cobos (waterbucks), gacelas de Grant
y antílopes jerogífico (bushbucks) buscan
las riberas frescas y sombreadas durante
las horas de sol, para alejarse de ellas
al anochecer. La gran ventaja de Samburu
y Buffalo Springs es que los recorridos
junto al río dan ocasión de contemplar
una gran cantidad de animales a muy
corta distancia. Las aguas acogen a
sus habitantes permanentes, los hipopótamos
y cocodrilos, mientras que en sus grandes
acacias y palmeras pululan los monos
vervet y los babuinos.
Los carnívoros están bien representados
en el complejo de Samburu. Leones y
guepardos dominan las áreas más secas
y acuden a beber y descansar a la sombra
del bosque ribereño. Las hienas, incluyendo
la rayada de costumbres nocturnas, recorren
grandes distancias con su trote ligero.
Pero uno de los mayores atractivos de
estas reservas consiste en que probablemente
se trata del lugar de Kenya donde es
más fácil avistar leopardos. Estos felinos
están presentes también en otros parques,
pero su costumbre de descansar camuflados
en las ramas altas de los árboles les
hace muy esquivos. Los leopardos descansan
y cazan durante la noche en las orillas
del Ewaso Nyiro. Un recorrido al amanecer,
cuando los felinos aún son activos,
tiene grandes posibilidades de recompensa.
Las tres reservas cuentan también con
una rica avifauna, con más de 300 especies
registradas entre las que destaca el
avestruz somalí, una variedad de cuello
y patas azuladas. Otra especie interesante
es la avutarda Kori, de un metro de
altura. En las zonas áridas abundan
las aves de caza, como los francolines
crestados, los francolines de cuello
amarillo y las gallinas de Guinea, tanto
las de casco como las vulturinas, pertenecientes
a géneros diferentes y que bajan en
bandadas a beber al río. El cálao de
pico rojo, el marabú y el estornino
soberbio (superb starling) son una presencia
permanente. Las aves de presa incluyen
águilas, búhos, azores, milanos y gavilanes.
Los pájaros carpinteros anidan en los
árboles ribereños. Las aguas del Ewaso
Nyiro atraen a un gran número de aves
acuáticas, como pelícanos, garzas, hamerkops
y martines pescadores.
Por último, en algunas zonas arenosas
excavan sus túneles las ratas-topo desnudas,
curiosos y pequeños mamíferos desprovistos
de pelo, de comportamiento social parecido
al de los insectos coloniales y cuya
presencia se detecta por los montículos
que delatan sus madrigueras y que expulsan
arena de forma rítmica, como géiseres
en miniatura.
Alojamiento
En Samburu
Samburu Lodge
El Samburu Lodge, propiedad de Block
Hotels, es el más clásico de la reserva.
Fue construido sobre el antiguo lugar
de acampada del famoso cazador de elefantes
Arthur Newmann, en la orilla norte del
río Ewaso Nyiro, hoy cerca de las oficinas
de la reserva. Cuenta con 59 habitaciones
y ofrece los servicios de piscina, bar,
restaurante, gasolinera y taller mecánico.
Al atardecer, los empleados depositan
carne en un árbol situado al otro lado
del río para atraer a los leopardos,
lo que ocurre ocasionalmente. La ubicación
del lodge permite observar los cocodrilos
que descansan en la ribera junto al
bar, como el inmenso Thomas. Los empleados
suelen arrojar comida a estos animales.
Larsens
Larsens es un lujoso tented camp perteneciente
a la cadena Block Hotels. El campamento
se localiza en la orilla norte del Ewaso
Nyiro, río abajo del Samburu Lodge.
Dispone de 17 tiendas, restaurante y
tienda de regalos. No se admiten niños
menores de 7 años.
Samburu Intrepids Club
Este tented camp pertenece a la cadena
Prestige Hotels y cuenta con 54 camas.
Se encuentra en la orilla norte, al
oeste del Samburu Lodge. Sus instalaciones
están construidas sobre pilotes.
En Buffalo Springs
Samburu Serena Lodge
El lodge de la cadena Serena está situado
en la orilla sur, al oeste del Samburu
Lodge. Técnicamente, el Serena se encuentra
fuera de la reserva, aunque el acceso
se realiza desde el interior y no hay
que cruzar ninguna puerta de salida
para llegar al lodge. Dispone de piscina,
restaurante y bar, además del consabido
cebo para los leopardos. El corredor
que pasa frente a las cabañas permite
observar los cocodrilos en el río. Tanto
en éste como en el Samburu Lodge, es
conveniente no abandonar los caminos
iluminados cuando cae el sol, pues esporádicamente
los leopardos deciden dejarse caer por
los dominios humanos.
Buffalo Springs Tented Lodge
El Buffalo Springs Lodge, en la orilla
sur del río, cuenta con 92 camas y es
la opción de alojamiento más económica,
con habitaciones y bandas. Desde el
bar se divisan los cocodrilos, que reciben
su ración de carne desde el lodge. Para
los campistas, este lugar es la mejor
opción para tomar una ducha, un baño
en la piscina (pagando), una bebida
o una comida. Es un lugar tranquilo,
menos frecuentado que los demás lodges.
En Shaba
Sarova Shaba Lodge
El lujoso establecimiento de la cadena
Sarova es el único lodge de Shaba. Cuenta
con 85 habitaciones y con servicios
de restaurante, bar, gasolinera y una
magnífica piscina. Las corrientes de
agua cruzan las instalaciones.
|
| Lago
Baringo |
|
El lago Baringo forma parte del sistema
del Rift Valley, la Gran Falla de Africa,
que en Kenya está demarcada por un rosario
de lagos de los cuales el Baringo y
el Naivasha son los únicos de agua dulce.
Después del inmenso Turkana, el Baringo
es el más septentrional del país y el
de mayor superficie, con 130 km².
El lago no posee ninguna calificación
oficial como espacio protegido, pero
es refugio de más de 400 especies de
aves que constituyen el principal atractivo
de la zona. El lago es (o acostumbraba
ser) un tranquilo y solitario oasis
incrustado en el terreno árido y abrupto
que antecede a los desiertos del norte.
Hasta finales del s. XIX, los lagos
Baringo y Bogoria sólo eran visitados
por las caravanas de esclavos, época
de la que datan los restos del Fort
Baringo, aún visibles. El lago fue descrito
por primera vez por Joseph Thomson en
1883. Nueve años después, en 1892, el
geólogo inglés J.W. Gregory explicó
la formación del Rift Valley a partir
de sus observaciones en Baringo.
Aunque el turismo en la zona ha aumentado
en los últimos años, Baringo continúa
fuera de los itinerarios masivos más
frecuentes, por lo que a la orilla de
este lago se disfruta de una tranquilidad
difícil de encontrar en los parques
más concurridos. Sus aguas, chocolateadas
por el suelo rojo de la región, parecen
cambiar de tonalidad según el momento
del día y el color del cielo. El visitante
puede contemplar a los hipopótamos,
que durante el día permanecen sumergidos
hasta el hocico pero de noche salen
a pastar en ruidosos grupos bajo la
luz de la luna.
En el lago pululan también los cocodrilos,
considerados inofensivos por la tribu
local Njemps, pescadores y pastores
de origen paranilótico emparentados
con los Maasai y que hablan un dialecto
del Maa. Los Njemps navegan en pequeños
botes y se hunden en el lago hasta el
cuello para pescar, mientras a su alrededor
los cocodrilos se dedican a la misma
actividad. Los locales opinan que la
abundancia de pescado ha acostumbrado
a los reptiles a esta dieta, rechazando
cualquier tipo de carne de mamífero.
De hecho, la concentración de peces
ha habituado a este alimento a los propios
Njemps, algo poco habitual en los pueblos
pastores.
Lo cierto es que los cocodrilos del
lago son pequeños y, por tanto, ni son
tan peligrosos como sus parientes más
mayores, ni han sido objeto del deseo
de los cazadores. A pesar de todo, en
1981 fue abatido un presunto devorador
de hombres.
Las aguas dulces de Baringo acogen una
piscifauna ausente en los lagos salados,
lo que atrae a una gran variedad de
aves acuáticas. En el islote rocoso
de Gibraltar, en la orilla oriental
del lago, habita la mayor población
de garzas Goliath de Africa Oriental.
Otro punto de interés es la escarpadura
que se extiende al oeste de la población
de Kampi ya Samaki, en la ribera occidental
del lago, donde vuelan el águila Verreaux,
el estornino de corona erizada y el
cálao de Hemprich.
Además de la observación de aves a pie
o en bote, con el acompañamiento de
un guía ornitólogo, el lago ofrece otras
actividades, como la pesca, deportes
acuáticos (esquí, windsurf), paseos
en camello, excursiones a la reserva
del lago Bogoria o visitas a una aldea
Njemps donde se pueden observar la artesanía
y la danza locales. Las actividades
se centran alrededor de los dos lodges,
el Lake Baringo Club y el Island Camp.
Los pescadores locales también ofrecen
paseos en bote, durante los cuales suelen
arrojar pescado fresco para atraer a
las águilas pescadoras.
Fort Baringo
Los restos del fuerte construido por
los soldados británicos durante la colonización
aún son visibles a la orilla de Loimanange.
Kabarnet
La localidad de Kabarnet es la capital
del distrito de Baringo y el pueblo
natal de Daniel Arap Moi, presidente
de la República de Kenya. El pueblo
en sí no ofrece demasiado interés, pero
el lugar donde está enclavado y la propia
carretera que escala las Tugen Hills,
al borde del Kerio Valley, ofrecen espléndidas
vistas. Para llegar desde Baringo, salir
de Kampi Ya Samaki hacia el sur por
la B4 y girar a la derecha en Marigat
para tomar la C51 hacia Eldoret.
En esta localidad se encuentra el Kabarnet
Museum, perteneciente a los Museos Nacionales
de Kenya. El museo se creó en la antigua
residencia del Comisionado del distrito.
Expone elementos de la cultura y tradiciones
locales, así como información sobre
el lago Baringo y su medio natural.
En sus amplios jardines crece una rica
vegetación.
Ol Ari Nyiro
Ol Ari Nyiro es el rancho de 100.000
acres (unas 40.500 ha) perteneciente
a Kuki Gallmann, la famosa conservacionista
de origen italiano autora de "Siempre
soñé con Africa", magnífica novela autobiográfica
llevada a la pantalla por Hugh Hudson.
Podrás visitar la reserva si te alojas
en su lujoso lodge The Mukutan Retreat,
que dispone de tan sólo tres esplendorosas
cabañas situadas en un paraje privilegiado,
la escarpadura que bordea el desfiladero
de Mukutan. A pesar de su cercanía geográfica
al lago Baringo, en realidad este no
es el lugar más adecuado desde el que
acceder a Ol Ari Nyiro, ya que la entrada
principal al rancho se encuentra al
sur. Para llegar desde Baringo, debes
tomar la carretera de Maralal y desviarte
al sur por la C77 hasta Rumuruti, donde
debes girar a la derecha en el cruce
de carreteras. El acceso más cómodo
al rancho es desde Nyahururu, al sur
de Laikipia Escarpment.
Accesos
Es poco recomendable plantear el acceso
a Baringo en una sola jornada desde
Nairobi, a 307 km de distancia. La etapa
más fácil es Nakuru-Baringo, de tan
sólo 125 km y por firme de asfalto.
Eldoret se encuentra a 138 km del lago,
pero la carretera es peor. Si planea
abordar Baringo desde Samburu, resulta
casi imprescindible una escala intermedia,
por ejemplo en la reserva de Maralal,
que ayudará a cubrir los 300 km por
carreteras en ocasiones pésimas. Por
supuesto, una etapa cómoda es desde
el lago Bogoria, pero la ausencia de
alojamientos aquí aconseja más bien
lo contrario, plantear la visita a esta
reserva como una excursión desde Baringo.
Saliendo de Nairobi, debe tomar la A104
en dirección a Naivasha, Gilgil y Nakuru.
Unos 30 km después de pasar esta última
ciudad debe girar a la derecha por la
B4, hacia Kampi Ya Moto, Bogoria, Marigat
y Kampi Ya Samaki, localidad que se
encuentra a orillas del lago Baringo
a 2 km de la general. La carretera está
asfaltada hasta el límite norte del
lago.
Desde Eldoret, debe tomar la carretera
C51 que parte hacia el nordeste en dirección
a las Cherangani Hills, pero que 33
km más adelante, en la población de
Iten, se desvía en dirección sudeste.
Desde allí pasará por las localidades
de Kamarin, Tambach, Chebloch y Kabarnet
para salir finalmente a la B4 en Marigat,
donde debe girar a la izquierda para
llegar a Kampi Ya Samaki y el lago Baringo.
Por último, desde Samburu debe continuar
hacia el norte por la A2 pasado Archer's
Post. Este tramo podría no ser seguro,
es conveniente que se informe antes
si planea hacer este recorrido. A 22
km de Archer's Post aparece un desvío
a la izquierda, la C78 hacia Wamba,
Kisima y Maralal. Al día siguiente,
tome la misma pista por la que accedió
a la reserva hasta la población de Kisima,
donde girará a la derecha para tomar
la C77, en dirección sur hacia Rumuruti.
Después de 33 agotadores kilómetros
encontrará un desvío a la derecha, la
C77 D, que atraviesa la Lerogi Plateau
y bordea las llanuras de Laikipia, ofreciendo
un interesante recorrido por el país
de los Tugen y los Pokot y magníficas
vistas del lago Baringo. La carretera
pasa por Tangulbei y conduce hasta Loruk,
al norte del lago Baringo. Cuidado,
en todo este recorrido sólo hay gasolina
disponible en Archer's Post, Maralal
y en el Lake Baringo Club. Además, después
de las lluvias encontrará mucho barro
en el camino.
Desde Nairobi y Eldoret hay varios autobuses
y matatus diarios a Nakuru. Desde aquí
hay dos autobuses al día hasta Kampi
Ya Samaki, pero los matatus sólo llegan
a Marigat.
Los botes para la isla de Ol Kokwa,
donde se encuentra el Island Camp, pueden
contratarse en el embarcadero al norte
de Kampi Ya Samaki.
Fauna
Las aves son los reyes y reinas de Baringo.
Las más de 400 especies registradas
convierten la estancia junto al lago
en una competición por avistar el máximo
número posible de aves diferentes, cuyo
récord, que parece ser también récord
mundial, está en 342 especies en 24
horas. La experiencia es más gratificante
durante la estación de las lluvias,
en la que muchas aves regresan a Baringo.
Si no eres un experto ornitólogo, lo
disfrutarás de todos modos con una buena
guía de campo en la mochila y respondiendo
a los cantos que escuches.
El islote de Gibraltar, en la orilla
este, alberga la mayor colonia de garzas
Goliath de toda Africa Oriental, mientras
que en la escarpadura próxima a la ribera
occidental habitan el águila Verreaux,
el estornino de corona erizada y el
cálao de Hemprich. Entre las múltiples
especies que habitan las acacias próximas
al lago podemos destacar varias especies
de bellísimos estorninos, el alcaudón
de cresta rizada, el pájaro plateado,
el pico plateado de cabeza gris, el
alcaudón de matorral de cabeza gris,
el tejedor enmascarado septentrional
y el obispo rojo del Nilo occidental.
Además de las garzas, las aves acuáticas
están representadas por águilas pescadoras,
las cuales se ciernen sobre el pescado
fresco que los guías locales utilizan
como cebo, los cormoranes, pelícanos
e incluso algunos flamencos que realizan
excursiones desde el cercano lago salado
de Bogoria.
Justo al sur del Lake Baringo Club,
caminando por la carretera, existe un
área en la que se pueden encontrar pájaros
poco habituales como el papamoscas del
paraíso macho en su fase blanca, el
alcaudón de matorral de cabeza gris
y los martines pescadores. En esta zona
los hipopótamos pastan incluso en pleno
día.
Desde el Lake Baringo Club parten recorridos
a pie guiados por el ornitólogo residente
del club. Las excursiones de las 7 de
la mañana se realizan en una zona próxima
a la carretera general, al pie de unos
magníficos acantilados donde habitan
los damanes y babuinos. En esta área
pueden observarse diferentes especies
de cálaos, el gran nido del Hamerkop,
una estructura de palos subida a un
árbol próxima al agua y con una entrada
lateral; y con suerte, las águilas Verreaux.
A las 5 de la tarde hay otra salida,
en esta ocasión por los cañizos de la
orilla del lago.
Alojamiento
Lake Baringo Club
La ventaja de la observación de pájaros
es que en ocasiones el mismo lodge es
un lugar privilegiado, lo que ocurre
en los jardines del Lake Baringo Club,
de la cadena Block Hotels. Al borde
del lago, los letreros advierten que
los animales salvajes son peligrosos.
Obviamente la advertencia no se refiere
a las aves, pero sí a los hipopótamos
que acostumbran pastar en el césped
del jardín al caer la noche. El lodge,
con piscina, restaurante y bar, es un
alojamiento lujoso y tranquilo cuyas
actividades están orientadas al conocimiento
de la avifauna local: recorridos a pie,
proyección de películas y presentaciones
audiovisuales.
Island Camp
El Island Camp es la otra opción de
alojamiento en el lago. Más caro que
el Lake Baringo club, este lujoso tented
camp que dispone de 25 tiendas dobles
se encuentra en la isla de Ol Kokwa,
en el centro del lago. Además de los
servicios habituales de piscina, restaurante
y bar, el lugar ofrece actividades relacionadas
con la fauna local y otras de carácter
deportivo, como esquí acuático y windsurf.
Otros alojamientos
Hay una serie de hoteles básicos y baratos
en Kampi ya Samaki, la pequeña localidad
a orillas del lago. Las opciones incluyen
Papyrus Annex (según parece, el mejor
de todos), Hippo Lodge, Bahari Lodge,
Lake View Lodge y Ushirika Lodge.
|
| Lago
Bogoria |
|
El
lago Bogoria es una superficie de agua
salina situada en la región septentrional
del Rift kenyata, 25 km al sur de Baringo.
La reserva cubre el lago y las tierras
adyacentes, con un total de 107 km².
En los días de la Colonia el lago se
conocía por el nombre de su descubridor,
el obispo de Kampala James Hannington,
quien en 1885 avistó por primera vez
este lugar cuando se dirigía a tomar
posesión de su diócesis siguiendo la
ruta de Thomson. Este sería el momento
de gloria del pastor anglicano, pero
infelizmente también su último viaje,
ya que cayó asesinado al llegar al lago
Victoria por orden del cruel rey de
Buganda, Mwanga II.
Si Baringo atrae cada vez más visitantes
por la riqueza de su avifauna, Bogoria
es, o al menos lo era hasta hace pocos
años, un lugar en el que el visitante
puede disfrutar de la espectacularidad
del paisaje africano en absoluta soledad.
Salvo en el caso de los aficionados
a la ornitología que no perdonan la
peregrinación a Baringo, esta región
no se encuentra incluida en los itinerarios
más comunes. El motivo es que Bogoria
no destaca por su fauna de grandes mamíferos,
lo que constituye el objetivo prioritario
de la mayoría de los turistas. Pero
si yo tuviera que elegir un único parque
en el que sólo la belleza del entorno
justifique la visita, probablemente
sería éste.
J.W. Gregory, el geólogo inglés que
visitó la zona en 1892, calificó el
lugar como "la vista más bella de Africa".
No le faltaba razón. El lago ofrece
un soberbio paisaje de colinas azuladas
pobladas por arbustos secos, praderas
y bosques ribereños, enmarcando la plácida
superficie de agua salpicada por los
flamencos. Más allá de la ribera oriental,
el suelo se eleva abruptamente hasta
una altura de 600 m en la escarpadura
de Laikipia. En la orilla opuesta, la
tierra forma costras cenagosas de extraños
colores, las cuales se rompen en profundas
grietas que escupen al aire nauseabundas
aguas sulfurosas y chorros de vapor.
Los géyseres en primer plano, las pinceladas
rosa de los flamencos sobre el lago
en segundo término y el telón de fondo
de la sierra de Laikipia, ofrecen una
composición estética difícil de superar.
Los carteles que advierten "peligro:
no pasar de este punto" hablan en serio:
la tierra cede bajo los pies y debajo
hay agua hirviendo.
Tampoco Bogoria es un desierto de fauna,
ni mucho menos. Los buenos aficionados
a la naturaleza apreciarán el inmenso
valor de ser el lugar más accesible
de todo el país donde existe la posibilidad
de contemplar al majestuoso gran kudú.
Además de otros mamíferos, los flamencos
y diversas especies de aves completan
la oferta faunística de la reserva.
Acceso
El
lago Bogoria se encuentra en el Rift
Valley, a tan sólo 25 km al sur del
lago Baringo, aunque la distancia real
por carretera es mayor. Por tanto, para
llegar desde Nairobi, Nakuru, Samburu
o Eldoret, se aplica lo mencionado
sobre cómo llegar al lago Baringo.
Dado que no hay lodges en Bogoria, la
opción más frecuente es alojarse en
Baringo y realizar una excursión a la
cercana reserva.
Existen tres puertas de entrada a la
reserva, a las que se accede tomando
desvíos desde la carretera general B4
que lleva hasta Baringo. La puerta principal
es la Loboi Gate, al norte del lago.
El desvío hacia el este desde la B4
se encuentra 4 km al sur de Marigat.
Una carretera asfaltada, la E461, conduce
a Loboi y a la entrada a la reserva
tras un recorrido de 21 km.
Las dos entradas restantes se encuentran
más al sur, tomando el desvío al este
desde la B4 en Mogotio, 59 km al sur
de Marigat. Esta pista cubre poco más
de 20 km hasta Mugurin. Un kilómetro
más adelante de esta localidad, la carretera
se bifurca. La pista de la izquierda
continúa durante unos 20 km hasta un
desvío a la derecha que nos lleva a
la Maji Moto Gate, próxima a la zona
de aguas termales. Por otra parte, la
pista de la derecha, en muy malas condiciones
y con tramos muy empinados, cubre un
trayecto de 14 km hasta la Emsos Gate,
la más meridional, en la zona boscosa
del sur de la reserva.
Por último, existe una ruta escénica
para llegar desde Nakuru hasta la Emsos
Gate, trepando desde el lecho del Rift
Valley hasta la escarpadura oriental
para luego descender de nuevo hasta
Bogoria, al fondo del valle. Gran parte
de este camino sólo es practicable en
vehículos todo-terreno, a pie o en bicicleta
de montaña. Saliendo desde Nakuru por
la A104 hacia Nairobi, se toma la carretera
asfaltada B5 en dirección nordeste hacia
Nyahururu. Durante el camino hay varios
desvíos hacia el noroeste en dirección
a Bogoria, tomando como puntos de referencia
las localidades de Subukia y Solai.
Si no dispones de vehículo propio, puedes
tomar un autobús o matatu para recorrer
el tramo asfaltado, pero el resto del
trayecto tendrás que realizarlo a pie,
para lo que tardarás unos dos días.
Fauna
Bogoria
no sobresale por su diversidad de mamíferos,
aunque la poca cantidad no desmerece
en absoluto a la calidad. El mayor atractivo
de esta reserva consiste en haberse
convertido en un auténtico santuario
para la protección del gran kudú, un
tímido antílope que suele habitar los
bosques abiertos de las regiones montañosas.
Si Bogoria y Baringo son las escalas
más septentrionales de su viaje, no
verá este animal en ningún otro parque.
En Bogoria son ahora tan abundantes
que los avistamientos no son raros.
El gran kudú es un bello animal con
grandes cuernos en espiral y una barba
a lo largo del cuello (sólo en los machos),
amplias orejas, el cuerpo cruzado por
estrías blancas verticales y un característico
galón blanco uniendo ambos ojos. La
población de gran kudú, antes muy extendida,
se vio gravemente afectada por las epidemias
de peste bovina del siglo XIX, que restringieron
el hábitat de este animal a las zonas
menos frecuentadas por el ganado doméstico.
Otros mamíferos de la reserva incluyen
los búfalos, babuinos, gacelas de Grant,
dik-diks de Kirk y klipspringers, estos
últimos en las laderas rocosas al sur
y este del lago.
Al igual que en el resto de lagos del
Rift Valley, las aves son abundantes
y variadas en Bogoria. El lago es regularmente
visitado por miles de flamencos mayores
y menores, que se reúnen sobre todo
en la orilla opuesta a las aguas termales.
Sin embargo, ocasionalmente la curiosidad
también mata al flamenco, algún ejemplar
desprevenido muere víctima de las emanaciones
sulfurosas y las altas temperaturas.
La reserva cuenta además entre otras
aves con buitres, avutardas, alondras
y rapaces, entre las que destacan las
águilas pescadoras, que debido a la
ausencia de peces suelen picar sobre
los flamencos.
En los últimos años, la mortalidad de
los flamencos menores ha aumentado de
forma alarmante, replicando la epidemia
de muertes de estas aves que acaeció
en 1994-95, especialmente en el lago
Nakuru. Aparentemente, este suceso se
debe al envenenamiento de las aguas
por toxinas y metales pesados como consecuencia
del sobrecrecimiento de especies tóxicas
de algas en las aguas del lago, que
los flamencos filtran a través de sus
picos para alimentarse.
Alojamiento
No
hay lodges en Bogoria, únicamente un
par de establecimientos más al estilo
de hotel de ciudad. Ambos se sitúan
fuera de la reserva, en las cercanías
de la Loboi Gate. A 3 km de la entrada
se encuentra el Lake Bogoria Hotel,
que cuenta con una piscina de aguas
termales. En sus proximidades se halla
el Papyrus Inn, del mismo propietario
que el Papyrus Annex de Baringo.
|
|
Lago
Elmenteita |
|
Elmenteita
es un pequeño lago sódico situado al
sudeste del lago Nakuru. Su situación
en terreno privado lo convierte en un
lugar mucho menos visitado que Nakuru,
aunque las concentraciones de flamencos
también son menores que en aquel. Quizá
por tratarse de un lugar más tranquilo,
en tiempos hubo una colonia de flamencos
mayores que criaban aquí, pero fueron
expulsados por el acoso de los pelícanos.
La mayor parte de los safaris que recorren
el trayecto entre Naivasha y Nakuru
únicamente se detienen en el mirador
sobre el lago en la carretera general
A104. Sin embargo, se puede acceder
a la reserva privada que rodea Elmenteita,
denominada Soysambu y perteneciente
a Delamere Estate.
Aclaración: como es habitual en muchos
topónimos kenyatas que provienen de
una corrupción swahili de palabras Maasai
o de otras lenguas, la ortografía varía
según la fuente. Encontrará este lugar
escrito como Elmenteita, Elmentaita,
Elementaita o Elementeita.
Acceso
Elmenteita
se encuentra a unos 30 km al sudeste
de Nakuru. Saliendo de Nakuru por la
A104 en dirección a Nairobi, a la altura
del lago hay un mirador en la carretera
desde el que presuntamente parte un
camino que permite descender a pie hasta
la orilla. Continuando por la A104,
hacia el final del lago sale a la derecha
un desvío señalizado al Lake Elementeita
Lodge, a medio kilómetro de la general.
Más adelante, antes de llegar a Gilgil,
aparece a la derecha un desvío, la D321,
que conduce a la reserva privada de
Soysambu Estate.
Si planea una visita a Elmenteita como
una excursión desde el lago Nakuru,
la vía de acceso más fácil es abandonando
el parque por la Nderit Gate, más allá
del Lake Nakuru Lodge. Esta pista sale
a la D320, que baja a la derecha hacia
el sur en dirección a la localidad de
Elmenteita, donde confluye con la D321.
Fauna
Los
flamencos suelen visitar este lago,
aunque en números muy inferiores a los
de Nakuru. También se encuentran algunas
aves acuáticas pescadoras, como pelícanos
o garzas.
En
otro tiempo existió una colonia de hipopótamos,
pero desapareció debido a la sequía,
que en ocasiones ha llegado a evaporar
el lago por completo.
Alojamiento
La
cercanía de este lugar a Nakuru ofrece
la posibilidad de alojarse en uno de
los lodges del lago Nakuru y realizar
desde allí una excursión a Elmenteita.
No obstante, este último lago cuenta
con dos posibilidades de alojamiento:
Lake Elementaita Lodge
Se trata de una antigua granja, construida
en 1916, que perteneció al colono ganadero
Lord Galbraith Cole. Las instalaciones
están rodeadas de bonitos jardines en
una atalaya que domina el paisaje del
lago. La calidad del restaurante está
por encima de la media. El personal
es atento hasta el empalago, pero las
atenciones no se ven necesariamente
reflejadas en la calidad del servicio.
Delamere's Camp
El Delamere's es un lujoso tented camp
de Savannah Camps & Lodges, enclavado
en la reserva privada de Soysambu Estate,
que rodea el lago por su orilla occidental.
|
| Lake
Nakuru National Park |
|
El Nakuru es uno de los lagos sódicos
del Rift Valley y un fantástico santuario
de aves, sus orillas pobladas en otros
tiempos hasta por más de un millón de
flamencos. Frecuentemente se utiliza
el tópico que lo define como "el mayor
espectáculo ornitológico de la Tierra",
según una frase del famoso ornitólogo
Roger Tory Peterson que, como toda frase
de este estilo, se utiliza hasta la
saciedad con fines promocionales. Lo
cierto es que durante los últimos años,
los flamencos han desaparecido esporádicamente
para reaparecer después de forma tan
misteriosa como se fueron, pero siempre
en números mucho menores.
El parque fue inaugurado como tal en
1968, aunque desde 1961 existió un santuario
de aves en el sector sur del lago. Con
el apoyo del World Wildlife Fund, el
gobierno de Kenya emprendió un plan
de adquisición de las tierras adyacentes
para ampliar el área protegida. Ya en
1964, el santuario incluía el lago entero,
cuya superficie varía con las lluvias
entre 5 y 40 km², además de una franja
de terreno a sus orillas. Desde su proclamación
como parque nacional, las autoridades
y organizaciones conservacionistas continuaron
ganando la batalla a la propiedad privada
y a los asentamientos humanos, ampliándose
aún más las fronteras del parque en
1968 y 1974 hasta su extensión actual
de 188 km².
Aunque las fotos de esta página no permitan
adivinarlo, lo cierto es que el parque
se encuentra a tan sólo 4 km de distancia
de la populosa ciudad de Nakuru. Esto
tiene consecuencias varias, pero casi
todas de signo negativo para la conservación
de este espacio natural. Después del
Nairobi National Park, éste es el segundo
parque más accesible, ya que Nakuru
es la cuarta ciudad del país y capital
del Rift Valley. El parque recibe por
ello un alto número de visitantes, más
de 100.000 cada año, de los cuales una
gran proporción corresponde a ciudadanos
de Kenya y residentes.
Pero el tráfico de vehículos no es la
única ni la mayor de las amenazas: los
vertidos incontrolados desde la cercana
ciudad provocan una fuerte degradación
del entorno, hasta tal punto que en
épocas críticas los flamencos han desaparecido
por completo del parque. En 1994-95
se produjeron muertes masivas de flamencos
menores causadas por envenenamiento
de las aguas con metales pesados y toxinas,
debido a un conjunto de factores de
origen climático y humano que produjeron
el sobrecrecimiento de cianobacterias
y algas verdeazuladas tóxicas. En aquella
ocasión se puso en marcha un plan para
el tratamiento de los residuos urbanos
e industriales de la ciudad de Nakuru,
para la monitorización de las aguas
y la contaminación y para la protección
de la cuenca del lago.
Por otra parte, la presión de la población
circundante sobre el medio natural y
de los furtivos sobre los rinocerontes
ha obligado a cerrar por completo el
perímetro del parque con 74 km de valla
metálica. El primer vallado se realizó
en 1976, reforzándose diez años después
con una alambrada eléctrica alimentada
por energía solar, gracias a la cooperación
del británico Rhino Rescue Trust.
Las medidas están destinadas a proteger
un espacio de excepcional importancia
para la conservación de la fauna, no
sólo la diversidad de aves que inspiró
la creación del parque sino también
un gran número de especies de mamíferos,
originarios del parque o introducidos,
que viven y crían allí con éxito. Entre
los últimos se encuentran los rinocerontes.
El parque fue declarado santuario para
la protección de estos grandes y amenazados
animales en 1987. Desde entonces, la
reintroducción de ejemplares de las
dos especies, blancos y negros, ha convertido
a Nakuru en uno de los principales refugios
de rinocerontes en Kenya y en el parque
donde el visitante puede contemplar
fácilmente dos de las cinco especies
de rinocerontes que sobreviven en el
mundo.
El parque ocupa el lago y una orla de
terreno alrededor de las orillas norte,
este y oeste, mientras que hacia el
sur el recinto se extiende hasta la
cascada Makalia, que marca el límite
sur. Las orillas del lago están rodeadas
de terrenos pantanosos, que durante
las épocas más secas desaparecen para
dejar al descubierto grandes placas
blancas de sal. El bosque ribereño se
abre hacia el sur en una sabana de acacias
y arbustos. Las orillas oriental y occidental
están enmarcadas por elevaciones que
ofrecen magníficos miradores sobre el
lago: Lion Hill, Baboon Cliff y Out
of Africa. Al oeste, los Baboon Cliffs
(Acantilados de los Babuinos) son el
hábitat preferido de algunas de las
especies del parque, mientras que al
este, una parte de Lion Hill está ocupada
por un magnífico bosque de Euphorbia
o cactus candelabro, que dan al paisaje
un aspecto prehistórico. En el parque
existen varios sitios de picnic y junto
a las orillas del lago se han erigido
escondites (hides) para observar a las
aves.
Además de aves y rinocerontes, el parque
cuenta con un gran número de especies
de mamíferos, entre las que se encuentran
los carnívoros como el león y el leopardo.
La cercanía del parque a la ciudad y
los frecuentes conflictos entre la conservación
del medio natural y el desarrollo de
los asentamientos humanos han alentado
varias iniciativas destinadas a mejorar
las condiciones de vida de la población
local y facilitarles el conocimiento
de este espacio único. El Kenya Wildlife
Service ha financiado proyectos de educación
y sanidad, destinados a la construcción
de aulas, compra de equipamiento y libros,
construcción de dispensarios, etc. Por
otra parte, el parque dispone de un
autobús que por un precio módico ofrece
visitas guiadas al parque a los vecinos
de Nakuru.
Alrededores
Nakuru:
La ciudad de Nakuru es la cuarta de
Kenya por número de habitantes, pero
después de Nairobi es la más importante
del interior, ya que la segunda y tercera,
Mombasa y Kisumu respectivamente, se
encuentran en las costas del Índico
y del lago Victoria. Por ello, Nakuru
es la capital del interior, y su situación
en el Rift la convierte en el centro
neurálgico del valle. La ciudad se fundó
al abrigo del ferrocarril. Desde el
principio se convirtió en la estación
más importante del valle, ya que aquí
la línea se bifurca hacia Kisumu y hacia
Kampala. En 1902 comenzaron a sustituirse
las tiendas de campaña por construcciones
de ladrillo y asentamientos permanentes.
Un año después, Lord Delamere, uno de
los personajes más prominentes de los
días de la Colonia, adquirió 400 km²
en las laderas del Mau Escarpment, al
sudoeste de la ciudad, así como otros
200 km² más en Soysambu, al otro lado
del lago. Delamere promovió un amplio
programa para repartir tierras a sus
compatriotas. Cuando los colonos poblaron
la zona, sus intentos de criar ganado
fueron infructuosos: los pastos de Nakuru
son deficientes en hierro. Por tanto,
la agricultura se reveló como la única
actividad rentable.
En el centro de la ciudad se instala
un mercadillo de artesanía en el que
abundan los objetos fabricados con plumas
de flamenco. La ciudad cuenta con algunos
hoteles, entre los que destaca el Midlands
Hotel.
Kariandusi:
A la derecha de la carretera general
A104, antes de llegar a Nakuru, se encuentra
el emplazamiento prehistórico de Kariandusi,
perteneciente a los Museos Nacionales
de Kenya. Junto al lugar se sitúa una
mina de diatomita o roca de diatomeas.
El emplazamiento, del periodo achelense,
abre todos los días de 8 de la mañana
a 6 de la tarde. Fue descubierto en
1928 por el famoso paleoantropólogo
Louis S.B. Leakey, quien comenzó las
excavaciones que serían dirigidas posteriormente
por sus hijos. El lugar cuenta con un
museo y dos áreas excavadas. Los restos
han sido datados en el Pleistoceno Inferior,
entre 0,7 y un millón de años atrás.
Los estudios sugieren que en el lugar
no había viviendas permanentes, más
bien se trataba de un taller, a juzgar
por la cantidad de hachas y cuchillos
de piedra encontrados. Muchos de estos
instrumentos están fabricados en obsidiana,
una roca volcánica negra de aspecto
vítreo. Probablemente los hombres de
Kariandusi mataban allí a los animales
que les servían de alimento y fabricaban
in situ las herramientas que utilizaban
para ello. En cuanto a la identidad
de estos pobladores, todo parece indicar
que se trataría de Homo erectus, que
posteriormente tuvieron que abandonar
sus asentamientos porque el nivel de
las aguas creció hasta cientos de metros
sobre la cota actual de los lagos Nakuru
y Elmentaita.
Junto al emplazamiento se sitúa una
mina a cielo abierto de diatomita, una
roca silícea formada por la compresión
de los esqueletos de las diatomeas,
algas microscópicas con una envoltura
exterior formada por dos valvas de sílice.
La roca se utiliza industrialmente como
abrasivo, como filtrante en la elaboración
de cervezas y como absorbente para matar
a los gorgojos por deshidratación en
los silos de grano, además de emplearse
en la fabricación de aislantes y pinturas.
Tradicionalmente, los Kikuyu utilizaban
este material para elaborar sus pinturas
corporales, de donde proviene el nombre
de karia andus.
Hyrax Hill:
Sólo 3,5 km antes de llegar a Nakuru,
a la derecha de la A104, se encuentra
el emplazamiento prehistórico de Hyrax
Hill, perteneciente a los Museos Nacionales
de Kenya. El lugar abre todos los días
de 9:30 de la mañana a 6 de la tarde.
La colina en la que reposa el yacimiento
fue bautizada a comienzos del siglo
XX en honor a los damanes de las rocas
(rock hyrax), pequeños mamíferos que
en aquellos días habitaban la zona.
Una vez más, fue el profesor Louis Leakey
quien en 1926 advirtió la presencia
de restos en la colina, aunque las excavaciones
comenzarían en 1937 bajo la dirección
de su esposa Mary y serían continuadas
en décadas posteriores por otros investigadores.
El lugar parece haber sido en tiempos
una isla o una península, ya que se
apunta la existencia de playas primitivas
que debieron bordear las orillas del
enorme lago, posiblemente de agua dulce,
que hace unos 8.500 años cubría los
actuales Nakuru y Elmentaita.
Los trabajos de excavación desenterraron
un conjunto de restos que cubren los
últimos 3.000 años. En total se diferencian
tres asentamientos, a veces superpuestos,
que fueron habitados desde el Neolítico
hasta la Edad del Hierro, hace unos
300 años. Las tumbas de los moradores
más antiguos de Hyrax Hill conservaban
un total de diecinueve esqueletos, entre
los cuales los que pertenecían a mujeres
aparecieron adornados y rodeados de
utensilios domésticos. Sobre esta antigua
necrópolis neolítica se construyó otra
en la Edad del Hierro. Curiosamente,
en ésta también se encontraron diecinueve
esqueletos.
También de la Edad del Hierro datan
un fuerte amurallado y varios círculos
de piedras que en su día fueron basamentos
de cabañas y/o corrales para el ganado.
Los restos del asentamiento en la llamada
aldea nordeste sugieren que probablemente
no todas las viviendas fueron ocupadas
al mismo tiempo, sino que se iban construyendo
y habitando hasta que quedaban inutilizables
y se construían nuevas moradas en una
zona adyacente. Incluso existe la posibilidad
de que el lugar fuera habitado por una
sola familia o que se tratase de un
asentamiento estacional. Sus propietarios
podrían haber sido pastores Kalenjin
o Sirikwa, que posiblemente abandonaron
su territorio al ser invadidos por los
Maasai para acabar ocupando las tierras
Kalenjin actuales.
Como curiosidad, la colina rocosa está
esculpida en varios lugares con marcas
que sugieren tableros para jugar al
Bau, nombre bantú de un juego que aún
hoy es popular en Africa y Arabia. Por
último, el museo adyacente alberga varias
piezas desenterradas de utensilios de
cerámica, vidrio y piedra, así como
paneles informativos sobre las diversas
culturas del Rift Valley.
Cráter de Menengai:
El cráter de Menengai pertenece a un
volcán extinguido que custodia la ciudad
de Nakuru desde el norte, aunque lo
hace de una forma muy discreta, ya que
desde la ciudad no se aprecia la presencia
de este gigante dormido.
La carretera que asciende hasta el borde
del cono desde la población de Menengai
es practicable en coche. En el punto
más alto, a casi 2.300 m de altitud,
un poste erigido por el Rotary Club
señala las direcciones y distancias
a varios lugares del mundo. El mayor
atractivo del lugar consiste en las
magníficas vistas, tanto hacia el fondo
del cráter como hacia el lago desde
la ladera sur. Algunas cifras: el cráter
tiene una superficie de 90 km², un diámetro
de 12 km y una profundidad de hasta
500 m.
El lugar está teñido de leyenda, pues
en el siglo XIX fue el escenario de
una batalla intestina entre diferentes
clanes Maasai por los pastos de Naivasha
y las laderas del Rift. Los rebeldes
de Laikipia, quienes no reconocían la
autoridad del laibon Mbatian y además
habían cometido el delito de lesa tradición
de cultivar la tierra, fueron derrotados
por sus vecinos del sur, los Maasai
de Ilpurko. Cuenta la leyenda que los
moran o guerreros Ilaikipiak fueron
arrojados al vacío desde el borde del
cráter, y que las fumarolas que escapan
de las grietas del fondo son las almas
de los vencidos que suben al cielo.
De aquí procede una de las versiones
sobre el nombre del lugar, según la
cual éste proviene del término Maa "Menenga",
que significa "los muertos".
Acceso
El lago y la ciudad de Nakuru se sitúan
en el lecho del Rift Valley, a 156 km
al noroeste de Nairobi. La ruta que
une ambas ciudades, la A104, es una
vía asfaltada y muy transitada, ya que
se trata de la principal arteria de
comunicación por carretera entre la
capital del país y el Rift. El intenso
tráfico la convierte también en una
ruta peligrosa y con un alto número
de accidentes. Conduzca con precaución.
La carretera de Nairobi a Nakuru es
la ruta de arranque de muchos safaris.
Por ello, un gran número de visitantes
obtiene su primera visión del paisaje
de Kenya desde aquí. Y no es mal sitio.
Súbitamente, a la vuelta de una curva
en el borde de la meseta, la tierra
se abre al inmenso vacío del Rift Valley.
Junto a los tenderetes que ofrecen sus
mercancías turísticas, un mirador construido
en madera y de aspecto poco firme ofrece
una vista sobrecogedora. El visitante
obtiene aquí una primera impresión del
protagonismo del Rift en la geografía
física de Africa Oriental. Varios cientos
de metros más abajo, el lecho del Kedong
Valley salpicado de acacias ofrece una
imagen límpida y arquetípica del paisaje
africano. Más allá se distinguen el
monte Longonot, el parque nacional de
Hell's Gate y el lago Naivasha.
Desde el mirador, la carretera cae agarrada
a las laderas del Kikuyu Escarpment.
Una vez en el fondo del valle, dejará
a la izquierda los parques de Longonot
y Hell's Gate, bordeará el lago Naivasha,
cruzará la ciudad de Gilgil y divisará
el lago Elmentaita antes de llegar finalmente
a Nakuru.
La ciudad de Nakuru está muy bien comunicada
con Nairobi. El tren, el famoso "Lunatic
Express", también se detiene aquí, o
más bien a la inversa, la ciudad creció
a la orilla del ferrocarril, como muchas
de las principales urbes de Kenya. Muchos
autobuses y matatus cubren el trayecto
entre Nairobi y Nakuru, así como entre
la capital del Rift y los pueblos más
importantes del valle y del oeste de
Kenya.
Debido a su cercanía a la ciudad de
Nakuru, este es uno de los únicos parques
que pueden visitarse en taxi, aunque
no es la manera más aconsejable para
recorrer un parque nacional.
La pista de aterrizaje de Naishi ofrece
al visitante la posibilidad de desplazarse
desde Nairobi directamente hasta el
corazón del parque nacional, pero únicamente
durante la estación seca.
Por supuesto, Nakuru también es accesible
por carretera desde Nyeri vía Nyahururu,
bordeando la cordillera de Aberdares
(170 km), desde Kisumu en la costa del
lago Victoria (116 km), o bien desde
Naivasha en la carretera de Nairobi
(65 km). Si tu viaje incluye una etapa
Nakuru-Masai Mara o viceversa, puede
utilizar la carretera que une ambas
poblaciones vía Mau Narok cruzando el
Mau Escarpment (100 km), pero durante
las lluvias esta pista es un barrizal.
La vía más frecuente de acceso al parque
es la Main Gate, a 4 km al sur del centro
de Nakuru. Desde la Kenyatta Avenue,
toma la Moi Road y gira a la izquierda
por la Stadium Road, que le llevará
directamente hasta la entrada. Aquí
están también las oficinas del parque.
Si viene desde Nairobi y no quiere entrar
en la ciudad, puede acceder al parque
a través de la Lanet Gate, aunque la
señalización no es buena. Para ello,
antes de entrar en Nakuru tome el desvío
a la izquierda que indica "Lanet Gate",
enfrente del Stem Hotel y antes del
puente del ferrocarril, y justo después
gire a la derecha por una pista que
corre paralela a la A104 durante un
tramo. Esta ruta conduce directamente
a la Lanet Gate.
Por último, la Nderit Gate se encuentra
al este del parque, cerca del Lake Nakuru
Lodge. Esta entrada es conveniente para
los visitantes que acceden desde Mau
Narok o desde el lago Elmentaita.
Las pistas del interior del parque suelen
mantenerse en buen estado, aunque durante
las lluvias puede encontrar bastante
barro. La carretera principal circunda
el lago por completo. La parte norte
está muy transitada y es por tanto menos
interesante para la observación de la
fauna. Al sur del lago se encuentra
la mayor superficie terrestre del parque,
en la que existe una red de pistas mucho
menos frecuentada y en la que tendrá
la ocasión de avistar un gran número
de herbívoros, como las jirafas de Rothschild,
los esquivos rinocerontes negros y los
voluminosos eland.
Fauna
En este breve recorrido por la fauna
de Nakuru, obligatoriamente debemos
empezar por los flamencos, tradicionalmente
la principal atracción de este parque.
Sin embargo, hoy día los rinocerontes
compiten con los flamencos por el favor
de los turistas y la atención de las
cámaras.
Los flamencos menores se reúnen en las
orillas del lago para filtrar el agua
a través de sus picos y obtener así
su alimento, las algas verdeazuladas
Spirulina platensis, que prosperan en
este medio acuático alcalino. Las aves
consumen cada año 250 toneladas de algas
por hectárea de lago. Los flamencos
mayores también visitan el lago, en
menor número que sus parientes más pequeños.
En las mejores épocas, el número de
flamencos ha llegado hasta los dos millones,
pero desgraciadamente desde hace unos
años estas aves desaparecen repentinamente
para regresar de forma esporádica, siempre
en bandadas de menor tamaño. Ocasionalmente
y debido a la contaminación, las cianobacterias
y especies tóxicas de algas proliferan
en las aguas y envenenan a los flamencos
menores. Este es el precio que han debido
pagar los animales y el entorno natural
por la difícil convivencia con el medio
humano. Aunque los esfuerzos se encaminan
a prevenir y evitar estas muertes, las
epidemias se repiten de forma cíclica
mientras los flamencos se mueven de
un lago a otro en busca del hábitat
más limpio. Por otra parte, los desequilibrios
climáticos de uno u otro signo afectan
a la población de estas aves: las lluvias
excesivamente abundantes reducen el
pH de las aguas y frenan el crecimiento
de las microalgas alimenticias, mientras
que las sequías graves han llegado a
desecar el lago por completo. Por algún
extraño motivo, ni siquiera en las épocas
más boyantes los flamencos han criado
en Nakuru.
El parque nacional de Nakuru fue declarado
santuario de rinocerontes en 1987, cuando
sólo contaba con dos ejemplares residentes
de rinoceronte negro. Otros 16 fueron
introducidos desde Solio Ranch, a los
que se unieron en 1990 otros cuatro
transportados desde el parque nacional
de Nairobi. Los primeros dos rinocerontes
blancos fueron introducidos en el parque
desde Lewa Downs, seguidos de otros
10 que se trajeron desde Sudáfrica en
1995. A salvo de los furtivos gracias
a la alambrada eléctrica, la población
de rinocerontes de Nakuru progresa favorablemente
y es fácil encontrar a los rinocerontes
blancos pastando en los claros próximos
al lago. Los negros, de costumbres ramoneadoras,
se alimentan en las zonas de arbustos
y árboles, por lo que no es tan frecuente
observarlos en campo abierto. Ambas
especies no se diferencian por el color,
a pesar de lo que sugiere su denominación;
las dos son de color gris. En realidad,
el apelativo de "blanco" viene del inglés
white, una errónea interpretación del
término afrikaaner weit, que en realidad
no significa "blanco" sino "ancho".
Los colonos holandeses denominaron así
a este rinoceronte por su hocico ancho
y plano, apto para pastar, en contraposición
al labio triangular prensil del rinoceronte
negro que le sirve para arrancar las
hojas de los arbustos.
Otras especies han sido introducidas
en el entorno protegido del lago Nakuru.
En 1974, jirafas de Rothschild originarias
de las llanuras de Soy, en Eldoret,
donde habían invadido las granjas de
trigo, fueron liberadas en el parque.
Estos animales han prosperado de tal
manera aquí que en 1996 se donaron ejemplares
a Uganda y Soysambu Estates.
Además de rinocerontes y jirafas, el
parque alberga una gran diversidad de
especies de mamíferos, que suman más
de 50. Entre los grandes herbívoros
encontraremos cobos (waterbucks) comunes
y Defassa, ambos diferenciados por la
marca blanca en sus cuartos traseros,
una circunferencia en los primeros y
una mancha en el caso de los segundos;
impalas, gacelas de Thomson y Grant,
búfalos, cebras comunes, elands, facoqueros,
dik-diks, duikers (de los arbustos y
de frente negra), klipspringers o saltarrocas,
reduncas (reedbucks) de Bohor, antílopes
jeroglífico o bosboks (bushbucks) y
reduncas de montaña. Una pequeña colonia
de hipopótamos habita en la parte nordeste
del lago (Hippo Point) y por la noche
pasta en sus alrededores. Otros pequeños
herbívoros son las liebres y los damanes
de las rocas.
Los primates están representados por
los babuinos, los monos vervet y los
colobos blanquinegros.
Los carnívoros, leones y leopardos,
introducidos desde otras áreas, han
prosperado en el parque de tal manera
que cada vez es más fácil observar algún
leopardo. Unos 40 leones habitan en
el parque; aunque no llegue a avistarlos,
como el parque es pequeño, si afina
el oído puede que los oiga rugir por
la noche desde el lodge. Las hienas
(rayada y manchada), mangostas (esbelta
y egipcia), los gatos salvajes africanos,
los gatos civeta, los chacales de lomo
plateado y los zorros de orejas de murciélago
también están presentes. Las nutrias
habitan en las corrientes que desembocan
en el lago. El raro murciélago de nariz
de hoja y orejas largas se encuentra
en el parque, aunque no es probable
que llegue a avistarlo.
Además de los flamencos, el parque acoge
una gran variedad de aves, más de 450
especies. Las aves acuáticas pescadoras
están presentes gracias a que el lago
cuenta con una nutrida población de
peces. La tilapia de Graham, adaptada
a las aguas saladas, fue importada del
lago Magadi en 1956 para controlar la
proliferación de mosquitos y sirve de
alimento a los pelícanos vulgares, cormoranes
grandes y águilas pescadoras africanas.
La mejor época para la observación de
aves es la estación húmeda y durante
el invierno boreal, cuando el lago es
refugio de multitud de especies europeas
migratorias. Además de las ya mencionadas,
entre las aves acuáticas destacan los
zampullines chicos, golondrinas acuáticas
negras de alas blancas, avocetas, cigüeñuelas,
garcillas bueyeras, garcetas grandes,
patos, hammerkops, cigüeñas de pico
amarillo, ibis sagrados y Hadada, gansos
egipcios, avefrías, lavanderas, garzas
reales, espátulas africanas, agachadizas
africanas, martines pescadores y jacanas
africanas.
Entre las aves terrestres podemos señalar
el avestruz, el pájaro secretario o
serpentario, el marabú, el cálao de
tierra, las gallinas de Guinea, los
estorninos, el picabueyes, el abejaruco,
los alcaudones, la avutarda de Kori,
el águila marcial, las carracas, el
drongo, las tórtolas, el águila ratonera
y el francolín de cuello amarillo.
Alojamiento
La cercana ciudad de Nakuru ofrece varias
posibilidades de alojamiento, aunque
no hay hoteles de categoría internacional.
Existen dos lodges dentro de los límites
del parque:
Lake Nakuru Lodge
El Lake Nakuru Lodge está situado en
la zona sudoriental del parque, cerca
de la Nderit Gate, sobre una colina
que domina el paisaje del lago. Antiguamente,
la instalación era una granja que formaba
parte de las extensas propiedades de
Lord Delamere. El lugar se adquirió
para ampliar los límites del parque
y se transformó en lodge. Cuenta con
120 camas en cabañas adosadas, piscina,
restaurante y bar. Delante de la terraza
del restaurante hay una charca donde
algunos animales acuden a beber.
Sarova Lion Hill Lodge
El lodge de la cadena Sarova está situado
cerca de la orilla este del lago, sobre
la colina de Lion Hill dominando el
bosque de Euphorbias. Anteriormente
era un tented camp, que fue transformado
en lodge. Cuenta con 65 habitaciones
estilo chalet, piscina, sauna, bar y
restaurante, además de un servicio excelente
y una localización privilegiada.
Naishi House
Naishi House es un establecimiento perteneciente
al servicio de parques de Kenya, Kenya
Wildlife Service. Se compone de una
casa y un cottage anexo, ambos completamente
amueblados. La edificación principal
posee dos dormitorios, cada uno con
una cama de matrimonio y una cama sencilla,
además de una cocina equipada, comedor
y una terraza exterior con pérgolas.
El personal de mantenimiento se ocupa
de la limpieza y de proporcionar leña
para la chimenea, pero los visitantes
deben llevar sus propias provisiones.
Por otra parte, el cottage dispone únicamente
de dos dormitorios individuales, por
lo que está concebido como una extensión
del edificio principal y no como un
alojamiento independiente.
|
| Masai
Mara National Reserve |
|
Masai
Mara es sin lugar a dudas uno de los
mas atractivos parques en Kenya. Sus
suaves colinas tapizadas por praderas,
las aguas chocolateadas del río Mara
en las que retozan los hipopótamos,
así como la rica diversidad de vida
salvaje, colman las expectativas de
cualquier visitante en busca del paisaje
africano que evocan películas como "Memorias
de Africa" o "Mogambo". Salvo gustos
particulares o requerimientos especiales,
este es el parque que encabeza la lista
de los must en el país: ningún viaje
a Kenya estaría completo sin una visita
a Masai Mara. Es cierto que no es el
mejor parque para observar aves, y es
cierto que algunas de las especies no
se encuentran fácilmente. Sin embargo,
los leopardos y rinocerontes abundan,
y con sus más de 450 especies de aves,
la reserva no tiene nada que envidiar
a Samburu o a los grandes santuarios
de la avifauna kenyata. Pero en un área
de extensión similar a la isla de Gran
Canaria y con una geografía diversa
y compleja, perderse es infinitamente
más fácil que encontrar un leopardo
o avistar una especie concreta de pájaro
en sus múltiples bosques.
La reserva, inaugurada en 1961, se localiza
al oeste del Rift Valley y es la continuación
natural de las llanuras del Serengeti,
en Tanzania. El río Mara, la columna
vertebral de la reserva, lo atraviesa
de norte a sur para continuar su camino
hacia el oeste hasta el lago Victoria,
a través del parque tanzano. Este cauce
es la barrera natural que deben atravesar
cada año los grandes rebaños migratorios
de ñúes y cebras que se desplazan entre
ambos parques. Como se explica más abajo,
más de un millón de ñúes y 200.000 cebras
se desplazan en busca de los mejores
pastos, encontrando en su camino el
río atestado de cocodrilos. Cuando los
rebaños vadean la corriente, muchos
animales mueren aplastados o ahogados
y dejan sus huesos en las orillas del
Mara. Desde julio hasta octubre Masai
Mara está en pleno apogeo, con los visitantes
estacionales poblando sus interminables
praderas.
La ubicación de Masai Mara y su altitud,
por encima de los 1.500 m, determinan
un clima suave y más húmedo que en otras
regiones del país. El paisaje de praderas
herbáceas y la riqueza de nutrientes
para los grandes rebaños se mantienen
gracias a sus abundantes lluvias, que
aquí duran desde noviembre hasta junio,
fusionándose las dos estaciones de lluvias
largas y cortas tan características
en otros lugares de Kenya. Las tormentas
nocturnas son frecuentes. En las colinas
y las planicies, las praderas alternan
con bosques de acacias y matorral. Las
orillas del Mara y de las múltiples
corrientes tributarias están flanqueadas
por densos bosques ribereños.
La lejanía de esta reserva de los grandes
núcleos urbanos la diferencia de otros
parques y le permite conservar algo
que cada vez es más raro en Africa:
los animales son completamente libres,
sin verjas ni otros obstáculos, e ignoran
por completo las fronteras dibujadas
sobre el papel, no solamente la que
separa los dos países sino también los
límites del área protegida. La reserva
está rodeada al norte y este por la
llamada área de dispersión (dispersal
area), habitada por los Maasai pero
en la que a menudo es incluso más fácil
observar animales salvajes que en la
propia reserva, excesivamente frecuentada
por los turistas que la recorren en
coche, minibús, avioneta, globo o ultraligero.
Al no ser un parque nacional sino una
reserva, Masai Mara no está administrada
por el servicio de parques, el Kenya
Wildlife Service, sino por las autoridades
locales. El problema aparece con las
divisiones administrativas, marcadas
por el río Mara: el sector este de la
reserva pertenece al distrito de Narok,
mientras que el lado oeste se encuentra
en el distrito de Transmara. Este detalle
aparentemente irrelevante es en realidad
algo a tener en cuenta: en teoría, el
precio que se paga a la entrada faculta
para recorrer la parte del parque bajo
la jurisdicción del distrito desde el
que se ha accedido. En la práctica,
esta restricción no suele vigilarse,
pero por si acaso es preferible que
abandone el parque por el mismo distrito
por el que entró.
Los Masai, la tribu de nómadas pastores,
antiguamente temida por su carácter
guerrero, habita estos territorios desde
antaño. Cuando en 1911 el jefe Lenana
firmó un acuerdo con el gobierno colonial,
aceptaba vender sus tierras en favor
del desarrollo urbano de Nairobi para
desplazarse hacia el sur. Pero la región
de Masai Mara había quedado ya despoblada
durante el siglo XIX, cuando las epidemias
y las guerras entre clanes diezmaron
la población Masai y la condujeron a
un declive del que todavía espera recuperarse.
Así, una vieja profecía Masai que predijo
la llegada de los extranjeros también
auguraba un futuro en el que este pueblo
recuperaría su antiguo esplendor.
Cuando se creó la reserva, en 1961,
se hizo con el objetivo de proteger
la fauna de una región desierta y salvaje
que estaba siendo sometida a continuas
matanzas indiscriminadas a manos de
los cazadores blancos. La protección
de esta área, entre otros factores,
favoreció la reocupación del territorio
por los Masai, quienes gracias al status
de reserva pueden participar en la administración
de la misma a través de los consejos
de distrito. Aunque los conflictos por
la tierra continúan en pie, la fórmula
elegida para la preservación de este
espacio natural trata de rendir alguna
compensación a los Masai en virtud del
comercio con los turistas, a través
de los campings, la venta de artesanía
y las visitas a las aldeas. Todo ello
constituye una fuente de ingresos permanente,
aunque escasa y fluctuante, para este
pueblo que lucha por conservar sus tradiciones
frente a las imposiciones del progreso.
Su apariencia y su leyenda les han transformado
con el paso del tiempo en una tribu
mítica que muchas veces se corresponde
poco con la imagen romántica que se
tiene de ella.
Lo cierto es que los Masai se debaten
entre su clásico conservadurismo y la
tentación de sumarse a la revolución
industrial en busca de una vida más
boyante. Su tendencia a aferrarse a
la tradición les ha granjeado las simpatías
y la admiración de los turistas anhelantes
de escenas pintorescas, pero también
el rechazo de los kenyatas más progresistas,
quienes opinan que un pueblo de pastores
nómadas en la economía global del siglo
XXI está condenado a la pobreza. Hoy
muchas de las costumbres Masai se ven
restringidas por la ley, como la caza
del león, mientras otras como la alimentación
tradicional a base de leche y sangre
se diluyen poco a poco en el olvido.
Mientras, los turistas esperan encontrar
al mismo tiempo los Masai de Orzowei
y un país seguro y tranquilo, sin furtivismo,
sin ganado en las reservas y sin bandidos.
Una combinación imposible, salvo obligando
a los Masai a convertirse en algo parecido
a los empleados de Port Aventura, jóvenes
de hamburguesa y vaqueros que por las
noches se disfrazan para interpretar
las danzas milenarias de su tribu. Al
fin y al cabo, esto ya puede observarse
en las orejas perforadas de muchos camareros
y cocineros en los lodges.
Acceso
Masai
Mara se localiza a unos 270 km al oeste
de Nairobi, en un remoto rincón sudoccidental
del país, al borde de la frontera tanzana.
El hecho de que no exista una única
carretera principal hasta la reserva,
unido a la propia geografía de Masai
Mara, dividida en dos por el río, hace
que sea conveniente estudiar la ruta
para cada situación particular. El camino
óptimo en cada caso dependerá no sólo
del lugar de procedencia, sino también
del destino, según éste se encuentre
fuera o dentro de la reserva y, en este
último caso, en el sector occidental
u oriental.
Por supuesto que el estado de las carreteras
es otro factor importante a considerar,
y esto no se aprecia en los mapas. En
general, ninguna de las carreteras de
acceso a Masai Mara está en buenas condiciones.
El rango varía entre lo aceptable y
lo pésimo. Esto sin añadir el factor
lluvia, que durante la estación húmeda
embarra las carreteras y dificulta aún
más la circulación.
Por todo ello, un gran número de visitantes
elige viajar a Masai Mara en avión.
Air Kenya ofrece dos vuelos diarios
en línea regular desde el aeropuerto
de Wilson, en Nairobi. El trayecto dura
tan sólo 45 minutos, frente a las más
de seis horas que cuesta cubrir la distancia
en un vehículo que obligatoriamente
tiene que ser un 4x4. Por no hablar
de los autobuses, que sólo llegan hasta
la población de Narok, aún a mucha distancia
de la reserva.
A continuación intentamos simplificar
las diversas posibilidades de acceso
a Masai Mara en función de la procedencia.
Varias de las rutas confluyen en la
carretera B3, que corre paralela a la
frontera tanzana en dirección este-oeste
y de la que parten varias pistas hacia
Masai Mara. Después, y para que pueda
decidir cuál de las opciones le interesa
más, explicaremos las posibilidades
de comunicación entre un sector y otro
de la reserva.
Desde Nairobi
No se deje engañar por los 270 km de
distancia: el trayecto le llevará unas
seis horas sólo hasta el sector oriental
de la reserva, a lo que hay que sumar
en su caso el recorrido interior. En
Nairobi, toma la carretera A104 hacia
Naivasha y Nakuru. Después de pasar
el Kikuyu Escarpment, de contener la
respiración con las vistas del Rift
Valley y de bajar al lecho del Kedong
Valley, tome en Maai-mahiu el desvío
a la izquierda hacia Narok por la carretera
B3. Unos 15-20 km después de pasar Narok,
la carretera llega a la localidad de
Ewaso Ngiro, donde hay un cruce. Desde
aquí hay dos posibilidades para acceder
a la reserva:
Opción A: esta es la ruta más
frecuentada, que conduce hasta el sector
oriental del parque, donde se sitúa
el Keekorok Lodge. En Ewaso Ngiro, gira
a la izquierda por la C12. Unos 40 km
más adelante aparece una bifurcación.
Las dos pistas llevan a Masai Mara,
pero a distintos accesos, y confluyen
dentro de la reserva en el Keekorok
Lodge. La más utilizada es la de la
derecha, que conduce a la entrada principal,
Sekenani Main Gate. La ruta de la izquierda
lleva hasta la Ololamutiek Gate cruzando
un puente derrumbado (1998), pero es
accesible en 4x4.
Opción B: menos utilizada por
su peor estado y la abundancia de barro
después de las lluvias. En Ewaso Ngiro,
continúe recto por la B3 unos 40 km
más hasta Ngorengore. En esta localidad
gire a la izquierda por la C13. Desde
aquí nuevamente existen dos posibilidades.
La primera es continuar todo recto hasta
la Oloololo Gate y el Kichwa Tembo Camp,
en el sector occidental de Masai Mara.
La segunda opción es girar a la izquierda
en Aitong por la E177. Esta pista conduce
al sector oriental a través de la Talek
Gate.
Desde Naivasha
Si parte de Naivasha tiene dos rutas
principales para llegar a Ewaso Ngiro,
desde donde se aplican las dos opciones
mencionadas en el apartado "desde Nairobi".
Opción A: tome la carretera general
A104 hacia Nairobi hasta Maai-mahiu,
de donde parte la B3 a la derecha hacia
Narok y Ewaso Ngiro. Este es el camino
más utilizado porque aprovecha un tramo
de la carretera general.
Opción B: justo al sur del lago,
tome el desvío a la derecha por la C88.
Esta pista atraviesa las montañas del
Mau Escarpment y ofrece bellas vistas,
pero presenta mucho barro durante las
lluvias. Finalmente desemboca en la
B3, que deberá tomar hacia la derecha
en dirección a Narok y Ewaso Ngiro.
Desde Nakuru:
El caso de Nakuru es similar a lo mencionado
para Naivasha. Básicamente hay dos posibilidades,
una es más directa y escénica pero más
complicada y la otra aprovecha un tramo
de la general A104 hacia Nairobi. Las
dos rutas acaban llegando a Ewaso Ngiro,
en la B3. Desde aquí se aplica lo explicado
en "desde Nairobi".
Opción A: tome la carretera general
A104 hasta Naivasha. Ver "desde Naivasha".
Opción B: en Nakuru, toma la
carretera en dirección sur hacia Njoro
y Mau Narok cruzando el Mau Escarpment.
Esta pista se convierte en un barrizal
durante las lluvias. La carretera desemboca
finalmente en la B3 a la altura de Narok.
Gire a la derecha hasta Ewaso Ngiro.
Desde el norte (Kericho):
Tome la C23 en dirección sur hacia Kisii
y gire a la izquierda en Litein por
la carretera asfaltada que recorre unos
40 km hasta llegar a Bomet. Allí gire
a la izquierda para tomar la B3. Desde
esta pista puede bajar a Masai Mara
por la C13 en Ngorengore (a unos 40
km de Bomet) o por la C12 en Ewaso Ngiro,
tal como se explica en "desde Nairobi".
Desde el oeste (Kisii)
Opción
A: tome la carretera principal A1
hacia el sur en dirección a Tanzania.
A la altura de Suna, tras pasar Migori
y poco antes de la frontera, hay un
desvío a la izquierda hacia Lolgorien
y Masai Mara. Esta pista cruza el Soit
Ololol Escarpment y tiene tramos muy
empinados. Entrarás en la reserva por
la Oloololo Gate, en el sector occidental
(Transmara).
Opción B: desde Kisii toma la
B3 en dirección este hacia Keroka y
Sotik. Continúa por esta carretera atravesando
Bomet y Kapkimolwa para bajar por la
C13 en Ngorengore o por la C12 en Ewaso
Ngiro, como se detalla en "desde Nairobi".
Desde Tanzania
Esta opción sólo es posible si viaja
en un coche propio, ya que las compañías
de alquiler generalmente no lo permiten
a no ser que exista un acuerdo previo
expreso bajo circunstancias especiales.
Existe de hecho una puerta de acceso
a Masai Mara desde el Serengeti: la
Sand River Gate. Este acceso es muy
poco utilizado y hay una distancia de
12 km entre los puestos fronterizos
de ambos países. Si entra en Kenya,
realizará aquí unos trámites básicos
que tendrá que completar en Nairobi.
Cómo
moverse en Masai Mara
Una primera consideración importante
es la ubicación del alojamiento elegido.
Muchos visitantes que optan por un lodge
o camp fuera de la reserva finalmente
ni siquiera llegan a entrar en ella.
Masai Mara es uno de los parques más
caros y, al contrario de lo que ocurre
en otros, abundan los animales fuera
de los límites. La denominada área de
dispersión (dispersal area) al norte
y este de la reserva es igualmente rica
en fauna, con la única diferencia que
en esta zona hay asentamientos Masai.
El problema para los que eligen esta
opción es que al sur de la carretera
B3 no hay comunicaciones entre las pistas
que conducen a las diferentes puertas
de entrada, por lo que un vehículo procedente
de Nairobi se ve obligado a dar un rodeo
para llegar al sector occidental sin
penetrar en la reserva. De hecho, la
ruta desde Kericho es frecuentemente
utilizada en tales casos, ya que incluso
durante las lluvias permanece transitable.
De cualquier manera, todos los caminos
conducen a Masai Mara y dentro de la
reserva sí es posible cruzar fácilmente
de un sector a otro. Eso sí, dando un
largo rodeo, ya que el paso se encuentra
en el límite sur de la reserva y del
país. Este puente, el New Mara Bridge,
se sitúa sobre la carretera principal
del parque, la E176, que une el Keekorok
Lodge con Oloololo Gate. Existe un segundo
puente sobre el Mara, pero éste se halla
fuera de la reserva, al noroeste de
la misma poco después de cruzar la Oloololo
Gate.
El Keekorok Lodge, donde muere la E176,
es la principal encrucijada de caminos
en Masai Mara. Desde aquí parten tres
carreteras que se dirigen respectivamente
hacia las puertas de Talek (E177), Sekenani
(C12) y Ololamutiek (E301). La C12 que
viene de Ewaso Ngiro no acaba en el
Keekorok, sino que continúa hacia el
sur hasta la Sand River Gate, en la
frontera con Tanzania y el Serengeti.
Aparte de esta red principal, existe
una maraña de pistas secundarias en
diversos estados de conservación, algunas
de ellas transitables todo el año y
otras inundadas durante la estación
húmeda, sobre todo al noroeste. La conducción
fuera de pistas (off-road) durante años,
además de dañar el suelo, ha provocado
la aparición de una telaraña de rodadas
que se confunden con las pistas autorizadas.
Aunque los mapas disponibles en general
no son muy buenos, esto dificulta aún
más su utilización. Por todo ello y
por la gran extensión de la reserva,
en Masai Mara es fácil perderse, a no
ser que utilice un GPS y cuente con
una buena colección de waypoints. Como
consejo general, si está convencido
de que vé una carretera, utilícela,
pero tenga en cuenta que posiblemente
no la encontrará en el mapa. Registre
sus pasos en un diario de ruta: si se
pierde, es conveniente que sea capaz
de desandar el camino. Perderse, pero
sabiendo cómo "encontrarse" de nuevo,
es la mejor manera de separarse de las
rutas más trilladas para descubrir paisajes
y animales en soledad.
La amplitud de las regiones a explorar
dependerá del tiempo que dedique a la
reserva, pero si su estancia es corta,
conviene que preste especial atención
a las zonas que se mencionan en el siguiente
apartado, en función de lo que más le
interese.
En general los lodges disponen de estación
de servicio. Habitualmente cuentan con
suficiente provisión de combustible,
pero durante la sequía la regularidad
del suministro puede variar.
Fauna
Masai
Mara es la ebullición de la vida salvaje.
Durante la estación seca entre julio
y octubre, cuando los grandes rebaños
de herbívoros habitan estas tierras,
la concentración de fauna es un espectáculo
que no tiene parangón en todo el mundo,
evocando lo que debió ser Africa en
tiempos de los "grandes cazadores blancos".
Debe entenderse que Masai Mara es una
reserva de mamíferos. Aunque el número
de especies de aves supera las 450,
su geografía dispersa hace que la observación
de pájaros sea más difícil y menos gratificante
que en lugares donde la avifauna está
más concentrada, como en Samburu o en
los grandes santuarios lacustres. A
pesar de todo, en este apartado repasaremos
también las principales especies que
pueden encontrarse.
En una reserva tan extensa, es útil
saber dónde mirar y cuándo. La segunda
cuestión tiene una respuesta más sencilla.
El atardecer, y sobre todo el amanecer,
son los mejores momentos para observar
animales. Especialmente al alba, los
mamíferos nocturnos aún están activos,
mientras los diurnos aprovechan estas
horas de frescor para desplazarse o
acechar a sus presas. Es en estos momentos
cuando es posible asistir a una escena
de caza, o simplemente contemplar a
los grandes felinos moviéndose por la
sabana, antes de que el sol caiga a
plomo y busquen una sombra donde reposar
el resto del día.
Durante las horas centrales del día,
el calor excesivo imbuye en la sabana
un estado de lasitud que se manifiesta
en el comportamiento de la fauna. Los
movimientos son lentos, una carrera
es un esfuerzo excesivo y a menudo los
animales se protegen del calor a la
sombra de las acacias. Es por esto que
los grupos de las agencias de safaris
recorren los parques al amanecer y al
atardecer, dejando a los turistas en
sus alojamientos el resto del día. Pero
en realidad, las horas centrales son
también muy interesantes para el observador
de la vida salvaje. En primer lugar,
la escasez de turistas permite disfrutar
de los parques en soledad, sin las carreras
frenéticas de minibuses en busca de
leones con los primeros rayos de sol.
Además, los únicos animales que se ven
con dificultad durante las horas de
sol son los felinos. El resto de la
fauna permanece visible y, a no ser
que únicamente esté interesado en el
reality show de la caza -actitud que
equivale a la visita al "tablao" en
España-, disfrutará de sus recorridos
a cualquier hora. Pero si esto no fuera
suficiente aliciente, también puede
tener la ocasión de asistir a la caza
en pleno día: muchos animales no admiten
de buen grado el acoso de los visitantes
humanos y se ven obligados a adaptar
sus costumbres en consecuencia. Cada
vez es más frecuente observar a los
guepardos cazando a mediodía, lo que
supone un esfuerzo mucho mayor y reduce
el rendimiento de sus carreras, pero
es el único momento en que estos tímidos
y solitarios felinos pueden emprender
sus rápidas persecuciones sin la molesta
interferencia de los vehículos.
Dentro del "cuándo", conviene hacer
una mención a la estación del año. Una
pregunta frecuente es si durante la
estación seca se ven menos animales.
Muy al contrario: la estación seca es
la más propicia para la observación
de animales. Éstos suelen evitar quedar
al descubierto en la medida de lo posible,
las presas para no ser atacadas y los
depredadores para no ser advertidos.
Cuando el agua abunda, los animales
se recluyen en la espesura, donde cualquier
pequeño charco sirve de abrevadero.
En la estación seca, las fuentes estacionales
de agua desaparecen y los habitantes
del bosque y el matorral se ven obligados
a acudir a las charcas permanentes,
fácilmente localizables tanto para los
observadores humanos como para los carnívoros,
que les esperan ocultos en sus proximidades.
Las llanuras entre el río Mara y la
sierra de Soit Ololol (Esoit Oloololo
o Siria Escarpment), al oeste de la
reserva, es una zona favorita para los
famosos leones de melena negra de Masai
Mara, que suelen recorrer sus praderas
en busca de caza y dormitar bajo sus
dispersas acacias durante el día. Esta
zona es también de una gran belleza
escénica, los árboles de copa plana
desvaneciéndose en la calima y dibujados
contra las montañas azules en la distancia.
Otro lugar frecuentado por los leones
es el pantano de Musiara (Musiara Swamps),
que en realidad permanece seco gran
parte del año. Los leones son probablemente
el atractivo principal de Masai Mara
es casi imposible abandonar el parque
sin haber encontrado algún ejemplar,
ya que su población es la mayor de Kenya.
Los guepardos pueden encontrarse también
entre el Mara y Oloololo, así como en
el área de Talek, a lo largo de la carretera
entre Talek Gate y Sekenani Gate. Las
solitarias praderas junto al Sand River
también son un buen lugar para avistar
a estos bellos animales tumbados a la
sombra de una acacia.
Los leopardos abundan en Masai Mara,
pero sus costumbres trepadoras y nocturnas
los convierten en objetivos difíciles,
habitualmente camuflados sobre las ramas
altas de las acacias no lejos de los
cursos de agua. En Masai Mara hay muchos
árboles e infinidad de cauces, por lo
que los avistamientos no son frecuentes.
Tal vez pueda encontrar sus huellas
impresas sobre las orillas arenosas
del Mara en la zona norte, fuera de
los límites de la reserva.
Las hienas manchadas corretean por la
reserva a todas horas y frecuentan las
grandes manadas, a la espera de los
restos del festín de leones o guepardos.
Lejos de esta imagen tópica de oportunistas
que les ha granjeado a las hienas la
antipatía de niños y grandes, lo cierto
es que las hienas también se ganan el
pan, pero habitualmente cazan de noche.
No sería atípico que el cadáver que
encuentra al alba rodeado por una familia
de leones corresponda en realidad a
una presa abatida por las hienas durante
la noche. Por otra parte, y a pesar
su feo aspecto, la observación de la
actividad en una hienera es muy entretenida.
Los hipopótamos permanecen sumergidos
durante el día en los múltiples remansos
del Mara, sobre todo en la zona del
Mara Serena Lodge y junto al puente
en el límite sur de la reserva. En este
último lugar suele tomar el sol una
colonia de cocodrilos. Si le sorprende
la noche aún en la carretera, lo que
no es habitual debido a las limitaciones
horarias para la circulación, quizá
divise la sombra mastodóntica de un
hipopótamo cruzando la carretera con
una agilidad de bailarina impropia de
su imagen torpona. Por la noche estos
animales pastan en las praderas y recorren
grandes distancias caminando.
Los herbívoros pueden avistarse en cualquier
lugar de la reserva. Los elefantes se
alimentan de las frondes junto a los
ríos y se les puede ver en grupos familiares
cruzando las llanuras, así como alrededor
de los pantanos de Musiara. Los rinocerontes
negros son una presa difícil para el
fotógrafo, ya que se esconden en la
espesura para ramonear de los árboles
y arbustos, pero es posible observar
su silueta lejana recortada contra el
matorral sobre una colina en Rhino Ridge.
Ahora el parque alberga también una
pareja de rinocerontes blancos importados
desde Sudáfrica. Los eland, con su fornido
aspecto de buey, pueden observarse en
las cercanías de los matorrales y en
las laderas de las colinas. Ñúes, cebras,
gacelas de Thomson y Grant, jirafas
Masai, alcelafos de Coke o kongonis,
impalas, facoqueros y búfalos habitan
todas las regiones del parque.
Masai Mara es el hogar de algunas especies
de mamíferos poco abundantes en otros
parques de Kenya. El topi, un antílope
azulado de pelo satinado y aspecto parecido
al kongoni, es muy escaso en todo el
país salvo aquí. De carácter muy gregario,
los topis forman grandes rebaños que
suelen contar siempre con un vigía de
guardia. Otra especie de distribución
limitada es el antílope Roan, un voluminoso
animal de orgulloso porte y largos cuernos
curvados que en Kenya sólo se encuentra
en el sector sudoccidental de Masai
Mara, en la reserva de Shimba Hills
y en el parque nacional de Ruma (antes
Lambwe Valley). Finalmente, el zorro
de orejas de murciélago, un animalito
de aspecto simpático y orejas desproporcionadas,
es un avistamiento relativamente frecuente,
ya que sus madrigueras abultadas son
fácilmente identificables.
Ya hemos comentado que no podíamos olvidar
las aves. Las rapaces acaparan el protagonismo
con más de 50 especies. Los buitres
son omnipresentes, volando en círculos
sobre los rebaños acechados por los
predadores, en tierra a una distancia
prudente de los leones y su presa fresca,
o finalmente hundiendo con deleite sus
picos y sus cabezas enteras en las vísceras
de la presa, una vez que los leones
y después las hienas se han repartido
las porciones más suculentas. Los marabúes,
probablemente las aves más feas del
universo, también rondan las fuentes
de carroña. Otras aves de presa habituales
en las llanuras herbáceas son los secretarios
o serpentarios. Las grullas coronadas
se encuentran cerca de las charcas,
así como muchas especies de aves acuáticas
migratorias, especialmente durante las
lluvias. Las riberas acogen a los preciosos
turacos de Schalow y de Ross, a los
búhos pescadores de Pel y a las nerviosas
bandadas de gallinas de Guinea crestadas.
Las tierras más secas son el hábitat
de cálaos de tierra y avutardas de Jackson
y Hartlaub.
Alojamiento
En
Masai Mara hay múltiples opciones de
alojamiento en lodge o tented camp:
- Dentro de la reserva: tres lodges
y seis tented camps (uno de ellos privado).
- En el límite exterior: dos lodges
y tres tented camps.
- En el área de dispersión (al norte
y este de la reserva): dos lodges y
seis tented camps.
Además, algunas compañías de
safaris montan campamentos privados
en el exterior de la
reserva para pequeños grupos de clientes
en busca de una experiencia exclusiva
al estilo de los
safaris clásicos.
Algunos tented camps incluyen dos o
tres game drives diarios en el precio
de la pensión completa. Estos establecimientos
están dirigidos a clientes que viajan
a Mara en avión, por lo que no son adecuados
si conduce un coche de alquiler.
Dentro de la reserva:
Keekorok Lodge:
El Keekorok, el más clásico de los lodges
de Masai Mara, pertenece a la cadena
Block Hotels y es el principal punto
de referencia dentro de la reserva,
ya que se localiza en la encrucijada
de las carreteras E176 (Keekorok-Oloololo
Gate), C12 (Sekenani Gate-Sand River
Gate), E177 (Keekorok-Talek Gate) y
E301 (Keekorok-Ololamutiek Gate). Se
sitúa en una llanura y tiene 158 camas
distribuidas en habitaciones que varían
en dimensiones y estilo. Dispone de
piscina, restaurante y bar. Ofrece safaris
en globo todos los días a las 6 de la
mañana y game drives nocturnos, además
de los tradicionales diurnos. Junto
al lodge hay una charca con hipopótamos.
Mara Serena Lodge:
El lodge del grupo Serena se localiza
en un área más tranquila de la reserva,
cerca de la E176 en el sector occidental,
sobre una colina que ofrece esplénidas
vistas del río Mara y las llanuras adyacentes.
Desde lejos es difícil descubrir su
presencia, ya que su arquitectura está
plenamente integrada en la fisonomía
del paisaje. Las 74 habitaciones, remozadas
en el año 2000, están inspiradas en
el estilo de los enkang Maasai, con
una decoración étnica original y atractiva.
Dispone de piscina, restaurante y bar,
además de ofrecer vuelos diarios en
globo. Los damanes de las rocas habitan
en la colina sobre la que se asienta
el lodge y suelen frecuentar sus jardines.
Mara Simba Lodge:
El Mara Simba Lodge se sitúa al norte
de la reserva, a la orilla del río Talek.
Consta de 84 habitaciones distribuidas
en grupos de 6, en cabañas de dos pisos
construidas en piedra y madera. Se trata
del único lodge en Kenya que posee una
planta de tratamiento de aguas residuales.
La depuradora procesa los residuos generados
en el lodge para obtener agua cristalina
que posteriormente se utiliza para irrigación.
Governor's Camp:
Este lujoso y caro tented camp fue el
primero de lo que ahora es la cadena
Governor's Camps. El lugar acogió en
tiempos un campamento de caza para los
gobernadores coloniales y sus invitados.
Está especialmente concebido para clientes
que llegan a la reserva en avión, ya
que el precio incluye game drives. Sus
38 tiendas se cobijan en el bosque ribereño
junto a la orilla oriental del Mara,
próximo a los pantanos de Musiara. Los
elefantes son visitantes habituales
y el restaurante es excelente.
Little Governor's Camp:
El Little Governor's, también perteneciente
al grupo Governor's Camps, está concebido
como un lugar más íntimo que el campamento
base, con tan sólo 17 tiendas. Situado
en la orilla opuesta, se accede a él
recorriendo primero una carretera de
2 km, subiendo después a un bote para
cruzar el Mara y cubriendo el último
tramo a pie por el bosque con escoltas
armados. Las tiendas rodean una charca
a la que acude una abundante fauna.
Al igual que en su campamento hermano,
el precio incluye los game drives. Los
safaris en globo organizados por el
grupo parten desde aquí.
Governor's Ilmoran Camp:
Rizando el rizo del lujo, el Ilmoran,
del grupo Governor's Camps, con sus
sólo 10 tiendas en el bosque junto al
Mara, ofrece todas las comodidades posibles,
eso sí, a un alto precio. Los muebles
están fabricados a mano y el servicio
satisface las más altas exigencias.
Governor's Private Camp:
La joya del grupo Governor's Camps.
Se trata de un campamento que debe reservarse
cada vez en exclusiva para un solo grupo
o familia. Acoge a un total de 16 personas
que pueden disfrutar en soledad de un
remanso del río Mara y de los servicios
más exquisitos.
Sarova Mara Camp:
El tented camp de la cadena Sarova es
el más accesible de la reserva, ya que
se localiza junto a la entrada principal,
Sekenani Gate, en la carretera C12.
Cuenta con 75 tiendas.
Mara Intrepids Club:
Perteneciente a la cadena Prestige Hotels,
el Intrepids es un lujoso y caro tented
camp situado sobre un risco a las orillas
del río Talek. El precio de la pensión
completa incluye los game drives. Ofrece
también game drives nocturnos con visión
de infrarrojos. Dispone de piscina y
de un punto de alimentación para los
leopardos, que acuden atraídos por el
cebo que se deposita cada tarde.
En el límite exterior de la reserva:
Masai Mara Sopa Lodge:
El lodge de la cadena Sopa se encuentra
fuera del límite, a 2 km de Ololamutiek
Gate, con magníficas vistas sobre el
valle. Muy agradable, con 90 habitaciones
estilo chalet. Piscina, restaurante,
bar y una plataforma para observar a
los animales que acuden a un punto de
alimentación. Está bien situado para
observar las migraciones. Ofrece safaris
en globo.
Olkurruk Mara Lodge:
Con sus 38 camas, el lodge de African
Tours & Hotels es uno de los más
pequeños e íntimos de la zona. Situado
en lo alto del Soit Ololol Escarpment,
a poca distancia de la Oloololo Gate,
su ubicación permite disfrutar de fantásticas
vistas sobre el Mara Triangle, el sector
de la reserva limitado por las montañas
al oeste y el río Mara al este. Cada
cabaña está dividida en dos habitaciones
dobles.
Mara Fig Tree Camp:
Este tented camp pertenece a la cadena
Mada Hotels. Se localiza junto a la
Talek Gate, en las orillas del río Talek.
Su localización es buena y cuenta con
tiendas y cabañas. Dispone de piscina
y organiza safaris en globo y ultraligero,
así como game drives nocturnos.
Kichwa Tembo Camp:
El Kichwa Tembo ("cabeza de elefante"),
operado por la Conservation Corporation
Africa, fue la respuesta de Abercrombie
& Kent al Governor's Camp. Es uno
de los campamentos más clásicos de la
reserva, situado al pie de las montañas
de Soit Ololol junto a la Oloololo Gate,
justo al exterior del límite de la reserva.
El lugar se hizo aún más famoso cuando
Robert Redford y Meryl Streep se alojaron
aquí durante el rodaje de "Memorias
de Africa". Cuenta con 40 lujosas tiendas
y 2 cabañas estilo cottage, piscina
y un restaurante de calidad. Junto al
campamento principal existe otro más
pequeño y exclusivo llamado Bateleur
Camp, situado justo debajo del punto
desde el que se tomó la foto para el
póster de la película.
Sekenani Camp:
El Sekenani, situado junto al límite
de la reserva a 6 km al sudeste de la
puerta del mismo nombre, es un pequeño
y exclusivo tented camp de tan sólo
10 grandes tiendas. Es uno de los alojamientos
más nuevos en la reserva.
En el área de dispersión:
Mpata Club:
El Mpata Club es un establecimiento
exclusivo y lujoso ubicado a unos 25
km del puente sobre el Mara al norte
de la reserva, sobre el Soit Ololol
Escarpment. Ofrece 20 cabañas estilo
cottage, incluyendo 12 suites. Cada
habitación dispone de un jacuzzi exterior
desde el que puede contemplarse la puesta
de sol. El restaurante sirve cocina
francesa y la piscina es magnífica.
Obviamente, los precios son muy elevados.
Mara Camp:
El Mara Camp pertenece a Cheli &
Peacock. Se localiza en el Koyiaki Group
Ranch, adyacente a Masai Mara, al norte
del puente sobre el Mara. Es un campamento
semipermanente, que se desmonta al terminar
la temporada, con la llegada de las
lluvias largas. Por ello, sus 6 tiendas
son más austeras que en otros camps,
por ejemplo el agua para las duchas
se calienta con fuego de leña. Pero
por la misma razón recrea más eficazmente
el ambiente de los antiguos safaris.
Es muy apreciado por fotógrafos y naturalistas.
El precio incluye game drives diurnos
y nocturnos. Abundante fauna alrededor,
incluyendo elefantes.
Mara River Camp:
El Mara River Camp pertenece a Savannah
Camps & Lodges. Se encuentra al
noroeste del parque junto al río Mara,
en la Koyaike Conservation Area. Consta
de 16 tiendas permanentes de lujo y
1 suite de mayor tamaño, para familias
o parejas en luna de miel.
Mara Paradise Lodge:
Este lodge se encuentra a orillas del
río Mara al norte de la reserva, entre
el Mara Buffalo Camp y el Mara Safari
Club. La zona tiene una buena provisión
de fauna, pero pocos elefantes y felinos.
Mara Safari Club:
El grupo Lonrho Hotels es el propietario
de este lujoso tented camp situado en
el área de conservación de Ol-Choro
Oiroua, vecina a Masai Mara, al pie
de las colinas de Aitong. El campamento
se encuentra abrazado por un lazo del
río Mara en el que abundan los hipopótamos.
Cada una de las 50 tiendas dispone de
un porche privado con vistas al río.
El establecimiento cuenta además con
piscina y safaris en globo. Los game
drives están incluidos en el precio.
Siana Springs Camp:
Siana Springs se asienta en el antiguo
emplazamiento del Cottar's Camp, que
todavía aparece en algunas guías y mapas
antiguos. Pertenece a los mismos propietarios
que el Kichwa Tembo, la Conservation
Corporation Africa, y es bastante similar
a aquel. Se localiza en un lugar tranquilo
a 10 km del límite este de la reserva,
en un bosque de árboles de la fiebre
(Acacia xanthophlea) rodeado de zonas
pantanosas y al pie de las Ngama Hills.
Sus 38 tiendas cuentan con todas las
comodidades. Dispone de una magnífica
piscina, así como de plataformas elevadas
para observar a los leopardos y elefantes.
Ofrece game drives diurnos y nocturnos.
Oseur Camp:
Este campamento se sitúa en un bosque
ribereño, rodeado por una cadena de
colinas al este de la reserva. Las tiendas
están distribuidas en grupos, cada uno
de los cuales dispone de cocina, bar
y tienda comedor.
Paseos
en Globo
Otra
actividad frecuente en Masai Mara son
los vuelos en globo sobre las llanuras
para observar los grandes rebaños desde
el aire. Téngase en cuenta que este
es un servicio bastante caro (alrededor
de los USD 380 por persona). Pero por
supuesto que es una experiencia absolutamente
inolvidable.
Varios lodges y tented camps ofrecen
esta actividad, que se basa siempre
en la misma mecánica. Los turistas son
recogidos de sus habitaciones sobre
las 5 y media de la mañana y conducidos
hasta el lugar donde se va a realizar
el despegue. La maniobra de hinchar
el globo forma parte del espectáculo.
Una vez que el globo se eleva, los pasajeros
tienen ocasión de contemplar el amanecer
sobre las llanuras del Mara desde las
alturas. El vuelo dura entre 60 y 90
minutos. Finalmente, el precio suele
incluir un bush breakfast, un desayuno
preparado sobre fogones de leña bajo
un árbol de la sabana, habitualmente
regado con champagne.
Si su alojamiento no ofrece este servicio,
puede dirigirse a uno de los que sí
lo hacen y contratarlo el día anterior,
siempre que haya plazas libres. Al menos
el precio incluye el servicio de recogida
en su lodge. El de Little Governors'
Camp (Mara Balloon Safaris Ltd) es uno
de los más apreciados. El de Keekorok
(Balloon Safaris Ltd), por su ubicación
y los vientos predominantes, tiende
a realizarse a mayor altura, lo que
es mejor para contemplar el paisaje.
El Fig Tree Camp (Adventures Aloft)
y el Mara Serena, entre otros, también
los ofrecen.
|
|