Mac Travel Uruguay - Guia Turistica de Kenya

               Guia Turistica de Kenya - Parques y Reservas

     

  

   

   

   

  

Consejos y normas para visitar los Parques y Reservas

              

Ante todo, ¿cuál es la diferencia entre parque y reserva? Hay dos diferencias básicas, una que no le afectará y otra que quizá sí. Los parques nacionales excluyen completamente la actividad humana excepto para la visita, mientras que las reservas permiten una utilización mixta, posibilitando el pastoreo y los asentamientos humanos. Como comprobará in situ, los parques no están siempre exentos de actividades humanas, debido principalmente a las presiones de las tribus locales. 
La segunda diferencia entre parques y reservas sí puede afectarle. En general, los parques nacionales están gestionados por el Kenya Wildlife Service, la autoridad gubernativa encargada de la conservación. Por el contrario, las reservas nacionales suelen gestionarse desde las autoridades locales, aunque el personal del KWS también está encargado de su mantenimiento. Por tanto, toda información procedente del KWS se aplica sólo a los parques. Si por ejemplo el KWS garantiza la seguridad personal en los parques, debe saber que esto no necesariamente se aplica a Masai Mara y Samburu, ya que ambos son reservas. 
    
El comportamiento del visitante debe regirse siempre con el máximo respeto a la naturaleza, independientemente de la calificación del recinto. Tenga en cuenta que nuestra sola presencia allí ya constituye una interferencia con el medio ambiente. Los parques están protegidos para conservar los ecosistemas que contienen, no para nuestro disfrute, por lo cual el hecho de que además podamos disfrutarlos es un lujo que hay que apreciar como tal. 
   

Consejos y Normas
Nunca moleste a los animales. No haga ruido, ráfagas de luces, ni movimientos bruscos para asustarlos. Para fotografiar animales, el silencio es fundamental. El coche actúa como escondite eficaz, los animales no suelen identificarlo con el ser humano, al que muchos rehuyen. Mientras permanezca dentro del coche tampoco representa un peligro para ellos, por lo que es improbable que le ataquen. En zonas de excesivo furtivismo, como el Tsavo, puede encontrar reacciones ligeramente agresivas, porque allí algunos animales han aprendido a relacionar el vehículo con el cazador. Nunca persiga a los animales y cédales siempre el paso, ellos tienen preferencia bajo cualquier circunstancia. 
   
No abandone las pistas y carreteras. La conducción off-road es dañina para el medio ambiente debido a los humos, el aceite y la destrucción de la cubierta vegetal, lo que erosiona el suelo y altera los patrones de drenaje del terreno. Igualmente, no circule por carreteras o áreas de los parques que se encuentren cerradas al público. Es posible que haya obstáculos en la carretera, inundaciones, desprendimientos, etc., o quizá haya un equipo de filmación rodando un documental. 
    

No ofrezca comida a los animales. Como sabrá si tiene animales domésticos en casa, el hecho de que acepten su comida no quiere decir que sea buena para ellos, es posible que los alimentos que les ofrezca les provoquen enfermedades. Además, esta práctica altera los patrones de comportamiento y convierte a los animales en mendigos potencialmente agresivos cuando no obtienen lo que quieren. Observará que, en general, los babuinos no suelen subirse al coche, al contrario de lo que ocurre en muchos Safari Parks europeos. El comportamiento agresivo de éstos últimos se debe a que están acostumbrados a recibir comida de los visitantes. 
    
No arroje basura, colillas o desperdicios. Además de aumentar el riesgo de incendios en paisajes que en la estación seca son como un enorme pajar, los animales pueden comer cualquier cosa que encuentren. Por la misma razón explicada antes, incluso los desperdicios de sus alimentos pueden ser perjudiciales para la fauna. Por supuesto, nunca encienda fuego. 
    
No moleste al resto de los visitantes. Tienen el mismo derecho que Ud. a disfrutar del entorno natural. Esto se aplica a muchos comportamientos. Por ejemplo, respete el derecho del "primer avistador". Si divisa un vehículo parado y acude para comprobar qué han encontrado, nunca obstruya su visión ni se detenga en la trayectoria de sus fotos. Si no hay sitio para otro vehículo más, espere pacientemente su turno, terminarán por marcharse y los animales seguirán ahí. Por supuesto, mantenga el silencio. Resulta muy molesto estar detenido contemplando tranquilamente un grupo de animales y que aparezca otro vehículo lleno de turistas ruidosos y gritones. 
   
Respete el límite de velocidad en los parques, que es de 40 km/h. La circulación a velocidades mayores degrada la superficie de las carreteras, además de aumentar el ruido y el riesgo de atropellar animales. 
   
Por su propia seguridad, permanezca siempre en su vehículo. En todos los parques que se visitan en coche, está prohibido descender del vehículo excepto en los lugares señalizados, como sitios de picnic o lugares donde está permitido realizar recorridos a pie. No obstante, hay parques que se recorren a pie o donde existen itinerarios para caminar. 
   
Los animales salvajes son peligrosos. A pesar de su belleza y su posible aspecto inofensivo, recuerde que para un profano la reacción de un animal salvaje es imprevisible. No se exponga a riesgos innecesarios, se han dado casos de accidentes graves por exceso de confianza. 
    
Es obligatorio entrar y salir de los parques siempre por los accesos autorizados. Lo contrario constituye una violación de la normativa que lo expone a una cuantiosa multa. Además se aplica lo dicho para la conducción fuera de pistas. 
    
Respete los horarios de los parques. Está prohibido circular entre las 7 de la tarde y las 6 de la mañana, a menos que se conceda una autorización especial. Por la noche se debe permanecer en el lodge o camping. En algunos parques se organizan recorridos nocturnos. 
    
No recoja, capture o compre ninguna forma de vida, ni viva ni muerta. Es ilegal y está fuertemente sancionado. Respecto al comercio, observará que en las tiendas de recuerdos, las "curio shops" o dukas, ya no se vende ningún artículo fabricado con materiales de origen animal. Es posible que  los ofrezcan en otros lugares, como mercadillos o gasolineras, e incluso es posible que los Masai le ofrezcan un huevo de avestruz en la carretera. Nunca compre nada. Podría meterse en problemas, pero lo que es seguro es que estaría fomentando la caza furtiva, y por tanto la destrucción de la naturaleza y la inseguridad en el país. 
    
Los animales domésticos, perros, gatos, etc., están prohibidos dentro de los parques y reservas. Pueden atraer a los depredadores y transmitir enfermedades fatales a otras especies. 
    
En los parques marinos, observe las mismas normas de comportamiento. No recoja o dañe el coral, ni las conchas, estrellas de mar u otras formas de vida. Al igual que en los parques terrestres, es ilegal y dañino para los ecosistemas. Del mismo modo, tampoco compre conchas ni otros artículos procedentes de animales marinos. Esta práctica fomenta el saqueo a que se ven sometidos los arrecifes y costas próximos a los parques. Por supuesto, tampoco arroje basura. Recuerde que las tortugas marinas confunden las bolsas de plástico con medusas y mueren al ingerirlas. No alimente a los peces, algunas especies son peligrosas y esto rompe los patrones de alimentación tradicionales. La pesca con anzuelo está permitida en las reservas marinas, pero nunca en los parques. Los arpones están prohibidos en todos los casos. 
    
Si viaja con niños pequeños, deberá tener presente algunas consideraciones especiales. Para los niños, visitar Kenya es como vivir un cuento, pero suelen cansarse de los viajes en coche y a veces su alimentación es problemática. En los lodges Treetops y The Ark no se permite la estancia a niños menores de siete años, y en el Mount Kenya Safari Club los pequeños tienen un comedor y un horario para las cenas diferentes a los de los adultos. Si viaja en grupo, tenga en cuenta que la presencia de niños ruidosos y alborotadores, además de espantar a los animales, puede ser molesta para otros compañeros de viaje, ya que los safaris requieren pasar muchas horas dentro de un vehículo compartiendo un reducido espacio. Las agencias de viajes suelen ofrecer safaris familiares que están especialmente diseñados para las parejas que viajan con niños.

     

    

 

Parque Nacional Aberdare

        

  
El parque nacional de Aberdare está situado en la cordillera del mismo nombre, bautizada por Joseph Thomson en 1883 durante su viaje de exploración al interior de Kenya. Los nativos Kikuyu conocen estas montañas por su nombre tradicional, Nyandarua. En sus neblinosos y húmedos bosques se ocultaron los guerrilleros del Mau-Mau durante la guerra de la independencia, entre 1947 y 1956. El parque fue creado en 1950 con una extensión de 584 km², para ampliarse después hasta los 770 km², lo que lo convierte en el tercer parque más grande de Kenya. 
La cordillera de Aberdares, de 160 km de longitud, se encuentra situada en las Tierras Altas Centrales, en la provincia Central, al oeste del Monte Kenya y al norte de Nairobi, limitando el Rift Valley por el este. El parque nacional comprende una franja longitudinal de sur a norte, con una proyección hacia el este denominada Salient o Saliente, que desciende hasta los 2.130 m cerca de la población de Nyeri. El Saliente tiene su origen en una antigua ruta migratoria de los elefantes entre la cordillera y el Monte Kenya. 

El parque es el más elevado de toda Africa, ya que el altiplano se sitúa en su mayor parte a una cota por encima de los 3.000 m. Las cumbres más elevadas de la cordillera son el Kinangop, con 3.906 m, y el Oldonyo Lesatima, "la montaña del joven toro" en la lengua Maa de los Maasai, con 4.001 m de altitud. La mayor parte del paisaje está constituido por una selva húmeda y lluviosa envuelta en neblinas, lo que le confiere un aire de bosque encantado. Las truchas proliferan en los arroyos de montaña, que se desploman en espectaculares saltos de agua, como el Keruru Kahuru de 270 m y el Gura de 240 m en el área sur, o las Chania Falls en el sector central del parque. Debido a la elevada humedad, las carreteras que recorren el parque están embarradas durante gran parte del año. 

Aberdares contiene una gran riqueza vegetal, que por su altitud es una mezcla de exuberancia tropical y vegetación de montaña. Por encima de los 2.000 m, la selva húmeda deja paso a los bosques de bambú, que a partir de los 3.000 m se convierten en praderas de montaña en las que crecen la hierba cana y las lobelias gigantes, alcanzando grandes alturas. 

Aunque el parque registra un gran número de visitantes, la mayoría de ellos lo hace para hospedarse en sus famosos lodges, por lo que en realidad se trata de un parque poco frecuentado.

 

   

ACCESOS

Anteriormente, las visitas al parque debían realizarse siempre en grupos organizados, o bien solicitando el acompañamiento de un ranger en cualquiera de las puertas de entrada, o concertándolo previamente escribiendo al Park Warden, Aberdare National Park, P.O. Box 22, Nyeri. En la actualidad está permitido acceder al parque por cuenta propia, pero únicamente los vehículos todo terreno están autorizados a circular. 
El parque se encuentra a 100 km de Nairobi y a 17 km al noroeste de Nyeri. Desde Nairobi existen numerosos autobuses a Nyeri, pero no hay transporte público desde esta población a las puertas de entrada al parque. 

Es importante destacar que el acceso más adecuado desde Nairobi depende de cuál sea tu destino final, ya que la cordillera, es decir, el parque, separa las dos vías principales que parten de Nairobi hacia el norte. En general, lo mejor es tomar la A2 saliendo de Nairobi por la Thika Road, en dirección a Thika y Nyeri. La carretera está asfaltada y en muy buenas condiciones hasta Sagana. Desde aquí a Nyeri, los baches abundan y el tránsito se hace más difícil. Este itinerario es el más adecuado si vas a alojarte en Treetops o The Ark, ya que esta carretera conduce a Nyeri, donde se encuentra el Outspan Club, hotel de base para subir a Treetops. Desde Nyeri se toma la carretera hacia Mweiga, en cuyas cercanías se localiza el Aberdare Country Club, base para The Ark. En Mweiga se encuentra también el cuartel del Kenya Wildlife Service en Aberdares, donde puedes recargar tu Smartcard. 

Por el contrario, si piensas recorrer el parque, tal vez te interese utilizar otro camino que es en realidad más corto. En Nairobi, toma la A104 al norte hasta Naivasha, de donde sale el desvío a Nyeri. Lamentablemente, si sólo pretendes viajar de Naivasha a Nyeri esta ruta no es adecuada, ya que la carretera atraviesa el parque, por lo que es necesario pagar la entrada. 

En cuanto a los accesos al parque, desde Naivasha o Gilgil se puede entrar a través de la Mutubio West Gate. La sección más empinada de esta pista, antes intransitable por las lluvias, está ahora asfaltada. 

Desde Nyeri se puede acceder al parque por tres puertas: la Ruhuruini Gate y la Wandare Gate se encuentran en la zona del Saliente, al sur y norte de éste respectivamente, mientras que la Kiandongoro Gate, más al sur, conduce al área de las Chania Falls. El acceso al parque desde el norte ahora no es posible, ya que las puertas de Shamata Gate y Ngobit (Rhino) Gate están actualmente cerradas al turismo. En total existen cuatro accesos públicos abiertos y otros dos privados, reservados sólo a los autocares que transportan a los huéspedes de los hoteles Treetops y The Ark. 

La red de carreteras del parque cruza éste transversalmente desde la Mutubio West Gate hasta la Kiandongoro Gate, atravesando páramos neblinosos a 3.350 m de altura. Conectando las dos vertientes de la cordillera, esta carretera constituye la ruta más corta entre Naivasha y Nyeri.
 

 

FAUNA
La fauna de Aberdares es muy rica, aunque la espesa cobertura vegetal dificulta su contemplación salvo desde los lodges. Abundan los elefantes, búfalos, facoqueros y varias especies de antílopes, como el cobo (waterbuck), el duiker, duiquero o cefalofo, el suni, el dik-dik, el eland, el antílope jeroglífico o bosbok (bushbuck) y el redunca (reedbuck). El parque cuenta también con un buen número de rinocerontes negros y ofrece la posibilidad de contemplar especies características de los bosques, como el jabalí gigante de bosque o el bello y tímido antílope bongo.

Los primates están representados por los colobos blanquinegros, los monos de Sykes y los monos vervet. Entre los felinos, abundan los leones, cuya adaptación al hábitat montañoso se manifiesta en su costumbre de trepar a los árboles y en su pelaje, más largo y moteado que los de las llanuras. Los leones han llegado a proliferar de tal modo que ha sido necesario recurrir a un plan de matanza controlada para proteger a las poblaciones de herbívoros, sobre todo al escaso bongo. El leopardo y el serval también se encuentran en el parque. La adaptación a la altitud de estos dos felinos y de algunas de las especies de antílopes ha resultado en la aparición de variedades melánicas, de pelaje negro.

Respecto a las aves, en Aberdares se han registrado más de 200 especies, entre las que destacan el ruidoso cálao de mejillas plateadas y el águila coronada, que suele alimentarse de monos. Son frecuentes también las nectarinias o suimangas, como el Tacazze violeta y el malaquita, de un brillante color esmeralda. En los páramos se encuentra la suimanga malaquita de copete escarlata, con su larga y esbelta cola. Existen también varias especies de palomas silvestres. Las charcas suelen albergar garzas de cabeza negra, gansos egipcios, ibis sagrados y patos de pico amarillo, entre otras especies.

  

  

ALOJAMIENTO

El Treetops, perteneciente a la cadena Block Hotels, es sin duda el hotel más famoso, singular e histórico de Kenya, con permiso del Norfolk de Nairobi. El hotel fue inicialmente construido en 1932 junto a un pozo de agua en la zona conocida ahora como el Saliente. Se trata de una atalaya privilegiada donde las montañas dejan paso a un altiplano que ofrece una vista magnífica de las Tierras Altas. En los días claros, lo que es poco frecuente, se pueden divisar las cumbres nevadas del Monte Kenya. 

Originalmente, el Treetops no era más que una cabaña de dos habitaciones construida sobre una enorme higuera. Los intrépidos viajeros llegaban a pie escoltados por cazadores que les protegían de los animales salvajes durante el recorrido. Al llegar al Treetops, los huéspedes eran abandonados a su suerte con una cena de picnic y unas lámparas de aceite. A la mañana siguiente, los cazadores regresaban para escoltarlos de vuelta, después de una emocionante y gélida noche en la espesura del bosque observando la fauna salvaje. 

El Treetops fue ampliado para la visita de la princesa Isabel de Inglaterra y su marido, el príncipe Felipe. Se añadió una tercera habitación para huéspedes y una pequeña cabina para el cazador que permanecía de guardia. En el salón se instaló una estufa de leña para aplacar el terrible frío de las noches de Aberdares. Durante su noche en el Treetops, del 5 al 6 de febrero de 1952, la joven princesa y su marido fueron testigos de una terrible lucha entre dos cobos, que terminó con la muerte de uno de los dos antílopes. Pero aquella noche pasaría a la historia por otro motivo: a mucha distancia de allí, en Londres, moría el padre de Isabel, el rey Jorge VI de Inglaterra. Aunque la princesa no fue informada de la noticia hasta su siguiente escala en Sagana, la mañana que descendió del Treetops lo hizo convertida en la nueva reina de Inglaterra. 

El hotel sería destruido dos años más tarde por la guerrilla del Mau-Mau y reconstruido en 1957 en el lado opuesto del pozo de agua. El edificio moderno, que ha sido ampliado varias veces, es una edificación de madera construida sobre pilares abrazando las ramas de un castaño. Se añadió una segunda charca artificial en la parte trasera para favorecer la concentración de fauna, aunque por algún extraño motivo los animales prefieren el pozo original. Los empleados suelen dispersar sacos de sal en el suelo, que los animales lamen con deleite. Aunque el Treetops actual guarda poca relación con lo que debió ser el primer Treetops, mantiene sin embargo cierto encanto y romanticismo, que lo convierte en una de las visitas obligadas en Kenya. 

El acceso al Treetops se realiza en grupos desde el Outspan Golf & Country Club, en Nyeri. El último autobús parte a las 5 de la tarde. Debido al régimen especial del Treetops, no está permitida la estancia a niños menores de siete años. Las 50 habitaciones o cabinas del Treetops son muy pequeñas, por lo que el equipaje se deja en el Outspan y únicamente se permite subir con una bolsa de mano por persona. Es conveniente incluir ropa de abrigo en el equipaje, pues las noches son gélidas y no hay calefacción. Algunas cabinas cuentan con baño propio, mientras que otras disponen de aseos y duchas compartidos. En recepción existen mantas a disposición de los huéspedes. 

Al atardecer, lo habitual es observar la fauna desde alguna de las salas de observación, desde la terraza descubierta o desde el búnker a ras de suelo. El "5 o'clock tea" acompañado de tortitas, que solía servirse en la terraza, pasó a mejor vida. Por supuesto hay café y té, pero de pago. Posteriormente se sirve la cena en el comedor. 

Durante la noche existe la posibilidad de seguir contemplando los animales, gracias a los reflectores que se encienden cuando cae el sol. Elefantes, búfalos, cobos, antílopes jeroglífico, mangostas y facoqueros son visitantes habituales de la charca de Treetops. Ocasionalmente aparece algún rinoceronte, pero en la actualidad la posibilidad de divisar algún carnívoro es más bien remota. Los pequeños mamíferos, como ginetas o gálagos, solían acompañar a los que permanecían en la terraza descubierta desafiando al frío, pero también parecen haber desaparecido. Para quien prefiera dormir, existe un servicio de timbre avisador que los "cazadores de guardia" hacen sonar si aparece algún rinoceronte o carnívoro. A las 7 y media de la mañana siguiente, con las montañas envueltas en una tupida bruma, los huéspedes son transportados de vuelta. Por supuesto, el precio incluye el desayuno, que se sirve en el Outspan. 

The Ark
Inaugurado en 1970 y perteneciente a la cadena Lonrho Hotels, se trata de un establecimiento que sigue el mismo régimen de Treetops, incluida la prohibición a niños menores de siete años. El hotel de base es el Aberdare Country Club, en la población de Mweiga, a 12 km al norte de Nyeri por la carretera B5. The Ark, El Arca, está situado en plena selva, junto a una charca de agua en la zona donde el Saliente se une al cuerpo principal del parque. El edificio imita la forma que, en opinión del arquitecto, debió tener el Arca de Noé. 
    
Después del viaje de 40 minutos desde el Aberdare Country Club, se accede a The Ark caminando por un pasillo de madera elevado sobre las copas de los árboles. El hotel es más espacioso y moderno que Treetops y se dice que es el lugar más propicio en todo el parque para observar al bongo, ese bello y tímido antílope, aunque lo cierto es que la probabilidad es bastante baja. 
    
El edificio-barco se compone de tres cubiertas con varias salas de observación y un búnker a ras del suelo. Existe una terraza exterior, más pequeña y menos acondicionada que la de Treetops. Las 60 cabinas son más espaciosas que las de Treetops e incluyen baño privado con ducha. 
    
La fauna es similar a la de Treetops. Elefantes y búfalos asegurados, algún rinoceronte ocasional, mangostas, cobos, antílopes jeroglífico y facoqueros. Entre lo menos habitual, los jabalíes gigantes de bosque y los bongos. 
    
En general, todo lo explicado para el Treetops es aplicable a The Ark. Respecto a la elección entre los dos, depende de tu punto de vista. Si buscas una experiencia más romántica, que pueda acercarte aunque sea un ápice al espíritu de la antigua y misteriosa Africa, el Treetops es tu sitio. Si buscas mayores comodidades, sin duda debes elegir The Ark. 
   
Tusk Camp
El Tusk Camp es un lodge de autoservicio situado en la vertiente oriental de los Aberdares, a una altura de 2.300 m, en un claro circundado por el bosque. El lugar dispone de cuatro bandas dobles de madera, alojando un total de ocho personas. Debe reservarse entero. Las habitaciones cuentan con camas y colchones, y se iluminan mediante lámparas de keroseno. La sala de estar está equipada con chimenea -leña disponible- y desde la terraza se divisa la selva de Aberdares y el monte Kenya. El baño dispone de ducha con agua fría y caliente, además de un retrete con cisterna. Según parece, una letrina adicional ofrece vistas espectaculares, hacia el exterior, claro está. El lugar cuenta además con una cocina de leña. Los animales, especialmente los búfalos y elefantes, suelen pastar en el claro junto a las cabañas. 
   
Fishing Lodge
Situado en los altos páramos sobre el río Magura, el Fishing Lodge pertenece al servicio de parques de Kenya, Kenya Wildlife Service. El lugar dispone de dos cabañas o bandas autosuficientes, totalmente amuebladas pero en las que el huésped debe llevar sus propias provisiones. Cada cabaña se compone de una cocina equipada, comedor con chimenea y tres dormitorios, alojando a un total de siete personas. Dos de los dormitorios disponen de una cama de matrimonio y otra sencilla, además de su propio baño. El dormitorio pequeño contiene una cama sencilla. 
    
Otros alojamientos
Por supuesto, si piensas en una estancia más prolongada para realizar excursiones y dormir bajo techo con toda clase de lujos fuera del parque, ambos hoteles de base para Treetops y The Ark, Outspan Golf & Country Club y Aberdare Country Club respectivamente, son las opciones perfectas. Ambos disponen de una amplia variedad de servicios e instalaciones que proporcionan entretenimiento a los huéspedes durante su estancia.

                     


Parque Nacional de Amboseli

          

     

El parque nacional de Amboseli ofrece una de las imágenes más clásicas de Kenya, la enorme montaña del Kilimanjaro, con sus 5.985 m dominando la llanura como un dios poderoso gobernando el mundo desde su trono de plata. Antes de que el misionero Johannes Rebmann descubriese el Kilimanjaro para la cultura occidental en 1848, las antiguas leyendas swahilis y árabes hablaban de una montaña en el interior, en cuya cumbre vivía un dios terrible que castigaba a los que se atrevían a acercarse a su morada paralizándoles los pies y las manos. De esta manera, los habitantes de la costa tropical describían un fenómeno extraño para ellos, la congelación. 
Curiosamente, el Kilimanjaro no está dentro de los límites de Amboseli, de hecho ni siquiera está en Kenya. Pero los tanzanos aún no han encontrado la manera de evitar que una de las vistas más famosas de su montaña sea la que ofrecen sus vecinos. En realidad, si miras el mapa de Kenya podrás comprobar que la absurda línea recta que separa ambos países se desvía de una manera deliberada para dejar el monte en territorio tanzano. ¿El motivo? Al realizarse la partición de Africa Oriental en las dos esferas de influencia, británica y alemana, Inglaterra tenía dos montañas y Alemania ninguna, así que la reina Victoria regaló el Kilimanjaro a su sobrino nieto el kaiser Guillermo II con ocasión de su cumpleaños, y el trato dejó satisfechos a todos. 
    
El parque nacional fue creado en 1974 con una extensión de 392 km², aunque está rodeado por una reserva mucho más grande ocupada por el pueblo Maasai. Amboseli está situado en la provincia del Rift Valley, junto a la frontera tanzana al noroeste del Kilimanjaro. A pesar de las altas temperaturas, las tierras de Amboseli se encuentran por encima de los 1.180 m de altura. Las cumbres de la montaña permanecen ocultas por las nubes durante gran parte del día. El mejor momento para tener la oportunidad de divisar su cabeza plana es al amanecer. 
   
El territorio de Amboseli pertenece al país Maasai, la legendaria tribu guerrera de nómadas pastores que se alimentan de una mezcla de sangre y leche. Los Maasai continúan viviendo hoy como lo han hecho siempre en la reserva que rodea el parque, pastoreando sus rebaños y desplazando sus enseres en busca de los mejores pastos. A lo largo de sus migraciones, hoy restringidas, los Maasai construyen sus poblados, los llamados enkang' o más popularmente manyatta o emanyata, con palos de madera y estiércol de vaca. Con sus cuerpos esbeltos, sus rostros hieráticos y orgullosos, sus atuendos coloridos y sus cabellos trenzados y teñidos de rojo, los Maasai ofrecen una gran plasticidad para el fotógrafo, pero por tu propia seguridad nunca les retrates sin su permiso. 
   
Amboseli es un ecosistema muy frágil, sometido a grandes variaciones estacionales. Fundamentalmente el terreno es seco, con pocas precipitaciones anuales, entre los 350 y los 400 mm. El sector noroccidental del parque está ocupado por el lecho del Lago Amboseli, que durante gran parte del año no es más que una inmensa sartén ardiente de tierra salina cuarteada en la que revolotean los torbellinos de polvo. Los espejismos se confunden con los rebaños de cebras y ñúes, que caminan por el lecho cabizbajos y en fila india, con un aire cansino y perdido. 
   
Durante la estación húmeda, las lluvias inundan el lecho del lago y gran parte de los terrenos adyacentes. Sin embargo, esta abundancia de agua no permite sostener una amplia variedad de vida vegetal. El motivo son las sales del lecho del lago, que se dispersan con las aguas empapando la llanura y frenando el crecimiento de las plantas. Esta es la causa de que en el parque haya pocos árboles, tan sólo unas cuantas acacias dispersas. Por el contrario, los pastos crecen ricos en sales y son muy apreciados por los herbívoros. 
   
A pesar de la primera impresión de un terreno árido y polvoriento, en realidad Amboseli rebosa agua en cualquier estación del año, pero bajo tierra. Las nieves del Kilimanjaro se funden y discurren ladera abajo, empapando los estratos porosos de roca volcánica del subsuelo. Se forman así varias corrientes subterráneas, que confluyen en dos manantiales de agua cristalina en el corazón del parque y salen a la superficie en numerosos puntos formando grandes pantanos como el Loginya Swamp, en el que crecen los papiros y retozan los elefantes, los hipopótamos y los búfalos, con su corte de garcillas bueyeras. 
    
La geografía de Amboseli es tan sencilla que su descripción recuerda a los mapas del tesoro de los piratas. La inmensa llanura comienza en el lecho seco del lago Amboseli, que da la bienvenida al visitante con su imagen desoladora. Hacia el sur y el este aparece la zona denominada Ol Tukai, un parche de vegetación frondosa donde se sitúan algunos de los lodges. Al sur de éstos aparece un bosque de palmeras, un oasis de frescor que proporciona agua, sombra y refugio a multitud de animales. A ambos lados del bosque de palmeras se extienden las zonas pantanosas, y en la parte occidental se alza la Observation Hill, la única elevación del terreno, una suave colina a la que se asciende a pie y que ofrece un magnífico panorama del parque. Más al sur, los estratos de roca volcánica arrojada por el volcán hace cientos de años afloran a la superficie, convirtiendo el paisaje en un malpaís. A la orilla de la corriente de lava se sitúa otro de los lodges, el Amboseli Serena. Por último, en el límite sur del parque se encuentran varios poblados Maasai junto al camping de Tortilis. 
    
Amboseli está sometido a una fuerte degradación, tanto por parte de los turistas como de los nativos. La geografía llana y rala del parque facilita la circulación fuera de las pistas, pero esta práctica destruye los pastos, por lo que las autoridades insisten en que deben respetarse los caminos marcados. En cuanto a los Maasai, continúan conduciendo su ganado por zonas interiores al parque, una práctica prohibida pero a la que nadie se atreve a poner freno. Al fin y al cabo, los Maasai ya fueron expulsados de sus tierras una vez, cuando se fundó la ciudad de Nairobi.

    


        

 

Accesos

Amboseli se encuentra a unos 240 km al sudeste de Nairobi. Hay un vuelo diario de Air Kenya desde el aeropuerto de Wilson, en Nairobi. Los autobuses desde la capital llegan hasta Namanga, en la frontera tanzana, pero no hay transporte hasta las puertas del parque.

Para llegar en coche desde Nairobi, hay que abandonar la ciudad por la carretera general Nairobi-Mombasa, la A109, que es autovía hasta el aeropuerto Jomo Kenyatta. A unos 30 km de Nairobi se divisa a la derecha la silueta de una gran fábrica, la cementera de Athi River. La salida de la A109 nos lleva hacia la población de Athi river, a la derecha de la carretera general. El desvío nos conduce a la A104, una buena carretera asfaltada que baja hacia el sur en dirección a Namanga. Esta localidad está en la misma frontera tanzana. Pocos metros antes de los puestos fronterizos, sale una carretera a la izquierda, la C103. A la salida de Namanga, los niños locales tienen por costumbre tirar piedras a los coches, pero afortunadamente no tienen demasiada fuerza ni puntería. La carretera C103, muy polvorienta y en mal estado, nos conduce tras 45 km hasta la Meshanani (Namanga) Gate, una de las puertas de entrada al parque y el lugar donde puedes recargar tu Smartcard. Desde Namanga hay otra pista que lleva hasta el parque a través de la Kitirua Gate, pero esta carretera atraviesa territorio tanzano y no es muy utilizada.

Antiguamente se utilizaba la C104, que parte de la general Nairobi-Mombasa en Emali, a unos 130 km de Nairobi. La carretera pasa por Makutano y Kimana, donde se toma el desvío a la derecha hacia Amboseli. Esta ruta cayó en desuso al asfaltarse la carretera de Namanga.

Otra ruta alternativa desde Nairobi, aunque poco recomendable, es tomar la C102 en la localidad de Sultan Hamud, en la carretera general Nairobi-Mombasa. La C102 llega hasta un desvío desde el que se accede al parque a través de la Lemito (Eremito) Gate.

Si te diriges a Amboseli desde el parque nacional de Tsavo West (94 km), debes abandonar este parque por la Chyulu Gate, saliendo a la C103, la misma carretera de Namanga a Amboseli que continúa hacia el este hasta el Tsavo. Debido a antiguos problemas de seguridad, esta ruta se recorre en convoys que parten de la Chyulu Gate diariamente a las 10 de la mañana y a las 2 de la tarde. Si no llegas a la hora del convoy, los rangers te facilitarán un policía de escolta sin cargo, aunque una propina no estará de más. Poco después de abandonar el parque, la carretera atraviesa la corriente de lava de Shetani, arrojada por los cráteres de las cercanas Chyulu Hills. La pista, en muy malas condiciones, continúa bordeando las Chyulu Hills hacia la población de Oloitokitok. Aparece entonces un cruce que lleva a la derecha hacia Emali, en la carretera Nairobi-Mombasa, y a la izquierda hacia Tanzania. Debes girar en el cruce a la derecha, en dirección a Emali. Pocos kilómetros más adelante aparece un desvío a la izquierda en dirección a Namanga, y esta carretera ya nos lleva hasta la Kelonyeti (Olkelunyiet o Kimana) Gate de Amboseli. Entrando en el parque por esta puerta, bordearás el pantano de Loginya (Olokenya) hasta llegar a la zona de los lodges de Ol Tukai.

Las pistas interiores del parque están señalizadas y los mapas son buenos. El Kilimanjaro y la Observation Hill sirven siempre de puntos de referencia, por lo que en Amboseli es muy difícil perderse. Cuando las lluvias son más abundantes de lo normal, algunas carreteras pueden quedar inundadas, entre ellas el acceso principal a los lodges. En este caso, si vienes desde Nairobi, tendrás que girar a la derecha hacia la Observation Hill y rodear las tierras anegadas por el oeste. Si por el contrario entras desde la carretera de Tsavo no tendrás problemas, ya que esta zona no suele inundarse.

   


  

Fauna

El frágil ecosistema de Amboseli alberga una impresionante variedad de animales, con más de 50 especies de mamíferos. Sin duda los reyes de Amboseli son los elefantes, que se encuentran en gran número y a los que es fácil observar y fotografiar gracias a las características del terreno, llano y escaso de vegetación. Los paquidermos, dicen que entre los más grandes del país, suelen sumergirse en los pantanos, donde hacen compañía a los muchos hipopótamos que se esconden bajo los papiros. El parque acoge también una gran población residente de cebras de Burchell y ñúes. Otros herbívoros presentes incluyen las gacelas de Thomson y Grant, búfalos, facoqueros, rinocerontes negros, jirafas Maasai, impalas, cobos (waterbucks) y dik-dik. Los babuinos y monos vervet abundan en las escasas zonas boscosas, sobre todo en el área de Ol Tukai. Los carnívoros están representados por los leones, hienas, gatos salvajes, chacales y caracales. Los leones son periódicamente reintroducidos en el parque, con un éxito variable. Los leopardos y guepardos son muy escasos.

Respecto a las aves, se han registrado más de 400 especies, entre las que destacan el pelícano, flamenco, martín pescador, águila pescadora africana, ibis, pájaro secretario o serpentario, grulla coronada, garza real, garza Goliath, garcilla bueyera, cigüeñola, zampullín chico, ganso egipcio, águila marcial, halcón pigmeo, avestruz Maasai, marabú, buitre de espalda blanca, buitre de orejeras, francolín de cuello amarillo, avutarda Kori y cálaos. Después de las lluvias, el parque congrega grandes poblaciones de aves acuáticas.

     


  

Alojamiento

El establecimiento de la cadena Serena cumple los altos estándares del grupo. El lodge, construido al estilo del enkang' o manyatta Maasai, se encuentra en la zona sur del parque, en el límite de la corriente de lava y junto a una zona pantanosa. Cuenta con 182 camas, piscina, espectáculos de danza Maasai, sala de conferencias y charlas divulgativas sobre la fauna y la cultura indígena. 
   
Amboseli Lodge
El Amboseli Lodge pertenece al grupo Kilimanjaro Safari Club. Ubicado en la zona de Ol Tukai, dispone de 240 camas en cabañas de estilo colonial distribuidas sobre un amplio jardín. La localización y el ambiente son agradables y el lodge cuenta con piscina y espectáculos nocturnos de danza, aunque la calidad del restaurante y del servicio en general necesitan una revisión. 
   
Ol Tukai Lodge
El Ol Tukai Lodge, perteneciente a Block Hotels, se regía antiguamente por el sistema de bandas autosuficientes, es decir, los huéspedes preparaban su propia comida con las materias primas que podían adquirir en la tienda del lodge. En la actualidad el lodge dispone de todos los servicios. 
   
Kilimanjaro Safari Lodge
Pertenece al mismo grupo que el Amboseli Lodge, el Kilimanjaro Safari Club. Se encuentra junto a éste, en la zona de Ol Tukai. Dispone de 240 camas. 
    
Los lodges de Ol Tukai tienen su origen en las cabañas construidas para el rodaje de la película basada en el libro de Ernest Hemingway "Las nieves del Kilimanjaro", protagonizada por Ava Gardner y Gregory Peck. La Paramount construyó unas cabañas aquí en 1948, que fueron regaladas a los Maasai al finalizar la filmación. 
    
Tortilis Camp
El Tortilis es un tented camp perteneciente a Cheli & Peacock que cuenta con 17 tiendas dobles. Se encuentra en el límite sur del parque, cerca de la zona de los poblados Maasai, a pocos kilómetros del Amboseli Serena Lodge. Dispone de restaurante y piscina. 
   
Otros lodges fuera del parque

En los alrededores del parque se encuentran otros dos lodges pertenecientes al grupo Kilimanjaro Safari Club. El Kimana Lodge, con 112 camas, se encuentra en la carretera de Amboseli a Tsavo, a 14 km de la Kelonyeti Gate, por lo que es un buen lugar para tomar un respiro y un refresco durante la dura y polvorienta ruta. El Kilimanjaro Buffalo Lodge, en la carretera hacia Emali desde la Lemito Gate, dispone de 200 camas.
     

    


Reserva Nacional Arawale

    

                 

La reserva de Arawale se sitúa en la provincia nororiental, en el distrito de Garissa, a 5 km de la orilla izquierda del río Tana. 
Arawale fue creado en 1973 con una extensión de 533 km² y con el objetivo primordial de proteger una rara especie de antílope que sólo se encuentra en esta región, el antílope Hirola o damalisco de Hunter. El paisaje de la región es una sabana árida cubierta de arbustos espinosos. 
   
   
Acceso
  
No hay carreteras de acceso a la reserva ni pistas interiores, por lo que la visita debe realizarse en un todo-terreno. Se puede llegar a Arawale desde Nairobi o bien desde la costa. 
Saliendo de Nairobi hacia el norte por la A2, gira a la derecha por la A3 en Thika. Esta carretera conduce hasta Garissa, pero antes de llegar a esta localidad deberás tomar un desvío a la derecha por la B8 hacia el sur, en dirección a Malindi y Mombasa. A 90 km encontrarás un desvío a la izquierda hacia la población de Bura, a la que se accede tras cruzar el río Tana. En Bura encontrarás un cruce, en el que girarás a la derecha. Esta carretera es la D568, que bordea el límite oriental de Arawale para continuar después hacia Ijara y la costa. 
   
Arawale se encuentra a 250 km al norte de Mombasa y a 130 km de Malindi. Desde cualquiera de estas dos poblaciones debes salir hacia el norte por la carretera B8, que corre paralela a la costa para después remontar el río Tana. Dejando atrás la localidad de Garsen y la reserva nacional de primates del río Tana, gira a la derecha por la ruta que lleva hacia Masalani e Ijara. Después de cruzar el río encontrarás una pista que sale a la izquierda en dirección norte. Esta ruta atraviesa la reserva antes de llegar a la población de Masabubu. Como alternativa, puedes continuar después de Masalani hasta Ijara, donde tomarás la D568 a la izquierda en dirección noroeste hacia Masabubu y Bura. Antes de llegar a Masabubu, la carretera rodea la frontera este de Arawale. 
    


  
Fauna
El damalisco de Hunter o Hirola (Damaliscus hunteri), un delgado antílope con cuernos en forma de lira, es la razón de ser de la reserva. Este raro y tímido antílope se encuentra seriamente amenazado de extinción. Su territorio se extiende hasta la frontera somalí, pero su número es muy escaso y los avistamientos son poco frecuentes. En la reserva se encuentran además elefantes, jirafas, cebras de Grevy, kudus menores, búfalos, hipopótamos y cocodrilos. 
  
  
Alojamiento
  
No hay alojamientos en la reserva. Los hoteles más cercanos se encuentran en Garissa, hacia el norte, y en Garsen, al sur, pero ambas localidades están bastante alejadas de Arawale.

      


Boni - Dodori National Reserves

       

                

Ambas reservas fueron creadas en 1976 y se encuentran en el distrito de Lamu, en la provincia costera. Dodori ocupa una superficie de 877 km², mientras que Boni abarca una extensión de 1.339 km². Boni se encuentra adyacente a la frontera somalí, en la zona tradicionalmente ocupada por la tribu cazadora del mismo nombre, hoy reducida a pocos centenares de individuos. La reserva de Dodori recibe su nombre de un río que desemboca en el océano en Dodori Creek, un lugar frecuentado por los dugongos. 

Dodori comprende una variedad vegetal compuesta principalmente por bosques costeros y ribereños, manglares, praderas pantanosas y sabana. Lejos de los ríos, los espinos impenetrables alternan con gigantescos baobabs. En la zona costera de Dodori, las charcas son frecuentadas por gacelas, antílopes y aves acuáticas.

   

 

Accesos   
Ninguna de las dos reservas es fácilmente abordable por tierra y la visita requiere un vehículo todo-terreno. Apenas hay carreteras en la zona y el único acceso posible es desde Lamu, tomando la carretera D568 hacia el interior y después girando a la derecha en Bodhei. Esta pista conduce hasta Kiunga, en el límite norte de la costa kenyata, discurriendo entre ambas reservas. Durante la travesía, en la población de Mangai, nace una pista que permite contemplar la fauna a ambos lados del río Dodori. Una vez en Kiunga, la carretera que bordea la costa hasta Mkokoni permite internarse ligeramente en la espesura de Dodori para contemplar la fauna que acude a las charcas. Sin embargo, la zona sólo es practicable durante la estación seca. 
     
El acceso más fácil es por mar, especialmente si deseas contemplar la rica fauna acuática de Dodori. Se puede llegar en barco o dhow hasta Dodori Creek y recorrer desde ahí sus canales y manglares.

   

   

Fauna

La riqueza principal de Dodori se basa en su población de topis, una de las mayores en toda Kenya. Otros mamíferos presentes son los elefantes, gacelas, kudu menor, cebras y leones. En los canales viven y crían las tortugas verdes y los dugongos, mamíferos acuáticos en grave peligro de extinción que se alimentan de los pastos subacuáticos. 
    
La avifauna de estas reservas aún no ha sido suficientemente investigada. Sus humedales atraen un gran número de aves paleárticas migratorias. Los pelícanos y otras aves acuáticas son frecuentes en sus canales y charcas. También abundan las aves de presa. Se han registrado buitres y águilas, al igual que otras especies como el martín pescador de capucha marrón y el nectarínido de pecho violeta. 

   

   

Alojamiento

Ninguna de las dos reservas posee instalaciones hoteleras. La fauna marina de Dodori puede contemplarse desde dos lodges situados en la línea costera, el Kiwaiyu Safari Village con 24 camas y el Kiwaiyu Island Lodge con 40 camas. Ambos se sitúan en el área adyacente a la reserva marina de Kiunga.


Samburu, Buffalo Springs, Shaba National Reserves

    

              

El complejo formado por las reservas de Samburu, Buffalo Springs y Shaba constituye uno de los lugares más interesantes de Kenya y es único por varios motivos. Se trata de los entornos protegidos más accesibles y visitados del norte del país, en el borde de lo que antiguamente se conocía como NFD o Northern Frontier District (Distrito de la Frontera Norte), o a la inversa, son las reservas más remotas e inaccesibles de entre las más populares. También es el lugar donde es más fácil contemplar algunas especies poco frecuentes en Kenya o de difícil observación en otros parques, ya que únicamente se encuentran al norte del Ecuador. Entre ellas destacan la cebra de Grevy, la jirafa reticulada y el oryx beisa. 
    
Samburu y Buffalo Springs son reservas adyacentes, únicamente separadas por un río. Dado que el río marca la frontera entre dos distritos diferentes y que las reservas son gestionadas por las autoridades de distrito, en teoría es necesario pagar la entrada a las dos reservas por separado, cuando en realidad constituyen un único entorno natural. Hay un puente que cruza el río a unos 3 km río arriba del Samburu Lodge. 
   
La condición de frontera de esta región también se refiere a los tradicionales problemas con las guerrillas somalíes que acontecen con cierta frecuencia al norte de esta zona. Poco después de la creación de las tres reservas, en los 60-70, éstas permanecieron cerradas durante varios años a causa de los continuos ataques de los rebeldes. A pesar de esto y de los más recientes problemas de seguridad tristemente protagonizados por los rangers, la visita a estas reservas es obligada dentro del itinerario básico. Inicialmente, Buffalo Springs ocupaba ambas orillas del río Ewaso Nyiro (Uaso Ngiro, "Aguas Oscuras") a lo largo de 16 km, pero posteriormente la zona al norte del río fue separada como reserva independiente, ya que esta área pertenece al distrito de Samburu ("mariposa" en la lengua Maa) y la orilla sur está bajo la jurisdicción del distrito de Isiolo, al que también pertenece Shaba. Este último distrito pertenece a la provincia oriental, mientras que el distrito de Samburu se encuentra en la provincia de Rift valley. 
    
Shaba, la menos visitada de las tres, es también la más extensa, con 239 km². Samburu y Buffalo Springs tienen superficies similares, 165 km² la primera y 128 km² la segunda. La zona ha estado ocupada tradicionalmente por el pueblo Samburu, una tribu nómada de origen paranilótico estrechamente emparentada con los Maasai. 
    
El panorama del complejo de Samburu es un preludio a lo que espera al viajero que se adentre en las tierras septentrionales, de ahí su calificación tradicional como frontera: sabana árida de espinos, matorral seco y acacias achaparradas y dispersas. Las polvorientas llanuras se rompen en pequeñas colinas, destacando la elevación de Koitogorr en Samburu (1.245 m) y, asomando en la lejanía, la cumbre plana de la montaña roja de Ol Olokwe. El calor extremo, a pesar de la altitud muchas veces superior a los 1.000 m, y la desolación del paisaje, son ingredientes fundamentales del encanto de Samburu y sus reservas vecinas: es el rostro de la Africa menos hospitalaria y quizá por ello más orgullosa. A primera vista, estas reservas podrían parecer un desierto. En realidad, la sabana semidesértica es el hábitat preferido por ciertos mamíferos adaptados a este ecosistema duro e inhóspito, algunos de ellos poco frecuentes en otros parques de clima menos riguroso. 
    
La mayor parte de la fauna se reúne alrededor de las escasas zonas húmedas, principalmente las riberas del río Ewaso Nyiro, que trae hasta la región el agua de los Aberdares, y los manantiales cristalinos de Buffalo Springs, en el sector oriental de la reserva del mismo nombre, formados por el afloramiento de corrientes subterráneas que nacen en el monte Kenya. Las zonas húmedas dan origen a una vegetación más exuberante, con bosques de palmeras-dum, bifurcadas y de aspecto prehistórico, bosques ribereños y praderas. La concentración de fauna en las charcas y corrientes facilita enormemente la contemplación de los animales, quienes a su vez observan con extrañeza a los turistas que se bañan en una de las piscinas de Buffalo Springs que está acondicionada para ello. 
   
Más allá de Samburu y Buffalo Springs, el río continúa su camino bordeando la reserva de Shaba por el norte. Este lugar toma su nombre de un cono volcánico que domina la llanura y cuya corriente de lava se cruza para acceder al lodge. Más allá de Shaba, el río serpentea hasta las cataratas de Chanler's Falls, para morir finalmente en el pantano de Lorian Swamp. El paisaje de Shaba está sembrado de suaves colinas y sus cuatro fuentes naturales le confieren un nivel de humedad muy superior al de sus reservas vecinas, hasta tal punto que durante las lluvias, las pistas de Shaba sólo son accesibles a vehículos todo-terreno. En general, la reserva está menos desarrollada y es por tanto más apacible y solitaria que sus dos hermanas. 
    
Shaba es conocido por ser el lugar donde en 1980 fue asesinada por los furtivos Joy Adamson, la autora de "Nacida libre". En el momento de su muerte, la famosa conservacionista estaba embarcada en un proyecto de reinserción en el medio natural de leopardos criados en cautiverio.

    

   


      

Accesos

Las reservas de Samburu, Buffalo Springs y Shaba se sitúan a unos 300 km al norte de Nairobi, concretamente 325 km en el caso de Samburu. Debido al estado de las carreteras, el trayecto es muy difícil de cubrir en una sola jornada, por lo que es conveniente plantear el viaje a Samburu desde una escala intermedia, como por ejemplo el Monte Kenya. Desde aquí hay una distancia de 70 km a Shaba, 85 km a Buffalo Springs y 90 km a Samburu. 
El acceso principal a la zona se realiza desde la carretera general A2, que parte de Nairobi hacia el norte y atraviesa la ciudad de Thika. Más adelante, la carretera gira hacia el oeste para bordear el monte Kenya, dejando los Aberdares a la izquierda y pasando por las poblaciones de Nyeri y Nanyuki. Tomando de nuevo el rumbo norte, la carretera entra en tierras áridas y llega a Isiolo, capital del distrito en el que se encuentran Buffalo Springs y Shaba. Hasta Isiolo la carretera es de asfalto, aunque desde Nanyuki está en mal estado. A partir de Isiolo se convierte en una pista de tierra ancha y polvorienta. Dependiendo de la situación de seguridad de la zona, es posible que la policía te retenga en la barrera de Isiolo hasta poder formar un convoy para recorrer el último tramo. 
      
A partir de Isiolo, la carretera continúa hacia la lejana frontera con Etiopía. Pero el punto de referencia para el acceso a las tres reservas es la pequeña localidad de Archer's Post, a unos 35 km de Isiolo. La entrada a Shaba queda a la derecha, mientras que la puerta principal de Samburu, la Archer's Post Gate, se encuentra a 5 km a la izquierda. Esta última reserva posee otra entrada en su límite occidental, pero raramente se utiliza. 
     
Los accesos a Buffalo Springs, la más meridional de las tres reservas, se encuentran antes de llegar a Archer's Post. A unos 20 km al norte de Isiolo, aparece un desvío a la izquierda que conduce a la Isiolo Gate, antes conocida como Ngare Mara Gate. Unos 10 km más adelante, 3,5 km antes de llegar a Archer's Post, un segundo desvío lleva hasta la Buffalo Springs Gate. 
     
Desde las principales poblaciones de las Tierras Altas hay autobuses y matatus a Isiolo. Desde aquí parte un autobús diario hacia el norte que tiene parada en Archer's Post. La pequeña población está lo suficientemente cerca de las reservas como para cubrir a pie el trayecto hasta las puertas de Buffalo Springs y Samburu, donde es posible conseguir un transporte para visitar el parque. Dos veces al día, los coches oficiales de Samburu viajan entre Archer's Post y el Samburu Lodge. Por otra parte, cerca del Samburu Lodge existe una pista de aterrizaje.

   


    

Fauna

En estas reservas es fácil encontrar varias de las especies que sólo viven al norte del Ecuador y que por tanto no encontrarás en otros parques más meridionales. Entre ellas destaca la cebra de Grevy, que se diferencia de su pariente común por sus franjas más estrechas y sus orejas grandes y redondas. Curiosamente, algunas cebras comunes (Burchell) habitan también principalmente al sur del río, en Buffalo Springs, pero no parecen cruzarse con sus primos de Grevy. El oryx beisa es un bellísimo antílope gris, con marcas blancas y negras en el rostro y unos larguísimos cuernos presentes en ambos sexos. La jirafa reticulada, sin duda la más hermosa de su género, se distingue fácilmente por el dibujo de su pelaje, una delgada y definida retícula blanca separando sus manchas anaranjadas. 
    
Otro habitante destacable de estas reservas es el gerenuk, un estilizado antílope de esbelto cuello y largas patas que no bebe agua y se alimenta de las hojas de acacia, para lo cual se encarama sobre sus patas traseras. 
    
En Samburu y Buffalo Springs existen básicamente dos entornos diferentes para la contemplación de la fauna. El primero abarca toda la extensión de llanuras semidesérticas, lejos de las fuentes de agua. Son relativamente pocos los animales que habitan aquí de forma permanente, destacando el oryx, el dik-dik de Guenther (además del de Kirk, más extendido), el gerenuk, el eland y el impala. Estas especies tienen poca dependencia del agua y pueden encontrarse en las zonas áridas durante el día, refugiados bajo la sombra de un árbol. Por el contrario, el resto de herbívoros, incluyendo cebras, jirafas, elefantes, búfalos, facoqueros, cobos (waterbucks), gacelas de Grant y antílopes jerogífico (bushbucks) buscan las riberas frescas y sombreadas durante las horas de sol, para alejarse de ellas al anochecer. La gran ventaja de Samburu y Buffalo Springs es que los recorridos junto al río dan ocasión de contemplar una gran cantidad de animales a muy corta distancia. Las aguas acogen a sus habitantes permanentes, los hipopótamos y cocodrilos, mientras que en sus grandes acacias y palmeras pululan los monos vervet y los babuinos. 
     
Los carnívoros están bien representados en el complejo de Samburu. Leones y guepardos dominan las áreas más secas y acuden a beber y descansar a la sombra del bosque ribereño. Las hienas, incluyendo la rayada de costumbres nocturnas, recorren grandes distancias con su trote ligero. Pero uno de los mayores atractivos de estas reservas consiste en que probablemente se trata del lugar de Kenya donde es más fácil avistar leopardos. Estos felinos están presentes también en otros parques, pero su costumbre de descansar camuflados en las ramas altas de los árboles les hace muy esquivos. Los leopardos descansan y cazan durante la noche en las orillas del Ewaso Nyiro. Un recorrido al amanecer, cuando los felinos aún son activos, tiene grandes posibilidades de recompensa. 
      
Las tres reservas cuentan también con una rica avifauna, con más de 300 especies registradas entre las que destaca el avestruz somalí, una variedad de cuello y patas azuladas. Otra especie interesante es la avutarda Kori, de un metro de altura. En las zonas áridas abundan las aves de caza, como los francolines crestados, los francolines de cuello amarillo y las gallinas de Guinea, tanto las de casco como las vulturinas, pertenecientes a géneros diferentes y que bajan en bandadas a beber al río. El cálao de pico rojo, el marabú y el estornino soberbio (superb starling) son una presencia permanente. Las aves de presa incluyen águilas, búhos, azores, milanos y gavilanes. Los pájaros carpinteros anidan en los árboles ribereños. Las aguas del Ewaso Nyiro atraen a un gran número de aves acuáticas, como pelícanos, garzas, hamerkops y martines pescadores. 
    
Por último, en algunas zonas arenosas excavan sus túneles las ratas-topo desnudas, curiosos y pequeños mamíferos desprovistos de pelo, de comportamiento social parecido al de los insectos coloniales y cuya presencia se detecta por los montículos que delatan sus madrigueras y que expulsan arena de forma rítmica, como géiseres en miniatura.

   

     


    

Alojamiento

  

   

En Samburu 
 

Samburu Lodge 
El Samburu Lodge, propiedad de Block Hotels, es el más clásico de la reserva. Fue construido sobre el antiguo lugar de acampada del famoso cazador de elefantes Arthur Newmann, en la orilla norte del río Ewaso Nyiro, hoy cerca de las oficinas de la reserva. Cuenta con 59 habitaciones y ofrece los servicios de piscina, bar, restaurante, gasolinera y taller mecánico. Al atardecer, los empleados depositan carne en un árbol situado al otro lado del río para atraer a los leopardos, lo que ocurre ocasionalmente. La ubicación del lodge permite observar los cocodrilos que descansan en la ribera junto al bar, como el inmenso Thomas. Los empleados suelen arrojar comida a estos animales. 

Larsens
Larsens es un lujoso tented camp perteneciente a la cadena Block Hotels. El campamento se localiza en la orilla norte del Ewaso Nyiro, río abajo del Samburu Lodge. Dispone de 17 tiendas, restaurante y tienda de regalos. No se admiten niños menores de 7 años. 

Samburu Intrepids Club
Este tented camp pertenece a la cadena Prestige Hotels y cuenta con 54 camas. Se encuentra en la orilla norte, al oeste del Samburu Lodge. Sus instalaciones están construidas sobre pilotes. 
  

   
En Buffalo Springs 
    
Samburu Serena Lodge
El lodge de la cadena Serena está situado en la orilla sur, al oeste del Samburu Lodge. Técnicamente, el Serena se encuentra fuera de la reserva, aunque el acceso se realiza desde el interior y no hay que cruzar ninguna puerta de salida para llegar al lodge. Dispone de piscina, restaurante y bar, además del consabido cebo para los leopardos. El corredor que pasa frente a las cabañas permite observar los cocodrilos en el río. Tanto en éste como en el Samburu Lodge, es conveniente no abandonar los caminos iluminados cuando cae el sol, pues esporádicamente los leopardos deciden dejarse caer por los dominios humanos. 
    
Buffalo Springs Tented Lodge
El Buffalo Springs Lodge, en la orilla sur del río, cuenta con 92 camas y es la opción de alojamiento más económica, con habitaciones y bandas. Desde el bar se divisan los cocodrilos, que reciben su ración de carne desde el lodge. Para los campistas, este lugar es la mejor opción para tomar una ducha, un baño en la piscina (pagando), una bebida o una comida. Es un lugar tranquilo, menos frecuentado que los demás lodges. 
   

   
En Shaba
   
Sarova Shaba Lodge
El lujoso establecimiento de la cadena Sarova es el único lodge de Shaba. Cuenta con 85 habitaciones y con servicios de restaurante, bar, gasolinera y una magnífica piscina. Las corrientes de agua cruzan las instalaciones. 

   


Lago Baringo

    

             

El lago Baringo forma parte del sistema del Rift Valley, la Gran Falla de Africa, que en Kenya está demarcada por un rosario de lagos de los cuales el Baringo y el Naivasha son los únicos de agua dulce. Después del inmenso Turkana, el Baringo es el más septentrional del país y el de mayor superficie, con 130 km². 
El lago no posee ninguna calificación oficial como espacio protegido, pero es refugio de más de 400 especies de aves que constituyen el principal atractivo de la zona. El lago es (o acostumbraba ser) un tranquilo y solitario oasis incrustado en el terreno árido y abrupto que antecede a los desiertos del norte. Hasta finales del s. XIX, los lagos Baringo y Bogoria sólo eran visitados por las caravanas de esclavos, época de la que datan los restos del Fort Baringo, aún visibles. El lago fue descrito por primera vez por Joseph Thomson en 1883. Nueve años después, en 1892, el geólogo inglés J.W. Gregory explicó la formación del Rift Valley a partir de sus observaciones en Baringo. 
     
Aunque el turismo en la zona ha aumentado en los últimos años, Baringo continúa fuera de los itinerarios masivos más frecuentes, por lo que a la orilla de este lago se disfruta de una tranquilidad difícil de encontrar en los parques más concurridos. Sus aguas, chocolateadas por el suelo rojo de la región, parecen cambiar de tonalidad según el momento del día y el color del cielo. El visitante puede contemplar a los hipopótamos, que durante el día permanecen sumergidos hasta el hocico pero de noche salen a pastar en ruidosos grupos bajo la luz de la luna. 
    
En el lago pululan también los cocodrilos, considerados inofensivos por la tribu local Njemps, pescadores y pastores de origen paranilótico emparentados con los Maasai y que hablan un dialecto del Maa. Los Njemps navegan en pequeños botes y se hunden en el lago hasta el cuello para pescar, mientras a su alrededor los cocodrilos se dedican a la misma actividad. Los locales opinan que la abundancia de pescado ha acostumbrado a los reptiles a esta dieta, rechazando cualquier tipo de carne de mamífero. De hecho, la concentración de peces ha habituado a este alimento a los propios Njemps, algo poco habitual en los pueblos pastores. 

Lo cierto es que los cocodrilos del lago son pequeños y, por tanto, ni son tan peligrosos como sus parientes más mayores, ni han sido objeto del deseo de los cazadores. A pesar de todo, en 1981 fue abatido un presunto devorador de hombres. 

Las aguas dulces de Baringo acogen una piscifauna ausente en los lagos salados, lo que atrae a una gran variedad de aves acuáticas. En el islote rocoso de Gibraltar, en la orilla oriental del lago, habita la mayor población de garzas Goliath de Africa Oriental. Otro punto de interés es la escarpadura que se extiende al oeste de la población de Kampi ya Samaki, en la ribera occidental del lago, donde vuelan el águila Verreaux, el estornino de corona erizada y el cálao de Hemprich. 

Además de la observación de aves a pie o en bote, con el acompañamiento de un guía ornitólogo, el lago ofrece otras actividades, como la pesca, deportes acuáticos (esquí, windsurf), paseos en camello, excursiones a la reserva del lago Bogoria o visitas a una aldea Njemps donde se pueden observar la artesanía y la danza locales. Las actividades se centran alrededor de los dos lodges, el Lake Baringo Club y el Island Camp. Los pescadores locales también ofrecen paseos en bote, durante los cuales suelen arrojar pescado fresco para atraer a las águilas pescadoras.

      

Fort Baringo
Los restos del fuerte construido por los soldados británicos durante la colonización aún son visibles a la orilla de Loimanange. 

Kabarnet
La localidad de Kabarnet es la capital del distrito de Baringo y el pueblo natal de Daniel Arap Moi, presidente de la República de Kenya. El pueblo en sí no ofrece demasiado interés, pero el lugar donde está enclavado y la propia carretera que escala las Tugen Hills, al borde del Kerio Valley, ofrecen espléndidas vistas. Para llegar desde Baringo, salir de Kampi Ya Samaki hacia el sur por la B4 y girar a la derecha en Marigat para tomar la C51 hacia Eldoret. 

En esta localidad se encuentra el Kabarnet Museum, perteneciente a los Museos Nacionales de Kenya. El museo se creó en la antigua residencia del Comisionado del distrito. Expone elementos de la cultura y tradiciones locales, así como información sobre el lago Baringo y su medio natural. En sus amplios jardines crece una rica vegetación. 

Ol Ari Nyiro
Ol Ari Nyiro es el rancho de 100.000 acres (unas 40.500 ha) perteneciente a Kuki Gallmann, la famosa conservacionista de origen italiano autora de "Siempre soñé con Africa", magnífica novela autobiográfica llevada a la pantalla por Hugh Hudson. Podrás visitar la reserva si te alojas en su lujoso lodge The Mukutan Retreat, que dispone de tan sólo tres esplendorosas cabañas situadas en un paraje privilegiado, la escarpadura que bordea el desfiladero de Mukutan. A pesar de su cercanía geográfica al lago Baringo, en realidad este no es el lugar más adecuado desde el que acceder a Ol Ari Nyiro, ya que la entrada principal al rancho se encuentra al sur. Para llegar desde Baringo, debes tomar la carretera de Maralal y desviarte al sur por la C77 hasta Rumuruti, donde debes girar a la derecha en el cruce de carreteras. El acceso más cómodo al rancho es desde Nyahururu, al sur de Laikipia Escarpment. 
     

    


    

Accesos

Es poco recomendable plantear el acceso a Baringo en una sola jornada desde Nairobi, a 307 km de distancia. La etapa más fácil es Nakuru-Baringo, de tan sólo 125 km y por firme de asfalto. Eldoret se encuentra a 138 km del lago, pero la carretera es peor. Si planea abordar Baringo desde Samburu, resulta casi imprescindible una escala intermedia, por ejemplo en la reserva de Maralal, que ayudará a cubrir los 300 km por carreteras en ocasiones pésimas. Por supuesto, una etapa cómoda es desde el lago Bogoria, pero la ausencia de alojamientos aquí aconseja más bien lo contrario, plantear la visita a esta reserva como una excursión desde Baringo. 
Saliendo de Nairobi, debe tomar la A104 en dirección a Naivasha, Gilgil y Nakuru. Unos 30 km después de pasar esta última ciudad debe girar a la derecha por la B4, hacia Kampi Ya Moto, Bogoria, Marigat y Kampi Ya Samaki, localidad que se encuentra a orillas del lago Baringo a 2 km de la general. La carretera está asfaltada hasta el límite norte del lago. 

Desde Eldoret, debe tomar la carretera C51 que parte hacia el nordeste en dirección a las Cherangani Hills, pero que 33 km más adelante, en la población de Iten, se desvía en dirección sudeste. Desde allí pasará por las localidades de Kamarin, Tambach, Chebloch y Kabarnet para salir finalmente a la B4 en Marigat, donde debe girar a la izquierda para llegar a Kampi Ya Samaki y el lago Baringo. 

Por último, desde Samburu debe continuar hacia el norte por la A2 pasado Archer's Post. Este tramo podría no ser seguro, es conveniente que se informe antes si planea hacer este recorrido. A 22 km de Archer's Post aparece un desvío a la izquierda, la C78 hacia Wamba, Kisima y Maralal. Al día siguiente, tome la misma pista por la que accedió a la reserva hasta la población de Kisima, donde girará a la derecha para tomar la C77, en dirección sur hacia Rumuruti. Después de 33 agotadores kilómetros encontrará un desvío a la derecha, la C77 D, que atraviesa la Lerogi Plateau y bordea las llanuras de Laikipia, ofreciendo un interesante recorrido por el país de los Tugen y los Pokot y magníficas vistas del lago Baringo. La carretera pasa por Tangulbei y conduce hasta Loruk, al norte del lago Baringo. Cuidado, en todo este recorrido sólo hay gasolina disponible en Archer's Post, Maralal y en el Lake Baringo Club. Además, después de las lluvias encontrará mucho barro en el camino. 

Desde Nairobi y Eldoret hay varios autobuses y matatus diarios a Nakuru. Desde aquí hay dos autobuses al día hasta Kampi Ya Samaki, pero los matatus sólo llegan a Marigat. 

Los botes para la isla de Ol Kokwa, donde se encuentra el Island Camp, pueden contratarse en el embarcadero al norte de Kampi Ya Samaki.

   

    


   

Fauna

Las aves son los reyes y reinas de Baringo. Las más de 400 especies registradas convierten la estancia junto al lago en una competición por avistar el máximo número posible de aves diferentes, cuyo récord, que parece ser también récord mundial, está en 342 especies en 24 horas. La experiencia es más gratificante durante la estación de las lluvias, en la que muchas aves regresan a Baringo. Si no eres un experto ornitólogo, lo disfrutarás de todos modos con una buena guía de campo en la mochila y respondiendo a los cantos que escuches. 
El islote de Gibraltar, en la orilla este, alberga la mayor colonia de garzas Goliath de toda Africa Oriental, mientras que en la escarpadura próxima a la ribera occidental habitan el águila Verreaux, el estornino de corona erizada y el cálao de Hemprich. Entre las múltiples especies que habitan las acacias próximas al lago podemos destacar varias especies de bellísimos estorninos, el alcaudón de cresta rizada, el pájaro plateado, el pico plateado de cabeza gris, el alcaudón de matorral de cabeza gris, el tejedor enmascarado septentrional y el obispo rojo del Nilo occidental. 
     
Además de las garzas, las aves acuáticas están representadas por águilas pescadoras, las cuales se ciernen sobre el pescado fresco que los guías locales utilizan como cebo, los cormoranes, pelícanos e incluso algunos flamencos que realizan excursiones desde el cercano lago salado de Bogoria. 
     
Justo al sur del Lake Baringo Club, caminando por la carretera, existe un área en la que se pueden encontrar pájaros poco habituales como el papamoscas del paraíso macho en su fase blanca, el alcaudón de matorral de cabeza gris y los martines pescadores. En esta zona los hipopótamos pastan incluso en pleno día. 
     
Desde el Lake Baringo Club parten recorridos a pie guiados por el ornitólogo residente del club. Las excursiones de las 7 de la mañana se realizan en una zona próxima a la carretera general, al pie de unos magníficos acantilados donde habitan los damanes y babuinos. En esta área pueden observarse diferentes especies de cálaos, el gran nido del Hamerkop, una estructura de palos subida a un árbol próxima al agua y con una entrada lateral; y con suerte, las águilas Verreaux. A las 5 de la tarde hay otra salida, en esta ocasión por los cañizos de la orilla del lago.

   

    


    

Alojamiento

Lake Baringo Club 
La ventaja de la observación de pájaros es que en ocasiones el mismo lodge es un lugar privilegiado, lo que ocurre en los jardines del Lake Baringo Club, de la cadena Block Hotels. Al borde del lago, los letreros advierten que los animales salvajes son peligrosos. Obviamente la advertencia no se refiere a las aves, pero sí a los hipopótamos que acostumbran pastar en el césped del jardín al caer la noche. El lodge, con piscina, restaurante y bar, es un alojamiento lujoso y tranquilo cuyas actividades están orientadas al conocimiento de la avifauna local: recorridos a pie, proyección de películas y presentaciones audiovisuales. 
    
Island Camp
El Island Camp es la otra opción de alojamiento en el lago. Más caro que el Lake Baringo club, este lujoso tented camp que dispone de 25 tiendas dobles se encuentra en la isla de Ol Kokwa, en el centro del lago. Además de los servicios habituales de piscina, restaurante y bar, el lugar ofrece actividades relacionadas con la fauna local y otras de carácter deportivo, como esquí acuático y windsurf. 
     
Otros alojamientos 
Hay una serie de hoteles básicos y baratos en Kampi ya Samaki, la pequeña localidad a orillas del lago. Las opciones incluyen Papyrus Annex (según parece, el mejor de todos), Hippo Lodge, Bahari Lodge, Lake View Lodge y Ushirika Lodge. 

       


Lago Bogoria

    

             

El lago Bogoria es una superficie de agua salina situada en la región septentrional del Rift kenyata, 25 km al sur de Baringo. La reserva cubre el lago y las tierras adyacentes, con un total de 107 km². En los días de la Colonia el lago se conocía por el nombre de su descubridor, el obispo de Kampala James Hannington, quien en 1885 avistó por primera vez este lugar cuando se dirigía a tomar posesión de su diócesis siguiendo la ruta de Thomson. Este sería el momento de gloria del pastor anglicano, pero infelizmente también su último viaje, ya que cayó asesinado al llegar al lago Victoria por orden del cruel rey de Buganda, Mwanga II. 
Si Baringo atrae cada vez más visitantes por la riqueza de su avifauna, Bogoria es, o al menos lo era hasta hace pocos años, un lugar en el que el visitante puede disfrutar de la espectacularidad del paisaje africano en absoluta soledad. Salvo en el caso de los aficionados a la ornitología que no perdonan la peregrinación a Baringo, esta región no se encuentra incluida en los itinerarios más comunes. El motivo es que Bogoria no destaca por su fauna de grandes mamíferos, lo que constituye el objetivo prioritario de la mayoría de los turistas. Pero si yo tuviera que elegir un único parque en el que sólo la belleza del entorno justifique la visita, probablemente sería éste. 

J.W. Gregory, el geólogo inglés que visitó la zona en 1892, calificó el lugar como "la vista más bella de Africa". No le faltaba razón. El lago ofrece un soberbio paisaje de colinas azuladas pobladas por arbustos secos, praderas y bosques ribereños, enmarcando la plácida superficie de agua salpicada por los flamencos. Más allá de la ribera oriental, el suelo se eleva abruptamente hasta una altura de 600 m en la escarpadura de Laikipia. En la orilla opuesta, la tierra forma costras cenagosas de extraños colores, las cuales se rompen en profundas grietas que escupen al aire nauseabundas aguas sulfurosas y chorros de vapor. Los géyseres en primer plano, las pinceladas rosa de los flamencos sobre el lago en segundo término y el telón de fondo de la sierra de Laikipia, ofrecen una composición estética difícil de superar. Los carteles que advierten "peligro: no pasar de este punto" hablan en serio: la tierra cede bajo los pies y debajo hay agua hirviendo. 

Tampoco Bogoria es un desierto de fauna, ni mucho menos. Los buenos aficionados a la naturaleza apreciarán el inmenso valor de ser el lugar más accesible de todo el país donde existe la posibilidad de contemplar al majestuoso gran kudú. Además de otros mamíferos, los flamencos y diversas especies de aves completan la oferta faunística de la reserva. 

     

 


 

    

Acceso

El lago Bogoria se encuentra en el Rift Valley, a tan sólo 25 km al sur del lago Baringo, aunque la distancia real por carretera es mayor. Por tanto, para llegar desde Nairobi, Nakuru, Samburu o Eldoret, se aplica lo mencionado sobre cómo llegar al lago Baringo. Dado que no hay lodges en Bogoria, la opción más frecuente es alojarse en Baringo y realizar una excursión a la cercana reserva. 
Existen tres puertas de entrada a la reserva, a las que se accede tomando desvíos desde la carretera general B4 que lleva hasta Baringo. La puerta principal es la Loboi Gate, al norte del lago. El desvío hacia el este desde la B4 se encuentra 4 km al sur de Marigat. Una carretera asfaltada, la E461, conduce a Loboi y a la entrada a la reserva tras un recorrido de 21 km. 

Las dos entradas restantes se encuentran más al sur, tomando el desvío al este desde la B4 en Mogotio, 59 km al sur de Marigat. Esta pista cubre poco más de 20 km hasta Mugurin. Un kilómetro más adelante de esta localidad, la carretera se bifurca. La pista de la izquierda continúa durante unos 20 km hasta un desvío a la derecha que nos lleva a la Maji Moto Gate, próxima a la zona de aguas termales. Por otra parte, la pista de la derecha, en muy malas condiciones y con tramos muy empinados, cubre un trayecto de 14 km hasta la Emsos Gate, la más meridional, en la zona boscosa del sur de la reserva. 

Por último, existe una ruta escénica para llegar desde Nakuru hasta la Emsos Gate, trepando desde el lecho del Rift Valley hasta la escarpadura oriental para luego descender de nuevo hasta Bogoria, al fondo del valle. Gran parte de este camino sólo es practicable en vehículos todo-terreno, a pie o en bicicleta de montaña. Saliendo desde Nakuru por la A104 hacia Nairobi, se toma la carretera asfaltada B5 en dirección nordeste hacia Nyahururu. Durante el camino hay varios desvíos hacia el noroeste en dirección a Bogoria, tomando como puntos de referencia las localidades de Subukia y Solai. Si no dispones de vehículo propio, puedes tomar un autobús o matatu para recorrer el tramo asfaltado, pero el resto del trayecto tendrás que realizarlo a pie, para lo que tardarás unos dos días.

 


 

    

     

Fauna

Bogoria no sobresale por su diversidad de mamíferos, aunque la poca cantidad no desmerece en absoluto a la calidad. El mayor atractivo de esta reserva consiste en haberse convertido en un auténtico santuario para la protección del gran kudú, un tímido antílope que suele habitar los bosques abiertos de las regiones montañosas. Si Bogoria y Baringo son las escalas más septentrionales de su viaje, no verá este animal en ningún otro parque. En Bogoria son ahora tan abundantes que los avistamientos no son raros. El gran kudú es un bello animal con grandes cuernos en espiral y una barba a lo largo del cuello (sólo en los machos), amplias orejas, el cuerpo cruzado por estrías blancas verticales y un característico galón blanco uniendo ambos ojos. La población de gran kudú, antes muy extendida, se vio gravemente afectada por las epidemias de peste bovina del siglo XIX, que restringieron el hábitat de este animal a las zonas menos frecuentadas por el ganado doméstico. 
Otros mamíferos de la reserva incluyen los búfalos, babuinos, gacelas de Grant, dik-diks de Kirk y klipspringers, estos últimos en las laderas rocosas al sur y este del lago. 
     
Al igual que en el resto de lagos del Rift Valley, las aves son abundantes y variadas en Bogoria. El lago es regularmente visitado por miles de flamencos mayores y menores, que se reúnen sobre todo en la orilla opuesta a las aguas termales. Sin embargo, ocasionalmente la curiosidad también mata al flamenco, algún ejemplar desprevenido muere víctima de las emanaciones sulfurosas y las altas temperaturas. La reserva cuenta además entre otras aves con buitres, avutardas, alondras y rapaces, entre las que destacan las águilas pescadoras, que debido a la ausencia de peces suelen picar sobre los flamencos. 
    
En los últimos años, la mortalidad de los flamencos menores ha aumentado de forma alarmante, replicando la epidemia de muertes de estas aves que acaeció en 1994-95, especialmente en el lago Nakuru. Aparentemente, este suceso se debe al envenenamiento de las aguas por toxinas y metales pesados como consecuencia del sobrecrecimiento de especies tóxicas de algas en las aguas del lago, que los flamencos filtran a través de sus picos para alimentarse. 


     

    
Alojamiento

No hay lodges en Bogoria, únicamente un par de establecimientos más al estilo de hotel de ciudad. Ambos se sitúan fuera de la reserva, en las cercanías de la Loboi Gate. A 3 km de la entrada se encuentra el Lake Bogoria Hotel, que cuenta con una piscina de aguas termales. En sus proximidades se halla el Papyrus Inn, del mismo propietario que el Papyrus Annex de Baringo.
    
   


Lago Elmenteita

    

             

Elmenteita es un pequeño lago sódico situado al sudeste del lago Nakuru. Su situación en terreno privado lo convierte en un lugar mucho menos visitado que Nakuru, aunque las concentraciones de flamencos también son menores que en aquel. Quizá por tratarse de un lugar más tranquilo, en tiempos hubo una colonia de flamencos mayores que criaban aquí, pero fueron expulsados por el acoso de los pelícanos. 
La mayor parte de los safaris que recorren el trayecto entre Naivasha y Nakuru únicamente se detienen en el mirador sobre el lago en la carretera general A104. Sin embargo, se puede acceder a la reserva privada que rodea Elmenteita, denominada Soysambu y perteneciente a Delamere Estate. 
    
Aclaración: como es habitual en muchos topónimos kenyatas que provienen de una corrupción swahili de palabras Maasai o de otras lenguas, la ortografía varía según la fuente. Encontrará este lugar escrito como Elmenteita, Elmentaita, Elementaita o Elementeita.

    

    

Acceso

Elmenteita se encuentra a unos 30 km al sudeste de Nakuru. Saliendo de Nakuru por la A104 en dirección a Nairobi, a la altura del lago hay un mirador en la carretera desde el que presuntamente parte un camino que permite descender a pie hasta la orilla. Continuando por la A104, hacia el final del lago sale a la derecha un desvío señalizado al Lake Elementeita Lodge, a medio kilómetro de la general. Más adelante, antes de llegar a Gilgil, aparece a la derecha un desvío, la D321, que conduce a la reserva privada de Soysambu Estate. 
Si planea una visita a Elmenteita como una excursión desde el lago Nakuru, la vía de acceso más fácil es abandonando el parque por la Nderit Gate, más allá del Lake Nakuru Lodge. Esta pista sale a la D320, que baja a la derecha hacia el sur en dirección a la localidad de Elmenteita, donde confluye con la D321. 

   

   

Fauna

Los flamencos suelen visitar este lago, aunque en números muy inferiores a los de Nakuru. También se encuentran algunas aves acuáticas pescadoras, como pelícanos o garzas. 
    

En otro tiempo existió una colonia de hipopótamos, pero desapareció debido a la sequía, que en ocasiones ha llegado a evaporar el lago por completo.

   

   

Alojamiento

La cercanía de este lugar a Nakuru ofrece la posibilidad de alojarse en uno de los lodges del lago Nakuru y realizar desde allí una excursión a Elmenteita. No obstante, este último lago cuenta con dos posibilidades de alojamiento: 
   
   
Lake Elementaita Lodge
Se trata de una antigua granja, construida en 1916, que perteneció al colono ganadero Lord Galbraith Cole. Las instalaciones están rodeadas de bonitos jardines en una atalaya que domina el paisaje del lago. La calidad del restaurante está por encima de la media. El personal es atento hasta el empalago, pero las atenciones no se ven necesariamente reflejadas en la calidad del servicio.
    
Delamere's Camp
El Delamere's es un lujoso tented camp de Savannah Camps & Lodges, enclavado en la reserva privada de Soysambu Estate, que rodea el lago por su orilla occidental.
     


Lake Nakuru National Park

      

                

El Nakuru es uno de los lagos sódicos del Rift Valley y un fantástico santuario de aves, sus orillas pobladas en otros tiempos hasta por más de un millón de flamencos. Frecuentemente se utiliza el tópico que lo define como "el mayor espectáculo ornitológico de la Tierra", según una frase del famoso ornitólogo Roger Tory Peterson que, como toda frase de este estilo, se utiliza hasta la saciedad con fines promocionales. Lo cierto es que durante los últimos años, los flamencos han desaparecido esporádicamente para reaparecer después de forma tan misteriosa como se fueron, pero siempre en números mucho menores. 
El parque fue inaugurado como tal en 1968, aunque desde 1961 existió un santuario de aves en el sector sur del lago. Con el apoyo del World Wildlife Fund, el gobierno de Kenya emprendió un plan de adquisición de las tierras adyacentes para ampliar el área protegida. Ya en 1964, el santuario incluía el lago entero, cuya superficie varía con las lluvias entre 5 y 40 km², además de una franja de terreno a sus orillas. Desde su proclamación como parque nacional, las autoridades y organizaciones conservacionistas continuaron ganando la batalla a la propiedad privada y a los asentamientos humanos, ampliándose aún más las fronteras del parque en 1968 y 1974 hasta su extensión actual de 188 km². 
    
Aunque las fotos de esta página no permitan adivinarlo, lo cierto es que el parque se encuentra a tan sólo 4 km de distancia de la populosa ciudad de Nakuru. Esto tiene consecuencias varias, pero casi todas de signo negativo para la conservación de este espacio natural. Después del Nairobi National Park, éste es el segundo parque más accesible, ya que Nakuru es la cuarta ciudad del país y capital del Rift Valley. El parque recibe por ello un alto número de visitantes, más de 100.000 cada año, de los cuales una gran proporción corresponde a ciudadanos de Kenya y residentes. 
     
Pero el tráfico de vehículos no es la única ni la mayor de las amenazas: los vertidos incontrolados desde la cercana ciudad provocan una fuerte degradación del entorno, hasta tal punto que en épocas críticas los flamencos han desaparecido por completo del parque. En 1994-95 se produjeron muertes masivas de flamencos menores causadas por envenenamiento de las aguas con metales pesados y toxinas, debido a un conjunto de factores de origen climático y humano que produjeron el sobrecrecimiento de cianobacterias y algas verdeazuladas tóxicas. En aquella ocasión se puso en marcha un plan para el tratamiento de los residuos urbanos e industriales de la ciudad de Nakuru, para la monitorización de las aguas y la contaminación y para la protección de la cuenca del lago. 
          
Por otra parte, la presión de la población circundante sobre el medio natural y de los furtivos sobre los rinocerontes ha obligado a cerrar por completo el perímetro del parque con 74 km de valla metálica. El primer vallado se realizó en 1976, reforzándose diez años después con una alambrada eléctrica alimentada por energía solar, gracias a la cooperación del británico Rhino Rescue Trust. 
           
Las medidas están destinadas a proteger un espacio de excepcional importancia para la conservación de la fauna, no sólo la diversidad de aves que inspiró la creación del parque sino también un gran número de especies de mamíferos, originarios del parque o introducidos, que viven y crían allí con éxito. Entre los últimos se encuentran los rinocerontes. El parque fue declarado santuario para la protección de estos grandes y amenazados animales en 1987. Desde entonces, la reintroducción de ejemplares de las dos especies, blancos y negros, ha convertido a Nakuru en uno de los principales refugios de rinocerontes en Kenya y en el parque donde el visitante puede contemplar fácilmente dos de las cinco especies de rinocerontes que sobreviven en el mundo. 
          
El parque ocupa el lago y una orla de terreno alrededor de las orillas norte, este y oeste, mientras que hacia el sur el recinto se extiende hasta la cascada Makalia, que marca el límite sur. Las orillas del lago están rodeadas de terrenos pantanosos, que durante las épocas más secas desaparecen para dejar al descubierto grandes placas blancas de sal. El bosque ribereño se abre hacia el sur en una sabana de acacias y arbustos. Las orillas oriental y occidental están enmarcadas por elevaciones que ofrecen magníficos miradores sobre el lago: Lion Hill, Baboon Cliff y Out of Africa. Al oeste, los Baboon Cliffs (Acantilados de los Babuinos) son el hábitat preferido de algunas de las especies del parque, mientras que al este, una parte de Lion Hill está ocupada por un magnífico bosque de Euphorbia o cactus candelabro, que dan al paisaje un aspecto prehistórico. En el parque existen varios sitios de picnic y junto a las orillas del lago se han erigido escondites (hides) para observar a las aves. 
        
Además de aves y rinocerontes, el parque cuenta con un gran número de especies de mamíferos, entre las que se encuentran los carnívoros como el león y el leopardo. 
       
La cercanía del parque a la ciudad y los frecuentes conflictos entre la conservación del medio natural y el desarrollo de los asentamientos humanos han alentado varias iniciativas destinadas a mejorar las condiciones de vida de la población local y facilitarles el conocimiento de este espacio único. El Kenya Wildlife Service ha financiado proyectos de educación y sanidad, destinados a la construcción de aulas, compra de equipamiento y libros, construcción de dispensarios, etc. Por otra parte, el parque dispone de un autobús que por un precio módico ofrece visitas guiadas al parque a los vecinos de Nakuru.

 


       

Alrededores

Nakuru
La ciudad de Nakuru es la cuarta de Kenya por número de habitantes, pero después de Nairobi es la más importante del interior, ya que la segunda y tercera, Mombasa y Kisumu respectivamente, se encuentran en las costas del Índico y del lago Victoria. Por ello, Nakuru es la capital del interior, y su situación en el Rift la convierte en el centro neurálgico del valle. La ciudad se fundó al abrigo del ferrocarril. Desde el principio se convirtió en la estación más importante del valle, ya que aquí la línea se bifurca hacia Kisumu y hacia Kampala. En 1902 comenzaron a sustituirse las tiendas de campaña por construcciones de ladrillo y asentamientos permanentes. Un año después, Lord Delamere, uno de los personajes más prominentes de los días de la Colonia, adquirió 400 km² en las laderas del Mau Escarpment, al sudoeste de la ciudad, así como otros 200 km² más en Soysambu, al otro lado del lago. Delamere promovió un amplio programa para repartir tierras a sus compatriotas. Cuando los colonos poblaron la zona, sus intentos de criar ganado fueron infructuosos: los pastos de Nakuru son deficientes en hierro. Por tanto, la agricultura se reveló como la única actividad rentable. 
        
En el centro de la ciudad se instala un mercadillo de artesanía en el que abundan los objetos fabricados con plumas de flamenco. La ciudad cuenta con algunos hoteles, entre los que destaca el Midlands Hotel. 
   

     
Kariandusi
A la derecha de la carretera general A104, antes de llegar a Nakuru, se encuentra el emplazamiento prehistórico de Kariandusi, perteneciente a los Museos Nacionales de Kenya. Junto al lugar se sitúa una mina de diatomita o roca de diatomeas. 
      
El emplazamiento, del periodo achelense, abre todos los días de 8 de la mañana a 6 de la tarde. Fue descubierto en 1928 por el famoso paleoantropólogo Louis S.B. Leakey, quien comenzó las excavaciones que serían dirigidas posteriormente por sus hijos. El lugar cuenta con un museo y dos áreas excavadas. Los restos han sido datados en el Pleistoceno Inferior, entre 0,7 y un millón de años atrás. Los estudios sugieren que en el lugar no había viviendas permanentes, más bien se trataba de un taller, a juzgar por la cantidad de hachas y cuchillos de piedra encontrados. Muchos de estos instrumentos están fabricados en obsidiana, una roca volcánica negra de aspecto vítreo. Probablemente los hombres de Kariandusi mataban allí a los animales que les servían de alimento y fabricaban in situ las herramientas que utilizaban para ello. En cuanto a la identidad de estos pobladores, todo parece indicar que se trataría de Homo erectus, que posteriormente tuvieron que abandonar sus asentamientos porque el nivel de las aguas creció hasta cientos de metros sobre la cota actual de los lagos Nakuru y Elmentaita. 
       
Junto al emplazamiento se sitúa una mina a cielo abierto de diatomita, una roca silícea formada por la compresión de los esqueletos de las diatomeas, algas microscópicas con una envoltura exterior formada por dos valvas de sílice. La roca se utiliza industrialmente como abrasivo, como filtrante en la elaboración de cervezas y como absorbente para matar a los gorgojos por deshidratación en los silos de grano, además de emplearse en la fabricación de aislantes y pinturas. Tradicionalmente, los Kikuyu utilizaban este material para elaborar sus pinturas corporales, de donde proviene el nombre de karia andus. 
     
    
Hyrax Hill
Sólo 3,5 km antes de llegar a Nakuru, a la derecha de la A104, se encuentra el emplazamiento prehistórico de Hyrax Hill, perteneciente a los Museos Nacionales de Kenya. El lugar abre todos los días de 9:30 de la mañana a 6 de la tarde. 
      
La colina en la que reposa el yacimiento fue bautizada a comienzos del siglo XX en honor a los damanes de las rocas (rock hyrax), pequeños mamíferos que en aquellos días habitaban la zona. Una vez más, fue el profesor Louis Leakey quien en 1926 advirtió la presencia de restos en la colina, aunque las excavaciones comenzarían en 1937 bajo la dirección de su esposa Mary y serían continuadas en décadas posteriores por otros investigadores. El lugar parece haber sido en tiempos una isla o una península, ya que se apunta la existencia de playas primitivas que debieron bordear las orillas del enorme lago, posiblemente de agua dulce, que hace unos 8.500 años cubría los actuales Nakuru y Elmentaita. 
      
Los trabajos de excavación desenterraron un conjunto de restos que cubren los últimos 3.000 años. En total se diferencian tres asentamientos, a veces superpuestos, que fueron habitados desde el Neolítico hasta la Edad del Hierro, hace unos 300 años. Las tumbas de los moradores más antiguos de Hyrax Hill conservaban un total de diecinueve esqueletos, entre los cuales los que pertenecían a mujeres aparecieron adornados y rodeados de utensilios domésticos. Sobre esta antigua necrópolis neolítica se construyó otra en la Edad del Hierro. Curiosamente, en ésta también se encontraron diecinueve esqueletos. 
      
También de la Edad del Hierro datan un fuerte amurallado y varios círculos de piedras que en su día fueron basamentos de cabañas y/o corrales para el ganado. Los restos del asentamiento en la llamada aldea nordeste sugieren que probablemente no todas las viviendas fueron ocupadas al mismo tiempo, sino que se iban construyendo y habitando hasta que quedaban inutilizables y se construían nuevas moradas en una zona adyacente. Incluso existe la posibilidad de que el lugar fuera habitado por una sola familia o que se tratase de un asentamiento estacional. Sus propietarios podrían haber sido pastores Kalenjin o Sirikwa, que posiblemente abandonaron su territorio al ser invadidos por los Maasai para acabar ocupando las tierras Kalenjin actuales. 
       
Como curiosidad, la colina rocosa está esculpida en varios lugares con marcas que sugieren tableros para jugar al Bau, nombre bantú de un juego que aún hoy es popular en Africa y Arabia. Por último, el museo adyacente alberga varias piezas desenterradas de utensilios de cerámica, vidrio y piedra, así como paneles informativos sobre las diversas culturas del Rift Valley. 
      
    
Cráter de Menengai
El cráter de Menengai pertenece a un volcán extinguido que custodia la ciudad de Nakuru desde el norte, aunque lo hace de una forma muy discreta, ya que desde la ciudad no se aprecia la presencia de este gigante dormido. 
     
La carretera que asciende hasta el borde del cono desde la población de Menengai es practicable en coche. En el punto más alto, a casi 2.300 m de altitud, un poste erigido por el Rotary Club señala las direcciones y distancias a varios lugares del mundo. El mayor atractivo del lugar consiste en las magníficas vistas, tanto hacia el fondo del cráter como hacia el lago desde la ladera sur. Algunas cifras: el cráter tiene una superficie de 90 km², un diámetro de 12 km y una profundidad de hasta 500 m. 
       
El lugar está teñido de leyenda, pues en el siglo XIX fue el escenario de una batalla intestina entre diferentes clanes Maasai por los pastos de Naivasha y las laderas del Rift. Los rebeldes de Laikipia, quienes no reconocían la autoridad del laibon Mbatian y además habían cometido el delito de lesa tradición de cultivar la tierra, fueron derrotados por sus vecinos del sur, los Maasai de Ilpurko. Cuenta la leyenda que los moran o guerreros Ilaikipiak fueron arrojados al vacío desde el borde del cráter, y que las fumarolas que escapan de las grietas del fondo son las almas de los vencidos que suben al cielo. De aquí procede una de las versiones sobre el nombre del lugar, según la cual éste proviene del término Maa "Menenga", que significa "los muertos".

         


   

   

Acceso

El lago y la ciudad de Nakuru se sitúan en el lecho del Rift Valley, a 156 km al noroeste de Nairobi. La ruta que une ambas ciudades, la A104, es una vía asfaltada y muy transitada, ya que se trata de la principal arteria de comunicación por carretera entre la capital del país y el Rift. El intenso tráfico la convierte también en una ruta peligrosa y con un alto número de accidentes. Conduzca con precaución.
    
La carretera de Nairobi a Nakuru es la ruta de arranque de muchos safaris. Por ello, un gran número de visitantes obtiene su primera visión del paisaje de Kenya desde aquí. Y no es mal sitio. Súbitamente, a la vuelta de una curva en el borde de la meseta, la tierra se abre al inmenso vacío del Rift Valley. Junto a los tenderetes que ofrecen sus mercancías turísticas, un mirador construido en madera y de aspecto poco firme ofrece una vista sobrecogedora. El visitante obtiene aquí una primera impresión del protagonismo del Rift en la geografía física de Africa Oriental. Varios cientos de metros más abajo, el lecho del Kedong Valley salpicado de acacias ofrece una imagen límpida y arquetípica del paisaje africano. Más allá se distinguen el monte Longonot, el parque nacional de Hell's Gate y el lago Naivasha. 
     
Desde el mirador, la carretera cae agarrada a las laderas del Kikuyu Escarpment. Una vez en el fondo del valle, dejará a la izquierda los parques de Longonot y Hell's Gate, bordeará el lago Naivasha, cruzará la ciudad de Gilgil y divisará el lago Elmentaita antes de llegar finalmente a Nakuru. 
    
La ciudad de Nakuru está muy bien comunicada con Nairobi. El tren, el famoso "Lunatic Express", también se detiene aquí, o más bien a la inversa, la ciudad creció a la orilla del ferrocarril, como muchas de las principales urbes de Kenya. Muchos autobuses y matatus cubren el trayecto entre Nairobi y Nakuru, así como entre la capital del Rift y los pueblos más importantes del valle y del oeste de Kenya. 
      
Debido a su cercanía a la ciudad de Nakuru, este es uno de los únicos parques que pueden visitarse en taxi, aunque no es la manera más aconsejable para recorrer un parque nacional. 
      
La pista de aterrizaje de Naishi ofrece al visitante la posibilidad de desplazarse desde Nairobi directamente hasta el corazón del parque nacional, pero únicamente durante la estación seca. 
     
Por supuesto, Nakuru también es accesible por carretera desde Nyeri vía Nyahururu, bordeando la cordillera de Aberdares (170 km), desde Kisumu en la costa del lago Victoria (116 km), o bien desde Naivasha en la carretera de Nairobi (65 km). Si tu viaje incluye una etapa Nakuru-Masai Mara o viceversa, puede utilizar la carretera que une ambas poblaciones vía Mau Narok cruzando el Mau Escarpment (100 km), pero durante las lluvias esta pista es un barrizal. 
     
La vía más frecuente de acceso al parque es la Main Gate, a 4 km al sur del centro de Nakuru. Desde la Kenyatta Avenue, toma la Moi Road y gira a la izquierda por la Stadium Road, que le llevará directamente hasta la entrada. Aquí están también las oficinas del parque. 
     
Si viene desde Nairobi y no quiere entrar en la ciudad, puede acceder al parque a través de la Lanet Gate, aunque la señalización no es buena. Para ello, antes de entrar en Nakuru tome el desvío a la izquierda que indica "Lanet Gate", enfrente del Stem Hotel y antes del puente del ferrocarril, y justo después gire a la derecha por una pista que corre paralela a la A104 durante un tramo. Esta ruta conduce directamente a la Lanet Gate. 
      
Por último, la Nderit Gate se encuentra al este del parque, cerca del Lake Nakuru Lodge. Esta entrada es conveniente para los visitantes que acceden desde Mau Narok o desde el lago Elmentaita. 
    
Las pistas del interior del parque suelen mantenerse en buen estado, aunque durante las lluvias puede encontrar bastante barro. La carretera principal circunda el lago por completo. La parte norte está muy transitada y es por tanto menos interesante para la observación de la fauna. Al sur del lago se encuentra la mayor superficie terrestre del parque, en la que existe una red de pistas mucho menos frecuentada y en la que tendrá la ocasión de avistar un gran número de herbívoros, como las jirafas de Rothschild, los esquivos rinocerontes negros y los voluminosos eland.

      


     

Fauna

En este breve recorrido por la fauna de Nakuru, obligatoriamente debemos empezar por los flamencos, tradicionalmente la principal atracción de este parque. Sin embargo, hoy día los rinocerontes compiten con los flamencos por el favor de los turistas y la atención de las cámaras. 
Los flamencos menores se reúnen en las orillas del lago para filtrar el agua a través de sus picos y obtener así su alimento, las algas verdeazuladas Spirulina platensis, que prosperan en este medio acuático alcalino. Las aves consumen cada año 250 toneladas de algas por hectárea de lago. Los flamencos mayores también visitan el lago, en menor número que sus parientes más pequeños. En las mejores épocas, el número de flamencos ha llegado hasta los dos millones, pero desgraciadamente desde hace unos años estas aves desaparecen repentinamente para regresar de forma esporádica, siempre en bandadas de menor tamaño. Ocasionalmente y debido a la contaminación, las cianobacterias y especies tóxicas de algas proliferan en las aguas y envenenan a los flamencos menores. Este es el precio que han debido pagar los animales y el entorno natural por la difícil convivencia con el medio humano. Aunque los esfuerzos se encaminan a prevenir y evitar estas muertes, las epidemias se repiten de forma cíclica mientras los flamencos se mueven de un lago a otro en busca del hábitat más limpio. Por otra parte, los desequilibrios climáticos de uno u otro signo afectan a la población de estas aves: las lluvias excesivamente abundantes reducen el pH de las aguas y frenan el crecimiento de las microalgas alimenticias, mientras que las sequías graves han llegado a desecar el lago por completo. Por algún extraño motivo, ni siquiera en las épocas más boyantes los flamencos han criado en Nakuru. 
    
El parque nacional de Nakuru fue declarado santuario de rinocerontes en 1987, cuando sólo contaba con dos ejemplares residentes de rinoceronte negro. Otros 16 fueron introducidos desde Solio Ranch, a los que se unieron en 1990 otros cuatro transportados desde el parque nacional de Nairobi. Los primeros dos rinocerontes blancos fueron introducidos en el parque desde Lewa Downs, seguidos de otros 10 que se trajeron desde Sudáfrica en 1995. A salvo de los furtivos gracias a la alambrada eléctrica, la población de rinocerontes de Nakuru progresa favorablemente y es fácil encontrar a los rinocerontes blancos pastando en los claros próximos al lago. Los negros, de costumbres ramoneadoras, se alimentan en las zonas de arbustos y árboles, por lo que no es tan frecuente observarlos en campo abierto. Ambas especies no se diferencian por el color, a pesar de lo que sugiere su denominación; las dos son de color gris. En realidad, el apelativo de "blanco" viene del inglés white, una errónea interpretación del término afrikaaner weit, que en realidad no significa "blanco" sino "ancho". Los colonos holandeses denominaron así a este rinoceronte por su hocico ancho y plano, apto para pastar, en contraposición al labio triangular prensil del rinoceronte negro que le sirve para arrancar las hojas de los arbustos. 
     
Otras especies han sido introducidas en el entorno protegido del lago Nakuru. En 1974, jirafas de Rothschild originarias de las llanuras de Soy, en Eldoret, donde habían invadido las granjas de trigo, fueron liberadas en el parque. Estos animales han prosperado de tal manera aquí que en 1996 se donaron ejemplares a Uganda y Soysambu Estates. 
    
Además de rinocerontes y jirafas, el parque alberga una gran diversidad de especies de mamíferos, que suman más de 50. Entre los grandes herbívoros encontraremos cobos (waterbucks) comunes y Defassa, ambos diferenciados por la marca blanca en sus cuartos traseros, una circunferencia en los primeros y una mancha en el caso de los segundos; impalas, gacelas de Thomson y Grant, búfalos, cebras comunes, elands, facoqueros, dik-diks, duikers (de los arbustos y de frente negra), klipspringers o saltarrocas, reduncas (reedbucks) de Bohor, antílopes jeroglífico o bosboks (bushbucks) y reduncas de montaña. Una pequeña colonia de hipopótamos habita en la parte nordeste del lago (Hippo Point) y por la noche pasta en sus alrededores. Otros pequeños herbívoros son las liebres y los damanes de las rocas. 
   
Los primates están representados por los babuinos, los monos vervet y los colobos blanquinegros. 
   
Los carnívoros, leones y leopardos, introducidos desde otras áreas, han prosperado en el parque de tal manera que cada vez es más fácil observar algún leopardo. Unos 40 leones habitan en el parque; aunque no llegue a avistarlos, como el parque es pequeño, si afina el oído puede que los oiga rugir por la noche desde el lodge. Las hienas (rayada y manchada), mangostas (esbelta y egipcia), los gatos salvajes africanos, los gatos civeta, los chacales de lomo plateado y los zorros de orejas de murciélago también están presentes. Las nutrias habitan en las corrientes que desembocan en el lago. El raro murciélago de nariz de hoja y orejas largas se encuentra en el parque, aunque no es probable que llegue a avistarlo. 
    
Además de los flamencos, el parque acoge una gran variedad de aves, más de 450 especies. Las aves acuáticas pescadoras están presentes gracias a que el lago cuenta con una nutrida población de peces. La tilapia de Graham, adaptada a las aguas saladas, fue importada del lago Magadi en 1956 para controlar la proliferación de mosquitos y sirve de alimento a los pelícanos vulgares, cormoranes grandes y águilas pescadoras africanas. La mejor época para la observación de aves es la estación húmeda y durante el invierno boreal, cuando el lago es refugio de multitud de especies europeas migratorias. Además de las ya mencionadas, entre las aves acuáticas destacan los zampullines chicos, golondrinas acuáticas negras de alas blancas, avocetas, cigüeñuelas, garcillas bueyeras, garcetas grandes, patos, hammerkops, cigüeñas de pico amarillo, ibis sagrados y Hadada, gansos egipcios, avefrías, lavanderas, garzas reales, espátulas africanas, agachadizas africanas, martines pescadores y jacanas africanas. 
     
Entre las aves terrestres podemos señalar el avestruz, el pájaro secretario o serpentario, el marabú, el cálao de tierra, las gallinas de Guinea, los estorninos, el picabueyes, el abejaruco, los alcaudones, la avutarda de Kori, el águila marcial, las carracas, el drongo, las tórtolas, el águila ratonera y el francolín de cuello amarillo.

      


    

Alojamiento

La cercana ciudad de Nakuru ofrece varias posibilidades de alojamiento, aunque no hay hoteles de categoría internacional. Existen dos lodges dentro de los límites del parque: 
    
   
Lake Nakuru Lodge
El Lake Nakuru Lodge está situado en la zona sudoriental del parque, cerca de la Nderit Gate, sobre una colina que domina el paisaje del lago. Antiguamente, la instalación era una granja que formaba parte de las extensas propiedades de Lord Delamere. El lugar se adquirió para ampliar los límites del parque y se transformó en lodge. Cuenta con 120 camas en cabañas adosadas, piscina, restaurante y bar. Delante de la terraza del restaurante hay una charca donde algunos animales acuden a beber. 
   
   
Sarova Lion Hill Lodge
El lodge de la cadena Sarova está situado cerca de la orilla este del lago, sobre la colina de Lion Hill dominando el bosque de Euphorbias. Anteriormente era un tented camp, que fue transformado en lodge. Cuenta con 65 habitaciones estilo chalet, piscina, sauna, bar y restaurante, además de un servicio excelente y una localización privilegiada. 
   
   
Naishi House 
Naishi House es un establecimiento perteneciente al servicio de parques de Kenya, Kenya Wildlife Service. Se compone de una casa y un cottage anexo, ambos completamente amueblados. La edificación principal posee dos dormitorios, cada uno con una cama de matrimonio y una cama sencilla, además de una cocina equipada, comedor y una terraza exterior con pérgolas. El personal de mantenimiento se ocupa de la limpieza y de proporcionar leña para la chimenea, pero los visitantes deben llevar sus propias provisiones. Por otra parte, el cottage dispone únicamente de dos dormitorios individuales, por lo que está concebido como una extensión del edificio principal y no como un alojamiento independiente. 

       


Masai Mara National Reserve

    

 

                 

Masai Mara es sin lugar a dudas uno de los mas atractivos parques en Kenya. Sus suaves colinas tapizadas por praderas, las aguas chocolateadas del río Mara en las que retozan los hipopótamos, así como la rica diversidad de vida salvaje, colman las expectativas de cualquier visitante en busca del paisaje africano que evocan películas como "Memorias de Africa" o "Mogambo". Salvo gustos particulares o requerimientos especiales, este es el parque que encabeza la lista de los must en el país: ningún viaje a Kenya estaría completo sin una visita a Masai Mara. Es cierto que no es el mejor parque para observar aves, y es cierto que algunas de las especies no se encuentran fácilmente. Sin embargo, los leopardos y rinocerontes abundan, y con sus más de 450 especies de aves, la reserva no tiene nada que envidiar a Samburu o a los grandes santuarios de la avifauna kenyata. Pero en un área de extensión similar a la isla de Gran Canaria y con una geografía diversa y compleja, perderse es infinitamente más fácil que encontrar un leopardo o avistar una especie concreta de pájaro en sus múltiples bosques. 
La reserva, inaugurada en 1961, se localiza al oeste del Rift Valley y es la continuación natural de las llanuras del Serengeti, en Tanzania. El río Mara, la columna vertebral de la reserva, lo atraviesa de norte a sur para continuar su camino hacia el oeste hasta el lago Victoria, a través del parque tanzano. Este cauce es la barrera natural que deben atravesar cada año los grandes rebaños migratorios de ñúes y cebras que se desplazan entre ambos parques. Como se explica más abajo, más de un millón de ñúes y 200.000 cebras se desplazan en busca de los mejores pastos, encontrando en su camino el río atestado de cocodrilos. Cuando los rebaños vadean la corriente, muchos animales mueren aplastados o ahogados y dejan sus huesos en las orillas del Mara. Desde julio hasta octubre Masai Mara está en pleno apogeo, con los visitantes estacionales poblando sus interminables praderas. 

La ubicación de Masai Mara y su altitud, por encima de los 1.500 m, determinan un clima suave y más húmedo que en otras regiones del país. El paisaje de praderas herbáceas y la riqueza de nutrientes para los grandes rebaños se mantienen gracias a sus abundantes lluvias, que aquí duran desde noviembre hasta junio, fusionándose las dos estaciones de lluvias largas y cortas tan características en otros lugares de Kenya. Las tormentas nocturnas son frecuentes. En las colinas y las planicies, las praderas alternan con bosques de acacias y matorral. Las orillas del Mara y de las múltiples corrientes tributarias están flanqueadas por densos bosques ribereños. 

La lejanía de esta reserva de los grandes núcleos urbanos la diferencia de otros parques y le permite conservar algo que cada vez es más raro en Africa: los animales son completamente libres, sin verjas ni otros obstáculos, e ignoran por completo las fronteras dibujadas sobre el papel, no solamente la que separa los dos países sino también los límites del área protegida. La reserva está rodeada al norte y este por la llamada área de dispersión (dispersal area), habitada por los Maasai pero en la que a menudo es incluso más fácil observar animales salvajes que en la propia reserva, excesivamente frecuentada por los turistas que la recorren en coche, minibús, avioneta, globo o ultraligero. 

Al no ser un parque nacional sino una reserva, Masai Mara no está administrada por el servicio de parques, el Kenya Wildlife Service, sino por las autoridades locales. El problema aparece con las divisiones administrativas, marcadas por el río Mara: el sector este de la reserva pertenece al distrito de Narok, mientras que el lado oeste se encuentra en el distrito de Transmara. Este detalle aparentemente irrelevante es en realidad algo a tener en cuenta: en teoría, el precio que se paga a la entrada faculta para recorrer la parte del parque bajo la jurisdicción del distrito desde el que se ha accedido. En la práctica, esta restricción no suele vigilarse, pero por si acaso es preferible que abandone el parque por el mismo distrito por el que entró. 

Los Masai, la tribu de nómadas pastores, antiguamente temida por su carácter guerrero, habita estos territorios desde antaño. Cuando en 1911 el jefe Lenana firmó un acuerdo con el gobierno colonial, aceptaba vender sus tierras en favor del desarrollo urbano de Nairobi para desplazarse hacia el sur. Pero la región de Masai Mara había quedado ya despoblada durante el siglo XIX, cuando las epidemias y las guerras entre clanes diezmaron la población Masai y la condujeron a un declive del que todavía espera recuperarse. Así, una vieja profecía Masai que predijo la llegada de los extranjeros también auguraba un futuro en el que este pueblo recuperaría su antiguo esplendor. 

Cuando se creó la reserva, en 1961, se hizo con el objetivo de proteger la fauna de una región desierta y salvaje que estaba siendo sometida a continuas matanzas indiscriminadas a manos de los cazadores blancos. La protección de esta área, entre otros factores, favoreció la reocupación del territorio por los Masai, quienes gracias al status de reserva pueden participar en la administración de la misma a través de los consejos de distrito. Aunque los conflictos por la tierra continúan en pie, la fórmula elegida para la preservación de este espacio natural trata de rendir alguna compensación a los Masai en virtud del comercio con los turistas, a través de los campings, la venta de artesanía y las visitas a las aldeas. Todo ello constituye una fuente de ingresos permanente, aunque escasa y fluctuante, para este pueblo que lucha por conservar sus tradiciones frente a las imposiciones del progreso. Su apariencia y su leyenda les han transformado con el paso del tiempo en una tribu mítica que muchas veces se corresponde poco con la imagen romántica que se tiene de ella. 

Lo cierto es que los Masai se debaten entre su clásico conservadurismo y la tentación de sumarse a la revolución industrial en busca de una vida más boyante. Su tendencia a aferrarse a la tradición les ha granjeado las simpatías y la admiración de los turistas anhelantes de escenas pintorescas, pero también el rechazo de los kenyatas más progresistas, quienes opinan que un pueblo de pastores nómadas en la economía global del siglo XXI está condenado a la pobreza. Hoy muchas de las costumbres Masai se ven restringidas por la ley, como la caza del león, mientras otras como la alimentación tradicional a base de leche y sangre se diluyen poco a poco en el olvido. Mientras, los turistas esperan encontrar al mismo tiempo los Masai de Orzowei y un país seguro y tranquilo, sin furtivismo, sin ganado en las reservas y sin bandidos. Una combinación imposible, salvo obligando a los Masai a convertirse en algo parecido a los empleados de Port Aventura, jóvenes de hamburguesa y vaqueros que por las noches se disfrazan para interpretar las danzas milenarias de su tribu. Al fin y al cabo, esto ya puede observarse en las orejas perforadas de muchos camareros y cocineros en los lodges. 

 


    

Acceso

Masai Mara se localiza a unos 270 km al oeste de Nairobi, en un remoto rincón sudoccidental del país, al borde de la frontera tanzana. El hecho de que no exista una única carretera principal hasta la reserva, unido a la propia geografía de Masai Mara, dividida en dos por el río, hace que sea conveniente estudiar la ruta para cada situación particular. El camino óptimo en cada caso dependerá no sólo del lugar de procedencia, sino también del destino, según éste se encuentre fuera o dentro de la reserva y, en este último caso, en el sector occidental u oriental. 
Por supuesto que el estado de las carreteras es otro factor importante a considerar, y esto no se aprecia en los mapas. En general, ninguna de las carreteras de acceso a Masai Mara está en buenas condiciones. El rango varía entre lo aceptable y lo pésimo. Esto sin añadir el factor lluvia, que durante la estación húmeda embarra las carreteras y dificulta aún más la circulación. 
    
Por todo ello, un gran número de visitantes elige viajar a Masai Mara en avión. Air Kenya ofrece dos vuelos diarios en línea regular desde el aeropuerto de Wilson, en Nairobi. El trayecto dura tan sólo 45 minutos, frente a las más de seis horas que cuesta cubrir la distancia en un vehículo que obligatoriamente tiene que ser un 4x4. Por no hablar de los autobuses, que sólo llegan hasta la población de Narok, aún a mucha distancia de la reserva. 
  
A continuación intentamos simplificar las diversas posibilidades de acceso a Masai Mara en función de la procedencia. Varias de las rutas confluyen en la carretera B3, que corre paralela a la frontera tanzana en dirección este-oeste y de la que parten varias pistas hacia Masai Mara. Después, y para que pueda decidir cuál de las opciones le interesa más, explicaremos las posibilidades de comunicación entre un sector y otro de la reserva. 
    
    
Desde Nairobi
No se deje engañar por los 270 km de distancia: el trayecto le llevará unas seis horas sólo hasta el sector oriental de la reserva, a lo que hay que sumar en su caso el recorrido interior. En Nairobi, toma la carretera A104 hacia Naivasha y Nakuru. Después de pasar el Kikuyu Escarpment, de contener la respiración con las vistas del Rift Valley y de bajar al lecho del Kedong Valley, tome en Maai-mahiu el desvío a la izquierda hacia Narok por la carretera B3. Unos 15-20 km después de pasar Narok, la carretera llega a la localidad de Ewaso Ngiro, donde hay un cruce. Desde aquí hay dos posibilidades para acceder a la reserva: 
    
Opción A: esta es la ruta más frecuentada, que conduce hasta el sector oriental del parque, donde se sitúa el Keekorok Lodge. En Ewaso Ngiro, gira a la izquierda por la C12. Unos 40 km más adelante aparece una bifurcación. Las dos pistas llevan a Masai Mara, pero a distintos accesos, y confluyen dentro de la reserva en el Keekorok Lodge. La más utilizada es la de la derecha, que conduce a la entrada principal, Sekenani Main Gate. La ruta de la izquierda lleva hasta la Ololamutiek Gate cruzando un puente derrumbado (1998), pero es accesible en 4x4. 
     
Opción B: menos utilizada por su peor estado y la abundancia de barro después de las lluvias. En Ewaso Ngiro, continúe recto por la B3 unos 40 km más hasta Ngorengore. En esta localidad gire a la izquierda por la C13. Desde aquí nuevamente existen dos posibilidades. La primera es continuar todo recto hasta la Oloololo Gate y el Kichwa Tembo Camp, en el sector occidental de Masai Mara. La segunda opción es girar a la izquierda en Aitong por la E177. Esta pista conduce al sector oriental a través de la Talek Gate. 
     
   
   
Desde Naivasha
Si parte de Naivasha tiene dos rutas principales para llegar a Ewaso Ngiro, desde donde se aplican las dos opciones mencionadas en el apartado "desde Nairobi". 
   
Opción A: tome la carretera general A104 hacia Nairobi hasta Maai-mahiu, de donde parte la B3 a la derecha hacia Narok y Ewaso Ngiro. Este es el camino más utilizado porque aprovecha un tramo de la carretera general. 
   
Opción B: justo al sur del lago, tome el desvío a la derecha por la C88. Esta pista atraviesa las montañas del Mau Escarpment y ofrece bellas vistas, pero presenta mucho barro durante las lluvias. Finalmente desemboca en la B3, que deberá tomar hacia la derecha en dirección a Narok y Ewaso Ngiro. 
   
   
   
Desde Nakuru: 
El caso de Nakuru es similar a lo mencionado para Naivasha. Básicamente hay dos posibilidades, una es más directa y escénica pero más complicada y la otra aprovecha un tramo de la general A104 hacia Nairobi. Las dos rutas acaban llegando a Ewaso Ngiro, en la B3. Desde aquí se aplica lo explicado en "desde Nairobi". 
    
Opción A: tome la carretera general A104 hasta Naivasha. Ver "desde Naivasha". 
   
Opción B: en Nakuru, toma la carretera en dirección sur hacia Njoro y Mau Narok cruzando el Mau Escarpment. Esta pista se convierte en un barrizal durante las lluvias. La carretera desemboca finalmente en la B3 a la altura de Narok. Gire a la derecha hasta Ewaso Ngiro. 
    
    
    
Desde el norte (Kericho)
Tome la C23 en dirección sur hacia Kisii y gire a la izquierda en Litein por la carretera asfaltada que recorre unos 40 km hasta llegar a Bomet. Allí gire a la izquierda para tomar la B3. Desde esta pista puede bajar a Masai Mara por la C13 en Ngorengore (a unos 40 km de Bomet) o por la C12 en Ewaso Ngiro, tal como se explica en "desde Nairobi". 
    
    
    
Desde el oeste (Kisii) 
   

Opción A: tome la carretera principal A1 hacia el sur en dirección a Tanzania. A la altura de Suna, tras pasar Migori y poco antes de la frontera, hay un desvío a la izquierda hacia Lolgorien y Masai Mara. Esta pista cruza el Soit Ololol Escarpment y tiene tramos muy empinados. Entrarás en la reserva por la Oloololo Gate, en el sector occidental (Transmara). 
    
Opción B: desde Kisii toma la B3 en dirección este hacia Keroka y Sotik. Continúa por esta carretera atravesando Bomet y Kapkimolwa para bajar por la C13 en Ngorengore o por la C12 en Ewaso Ngiro, como se detalla en "desde Nairobi". 
   
   
   
Desde Tanzania
Esta opción sólo es posible si viaja en un coche propio, ya que las compañías de alquiler generalmente no lo permiten a no ser que exista un acuerdo previo expreso bajo circunstancias especiales. Existe de hecho una puerta de acceso a Masai Mara desde el Serengeti: la Sand River Gate. Este acceso es muy poco utilizado y hay una distancia de 12 km entre los puestos fronterizos de ambos países. Si entra en Kenya, realizará aquí unos trámites básicos que tendrá que completar en Nairobi. 

 



   
  
Cómo moverse en Masai Mara 
   
Una primera consideración importante es la ubicación del alojamiento elegido. Muchos visitantes que optan por un lodge o camp fuera de la reserva finalmente ni siquiera llegan a entrar en ella. Masai Mara es uno de los parques más caros y, al contrario de lo que ocurre en otros, abundan los animales fuera de los límites. La denominada área de dispersión (dispersal area) al norte y este de la reserva es igualmente rica en fauna, con la única diferencia que en esta zona hay asentamientos Masai. El problema para los que eligen esta opción es que al sur de la carretera B3 no hay comunicaciones entre las pistas que conducen a las diferentes puertas de entrada, por lo que un vehículo procedente de Nairobi se ve obligado a dar un rodeo para llegar al sector occidental sin penetrar en la reserva. De hecho, la ruta desde Kericho es frecuentemente utilizada en tales casos, ya que incluso durante las lluvias permanece transitable. 

De cualquier manera, todos los caminos conducen a Masai Mara y dentro de la reserva sí es posible cruzar fácilmente de un sector a otro. Eso sí, dando un largo rodeo, ya que el paso se encuentra en el límite sur de la reserva y del país. Este puente, el New Mara Bridge, se sitúa sobre la carretera principal del parque, la E176, que une el Keekorok Lodge con Oloololo Gate. Existe un segundo puente sobre el Mara, pero éste se halla fuera de la reserva, al noroeste de la misma poco después de cruzar la Oloololo Gate. 

El Keekorok Lodge, donde muere la E176, es la principal encrucijada de caminos en Masai Mara. Desde aquí parten tres carreteras que se dirigen respectivamente hacia las puertas de Talek (E177), Sekenani (C12) y Ololamutiek (E301). La C12 que viene de Ewaso Ngiro no acaba en el Keekorok, sino que continúa hacia el sur hasta la Sand River Gate, en la frontera con Tanzania y el Serengeti. 

Aparte de esta red principal, existe una maraña de pistas secundarias en diversos estados de conservación, algunas de ellas transitables todo el año y otras inundadas durante la estación húmeda, sobre todo al noroeste. La conducción fuera de pistas (off-road) durante años, además de dañar el suelo, ha provocado la aparición de una telaraña de rodadas que se confunden con las pistas autorizadas. Aunque los mapas disponibles en general no son muy buenos, esto dificulta aún más su utilización. Por todo ello y por la gran extensión de la reserva, en Masai Mara es fácil perderse, a no ser que utilice un GPS y cuente con una buena colección de waypoints. Como consejo general, si está convencido de que vé una carretera, utilícela, pero tenga en cuenta que posiblemente no la encontrará en el mapa. Registre sus pasos en un diario de ruta: si se pierde, es conveniente que sea capaz de desandar el camino. Perderse, pero sabiendo cómo "encontrarse" de nuevo, es la mejor manera de separarse de las rutas más trilladas para descubrir paisajes y animales en soledad. 

La amplitud de las regiones a explorar dependerá del tiempo que dedique a la reserva, pero si su estancia es corta, conviene que preste especial atención a las zonas que se mencionan en el siguiente apartado, en función de lo que más le interese. 

En general los lodges disponen de estación de servicio. Habitualmente cuentan con suficiente provisión de combustible, pero durante la sequía la regularidad del suministro puede variar. 

 


Fauna

Masai Mara es la ebullición de la vida salvaje. Durante la estación seca entre julio y octubre, cuando los grandes rebaños de herbívoros habitan estas tierras, la concentración de fauna es un espectáculo que no tiene parangón en todo el mundo, evocando lo que debió ser Africa en tiempos de los "grandes cazadores blancos". 
Debe entenderse que Masai Mara es una reserva de mamíferos. Aunque el número de especies de aves supera las 450, su geografía dispersa hace que la observación de pájaros sea más difícil y menos gratificante que en lugares donde la avifauna está más concentrada, como en Samburu o en los grandes santuarios lacustres. A pesar de todo, en este apartado repasaremos también las principales especies que pueden encontrarse. 
    
En una reserva tan extensa, es útil saber dónde mirar y cuándo. La segunda cuestión tiene una respuesta más sencilla. El atardecer, y sobre todo el amanecer, son los mejores momentos para observar animales. Especialmente al alba, los mamíferos nocturnos aún están activos, mientras los diurnos aprovechan estas horas de frescor para desplazarse o acechar a sus presas. Es en estos momentos cuando es posible asistir a una escena de caza, o simplemente contemplar a los grandes felinos moviéndose por la sabana, antes de que el sol caiga a plomo y busquen una sombra donde reposar el resto del día. 
    
Durante las horas centrales del día, el calor excesivo imbuye en la sabana un estado de lasitud que se manifiesta en el comportamiento de la fauna. Los movimientos son lentos, una carrera es un esfuerzo excesivo y a menudo los animales se protegen del calor a la sombra de las acacias. Es por esto que los grupos de las agencias de safaris recorren los parques al amanecer y al atardecer, dejando a los turistas en sus alojamientos el resto del día. Pero en realidad, las horas centrales son también muy interesantes para el observador de la vida salvaje. En primer lugar, la escasez de turistas permite disfrutar de los parques en soledad, sin las carreras frenéticas de minibuses en busca de leones con los primeros rayos de sol. Además, los únicos animales que se ven con dificultad durante las horas de sol son los felinos. El resto de la fauna permanece visible y, a no ser que únicamente esté interesado en el reality show de la caza -actitud que equivale a la visita al "tablao" en España-, disfrutará de sus recorridos a cualquier hora. Pero si esto no fuera suficiente aliciente, también puede tener la ocasión de asistir a la caza en pleno día: muchos animales no admiten de buen grado el acoso de los visitantes humanos y se ven obligados a adaptar sus costumbres en consecuencia. Cada vez es más frecuente observar a los guepardos cazando a mediodía, lo que supone un esfuerzo mucho mayor y reduce el rendimiento de sus carreras, pero es el único momento en que estos tímidos y solitarios felinos pueden emprender sus rápidas persecuciones sin la molesta interferencia de los vehículos. 
    
Dentro del "cuándo", conviene hacer una mención a la estación del año. Una pregunta frecuente es si durante la estación seca se ven menos animales. Muy al contrario: la estación seca es la más propicia para la observación de animales. Éstos suelen evitar quedar al descubierto en la medida de lo posible, las presas para no ser atacadas y los depredadores para no ser advertidos. Cuando el agua abunda, los animales se recluyen en la espesura, donde cualquier pequeño charco sirve de abrevadero. En la estación seca, las fuentes estacionales de agua desaparecen y los habitantes del bosque y el matorral se ven obligados a acudir a las charcas permanentes, fácilmente localizables tanto para los observadores humanos como para los carnívoros, que les esperan ocultos en sus proximidades. 
   
   
Las llanuras entre el río Mara y la sierra de Soit Ololol (Esoit Oloololo o Siria Escarpment), al oeste de la reserva, es una zona favorita para los famosos leones de melena negra de Masai Mara, que suelen recorrer sus praderas en busca de caza y dormitar bajo sus dispersas acacias durante el día. Esta zona es también de una gran belleza escénica, los árboles de copa plana desvaneciéndose en la calima y dibujados contra las montañas azules en la distancia. Otro lugar frecuentado por los leones es el pantano de Musiara (Musiara Swamps), que en realidad permanece seco gran parte del año. Los leones son probablemente el atractivo principal de Masai Mara es casi imposible abandonar el parque sin haber encontrado algún ejemplar, ya que su población es la mayor de Kenya. 
    
Los guepardos pueden encontrarse también entre el Mara y Oloololo, así como en el área de Talek, a lo largo de la carretera entre Talek Gate y Sekenani Gate. Las solitarias praderas junto al Sand River también son un buen lugar para avistar a estos bellos animales tumbados a la sombra de una acacia. 
     
Los leopardos abundan en Masai Mara, pero sus costumbres trepadoras y nocturnas los convierten en objetivos difíciles, habitualmente camuflados sobre las ramas altas de las acacias no lejos de los cursos de agua. En Masai Mara hay muchos árboles e infinidad de cauces, por lo que los avistamientos no son frecuentes. Tal vez pueda encontrar sus huellas impresas sobre las orillas arenosas del Mara en la zona norte, fuera de los límites de la reserva. 
    
Las hienas manchadas corretean por la reserva a todas horas y frecuentan las grandes manadas, a la espera de los restos del festín de leones o guepardos. Lejos de esta imagen tópica de oportunistas que les ha granjeado a las hienas la antipatía de niños y grandes, lo cierto es que las hienas también se ganan el pan, pero habitualmente cazan de noche. No sería atípico que el cadáver que encuentra al alba rodeado por una familia de leones corresponda en realidad a una presa abatida por las hienas durante la noche. Por otra parte, y a pesar su feo aspecto, la observación de la actividad en una hienera es muy entretenida. 
    
Los hipopótamos permanecen sumergidos durante el día en los múltiples remansos del Mara, sobre todo en la zona del Mara Serena Lodge y junto al puente en el límite sur de la reserva. En este último lugar suele tomar el sol una colonia de cocodrilos. Si le sorprende la noche aún en la carretera, lo que no es habitual debido a las limitaciones horarias para la circulación, quizá divise la sombra mastodóntica de un hipopótamo cruzando la carretera con una agilidad de bailarina impropia de su imagen torpona. Por la noche estos animales pastan en las praderas y recorren grandes distancias caminando. 
    
Los herbívoros pueden avistarse en cualquier lugar de la reserva. Los elefantes se alimentan de las frondes junto a los ríos y se les puede ver en grupos familiares cruzando las llanuras, así como alrededor de los pantanos de Musiara. Los rinocerontes negros son una presa difícil para el fotógrafo, ya que se esconden en la espesura para ramonear de los árboles y arbustos, pero es posible observar su silueta lejana recortada contra el matorral sobre una colina en Rhino Ridge. Ahora el parque alberga también una pareja de rinocerontes blancos importados desde Sudáfrica. Los eland, con su fornido aspecto de buey, pueden observarse en las cercanías de los matorrales y en las laderas de las colinas. Ñúes, cebras, gacelas de Thomson y Grant, jirafas Masai, alcelafos de Coke o kongonis, impalas, facoqueros y búfalos habitan todas las regiones del parque. 
    
Masai Mara es el hogar de algunas especies de mamíferos poco abundantes en otros parques de Kenya. El topi, un antílope azulado de pelo satinado y aspecto parecido al kongoni, es muy escaso en todo el país salvo aquí. De carácter muy gregario, los topis forman grandes rebaños que suelen contar siempre con un vigía de guardia. Otra especie de distribución limitada es el antílope Roan, un voluminoso animal de orgulloso porte y largos cuernos curvados que en Kenya sólo se encuentra en el sector sudoccidental de Masai Mara, en la reserva de Shimba Hills y en el parque nacional de Ruma (antes Lambwe Valley). Finalmente, el zorro de orejas de murciélago, un animalito de aspecto simpático y orejas desproporcionadas, es un avistamiento relativamente frecuente, ya que sus madrigueras abultadas son fácilmente identificables. 
    
Ya hemos comentado que no podíamos olvidar las aves. Las rapaces acaparan el protagonismo con más de 50 especies. Los buitres son omnipresentes, volando en círculos sobre los rebaños acechados por los predadores, en tierra a una distancia prudente de los leones y su presa fresca, o finalmente hundiendo con deleite sus picos y sus cabezas enteras en las vísceras de la presa, una vez que los leones y después las hienas se han repartido las porciones más suculentas. Los marabúes, probablemente las aves más feas del universo, también rondan las fuentes de carroña. Otras aves de presa habituales en las llanuras herbáceas son los secretarios o serpentarios. Las grullas coronadas se encuentran cerca de las charcas, así como muchas especies de aves acuáticas migratorias, especialmente durante las lluvias. Las riberas acogen a los preciosos turacos de Schalow y de Ross, a los búhos pescadores de Pel y a las nerviosas bandadas de gallinas de Guinea crestadas. Las tierras más secas son el hábitat de cálaos de tierra y avutardas de Jackson y Hartlaub.


    

Alojamiento

 

En Masai Mara hay múltiples opciones de alojamiento en lodge o tented camp: 

- Dentro de la reserva: tres lodges y seis tented camps (uno de ellos privado).
- En el límite exterior: dos lodges y tres tented camps.
- En el área de dispersión (al norte y este de la reserva): dos lodges y seis tented camps. 
  Además, algunas compañías de safaris montan campamentos privados en el exterior de la 

  reserva para pequeños grupos de clientes en busca de una experiencia exclusiva al estilo de los 

  safaris clásicos. 
   
Algunos tented camps incluyen dos o tres game drives diarios en el precio de la pensión completa. Estos establecimientos están dirigidos a clientes que viajan a Mara en avión, por lo que no son adecuados si conduce un coche de alquiler. 
  
  
Dentro de la reserva: 

Keekorok Lodge: 
El Keekorok, el más clásico de los lodges de Masai Mara, pertenece a la cadena Block Hotels y es el principal punto de referencia dentro de la reserva, ya que se localiza en la encrucijada de las carreteras E176 (Keekorok-Oloololo Gate), C12 (Sekenani Gate-Sand River Gate), E177 (Keekorok-Talek Gate) y E301 (Keekorok-Ololamutiek Gate). Se sitúa en una llanura y tiene 158 camas distribuidas en habitaciones que varían en dimensiones y estilo. Dispone de piscina, restaurante y bar. Ofrece safaris en globo todos los días a las 6 de la mañana y game drives nocturnos, además de los tradicionales diurnos. Junto al lodge hay una charca con hipopótamos. 
    
Mara Serena Lodge: 
El lodge del grupo Serena se localiza en un área más tranquila de la reserva, cerca de la E176 en el sector occidental, sobre una colina que ofrece esplénidas vistas del río Mara y las llanuras adyacentes. Desde lejos es difícil descubrir su presencia, ya que su arquitectura está plenamente integrada en la fisonomía del paisaje. Las 74 habitaciones, remozadas en el año 2000, están inspiradas en el estilo de los enkang Maasai, con una decoración étnica original y atractiva. Dispone de piscina, restaurante y bar, además de ofrecer vuelos diarios en globo. Los damanes de las rocas habitan en la colina sobre la que se asienta el lodge y suelen frecuentar sus jardines. 
    
Mara Simba Lodge: 
El Mara Simba Lodge se sitúa al norte de la reserva, a la orilla del río Talek. Consta de 84 habitaciones distribuidas en grupos de 6, en cabañas de dos pisos construidas en piedra y madera. Se trata del único lodge en Kenya que posee una planta de tratamiento de aguas residuales. La depuradora procesa los residuos generados en el lodge para obtener agua cristalina que posteriormente se utiliza para irrigación. 
     
Governor's Camp: 
Este lujoso y caro tented camp fue el primero de lo que ahora es la cadena Governor's Camps. El lugar acogió en tiempos un campamento de caza para los gobernadores coloniales y sus invitados. Está especialmente concebido para clientes que llegan a la reserva en avión, ya que el precio incluye game drives. Sus 38 tiendas se cobijan en el bosque ribereño junto a la orilla oriental del Mara, próximo a los pantanos de Musiara. Los elefantes son visitantes habituales y el restaurante es excelente. 
    
Little Governor's Camp: 
El Little Governor's, también perteneciente al grupo Governor's Camps, está concebido como un lugar más íntimo que el campamento base, con tan sólo 17 tiendas. Situado en la orilla opuesta, se accede a él recorriendo primero una carretera de 2 km, subiendo después a un bote para cruzar el Mara y cubriendo el último tramo a pie por el bosque con escoltas armados. Las tiendas rodean una charca a la que acude una abundante fauna. Al igual que en su campamento hermano, el precio incluye los game drives. Los safaris en globo organizados por el grupo parten desde aquí. 
    
Governor's Ilmoran Camp: 
Rizando el rizo del lujo, el Ilmoran, del grupo Governor's Camps, con sus sólo 10 tiendas en el bosque junto al Mara, ofrece todas las comodidades posibles, eso sí, a un alto precio. Los muebles están fabricados a mano y el servicio satisface las más altas exigencias. 
    
Governor's Private Camp: 
La joya del grupo Governor's Camps. Se trata de un campamento que debe reservarse cada vez en exclusiva para un solo grupo o familia. Acoge a un total de 16 personas que pueden disfrutar en soledad de un remanso del río Mara y de los servicios más exquisitos. 
     
Sarova Mara Camp: 
El tented camp de la cadena Sarova es el más accesible de la reserva, ya que se localiza junto a la entrada principal, Sekenani Gate, en la carretera C12. Cuenta con 75 tiendas. 
   
Mara Intrepids Club: 
Perteneciente a la cadena Prestige Hotels, el Intrepids es un lujoso y caro tented camp situado sobre un risco a las orillas del río Talek. El precio de la pensión completa incluye los game drives. Ofrece también game drives nocturnos con visión de infrarrojos. Dispone de piscina y de un punto de alimentación para los leopardos, que acuden atraídos por el cebo que se deposita cada tarde. 
    
  
  
En el límite exterior de la reserva: 
   
  
Masai Mara Sopa Lodge: 
El lodge de la cadena Sopa se encuentra fuera del límite, a 2 km de Ololamutiek Gate, con magníficas vistas sobre el valle. Muy agradable, con 90 habitaciones estilo chalet. Piscina, restaurante, bar y una plataforma para observar a los animales que acuden a un punto de alimentación. Está bien situado para observar las migraciones. Ofrece safaris en globo. 
     
Olkurruk Mara Lodge: 
Con sus 38 camas, el lodge de African Tours & Hotels es uno de los más pequeños e íntimos de la zona. Situado en lo alto del Soit Ololol Escarpment, a poca distancia de la Oloololo Gate, su ubicación permite disfrutar de fantásticas vistas sobre el Mara Triangle, el sector de la reserva limitado por las montañas al oeste y el río Mara al este. Cada cabaña está dividida en dos habitaciones dobles. 
     
Mara Fig Tree Camp: 
Este tented camp pertenece a la cadena Mada Hotels. Se localiza junto a la Talek Gate, en las orillas del río Talek. Su localización es buena y cuenta con tiendas y cabañas. Dispone de piscina y organiza safaris en globo y ultraligero, así como game drives nocturnos. 
     
Kichwa Tembo Camp: 
El Kichwa Tembo ("cabeza de elefante"), operado por la Conservation Corporation Africa, fue la respuesta de Abercrombie & Kent al Governor's Camp. Es uno de los campamentos más clásicos de la reserva, situado al pie de las montañas de Soit Ololol junto a la Oloololo Gate, justo al exterior del límite de la reserva. El lugar se hizo aún más famoso cuando Robert Redford y Meryl Streep se alojaron aquí durante el rodaje de "Memorias de Africa". Cuenta con 40 lujosas tiendas y 2 cabañas estilo cottage, piscina y un restaurante de calidad. Junto al campamento principal existe otro más pequeño y exclusivo llamado Bateleur Camp, situado justo debajo del punto desde el que se tomó la foto para el póster de la película. 
    
Sekenani Camp: 
El Sekenani, situado junto al límite de la reserva a 6 km al sudeste de la puerta del mismo nombre, es un pequeño y exclusivo tented camp de tan sólo 10 grandes tiendas. Es uno de los alojamientos más nuevos en la reserva. 
   
   
   
En el área de dispersión: 
    
Mpata Club
El Mpata Club es un establecimiento exclusivo y lujoso ubicado a unos 25 km del puente sobre el Mara al norte de la reserva, sobre el Soit Ololol Escarpment. Ofrece 20 cabañas estilo cottage, incluyendo 12 suites. Cada habitación dispone de un jacuzzi exterior desde el que puede contemplarse la puesta de sol. El restaurante sirve cocina francesa y la piscina es magnífica. Obviamente, los precios son muy elevados. 
    
Mara Camp: 
El Mara Camp pertenece a Cheli & Peacock. Se localiza en el Koyiaki Group Ranch, adyacente a Masai Mara, al norte del puente sobre el Mara. Es un campamento semipermanente, que se desmonta al terminar la temporada, con la llegada de las lluvias largas. Por ello, sus 6 tiendas son más austeras que en otros camps, por ejemplo el agua para las duchas se calienta con fuego de leña. Pero por la misma razón recrea más eficazmente el ambiente de los antiguos safaris. Es muy apreciado por fotógrafos y naturalistas. El precio incluye game drives diurnos y nocturnos. Abundante fauna alrededor, incluyendo elefantes. 
    
Mara River Camp: 
El Mara River Camp pertenece a Savannah Camps & Lodges. Se encuentra al noroeste del parque junto al río Mara, en la Koyaike Conservation Area. Consta de 16 tiendas permanentes de lujo y 1 suite de mayor tamaño, para familias o parejas en luna de miel. 
    
Mara Paradise Lodge: 
Este lodge se encuentra a orillas del río Mara al norte de la reserva, entre el Mara Buffalo Camp y el Mara Safari Club. La zona tiene una buena provisión de fauna, pero pocos elefantes y felinos. 
     
Mara Safari Club: 
El grupo Lonrho Hotels es el propietario de este lujoso tented camp situado en el área de conservación de Ol-Choro Oiroua, vecina a Masai Mara, al pie de las colinas de Aitong. El campamento se encuentra abrazado por un lazo del río Mara en el que abundan los hipopótamos. Cada una de las 50 tiendas dispone de un porche privado con vistas al río. El establecimiento cuenta además con piscina y safaris en globo. Los game drives están incluidos en el precio. 
      
Siana Springs Camp: 
Siana Springs se asienta en el antiguo emplazamiento del Cottar's Camp, que todavía aparece en algunas guías y mapas antiguos. Pertenece a los mismos propietarios que el Kichwa Tembo, la Conservation Corporation Africa, y es bastante similar a aquel. Se localiza en un lugar tranquilo a 10 km del límite este de la reserva, en un bosque de árboles de la fiebre (Acacia xanthophlea) rodeado de zonas pantanosas y al pie de las Ngama Hills. Sus 38 tiendas cuentan con todas las comodidades. Dispone de una magnífica piscina, así como de plataformas elevadas para observar a los leopardos y elefantes. Ofrece game drives diurnos y nocturnos. 
     
Oseur Camp: 
Este campamento se sitúa en un bosque ribereño, rodeado por una cadena de colinas al este de la reserva. Las tiendas están distribuidas en grupos, cada uno de los cuales dispone de cocina, bar y tienda comedor. 

     

          


Paseos en Globo

Otra actividad frecuente en Masai Mara son los vuelos en globo sobre las llanuras para observar los grandes rebaños desde el aire. Téngase en cuenta que este es un servicio bastante caro (alrededor de los USD 380 por persona). Pero por supuesto que es una experiencia absolutamente inolvidable.
    
Varios lodges y tented camps ofrecen esta actividad, que se basa siempre en la misma mecánica. Los turistas son recogidos de sus habitaciones sobre las 5 y media de la mañana y conducidos hasta el lugar donde se va a realizar el despegue. La maniobra de hinchar el globo forma parte del espectáculo. Una vez que el globo se eleva, los pasajeros tienen ocasión de contemplar el amanecer sobre las llanuras del Mara desde las alturas. El vuelo dura entre 60 y 90 minutos. Finalmente, el precio suele incluir un bush breakfast, un desayuno preparado sobre fogones de leña bajo un árbol de la sabana, habitualmente regado con champagne. 
     
Si su alojamiento no ofrece este servicio, puede dirigirse a uno de los que sí lo hacen y contratarlo el día anterior, siempre que haya plazas libres. Al menos el precio incluye el servicio de recogida en su lodge. El de Little Governors' Camp (Mara Balloon Safaris Ltd) es uno de los más apreciados. El de Keekorok (Balloon Safaris Ltd), por su ubicación y los vientos predominantes, tiende a realizarse a mayor altura, lo que es mejor para contemplar el paisaje. El Fig Tree Camp (Adventures Aloft) y el Mara Serena, entre otros, también los ofrecen.