Todo aquel que pase bastante tiempo en Inglaterra simpatizará con la obsesión local por el clima, aunque en realidad éste es relativamente suave y no llueve tanto como se cree.
Para los visitantes

La mejor época es, sin duda, de abril a septiembre; es entonces, naturalmente, cuando todos los monumentos están abiertos y la gente acude a visitarlos. Julio y agosto son el período de mayor actividad y, de ser posible, conviene evitarlos. Como ejemplo de esta advertencia, basta con ver el gentío que se agolpa durante esta temporada en la costa, en los parques nacionales, en Londres y en poblaciones tan populares como Oxford, Bath y York.

Londres,la capital británica, y la ciudad más importante de Inglaterra, ha vivido en los últimos años una resurrección, gracias a acertadas políticas de reordenación urbanística. Prueba de ello son la enorme carpa del Dome, la gigantesca noria que decora las orillas del río Támesis o la nueva Tate Gallery. Esto, y mucho más, ha hecho posible que vuelva a estar considerada como una de las urbes pioneras del Planeta.

Fuera de la gran ciudad que es Londres, otro de los mayores puntos de interés en Inglaterra es su paisaje rural, la famosa campiña inglesa y sus coquetos pueblos, llenos de pequeños hoteles rurales, tabernas típicas, granjas y mansiones. Sin olvidarnos, por supuesto, de sus magníficas costas, acantilados idílicos y playas apenas explotadas por el turismo, y de ciudades que han sido -y siguen siendo- las anfitrionas de universidades tan renombradas como Oxford y Cambridge.